Compañera humana de los tres Alfas - Capítulo 17
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo
17: 17 Un sueño profundo 17: 17 Un sueño profundo Cecilia —Trata de descansar más.
La preocupación solo te generará más ansiedad, y con el agotamiento físico que llevas no te ayudará a recuperarte —dijo la doctora.
Su tono era serio.
Demasiado.
Dejó unos frascos sobre la mesa: cápsulas… y otro con una especie de pócima dorada que brillaba suavemente a la luz.
Asentí.
Incapaz de decir nada.
No entendía qué me estaba pasando.
Cada vez era peor.
Cerré los ojos.
No para dormir.
Solo… para descansar.
Ya había dormido demasiado.
Y aun así, mi cuerpo dolía.
Pesado.
Extraño.
Como si no me perteneciera del todo.
Escuché a la doctora hablar con la Omega.
Su voz sonaba molesta.
Tensa.
Como si algo no estuviera bien.
Pero no logré concentrarme lo suficiente como para entender.
Las palabras se deshacían antes de llegar a mí.
El agotamiento me consumía.
Y sin darme cuenta— me dormí otra vez.
Pero esta vez… fue distinto.
Había niebla.
Espesa.
Densa.
Me rodeaba por completo.
No podía ver nada más allá de unos pocos pasos.
—… Una voz.
Lejana.
Distorsionada.
Me llamaba.
Fruncí el ceño.
—¿Hola…?
No hubo respuesta clara.
Solo esa sensación.
De que alguien… seguía llamándome.
Avancé.
Lentamente.
Siguiendo el sonido.
—Sess… Me detuve.
¿Sess?
—¿Quién está ahí?
Nada.
Solo niebla.
Y la voz otra vez.
Más lejana.
Corrí.
Pero cuanto más avanzaba… más se alejaba.
—¡Espera!
El suelo cambió bajo mis pies.
Piedras.
Me agaché.
Tomé una.
Ovalada.
Lisa.
Demasiado perfecta.
Como si hubiera sido pulida por años.
Entonces lo escuché.
Agua.
Un río.
Me puse de pie.
Y la niebla comenzó a disiparse.
Frente a mí… un río no muy profundo.
Pero rápido.
Demasiado.
El agua corría con fuerza.
Y al otro lado— alguien.
Un hombre.
Alto.
De hombros anchos.
Vestía una túnica blanca que se movía con el viento.
Pero su rostro… no podía verlo.
La niebla aún lo cubría.
Su cabello era de color blanco.
Casi brillante.
Levantó la mano.
Y esta vez la voz fue más clara.
—Sess… Un estruendo.
Fuerte.
Brutal.
Y todo… se apagó.
Desperté de golpe.
El aire entró a mis pulmones como si lo necesitara desesperadamente.
Estaba sentada.
Mis manos… aferradas a algo.
No.
A alguien.
Kieran.
Mis dedos estaban cerrados sobre sus brazos.
Y él… me sostenía por los hombros.
Firme.
Demasiado cerca.
Sus ojos— dorados.
Completamente dorados.
Su lobo estaba en la superficie.
Activo me observaba Dominante mente.
Mi respiración se detuvo un segundo.
No pude sostenerle la mirada.
No era solo intensidad.
Era otra cosa.
Algo más profundo.
Más invasivo.
Como si pudiera ver más allá de mí.
Como si pudiera leerme.
Desnudarme sin tocarme.
Y no… no quería eso.
No con él.
Desvié la mirada rápidamente.
Buscando una salida.
Algo.
Cualquier cosa.
—Aquí.
La voz de la doctora me ancló.
Me extendió un vaso de agua.
Lo tomé sin pensar.
Y lo bebí de un solo trago.
—Estoy… muy sedienta —murmuré.
Mi voz sonaba extraña.
Lejana.
—¿Podría darme más?
Asintió.
Llenó otro vaso desde la jarra en la mesita.
—¿Cómo te sientes?
—preguntó, observándome con atención.
Bebí otra vez, más despacio Y fue entonces cuando lo noté.
No me dolía nada.
Nada.
Como si todo lo anterior… no hubiera pasado.
Como si mi cuerpo hubiera sido reiniciado.
Fruncí el ceño.
Confundida.
Miré a Kieran.
Ahora estaba de pie junto a la cama.
Observándome.
Fijo.
Silencioso.
Sacudí la cabeza.
Intenté levantarme— Pero una mano en mi hombro me detuvo.
Firme.
Inamovible.
Volví a caer sobre la cama.
—¿Qué…?
Fruncí el ceño.
Su mirada era fría.
Pero no del todo.
Había algo más ahí.
Confusión.
Tensión.
—Lo mejor es que descanse un momento—comenzó la doctora.
Kieran levantó la mano.
Sin siquiera mirarla.
Y la calló.
Mi expresión cambió al instante.
¿En serio?
—Puedes retirarte, Angela.
La doctora frunció el ceño.
Claramente incómoda.
Pero suspiró.
—Sí, Alfa.
Antes de irse, me dedicó una pequeña sonrisa.
Suave.
Cálida.
Luego salió de la habitación.
La puerta se cerró.
Y el silencio volvió.
Pero esta vez… no era tranquilo.
Era pesado.
Denso.
Peligroso.
Porque ahora… estábamos solos.
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com