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condenado al final - Capítulo 6

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  3. Capítulo 6 - 6 CAPÍTULO 6 LA CALIDEZ DEL ACERO
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6: CAPÍTULO 6: LA CALIDEZ DEL ACERO 6: CAPÍTULO 6: LA CALIDEZ DEL ACERO La luz del sol se filtraba por las grietas de la cabaña, dibujando líneas de polvo dorado en el aire.

No había pantallas de neón, solo el olor a tierra húmeda y leña quemada.

La niña, Aria, entró arrastrando a su madre por la manga de su vestido de lino basto, con la cara iluminada por una victoria infantil.

— ¡Mamá, mamá!

Ya despertó, mira —exclamó, señalándolo como si fuera un milagro.

La mujer se acercó con pasos lentos, cansados pero rítmicos.

Se arrodilló junto al jergón de paja y le puso una mano en la mejilla.

El contacto no era frío como el metal de Neo-Veridia; era una piel áspera, trabajada, pero increíblemente cálida.

— Sí, eso veo —dijo la mujer con una sonrisa que parecía nacer de muy profundo—.

¿Cómo te sientes?

Él se quedó mudo un segundo.

Su mente, acostumbrada a procesar datos de fin del mundo, se bloqueó ante una pregunta tan simple y humana.

Sintió el impulso de decir “el sistema me ha reiniciado”, pero se tragó las palabras.

Miró sus manos pequeñas.

Eran débiles.

Todo en este mundo… se sentía frágil.

— B…

bien —logró articular.

Su voz de niño sonaba extraña, aguda, vulnerable.

La mujer soltó una pequeña risa, una nota genuina que llenó la habitación.

No era una carcajada, era un alivio silencioso.

— ¡Hermano es fuerte!

—gritó Aria, dando un salto y sentándose a los pies de la cama, mirándolo con una adoración que él no creía merecer.

— Jajaja…

—la mujer acarició el cabello de la niña y luego volvió su vista a él.

Se levantó y tomó un cuenco de madera—.

Mejor come este plato de sopa.

Sus manos estaban rojas, curtidas por el trabajo y el frío, sosteniendo el plato humeante.

El vapor le dio en la cara, trayendo un olor a verduras y sal que le revolvió el estómago de una forma que no era física.

Era nostalgia de algo que nunca había tenido de verdad.

Él tomó el plato.

Sus dedos rozaron los de ella.

// INTERACCIÓN EMOCIONAL DETECTADA: VÍNCULO MATERNAL.

// // ESTADO DEL PARTICIPANTE: ESTABILIZÁNDOSE.

// Bajó la mirada a la sopa.

No quería comer.

No quería aceptar ese cuidado.

Cada cucharada se sentía como una traición a su propia lógica: si acepto esta sopa, acepto este mundo; y si acepto este mundo, me va a doler cuando las sombras lo devoren dentro de doce años.

— Gracias…

mamá.

Aria se acurrucó más cerca de él, apoyando su pequeña cabeza en su rodilla.

Él se quedó rígido, con la cuchara a medio camino.

Quería apartarla, protegerse de esa cercanía.

El sistema parpadeaba en la esquina de su visión.

Observando.

Registrando.

Y él… sin darse cuenta… empezaba a quedarse.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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