Compañera humana de los tres Alfas - Capítulo 5
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5: 5 continuando con el plan 5: 5 continuando con el plan El salón estaba lleno de ruido.
Risas.
Conversaciones.
Brindis.
Todo giraba alrededor de la idea de un “final” que para muchos significaba despedidas… y para otros, nuevos comienzos.
Para mí, significaba salir de ahí.
Observé el vaso entre mis manos por un segundo más de lo necesario antes de dejarlo sobre la mesa.
Ya no tenía sentido quedarme.
Me levanté en silencio, aprovechando que la atención de todos estaba en el centro del salón.
Nadie notó mi ausencia de inmediato… o al menos eso esperaba.
Caminé hacia la salida con el pulso acelerado, pero el rostro tranquilo.
Había esperado este momento.
Había planeado cada detalle.
Y ahora… Solo quedaba dar el paso final.
Al cruzar las puertas, el aire fresco me golpeó el rostro, haciendo que inhalara profundamente.
Aflojé la tensión en mis hombros.
Un paso más.
Solo uno más.
Aceleré el ritmo hasta dirigirme hacia el estacionamiento.
Y entonces lo vi.
Derek.
Apoyado junto a su vehículo, como si ya estuviera esperando ese momento desde antes.
En cuanto me vio, se enderezó de inmediato.
En sus manos llevaba una carpeta.
—Pensé que no ibas a salir nunca —dijo con una leve sonrisa.
Me acerqué a él, sintiendo cómo algo dentro de mí se aligeraba.
—Tardaron más de lo esperado —respondí en voz baja.
Derek asintió, observando hacia el edificio detrás de mí antes de volver su atención a mí.
—¿Todo listo?
—preguntó.
Asentí.
Él abrió la carpeta y me mostró los documentos.
—Pasaporte, identificaciones, papeles de salida… todo está en orden.
Tragué saliva.
Ahí estaba.
El inicio de algo nuevo.
Algo nuestro.
Derek cerró la carpeta y la guardó en el asiento del copiloto.
—En cuanto salgamos de aquí, no miramos atrás —dijo.
Lo miré.
Y por un instante… dudé.
No por él.
Sino por todo lo demás que estaba dejando atrás.
Mi madre.
La vida que conocía.
La manada.
Pero entonces recordé por qué estaba haciendo esto.
Y asentí.
—No!
voy a hacerlo!.
Derek sonrió, más tranquilo.
Abrió la puerta del conductor.
—Entonces vámonos.
Dio un paso hacia el interior del vehículo.
Y fue en ese momento que lo sentí.
La presión en el ambiente cambió.
Como si algo hubiera cruzado un límite invisible.
—No van a ir a ningún lado.
La voz sonó firme.
Autoritaria.
Cerca.
Derek se detuvo en seco.
Yo giré la cabeza de inmediato.
Y ahí estaba.
Patrick.
De pie a unos metros, bloqueando parcialmente la salida del estacionamiento.
Su postura era recta.
Su mirada, fija.
Evaluando.
El beta de Kieran.
No necesitaba que nadie me lo dijera para saberlo.
Ahora sí tenía un problema, no podía dejar a Derek revuelto en este lío.
No siendo el mi único amigo
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