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Casada con el Cruel Príncipe Heredero - Capítulo 321

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Capítulo 321: ¡Cualquiera que lo arruine

Nianzu, Lei Wanxi y Weng Yu paseaban por el mercado. Debido a la feria, había más multitud que otros días. Unos artistas estaban realizando una acrobacia que captó la atención de Lei Wanxi. —Hermano, vamos allí —dijo, y los tres avanzaron. La gente estaba de pie en círculo, aclamando a los dos acróbatas.

Se acercaron al frente para disfrutar del espectáculo. Un acróbata estaba de pie sobre la cuerda, lo que le puso la piel de gallina a todos los presentes. Lei Wanxi se cubrió la boca con la palma de la mano, intimidado por aquella acrobacia. Nianzu sonrió al ver las expresiones de sus hermanos menores.

—Hermano, ¿y si se cae? —preguntó Weng Yu a Lei Wanxi.

—No puede caerse. Ha practicado mucho para esto —afirmó Lei Wanxi justo cuando los dedos de los pies del acróbata resbalaron de la cuerda y este se inclinó hacia la izquierda. —Ahhh —gritaron algunas personas entre la multitud, incluidos Lei Wanxi y Weng Yu.

El acróbata recuperó el equilibrio, lo que alivió a todos los presentes. Aplaudieron al acróbata, que no tardó en llegar al otro extremo. —Mira, te dije que no se caería —le dijo Lei Wanxi a Weng Yu, encantado. Entonces, una niña de unos 8 o 9 años subió y se irguió sobre la cuerda. Tenía un palo largo en la mano e iba a realizar algunas acrobacias.

—¡Niña, ten cuidado! —gritó Lei Wanxi desde la multitud. Tenía una mano apoyada cerca del pecho, que le latía con fuerza.

Nianzu observaba tranquilamente la acrobacia cuando sus ojos se posaron en Chuntao. Ella estaba de pie frente a él, al otro lado. Una sonrisa apareció en el rostro de Nianzu al verla allí. Chuntao tenía unas expresiones extrañas en la cara mientras veía las acrobacias. Agarraba con fuerza las manos de su amiga. A veces, apretaba los ojos con fuerza, mientras que otras veces, se llevaba las palmas a los ojos.

La joven, de pie en la cuerda, dio una voltereta en el aire. A todos los presentes se les cortó la respiración. La niña se irguió sobre la cuerda, manteniendo bien el equilibrio. La gente la aclamó. Pronto, las acrobacias terminaron. La pequeña se adelantó con una cesta de bambú hemisférica en la mano. Lei Wanxi puso unas cuantas monedas de plata en la cesta y se giró para buscar a Nianzu, pero no estaba allí.

Miró a su alrededor, pero no lo encontró. —¿Hermano Yu, has visto al Hermano Nianzu? —preguntó Lei Wanxi.

—No. ¿Adónde ha ido el Hermano? —murmuró Weng Yu.

—Quizá el Hermano Nianzu ha vuelto a Palacio. El Hermano tiene mucho trabajo. Vamos allí a comer unos dumplings —declaró Lei Wanxi y se adelantó con Weng Yu.

Mientras tanto, Nianzu siguió a Chuntao, que caminaba hacia la explanada del mercado donde se representaba una obra de teatro callejera. La obra trataba de un héroe legendario que era un gran general militar, que amaba a una mujer de un estatus social inferior al suyo pero no pudo casarse con ella por su baja condición.

Nianzu se situó a la izquierda, mientras que Chuntao estaba en algún lugar en medio de la primera fila. Tenía un abanico de papel circular en la mano. Las jóvenes que estaban junto al Príncipe susurraban, y algunas sollozaban al ver el final de la obra, donde el general militar moría recordando a su amor.

La atención de Nianzu no estaba en la obra, sino en Chuntao, cuyos ojos se habían llenado de lágrimas al ver la representación. Miró hacia el escenario y vio que los dramaturgos estaban actuando. Durante unos minutos, sus ojos se quedaron fijos en el escenario, observando la desgarradora escena. —Es realmente triste —murmuró.

~~~~

Sheng Li y Ying Lili llegaron al mercado. El carruaje se detuvo y el cochero les abrió la puerta rápidamente. Sheng Li tomó la mano de Ying Lili y bajó del carro.

—Quédense aquí. Volveremos pronto —le ordenó Sheng Li al cochero, que hizo una reverencia. Sheng Li miró a Ying Lili, que estaba observando a su alrededor. —Vamos —dijo, tomando la mano de Ying Lili y arrastrándola con él.

—¿Adónde me llevas? Las tiendas están aquí —declaró Ying Lili.

—No me digas que quieres comprar algo en esos puestos. Te llevo a un lugar que es famoso por sus diversas obras y juegos —le explicó Sheng Li a Ying Lili.

Ying Lili vio a un vendedor de «Zhiyuan» (cometas). Nunca había visto a nadie en el Palacio volar cometas, así que le pidió a Sheng Li que le comprara algunas. Sheng Li se detuvo frente a la tienda. —Podemos llamarlo al Palacio —le susurró Sheng Li al oído—. Llamaré a uno bueno para ti. Sería un dolor de cabeza…

Ying Lili ladeó la cabeza mientras lo fulminaba con la mirada. —La quiero ahora. Dijiste que disfrutaríamos de la feria —opinó Ying Lili.

—De acuerdo. Te la compraré —dijo Sheng Li y se adelantó. Le preguntó el precio de los «Zhiyuan» al vendedor. Después de revisar los diversos diseños, compró una roja para Ying Lili. Mientras pagaba, Ying Lili se le acercó. —Compra quince cometas —le susurró al oído.

—¿Por qué quince? —cuestionó Sheng Li.

—Para los siete príncipes, incluido mi marido, y sus respectivas esposas. Volaremos las cometas juntos, por eso —le explicó Ying Lili con más detalle.

—De acuerdo —respondió Sheng Li y le pidió al vendedor catorce cometas más. Ahora, un problema había surgido ante él. ¿Cómo llevarlas a Palacio? Estaba pensando en una forma de hacerlo cuando oyó una voz familiar y miró en esa dirección.

«Wanxi está aquí». Sheng Li frunció el ceño al ver a Lei Wanxi de pie frente a un puesto de dumplings.

«¿Qué está haciendo aquí? Si me ve, seguro que me reconocerá. He preparado una sorpresa para Lili y no quiero que nadie la arruine», se dijo Sheng Li. Se giró hacia el vendedor y le preguntó hasta qué hora estaría vendiendo las cometas.

—Me iré antes del toque de queda —respondió humildemente el vendedor. Ying Lili lo miró confundida cuando lo vio dejar las cometas sobre la mesa. —Las recogeré más tarde —afirmó Sheng Li y le entregó la mitad del dinero al vendedor.

—No te vayas de este lugar hasta que vengamos a recogerlas —le dijo Sheng Li al vendedor de cometas en un tono amenazante, y este asintió y le aseguró al Príncipe Heredero que los esperaría.

—Las cogeremos más tarde. Sería inapropiado llevar estas cometas con nosotros —le dijo Sheng Li a Ying Lili, que lo entendió.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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