Brujo del mundo de magos - Capítulo 806
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806: Capítulo 806 – La Reunión 806: Capítulo 806 – La Reunión Editor: Nyoi-Bo Studio El suelo frío y el dolor infinito en todo el cuerpo forzó a Mahnke a despertar.
Parecía estar en un sótano frío y húmedo.
Las gotas heladas bajaban por su piel y Mahnke no pudo evitar estornudar al tiempo que su mirada rápidamente comenzaba a ser más nítida.
—Cierto, la emboscada falló.
Ahora soy un prisionero…
Un prisionero.
Parece una broma…
—podía sentir un dolor agudo en sus muslos y brazos.
La falta de tantos dientes le daba una sensación de vacío en la cavidad de su boca.
Junto a la luz tenue, Mahnke podía ver al noble que lo había vencido.
El hombre se veía extraordinariamente sereno sin el menor rastro de regocijo en su rostro, lo que no hizo más que asustarlo aún más.
—¿Has despertado?
—¡E-Eres hombre muerto!
¡Hombre muerto!
—exclamó Mahnke con una voz extraña mientras temblaba.
Los sonidos que producía estaban distorsionados por el aire que se filtraba en su boca.
—¿Ah sí?
¿Y tú vas a hacerlo?
—la expresión de Leylin estaba llena de ridiculización—.
¿O quizás él?
La ropa que cubría los brazos de Mahnke se rasgó y dejó ver un símbolo de la iglesia marcado en su piel.
Era una runa extraña hecha con una cabeza y sangre fresca.
Leylin tenía la impresión de que el Dios del Asesinato, Cyric, era alguien poderoso al que le gustaba causar muertes y crear conspiraciones.
Disfrutaba provocar guerras civiles y era uno de esos dioses que se divertía al provocar problemas.
Aun así, la iglesia de un dios verdadero representaría un terrible problema para Leylin en ese momento.
—Deja de decir tonterías.
Sólo eres un seguidor del Dios del Asesinato y el poderoso dios no desviará su atención hacia un mísero mortal, mucho menos por un pedazo de basura fracasado.
Siempre morían seguidores de los dioses en el continente y, a menos que fueran santos o sacerdotes de alto rango, los dioses no les prestaban demasiada atención.
Los fieles normales, por supuesto, eran ignorados.
A menos que Leylin usara técnicas para profanar el alma de un creyente, ese dios no se enfurecería lo suficiente para castigarlo de forma divina.
Ese entendimiento profundo hizo que Mahnke quedara inmóvil con una expresión apagada en el rostro.
—¡Dime!
¿Cuántos perros como tú hay por debajo de Tim, el inútil hijo del Marqués Louis?
—al ver que había logrado destruir sus defensas, Leylin le lanzó una gran bomba.
—¿Lo sabías?
—exclamó Mahnke sorprendido, lo que confirmó las sospechas de Leylin.
Entonces la información que tenía Tapris era real, ¡El Marqués Louis es quien está detrás de todo esto!
Pensó Leylin.
—Ya que lo sabes, debes comprender que no puedes ganar…
—Mahnke soltó una carcajada—.
Si bien tu talento como brujo es sorprendente, no eres nada en los ojos de la verdadera realeza, aunque seas un brujo de rango 6…
Era obvio que su derrota en manos de Leylin permanecía fresca en su mente.
¿Todo eso de que él era un brujo de rango 6?
Leylin miró alegremente a Mahnke mientras este suponía de forma errónea, ya que no tenía ningún plan de corregirlo.
Después de todo, el hecho de que estuviera ocultando su rango de brujo y la Red no lo limitara tanto era más creíble que su situación, en la que podía utilizar hechizos de rango 0 ilimitados, por lo que era menos probable que resultara expuesto.
—Muy bien, no tengo mucho tiempo para conversar contigo.
Ahora necesito saber cuántos hombres tiene Tim a su cargo, dónde están, cuándo planean desembarcar los piratas y también los planes del continente…
Sea lo que sea, debes decírmelo todo ahora —la expresión de Leylin se tornó fría y sus ojos titilaban.
—Jeje…
No diré nada.
¿No vas a torturarme?
¡Adelante!
Mahnke, por otra parte, comenzaba a sonar como un sinvergüenza.
Los piratas y los asesinos, lógicamente, atravesaban cierto entrenamiento y tenía una gran resistencia contra las torturas.
—Parece que confías mucho en tu fortaleza…
—Leylin miró a Mahnke con los ojos llenos de una sensación de…
¿lástima?—.
Pronto sabrás cuánta felicidad hay en la muerte, todo lo que has experimentado antes no es nada…
Leylin hizo que sus nudillos crujieran ruidosamente.
Había algunos en el Mundo de los Dioses con tanta experiencia como él en las torturas al cuerpo y alma.
Sus sorprendentes habilidades quirúrgicas y su conocimiento de pociones le permitían tomar la vida de otros con facilidad y, además, también tenía hechizos que podían afectar sus mentes.
Los ojos de Leylin titilaron con un brillo malvado y, poco después, Mahnke descubrió lo maravilloso que era poder elegir la muerte.
Mahnke se rindió muy rápido.
Tres horas después, estaba llorando y resoplando mientras le revelaba todo a Leylin y solo suplicaba morir.
Leylin ni siquiera había usado un centésimo de sus habilidades.
Una vez que obtuvo toda la información que sabía Mahnke y confirmó la veracidad de sus palabras, no asesinó ni continuó torturando al pobre hombre.
En cambio, lo lanzó al calabozo.
Después de todo, un conejillo de indias profesional con un rango tan alto era muy difícil de obtener.
Luego de recopilar la información, Leylin purgó la mansión personalmente.
Con su experiencia y las habilidades de detección del Chip de I.A., los espías ocultos se volvieron totalmente obvios.
Poco después, se detuvo a muchas pequeñas ratas, como una muchacha de la cocina, dos muchachos del establo y algunos sirvientes.
En momentos cruciales, a Leylin no le importaba no involucrar a otros cuando se trataba de crímenes.
Él tomó el control de sus familias y aquellos métodos tan despiadados hicieron que todos los que trabajaban en la mansión temblaran de miedo.
Hasta Claire y Clara se sintieron aterradas.
Por supuesto, al usar lo que había sucedido como excusa, su dominación absoluta sobre ellos aumentó.
—¿A cuántas personas puedo reunir?
—le preguntó Leylin a Jacob desde detrás del escritorio del barón.
Tenía los brazos cruzados.
—Reportándome con el joven maestro —Jacob llevaba una armadura de cuerpo y estaba envuelto en un aura poderosa.
Su actitud respetuosa agradó enormemente a Leylin—.
Haremos lo mejor en el puerto.
Podemos transferir cincuenta hombres de la guardia y, con los guardias de la mansión, ¡serán ochenta hombres!
¿Ochenta hombres?
Murmuró Leylin para sí mismo.
Era cierto que había muy pocas personas a las que podía usar y como mucho eran granjeros con algunos días de entrenamiento, algo similar a una milicia.
La verdadera élite, obviamente, estaba junto al Barón Jonas.
—Las cosas deberían ser más sencillas para ellos con mi advertencia.
Leylin obviamente le había enviado al Barón Jonas la información que había obtenido y estaba seguro de que le resultaría útil.
Al menos no irían completamente a ciegas, sabían quién era el enemigo.
—¡Reúnelos y prepárense para aniquilar conmigo a los piratas!
El grupo de piratas que desembarcaría allí en cualquier momento era la amenaza más urgente para Leylin y no iba simplemente a observarlos mientras sembraban el caos en su territorio.
Tomar la iniciativa de actuar se volvía entonces la decisión más necesaria.
—¡Entendido!
¡Nos convertiremos en las espadas más afiladas en las manos del joven maestro!
—le garantizó Jacob.
—¡Lo espero ansioso!
Eran la única esperanza de Leylin.
Aunque aquella milicia no podía hacer mucho contra aquellos profesionales, serían algo útiles contra los piratas normales.
Con la fuerza que poseía en ese momento, le resultaba imposible eliminar a tantos piratas, por lo que era importante contar con la ayuda de sus subordinados.
Mmm…
Debería ser suficiente poder para lidiar con piratas comunes, pero según la información de Mahnke, hay un líder de rango 10 entre ellos, y no tenemos suficientes potencias de alto rango…
Leylin se acariciaba el mentón y murmuraba indecisamente.
Si pensamos en una potencia de alto rango, mi prima Isabel debería bastar, pero es mejor que proteja a la Señora Sarah.
Al pensar en ella, de inmediato preguntó: —¿Qué ha estado haciendo mi prima Isabel?
Cuando oyó aquella pregunta, Jacob se mostró algo dudoso.
—¡Dime!
—la expresión de Leylin se volvió fría.
—¿Recuerda el joven maestro a los espías que fueron capturados?
—Jacob apretó los dientes.
—¿No te he dicho que te encargaras de ellos?
—Leylin frunció el ceño.
—De todos los prisioneros, ella eligió a dos sirvientes y se los llevó y no ha habido noticias de dónde se encuentra.
Desde que entró en su habitación, es como si hubiera desaparecido completamente del mundo.
De acuerdo con lo que dijeron los guardias, se han oído gritos miserables desde el interior de su cuarto…
La expresión de Jacob estaba llena de un terror inexplicable.
Después de todo, las personas de aquel mundo conectaban con facilidad ese tipo de acontecimientos con los “demonios”, “rituales diabólicos”, etc.
Las acciones de Isabel eran similares.
—Bien…
—Leylin se frotó la frente y sintió que se avecinaba un dolor de cabeza—.
¿Algo más?
—La señorita parece tener cierto interés en los familiares de los espías, pero la convencí…
—dijo Jacob.
—Casi había olvidado que eso es un problema.
Las cosas se complicarían si las personas de la iglesia lo descubrieran…
—Leylin suspiró—.
Me encargaré del tema de Isabel personalmente.
No le digas esto a nadie.
Reduce a las familias de esos criminales a esclavos y no los encierres en la mansión por algún tiempo más.
Llévalos al muelle y ponlos a trabajar arduamente, o simplemente véndelos…
Era importante establecer las normas en ese punto, fueran positivas o negativas.
Fuera lo que fuera, la gente debía ver las serias consecuencias de la traición si deseaba intimidarlos de forma efectiva.
—¡Está bien!
Jacob no tuvo ninguna objeción y cumplió con sus órdenes.
Leylin se quedó solo, observando el tranquilo cielo nocturno afuera, y de repente suspiró.
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