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Brujo del mundo de magos - Capítulo 807

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807: Capítulo 807 – El Laboratorio Secreto 807: Capítulo 807 – El Laboratorio Secreto Editor: Nyoi-Bo Studio Leylin cruzó la puerta y se dirigió al cuarto de Isabel.

Desde su encuentro se había vuelto muy solitaria e incluso había echado a las criadas originales.

¡Toc Toc!

Leylin golpeó educadamente la puerta.

—¿Quién es?

¿Acaso no he dicho que no deseaba ser molestada?

—la voz de Isabel parecía algo enfadada.

—Soy yo —dijo Leylin con calma.

La puerta se abrió y reveló el rostro de Isabel.

Sin embargo, sus mejillas estaban ruborizadas de forma antinatural, como si hubiera estado ejercitándose rigurosamente o hubiera estado realizando una ceremonia.

—¿Qué sucede?

¡Me preparo para descansar un poco!

Luego de verlo, Isabel pareció ponerse nerviosa por un momento.

—¿No vas a invitarme a entrar?

—preguntó Leylin con una sonrisa.

—No es de caballero entrar en el cuarto de una dama a estas horas, ¡lo sabes!

¿O te has vuelto un degenerado, querido primo?

—Isabel hablaba de forma coqueta apoyada en la puerta mientras sus ojos centelleaban.

Secretamente, Leylin sentía la necesidad de reír ante su pretenciosa pose.

Cuando se trataba de experiencia, él tenía muchísima más que ella.

—¿Me he convertido en un degenerado?

¿Te gustaría descubrirlo?

Leylin se acercó a ella con una sonrisa pícara y olisqueó su blanco cuello sin piedad hasta sentir el aroma del cuerpo femenino mezclado con un olor particular.

—¿Qué estás haciendo?

Isabel lo esquivó mientras enrojecía y Leylin aprovechó la oportunidad para entrar en su habitación.

La decoración no había cambiado demasiado, pero parecía haber un ligero aroma a sangre en el aire.

Aunque había limpiado e intentado ocultarlo, Leylin igualmente frunció el ceño.

—¿Hay algo que quieras decirme?

—Leylin se sentó en el sillón e intentó sonar lo más genuino posible—.

Después de todo, eres mi prima, no quiero que cargues con esto tú sola.

—No es nada…

Está terminado…

—Isabel se quedó inmóvil y luego habló como si no le importara.

Leylin suspiró en respuesta a su intento por parecer fuerte.

Por supuesto, sabía que no había beneficio alguno en revelar la verdad.

Aunque había rastros de energía negativa contaminando la habitación, las acciones de Isabel eran tan puras como las de un pequeño conejo blanco si se las comparaba con los experimentos que él realizaba.

Entonces cambió de opinión.

Originalmente creía que permitirle quedarse atrás sería una buena decisión, pero, al parecer, dejarla era en la mansión solo llamaría más la atención y traería más problemas.

—¡Bien!

¡Estoy aquí para pedir ayuda!

—¿De qué se trata?

—los ojos de Isabel brillaron con un destello helado.

—Bueno…

—Leylin se rascó la cabeza y luego reveló las noticias sobre el Marqués Louis y el Vizconde Tim, como también el ataque inminente de los piratas.

—En ese caso…

¿Fueron responsables por la masacre de mi familia?

La mano de Isabel se sacudió y arrancó un pedazo de la silla de palo fierro negra.

Las astillas se desparramaron desde sus dedos.

Tanta fuerza física…

Pensó Leylin mientras sus pupilas se encogían.

Supera a un profesional de rango 5 y está cerca del rango 10…

Esos diablos y demonios realmente son bastante generosos, aunque el precio es el alma del sacrificador…

Leylin había oído de las constantes ofrendas de sangre que se requerían para obtener energía demoníaca.

En el continente se reunía y aniquilaba a los seguidores de los demonios.

Si se divulgaba la noticia de que la familia Faulen la estaba protegiendo, habría problemas aún mayores que el Marqués Louis.

—Pero no estoy seguro aún, sólo es una posibilidad…

—Leylin acarició su barbilla y no le mintió.

—Bien, lo comprobaré yo misma.

¡Aquellos piratas incluso se atreven a invadir y ofender el territorio de nuestra familia Faulen!

¡Debemos hacer que paguen el precio con su sangre y que sus almas se arrepientan en el infierno!

Los bellos ojos de Isabel se volvieron más angostos, llenos de una sed asesina.

—¡Muchísimas gracias, prima!

Leylin maldijo en silencio en su interior, pero, mientras tanto, la sonrisa en su rostro era enceguecedora.

—No te preocupes, somos primos después de todo.

¡Te cuidaré!

—prometió Isabel, que se veía firme y decidida.

Luego de agradecerle otra vez, Leylin se retiró, aunque la sonrisa en su rostro había desaparecido.

Sus ojos brillaban, ya que obviamente reflexionaba profundamente.

El mar abierto es inmenso y está lleno de todo tipo de basura y suciedad del continente.

No se puede considerar buenos a los marineros de esta era, y hay fieles y ateos mezclados con ellos.

No debería haber ningún problema si ella se oculta entre ellos…

Pensó Leylin.

Como la seguidora de un demonio, Isabel, lógicamente, no podía quedarse en la familia porque le traería una cantidad infinita de problemas.

Después de todo, el poder de las iglesias estaba en la cima en el plano material principal y, una vez que descubrieran que la familia Faulen albergaba a una fiel a los demonios, las consecuencias serían extremadamente nefastas.

Por esa razón, el inmenso mar abierto sería el mejor lugar para que ella se ocultara.

Además, el demonio pudo haberle dado mucha fuerza, pero definitivamente debe pagar un precio.

Incluso puede ser su alma…

Leylin se veía apenado.

Algunos marineros inútiles que desaparezcan en mar abierto no deberían servir demasiado, pero puede satisfacer temporalmente al demonio y ganar más tiempo…

En esa ocasión, Leylin obviamente se volvería más fuerte.

Mientras fuera lo suficientemente poderoso, confiaba en que podría terminar con todos aquellos problemas que un brujo de rango 6 no podría resolver, ya fuera el Marques Louis, que se acercaba más y más a ellos, o el contrato que tenía su prima con el demonio.

Los planes cambian todo el tiempo y, ahora, necesito aumentar mi fuerza de forma urgente…

Quizás sea correcto arriesgarme…

Leylin tomó una decisión en secreto.

Aquel ataque ciertamente expondría una parte de su poder.

Desde el principio, el Vizconde Tim ya había enviado a un escuadrón de asesinos con un líder de rango 7, lo que significaba que los piratas debían ser aún más fuertes.

La ayuda de su prima y los subordinados no sería suficiente, necesitaba aumentar sus posibilidades.

Luego de regresar a su habitación, Leylin se dirigió directamente a su laboratorio.

Con la orden que había dado, ni siquiera Claire y Clara podían entrar, y había algunos patrones de hechizo con advertencias de que estaba trabajando duro.

En la brillante mesa del laboratorio había muchos tubos de ensayo y herramientas de cristal apiladas cuidadosamente.

También había varios equipamientos de alquimia suficientes para poner verdes de envidia a los estudiantes de brujería más pobres.

Era una pena que, a los ojos de Leylin, todo era una simple pantalla.

¡Crack!

¡Crack!

Luego de que Leylin tiró de una palanca debajo de la mesa, se oyeron los sonidos de distintos engranajes.

Toda la mesa se movió a la izquierda con aquel suave sonido y reveló un camino hacia abajo.

Aunque los brujos confían mucho en la magia, hay demasiados objetos y técnicas en el mundo que pueden detectar ondulaciones de hechizos.

Por el contrario, los mecanismos simples como este pueden ocultar muchos secretos más…

Pensó Leylin mientras bajaba por la escalera con una lámpara de aceite.

Luego de descender algunos metros, llegó frente a una gran roca.

El gran trozo de granito le dio la sensación de ser indestructible; permanecía firme bloqueando completamente el camino, como si fuera un callejón sin salida.

—Marca Arcana, ¡actívate!

Una runa de hechizo brilló en las manos de Leylin y, rodeada de luz, la superficie de la roca comenzó a suavizarse mientras revelaba un canal resplandeciente.

Leylin avanzó sin dudarlo luego de colgar su lámpara de aceite en la pared.

Lo que apareció detrás de la gran roca era un laboratorio a pequeña escala.

Había usado mecanismos para evitar los sondeos mágicos allí y había creado una trampa en el fondo.

Eso era suficiente para mostrar lo mucho que Leylin valoraba a ese laboratorio.

Como estaba muy bajo tierra, el laboratorio tenía una superficie de sólo algunos metros cuadrados.

Una mesa grande y antigua de madera ya ocupaba la mayoría del espacio y había muy poco lugar para que uno pudiera estar parado.

El techo también era muy bajo y la habitación era muy sofocante.

El olor a alquitrán se volvió obvio en el suelo y los rincones, lo que indicaba un mecanismo de autocombustión aún más aterrador.

Si Leylin sospechaba algo, sólo una pequeña chispa sería suficiente para quemar todo el lugar y esconder todo allí.

La razón de esto era que los experimentos de Leylin eran demasiado sorprendentes, si lo descubrían, ¡lo considerarían un hereje!

—Parece que está casi completo…

—Leylin observaba la gigantesca solución en la placa de petri.

La gran cantidad de líquido fresco y rojo hirviendo daba la sensación siniestra de que era sangre—.

Y luego…

¡esto!

En la esquina de la mesa había una escultura de madera.

Tenía dos alas demoníacas, varios ojos compuestos y seis dedos que formaban a un demonio que emitía un aura maligna.

Aquella era la estatua que había construido Leylin de Beelzebub basándose en sus recuerdos.

Si atrapaban a alguien con aquella escultura se lo quemaría hasta morir, ni siquiera un rey sería perdonado.

Por supuesto, aquellos tabúes no significaban nada para Leylin.

Tenía un coraje suficiente para atontar a muchos dioses.

Parece que realmente se ha sumido en un sueño profundo.

No reacciona ante todas las plegarias y sacrificios…

Leylin acariciaba la estatua del demonio con una expresión indescriptible en sus ojos.

Si se lo pensaba, él era el mayor culpable de todo eso.

Si no le hubiera robado las leyes a Beelzebub y no hubiera destruido la mayor parte de su alma verdadera, el Rey Soberano de la Gula no estaría tan gravemente herido para tener que recuperarse durmiendo.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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