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Compañera humana de los tres Alfas - Capítulo 4

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4: 4 Era Feliz 4: 4 Era Feliz El recuerdo llegó sin avisar.

Como si mi mente decidiera llevarme atrás… a un lugar que, aunque ya no existe, sigue sintiéndose demasiado real.

Cuando mi padre murió, yo tenía ocho años.

Antes de eso, vivíamos como cualquier familia humana.

Nada de manadas.

Nada de lobos.

Nada de brujas.

Solo nosotros.

Mi madre trabajaba en un atelier de vestidos de novia.

Para que no me quedara sola después de la escuela, solía llevarme con ella.

Ese lugar se convirtió en mi segundo hogar.

Entre telas, maniquíes y máquinas de coser, pasaba mis tardes.

Ahí conocí a Amelia y Antoni.

Los dueños del atelier.

Con el tiempo dejaron de ser solo los jefes de mi madre… y se convirtieron en algo más.

Para mí, eran mis tíos.

Los mejores momentos de mi vida ocurrieron allí.

Después de la escuela, corría al atelier como si fuera un refugio.

Amelia siempre me recibía con una sonrisa cálida, y Antoni con alguna broma que me hacía reír.

Los fines de semana eran aún mejores.

Picnics, paseos y helados.

Siempre helados.

Mi sabor favorito era el de menta granizada.

Todavía recuerdo las caras que ponían cuando me veían comerlo.

—¿Cómo te puede gustar algo que sabe a pasta dental?

—decían siempre.

Y yo solo reía.

Porque, aunque no lo dijeran en voz alta, ese pequeño momento era felicidad.

Mi madre trabajaba demasiado.

Demasiado.

Lo hacía para que nunca me faltara nada.

Pero en el proceso… se olvidó de sí misma.

Y yo lo sabía.

Sabía que lloraba en la ducha.

La escuchaba.

El agua encendida, las lágrimas que intentaba ocultar.

Y yo, fingiendo dormir, me quedaba en silencio en la cama.

Esperando que ese dolor se detuviera.

Pero nunca se detenía del todo.

Solo… se escondía.

Hasta que un día todo cambió.

Llegué de la escuela como siempre.

Y la encontré distinta.

Más arreglada.

Más… viva.

Por un instante pensé que tenía algún evento de trabajo.

Pero no.

Ese día conocí a Ryan.

No entendía todo lo que me explicaban.

Era demasiado para una niña.

Palabras como “manada”, “lobos” “Alfa”, “licántropos”… no tenían sentido para mí.

Pero tampoco me importaba.

Porque al mirar a mi madre… la vi sonreír.

Y esa sonrisa.

Esa felicidad.

Era suficiente, para mi ya bastaba.

Fue en ese momento que nuestra vida cambió por completo.

Nos mudamos a la manada Estrella Lunar.

Ryan Theron.

Hermano del Rey Alfa de los licántropos.

Y Alfa de su propia manada.

El hombre que mi madre llamaría su compañero… y que para mí se convertiría en algo más cercano a un padre.

Aunque él prefería que lo llamara así.

Papá.

El Rey Alfa, hermano de Ryan, había tenido tres hijos con su compañera.

Trillizos.

Norman, el primero en nacer… un lobo licántropo, heredero directo de la línea real.

Y luego Kieran y Tilas, lobos normales.

No herederos del linaje principal… pero aún así marcados por su sangre.

Pero su historia no fue larga.

El Rey y su compañera murieron en una matanza.

Un ataque que lo cambió todo.

Y así, los trillizos quedaron bajo la tutela de Ryan.

Su tío.

El Alfa.

El único que podía asumir la responsabilidad de criarlos y mantener el equilibrio de la manada.

Cuando llegamos, ellos no estaban.

Estaban en internados especializados para herederos licanos.

Solo regresaban los fines de semana.

Los conocí poco a poco.

Tilas… y Kieran.

Siempre los primeros en aparecer.

Perfectos en presencia.

Controlados frente a Ryan.

Pero en cuanto estaban a solas… todo cambiaba.

Miradas frías.

Palabras que cortaban sin necesidad de elevar la voz.

Nunca encajé para ellos.

Y ellos nunca intentaron que lo hiciera.

Norman, en cambio… nunca estaba.

Siempre enfocado en su futuro.

En su rol.

En lo que algún día heredaría.

Y así aprendí algo que nunca me dijeron directamente: Eran los sobrinos del Alfa.

Y, en realidad, los verdaderos herederos de una corona que ya no tenía rey.

Poco a poco comenzó a gestarse una idea en mi interior.

Cuando fuera grande..

más grande saldría de aquí en la vida que quiero para mí, estudiaría en la universidad para ser una gran diseñadora como mi madre y poder compartir más tiempo con Tío Antoni y Amelia.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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