Crónicas de lo Improbable I: Físico. - Capítulo 31
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Capítulo 31: Capítulo XXXI: Norte.
Capítulo 31.
Salí con Ray al atardecer, el lobo nos acompañaba. Les avisé a todos antes, que nos reuniríamos a la hora de la cena. Caminamos rumbo al mercado para conseguir un ramo de flores… Ray me preguntó:
—¿Oye, Arlinne…? ¿Por qué no, las flores de su mismo jardín?— Le dije:
—¡No, no! ¡Nada de eso! Esas flores, la reina las quería vivas, es muy diferente a que le lleve unas que de todas formas ya han sido cortadas…— Él giró su cabeza de lado a lado… Yo sonreí y él dijo:
—No entendí, pero está bien. Supongo que sabes tus razones…— Le dije, mientras reía: —¡Jajaja! ¡Ray! ¡Te amo!— Me colgué de su brazo… Él se sorprendió y dijo, riendo: —¡Jajaja! Arlinne, estás de buen humor, ¿eh? ¿Creí qué no te gustaban las muestras de afecto en público?— Le dije:
—¡Quién te dijo qué no me gustan…? ¡Jajaja! Lo que no me gusta, es que de repente me acaricies tan atrevidamente… ¡Te pasas! En ocasiones me tocas en público con unas caricias que incluso a solas en la cama, me dan vergüenza…— Él dijo:
—¡Jajaja! No es para tanto.— Le dije, inflando mis mejillas:
—¡Sátiro!
Llegamos hasta el mercado… Durante todo el camino, traté de ser casual y discreta, no quería ovaciones, ni muestras de afecto. Solamente quería despedir a la reina en paz y regresar a cenar. Aunque el lobo no ayudaba en nada a mis intenciones… Ya en un par de ocasiones nos habíamos tenido que detener a saludar y agradecer. «¡Pfff! Debería comer algo, pero… Seguramente cenaremos al regresar. Tal vez, solo compre algo ligero…» Le dije a Ray:
—Vamos primero a comer algo, ¿sí?— Él dijo:
—¿Qué se te antoja?— Le dije, pensando, mientras picaba mi mejilla con mi dedo indice: —No lo sé… Algo dulce. Tal vez, una rebanada de pastel.— Él dijo:
—¿Solo golosinas, peque?— Le dije, haciendo un puchero:
—Sí… Es que de todas formas, cenaremos con todos los demás al regresar. No estaría bien comer doble, ni mucho menos, sentarme a la mesa a verlos comer…— Él dijo:
—¡Jajaja! Muy bien, acabo de ver un puesto precisamente con postres, aquí atrás, ¿vamos?
—Sí, guíame…— Llegamos hasta el puesto… Había muchas cosas que no conocía, pero definitivamente, tenía ganas de pastel de frutas. Ordené una rebanada, pagué una plata y lo comencé a saborear gustosa… Le dije:
—¿Quieres probar?
—Se ve bueno… ¿A ver?— Le dije:
—Abre la boquita…— Él comenzó a reír y dijo:
—¡Jajaja! Arlinne…— Le dije un poco enojada:
—¡Qué? ¿Te molesta…? Una que quiere verse bien linda y mona, con su pareja… ¡Cómo quieras!— Él dijo:
—No… Adelante, no me molesta, pero me extraña… Tenía un rato que no hacías algo así.— Le dije:
—¡Pfff! Pues… Tal vez no tenía ganas de hacerlo, pero ahora sí. ¿Lo desperdiciarás?— Él dijo:
—¡Nada de eso, adelante!— Se agachó un poco hacia mi rostro y abrió su boca… Le dije: —Cierra los ojos…— Él así lo hizo. Le di una cucharada de pastel y le dije:
—Espera, no cierres la boca, aún hay más…— Y una vez que él empezaba a degustar el sabor, le planté un beso apasionado… Separamos nuestros labios y le dije:
—¿Qué tal el pastel? ¿Verdad, que está muy bueno?— Él sonrió y dijo:
—Sí, muy bueno… Me está dando muchas ideas.— Le dije, sonriendo:
—¡Qué sátiro! Solo era una probadita de pastel… Tú ya quieres la pastelería completa.— Sonreí traviesamente y le dije:
—No lo sé… Déjame pensarlo. Mejor dejemos eso por ahora y vamos por las flores, que se hace tarde.
Compré un arreglo sencillo… No sabía nada de flores, pero traté de escoger parecidas a las que había en el jardín de la reina. Llegamos hasta la parte del cementerio dedicada a los nobles y gobernantes. Iba a preguntar, pero se hacía tarde y no había muchas personas… «Tendré que buscar el lugar por mis propios medios…» Comencé a mirar a mis alrededores, hasta que una voz conocida, nos llamó… Era Penny. Dijo:
—¡Arlinne, Ray! ¡Por aquí!— Se estiró y alzó sus brazos… Estaba acompañada del conde. «Mmmh…» Le dije a Ray discretamente, antes de llegar con ellos:
—¡Qué te dije? Penny va con todo… A lo mejor quiere ser la próxima reina, ¡jajaja!— Él dijo:
—¡Jajaja! No inventes, peque…— Cuando llegamos con ellos, el conde ya estaba dentro de la cripta, dejando sus respetos, mientras Penny lo esperaba fuera… Le dije a Penny discretamente:
—Penny… ¿Ya para todos lados, acompañada de su alteza?— Ella sonrió y dijo igual, bajito: —¿Qué…? ¡Jajaja! Arlinne… ¿Sigues celosa? Sé clara conmigo… Te lo he insinuado varias veces, nunca te has animado. No puedo asegurarte que deje a Evan por ti, pero que más da, ¿no? Tú también tienes un macho… ¡Jijiji!— Se apartó al instante, al otro lado de la puerta, esperando recibir un coscorrón… Yo le dije, sonriendo:
—¿Sabes qué, tonta? Tal vez lo haga…— Ella se quedó atónita y dijo:
—¿En serio…?— Le dije:
—Sí, tal vez… Acércate un momento.— Ella se acercó y pegó su oído a mis labios… Le dije: —Pueda ser que sí, Penny… Lo he pensado, pero… ¡No será, ni hoy, ni mañana! ¡Para ti, hoy, solo tengo esto!— Y le metí un buen coscorrón con los nudillos… Ella gritó y dijo: —¡Mensa, qué tramposa eres!— Le dije:
—¡Eso te ganas por pronta! Ahora ya olvidemos el asunto, ¿qué dirá la reina de nosotras? Sé respetuosa. Guarda silencio.
Ray nos observaba, sonriendo y negando, mientras movía su cabeza. El conde salió de la cripta y comenzamos a actuar como sí nada… Él dijo:
—Arlinne, buenas tardes. ¿También has venido a despedir a Lenor?— Le dije un poco acongojada:
—Sí…— Él dijo:
—Adelante, he terminado.— Tomé de la mano a Ray y lo llevé conmigo al interior…
Estaba lleno de flores en ramos y arreglos, no creo que necesitara más de ellas, pero… «Aún así. Se las pondré por aquí…» Comencé como sí platicara con ella en mi mente… Le dije lo que había pasado con el marqués de Estramberg. Me disculpé, agregando a mi favor… «Lo siento, Lenor… Pero tú dijiste que no hiciera nada, mientras tú estuvieras aquí y bueno, pues… ¡Oops! Pasó lo que tenía que pasar…» Platiqué también en mi mente, de su nieta… Le conté que le había puesto Linna, como una buena amiga mía. Le prometí que haría todo lo que estuviera en mis manos para ayudarla. Por último, le pregunté… «¿Por qué? ¿Por qué le contaste a diferentes personas acerca de mi secreto? Sé que no puedes responderme, pero… Confió en que hayas tenido una buena razón». Sin más, me despedí y abandonamos el lugar, pensando que volvería pronto a visitarla.
Caminamos de regreso al palacio, acompañados de Penny y Evan… Evan hablaba con Ray, sorprendido por su maestría con la espada. Ray respondía con modestia… Después de un rato, Evan nos dijo con una mirada perdida:
—¿Saben…? Lenor fue una persona muy importante para mí. Cuando era muy joven, toda mi familia fue asesinada… Una familia rival se quería hacer de nuestras tierras y nuestros títulos, de no ser por su majestad, que me escondió un tiempo aquí en palacio y me ayudó a reclamar el título de mi padre a los quince años, seguramente estaría muerto hace mucho… Para mí, era como una madre y Arthenis, como mi hermana…— Él se quedó viendo al cielo y agregó:
—Por eso, Arlinne, maestro Ray… Siempre estaré en deuda con todos ustedes. Me han quitado un enorme peso de encima. Todo este tiempo tuve la sospecha de que Estramberg había mandado asesinar a Arthenis y a su pareja, pero… Nunca tuve forma de comprobarlo. ¡Por fin, se ha hecho justicia!— Le dije:
—No hay nada que agradecer, conde… Era lo correcto, además independientemente que aborrezco a las personas como él, solo obtuvo su merecido.— Él dijo:
—Gracias, otra vez.— Le dije abiertamente:
—Conde… Yo tengo algo que pedirle…— Él dijo:
—¿Sí? Claro, su eminencia. Con gusto.— Le dije:
—Es muy probable por como van las cosas, que usted sea coronado rey de Kharsten… ¿Podría ayudarme con los virzuk, para que pueda haber paz en la frontera?— Él se quedó sorprendido y me volteó a ver sonriendo… Como sí supiera algo que yo no. Dijo:
—¡Ah! ¿Eso…? No debes de preocuparte por eso Arlinne. Tú misma podrás gestionarlo, cuando hayan regresado del norte. Tendrás completa libertad de decidir las políticas con nuestros vecinos.— Le dije, sin entender del todo:
—¡Yo…? ¡No, no, yo no sé nada de política, ni nada de eso! Mejor que un hombre de gobierno, como el rey, pueda poner todo en orden.— Él dijo:
—Mmmh… Está bien, veré que así sea… Puedes estar tranquila.
Esa noche cenamos todos juntos, incluido Lyndon, el comandante Metrios y Evan… Al principio de la cena, Lyndon me bombardeó de preguntas referentes a la batalla, también le tocó a Lianne y Camille. Estaba muy interesado en saber acerca del hechicero azul y que clase de persona era él… Nos preguntó de nuestra magia, de nuestros caballeros, de la forma en que Camille se había separado del clero, de todo un poco… Le dije un poco cansada:
—¡Lyndon, ya basta! ¿Qué es todo esto? ¿Por qué tantas preguntas?— Él dijo, sorprendido, reconociendo que se le había pasado la mano:
—Lo siento, su eminencia. Es solo que… Todos están muy sorprendidos por su desempeño en batalla. Los soldados, caballeros, los concejales, incluso he tenido preguntas desde la cámara de los comunes… Usted disculpe, pero jamás en la vida, nadie de nosotros había visto siquiera magia tan poderosa, ni esas técnicas de combate cuerpo a cuerpo.— Le dije: —No seas adulador… Hechiceros hay en todos lados. Por otra parte, quería hablar contigo acerca de los virzuk… ¿Podrían ser pacientes y tolerantes, permitiendo que sigan ocupando el territorio que tienen al oeste?— Lyndon dijo:
—Su eminencia… Ese territorio ya lo había dispuesto su majestad, la reina Lenor, con ese propósito hace tiempo. No tiene de que preocuparse.— Le dije, sorprendida:
—¡Hace tiempo?— Él dijo:
—Sí. Decretó un edicto para que así fuera.— «¡Vaya, la reina tenía todo dispuesto! Imagino que Varenna tuvo que ver en eso…»
Terminamos la cena… Nos tomaríamos el día de mañana libre y por fin, al día siguiente investigaríamos la mina. «No debemos olvidarnos de nuestro objetivo principal». Nos fuimos a nuestras habitaciones… Abrí la puerta y el lobo entró corriendo hasta sus almohadas, dispuestas en el piso… Le dije:
—¡Qué socarrón, lobito! ¡Jijiji! ¿Qué vas a hacer cuándo tengas que volver al bosque helado del norte? ¡Jajaja! Supongo que en parte es mi culpa… Bien, pues sí no quieres regresar al final a la naturaleza, está bien. Siempre tendrás un lugar con nosotros.— Ladró como sí me entendiera y recargó su hocico en una mullida almohada… Le dije a Ray, riendo:
—¡Jajaja! ¡Ve nada más! Es mi culpa… Un macho alfa, una bestia imponente y salvaje… Ya no puede dormir, sí no tiene sus almohadas entre sus patitas. ¿Qué clase de guardabosques soy?— Él dijo, acariciando mi silueta:
—Una muy linda…— «¡Eh! ¡Jajaja! Tampoco pierdes una oportunidad…» Le dije:
—¡Ah, sí? ¿Tú crees?— Él dijo, mientras sacaba mi ropa, lentamente:
—Sí y también muy hermosa…— Le dije:
—¡Bobo! ¡Jijiji! Solo dices eso, porque quieres satisfacerte…— Él dijo:
—Claro que no…
—¡Jijiji! Pues… Vamos a eso. Que también estoy ardiendo, no puedo más…— Me colgué de su cuello, mientras él acariciaba la piel desnuda de mi espalda baja…
Abrí mis ojos… «¡Eh…? ¿Otro sueño? ¿Dónde estoy? ¿Qué es este lugar?» Estaba parada en medio de una calle sucia y descuidada… Era de noche y había anuncios iluminados mágicamente, que describían lugares y servicios… «¡Qué es esto…? Jamás en mi vida había visto algo como esto…» Yo portaba una túnica raída y vieja, como sí quisiera ocultar mi identidad… Una mano me jaló y la voz de Camille, me dijo:
—Arlinne, no te distraigas… Ya mero llegamos al punto de encuentro.— «¡Eh…?»
La mano que me jalaba, era pequeña… Como de una niña… Después de caminar un rato, junto a un grupo de otras figuras encapuchadas, llegamos a un callejón. La figura que iba al frente, abrió una vieja puerta, hecha completamente de metal… Entramos al lugar y una extraña lámpara mágica, encendió en el techo de la habitación… Uno a uno, mis acompañantes comenzaron a despojarse de sus túnicas. La primera fue Lianne, quien dijo:
—¡Pfff! ¡Renacuajo! ¡Me va a salir sarna, qué clase de plan es este?— La siguiente, fue una figura que reconocí de un sueño anterior… Definitivamente la había visto antes, pero no en la realidad. Me quedé pensando, sabía que conocía su nombre… «Mmmh… ¡Sayaka? ¿Mokoya…?» La chica de ojos rasgados, le dijo sonriendo a Lianne:
—¡Ya abuela! ¡Deja de quejarte! ¡Jajaja!— Lianne dijo:
—¡Pinche, Ayaka! ¡Esa es la peor parte del plan! ¡Cómo me voy a hacer pasar por tu abuela? ¡Qué estupidez! Pero solo me pueden pasar a mí estas cosas… ¡Todo cortesía de renacuajo!— La siguiente fue Penny, quien dijo:
—¡Jajaja! Abuela… Te queda bien, ¡la edad la tienes! ¡Jajaja!— Lianne dijo:
—¡Sí…! Jejeje… Tarada… Eres casi igual de vieja que yo y sigues saltando y brincando en calzones por ahí, como renacuajo.— La siguiente, fue la pequeña figura que me había guiado de la mano entre las calles… Quien comenzó a reír, al tiempo que las demás bromeaban y Lianne se quejaba. Era tan solo una niña como de unos diez años de edad, con cabello largo, casi hasta los tobillos color rubio, ojos rojos y un par de cuernos en su frente, idénticos a los de un carnero… Parecía una pequeña… ¡Demonio? Dijo:
—¡Jajaja! Siempre me divierto tanto cuando estoy con ustedes. ¡Jajaja! ¡Gracias por venir a ayudarnos!
Camille se sacó su túnica y acarició el pelo y la cabeza de la pequeña, para decir:
—Sí, Elika. Nosotros también nos divertimos mucho cuando estamos con ustedes.— «Espera un momento… ¡Eh? ¡Qué brujería está en efecto en este lugar? ¡Camille? ¿Las tienes más grandes? ¡Por qué? ¡No eran suficientemente grandes como las tenías?» Ahora si era rival para Lianne… Me saqué la túnica por el calor y volteé a ver a Penny… «Mmmh… Todo normal… Pfff…». Luego a la chica de los ojos rasgados… «¡Eh! ¡Jajaja! Bueno… Ella está peor que yo. Al menos, ¡Jijiji!» Sonreí genuinamente y Camille agregó, mientras seguía acariciando a la pequeña y volteaba a ver a la última figura que aún estaba cubierta por la túnica…
—Aunque pienso que a Daisuke, no le causa mucha gracia cuando venimos…— La niña dijo:
—¡Ah…! No se fijen en eso… Daisuke es así, retraído. Tardé como un mes para que me empezara a dirigir la palabra, cuando empezamos a vivir juntos…
La última figura se sacó la túnica… Era un chico como de unos quince años, tal vez dieciséis… Cabello castaño y corto, peinado a capas, ojos cafés claro y un rostro completamente vedado de emoción… Solamente un ligero tono carmesí iluminaba su rostro, como sí estuviera apenado por nuestros comentarios. Sus manos estaban cubiertas por los nudillos con vendas, vestía completamente de negro, con ropa holgada, como de algodón. Era bajito de estatura, tal vez un par de centímetros más bajo que yo… Penny se acercó al chico y dijo, jugueteando con sus mejillas:
—¡Qué guapo, Daisuke…! ¡Ya eres todo un hombreton!— El chico se puso de mil colores, tratando de alejarse de Penny… Todas me voltearon a ver, como esperando algo de mí… Lianne negó con la cabeza y le puso un coscorrón a Penny. Le dijo:
—¡Penny…?— Ella soltó al chico y dijo, doliéndose y sobando su cabeza:
—¡Ya, ya…! Tú sí me das en serio… Arlinne, nada más me lo da marcado. ¡Te pasas!— Sin querer, dije riendo:
—¡Jajaja! ¡Eso te pasa por pronta!— Todas rieron junto conmigo… El chico sonrió y dijo, muy quedito:
—Gracias, por venir… ¿Quieren café?— Volteó hasta un trasterio, encendió una rara estufa y puso agua en un recipiente metálico… La chica de los ojos rasgados, dijo:
—Sí, Daisuke. Gracias… Creímos que estarías enfadado, porque te toco estar solo con todas las chicas…— Él no dijo nada y solamente sonrió, para ir a atender las cosas tras de él…
«¡Vaya sueño…! Lo peor es, que al despertar nunca recuerdo estas cosas… Todo parece tan real, tan vivido… Como sí viviera otra realidad». Me senté en un banco metálico, junto a una desvencijada mesa… La niña de los cuernos, me veía con curiosidad y dijo:
—Arlinne… Tú a mí no me engañas… ¿Qué te pasa? ¿Por qué estás tan callada? Te ves como sí estuvieras ausente… Como sí tu alma estuviera aquí y en otro lugar al mismo tiempo.— Todas me voltearon a ver y Lianne dijo, emocionada:
—¡Cierto, lo había olvidado! Jamás se nos ocurrió… Elika, puede sentir ese tipo de cosas.— Me quedé como estúpida, no sabía que decir… «No les puedo decir que perdí la memoria… Ya lo hice una vez, pero… ¿Es la verdad? No lo recuerdo… O simplemente no puedo recordarlo, porque esto jamás ha pasado…»
Camille se acercó a mí y me dijo, como sí estuviera preparada para esta situación:
—¿Cuál es la palabra clave, Arlinne?— «¿Palabra clave…? ¿De qué diablos está hablando?» Solo me encogí de brazos y se voltearon a ver entre todas… Les dije, al fin aceptando que era una extraña en todo esto:
—Lo siento… Camille. No recuerdo nada, perdón.— Ella dijo:
—Lo sabemos, Arlinne. No te preocupes, sé como restaurarte y tal vez, Elika por fin, nos pueda ayudar a descifrar, porque te pasa esto en ocasiones.— Les dije con miedo:
—¿No es solo un sueño…?— Penny dijo:
—¡No, Arlinne! Al menos, no en este momento. Ya habíamos llegado a esa conclusión, ¿lo recuerdas…?— Le dije, molesta:
—¡Tonta! ¡Qué parte de no recuerdo nada, no te entra en tu soplada cabeza?— Todas rieron, incluida Penny… Quien dijo:
—¡Lo ves, como no es un sueño! Eso de la soplada cabeza, es algo reciente. Cualquiera que sea el tiempo donde piensas que estás soñando, es imposible que sea después de que te inventaste ese insulto para conmigo…— Les dije, desesperada:
—¡Por qué siempre me quieren volver loca…? Hasta en la vida real y en mis sueños, ¡se pasan! ¡De verdad, estoy soñando! Solo me fui a dormir, estábamos en el castillo de Kharsten…— Camille dijo, interrumpiendo:
—Sí, Arlinne, calma… Sé que es confuso. Vamos, te sanaré y después, platicaremos todas más tranquilas.— Empecé a sentir un profundo desamparo… «¿En verdad, estoy loca? ¿No son solo sueños…? ¡Qué horror! La única miel que me queda, es la esperanza de que cuando despierte, no recordaré nada de esto…» Camille dijo:
—Tranquila… Abre bien los ojos…
Desperté sudando y murmurando incoherencias… Me fui tranquilizando poco a poco, como el pesado velo de mi inconsciencia se corría dejando paso a la realidad. Era de día, la luz ya entraba por abajo de las cortinas y una voz familiar, pero extraña en ese contexto habló a mi lado…
—¡Pfff! ¿Por qué ustedes siempre tienen las cortinas de su habitación, como sí tuvieran un enfermo en cama? ¿No les gusta la luz del sol?— «¡Eh?» Volteé a mi lado, donde debería de estar Ray… Penny me observaba meticulosamente… «¡Bleeh!» Le dije:
—¡Qué cojones estás haciendo aquí en mi cama, Puripenialanusa?— Ella dijo, sorprendida: —¿Quién, yo?— Le dije, muy molesta:
—¡Quién más se llama Puripenialanusa?— Ella genuinamente sorprendida, dijo:
—Pues… Vine a darles un recado de Camille. Ray me dejó pasar y luego se metió al baño, diciéndome que estabas dormida, que sí te quería despertar, pero no fue necesario… En cuanto me recargué para moverte, te empezaste a retorcer como un gusano, diciendo que no recordabas la clave y que no estabas loca…— Se quedó pensando un momento y dijo: —¡Cierto! ¡Ya vuelvo, no tardo, Arlinne!— Salió volando de la habitación… Por fin, me relajé un poco, recargué mi espalda en la almohada y me quedé viendo al techo… «¡Pfff! ¡Qué sueños! Lo peor es que ya no recuerdo nada… Sé que no es algo normal, pero la verdad me da miedo indagar, no quiero descubrir que en realidad, sí estoy demente…»
Comencé a morder mis uñas, como no lo hacía ya muchos años atrás… Penny volvió y entró de nueva cuenta hasta mi cama… Se recostó y dijo:
—¡Aquí está!— Me ofreció un paquete envuelto en papel… Le dije, mientras me cubría un poco mi torso desnudo con la sabana:
—¿Te molesta, Penny…?— Ella dijo:
—No te preocupes, no me incomoda que estés desnuda.— «¡Pfff! ¡Jajaja!» Le dije, ya sin poder aguantar la risa:
—¡Jajaja! ¡Ah, qué bien…! Porque a mí, ¡sí!— Se puso de pie a regañadientes y me lanzó mi ropa interior, del piso a la cara… Dijo:
—¡Toma, pues…!— «¡Pfff! No cabe duda… ¡Penny es única! ¡Me lleva la chingada! ¡Jajaja!» Me puse mi playera y mis bragas por debajo de las sabanas y le dije:
—¿Qué es esto?— Ella dijo, olvidando el asunto:
—¡Ah! Es lo que te prometí… Solo que se me olvido dártelo antes. Es un té, para que no estés toda ansiosa por las noches. A mí siempre me sirvió bien y podía dormir tranquilamente.— Le dije, cabizbaja:
—Gracias, Penny. Lo probaré, pero… La verdad, a veces pienso que tienes razón y estoy demente…— Ella se volvió a recargar en la cama y dijo, tratando de reconfortarme:
—No, mensa… Eso yo lo digo, solo para molestarte. No estás loca. Solo tomate el té, ¿sí?— Asentí con la cabeza y tratando de olvidar el asunto, le cambié el tema… Le dije, sonriendo: —¿Oye, Penny? ¿Y bien? ¿Qué tal el conde? Creí que despertarías en su lecho…— Ella dijo, riendo:
—¡Jajaja! ¿Arlinne, otra vez con eso? ¡Jajaja! ¿Creí que habías dicho que no cuidarías y que lo que hiciera con mi trasero, no te importaba en lo más mínimo…?— Le dije:
—¡Uy! ¡Perdón, cierto! Olvida que te pregunté…— Ella dijo:
—¡Jajaja! Arlinne, no te entiendo…— Negó con su cabeza y dijo, viéndome a los ojos y acercando su rostro al mío:
—Sí debes de saberlo… ¡No! No me he acostado con Evan, pero pienso hacerlo en algún momento y además… No te confundas. Me gusta, pero solo eso… Yo jamás podría vivir la vida que me ofrece a su lado. Yo prefiero mil veces, estar con ustedes.— Le dije, sonriendo: —¡Eres una tonta! ¿Por qué me das tantas explicaciones?— Ella dijo:
—Porque pareces mi macho en celo y solo así, estás tranquila, ¡mensa!
—¡Eres una tonta! ¡Ni quien se fije en ti…!— Ella se quedó mirándome fijamente a los ojos…
—¿Segura…?— Volteé mi rostro al lado contrario y le dije:
—Bueno… Tal vez, sí me fije un poquito en ti…
—¡Jijiji! Lo sé… Y es lo único que necesito por ahora… No olvides tomarte el té para que puedas dormir más tranquila.— Me quedé cabizbaja, recordando mi angustia de la noche anterior y le dije:
—Gracias, Penny. Tomaré el té y… ¿Estás segura de lo que dices? No quiero que cuando seas una anciana, me eches en cara que dejaste la oportunidad de ser la condesa de Berios o la reina de Kharsten, por mi culpa…— Ella dijo:
—¡Jajaja! Arlinne… Eso para mí no significa nada y no quiere decir que no pueda visitar al conde de vez en cuando. Simplemente, me gusta mucho más la vida que llevo con todos ustedes.— Le dije, sonriendo de nueva cuenta:
—¡Eres una tonta!— Ella dijo:
—Sí, lo sé…— Le dije, sonriendo y exacerbando mi amabilidad:
—Gracias, Penny… Te quiero mucho. Ahora… ¿Podrías decirme a que venías en un principio? Para que puedas por fin, esfumarte de aquí y yo pueda seguir mi mañana en total intimidad…— Ella dijo:
—¡Ah, sí! Camille dice… ¿Qué sí desayunaremos todos juntos?— Le dije:
—Sí, me parece una buena idea, pero más bien será almuerzo… Aún tengo que bañarme. Por favor, denos una hora. En seguida iremos por ustedes a su habitación. Sería lindo almorzar fuera… Avisa a Lianne o a Grand, también, por favor.— Ella dijo:
—Sí, ya voy.— Salió corriendo de la habitación, sin cerrar la puerta…
Me levanté, cerré la puerta y entré al baño… Ray se estaba terminando de bañar. Yo simplemente, me saqué mis bragas, mi playera y fui a su lado… Le dije:
—¿Qué tal? ¿Cómo está el agua?— Él dijo:
—Ya sabes, amor… Tibia, tirando a fría.— Me metí a la tina, junto con él y le dije:
—¡Pfff! Amor… ¿Por qué dejas a Penny pasar así, cuando aún estoy dormida?— Él dijo con toda naturalidad:
—¿Qué…? ¿Hay algún problema? No lo sabía, disculpa. ¿Estás molesta con ella o algo así?— Le dije:
—¡No, nada de eso! Es solo que… Estaba desnuda y apendejada por mis pesadillas y…— Él dijo:
—¿Y…?— Se quedó observándome y dijo, tranquilo:
—No creas que no me he dado cuenta, peque… Cada vez son más cercanas.— Le dije, asintiendo:
—¡Sí…! Peligrosamente muy cercanas… Lo siento amor, sé que siempre te salgo con las mismas tonterías, pero… ¿Qué hago…?— Él dijo, negando con la cabeza:
—Pues… Me gustaría no intervenir esta vez en tu decisión. No quiero que vayas a decir después que yo te empujé a sus brazos o algo así… ¡Jajajaja!— Le dije, molesta:
—¡Tonto! ¡Jamás te diría algo así…! Es solo que… Ya estoy muy confundida.— Él se echó a reír y dijo:
—¡Jajaja! Es normal, Arlinne… Tranquilízate y te voy a explicar el porqué.— Le dije: —Gracias, que paciencia… Te agradezco tanto.— Él dijo:
—Mira… Lo que pasa, básicamente son dos cosas. La primera es que tú estás convencida de que tu masculinidad está muerta y enterrada… Así que cada que sale a flote, te confundes y estallas en un mar de emociones. La segunda… Arlinne, eres muy linda, de eso que no te quede duda, pero… No solo como mujer. Sí fueras un chico, obvio con los caracteres sexuales de un chico de tu edad, serías ese tipo de joven, que son como un galán silencioso, un mátalas callando, como se suele decir por ahí… ¡Jajajaja!— Le dije:
—¡Bobo! ¡Claro qué no! ¡O sí…?— Él dijo:
—¡Jajaja…! Sí. Entonces, obviamente llamas la atención del tipo de chica que gusta de ese tipo de chicos. Obvio se dan cuenta de la situación, pero su instinto las lleva a indagar, a picotear tu ego para ver tu respuesta y en fin… Eso nos lleva de regreso al punto número uno… Los vestigios de tu masculinidad salen a flote y así, porque igual dice el dicho… El que busca, encuentra… ¡Jajaja!
Me recargué de espaldas en la tina, estirando mis brazos…
—¡Pfff! Suena lógico, pero… Igual no me dice nada, de que hacer en estas situaciones…— Él dijo:
—Eso, ya lo debes de pensar por ti misma. Lo único que te puedo decir, es que yo no tengo problemas con mi ego, sí tú andas por ahí, comiéndote a unas cuantas señoritas. Como te lo he dicho antes, yo no me podría poner celoso de una mujer, pero… Lo único que te puedo aconsejar, es que tengas cuidado… Jugar con las mujeres es peligroso y más sí se trata de tus amigas y compañeras, con las que convives diario.— Le dije:
—Lo sé… Ese es precisamente el problema… Ya tengo la cara muy dura, para hacer todo lo que hago. Mi relación con Ana, independientemente de lo nuestro… Es demasiado. No quiero lastimar a nadie… Mucho menos a Penny, a Ana, a ti o a mí misma. Sin siquiera tomar en cuenta lo que Camille o Lianne, pensarían de mí, sí algo así llegara a pasar…— Agaché mi rostro y le dije:
—¡Te imaginas…? ¡Dejaría de ser la niña transexual, para ser tan solo un monstruo, que cambia de máscara para saciar sus apetitos!— Ray estalló en carcajadas:
—¡Jajajaja! Arlinne… ¡Jajaja!— Le dije, arrojando agua de la tina a su rostro:
—¡Idiota! ¡No es cosa de gracia…!— Él dijo:
—¡Jajaja! Arlinne… Tal vez no tan dramático, pero sí… Se prestaría a la interpretación de las personas…— Le dije, convencida:
—Está bien… Está decidido, ya me voy a portar bien.— Él dijo:
—¿No crees que eres un poco injusta?— Le dije:
—¡Eh! ¿Por qué…?— Él dijo:
—Sí, Penny se comporta así, es porque le has dado pie…
—Perdón… Lo hago sin pensar…— Él dijo:
—Te aseguro, que Penny tan poco lo piensa mucho más que tú…— Le dije:
—Está bien, estaré bien portadita un rato… Avísame, sí ves que estoy de resbalosa con Penny…
—¡Jajaja! Amor… Bien, te ayudaré con eso… ¡Jajaja!
Salimos del baño y nos apresuramos al encuentro con los demás… Decidimos almorzar al aire libre en el distrito comercial. Esta vez para variar un poco, les dije:
—Camille, Lianne… Ustedes escogerán el almuerzo. He pensado que soy muy egoísta y siempre los termino jalando con mis berrinches a lo que yo quiero… Así, que hoy haremos lo que ustedes quieran.— Sonreí, frente a todos… Lianne alzó su ceño y dijo, tocándome la frente con su mano:
—¿Renacuajo? ¿De qué vas? ¿Te sientes bien…?— Le dije:
—Sí y no empieces… Hoy quiero ser solo prudencia y dulzura…— Camille y Lianne, se vieron a los ojos sonriendo y dije:
—¡Qué feas personitas! ¡Vamos a empezar? Solo escojan o será carne asada nuevamente…— Camille se apresuró a decir:
—Estaba pensando… Hay una sopa tradicional de estas tierras, que preparan con pan y consomé de res. No recuerdo bien el nombre, es algo así, como degnice o degnose… ¿Quieren probar?— Le dije:
—Suena delicioso, vayamos.— Todos se me quedaron viendo y dije, molesta:
—¡Síganle!— Todos rieron y fuimos a buscar la sopa de Camille…
No fue difícil, parece ser que la servían casi en todos los puestos de comida tradicional. Almorzamos a gusto… Traté de guardar silencio para que los demás platicaran entre ellos. Solamente sonreía… «Se me había olvidado… De verdad, soy como un loro. Siempre tengo algo que decir… Siempre quiero que sepan mi opinión, mis sentimientos, pero… Eso no es en verdad lo que me hace feliz cuando estoy con ellos… Lo que realmente me hace feliz es su compañía».
Dejé que escogieran todo… El postre, el entretenimiento, las bebidas. Todo… Estaba contenta de estar con ellos un día más. Una idea loca llegó a mi mente y me quedé pensando… «Sí esto pudiera durar para siempre, sería tan feliz… Bueno, no para siempre. No soy tan idiota, pero… Sí por mucho, mucho tiempo… ¡Qué alegría!» Me quedé parada en un barandal, mientras Penny traía unas grotescas manzanas cubiertas de caramelo con chispas de azúcar, de sabores y colores… Solo de verlas, sentía que se me caían los dientes… «Pero que más da… Es lo que le gusta a Penny y estoy tan feliz de que así sea». Me ofreció una… «¡Bien, a comerla!» Sonreí y la acepté. Le dije:
—Gracias, Penny… ¿A qué sabe?— Ella dijo:
—¡Pues, dulce, mensa! ¡A qué va a saber? ¡Jajaja!— No le contesté, solo sonreí… Todos me veían raro, hasta que Lianne dijo:
—¡Bueno, ya! ¿Renacuajo, qué te traes? ¡Desembucha!— Le dije:
—¿Cómo…?— Ella dijo:
—¡Sí, por qué estás así?— Todos ponían atención a lo que iba a decir… Les dije:
—Pues… He pensado, que soy muy egoísta. Siempre estoy como un loro, imponiendo mis gustos, mis ideas y mis sentimientos… Solo quiero que se den cuenta, que lo que realmente me hace feliz no es eso, sino estar en su compañía.— Todos sonrieron, mientras yo volteaba a un lado, en respuesta a una corriente de aire que se llevó volando un trozo de papel del suelo. Lianne dijo, sonriendo:
—Renacuajo… ¡Jajaja! ¡Todos nos la pasamos muy bien contigo, tal y como eres! Sabemos que eres berrinchuda y caprichosa, como una niña pequeña… Necia y obstinada, como una cabra vieja, pero… En el fondo eres sincera y de buena voluntad. Y eso nos ha ayudado a todos, a encontrar lo mejor de nosotros mismos. Por eso nos gusta como eres y nos gusta tu compañía.— Sus palabras hicieron que mis ojos se comenzaran a humedecer… Les dije, riendo, algo que les había dicho hace mucho tiempo:
—¡Sí! ¡Ajá! ¡La simplona es la líder, no! ¡Jajaja! Los quiero mucho… ¡Por favor, cuídense y cuidémonos mutuamente! ¡Estamos muy cerquita! Ni siquiera sé como me sentiría, sí perdiera a cualquiera de ustedes… ¡Por favor! ¡Prométanme qué se cuidarán mucho!— Todos asintieron.
Terminamos de comer postres y les dije:
—Bien… Ya que les gusta mucho mi simplona actitud… ¿Por qué no vamos a degustar un poquito de alcohol…? Mientras no exageremos, podemos descansar a gusto y mañana salir bien, antes de mediodía.— Sonreí traviesamente, mientras Camille negaba y decía:
—¡Jajaja! Arlinne. Claro, vamos. Yo solo tomaré un poquito, me gustaría algo dulce.— Le dije:
—¡Ah…! Entonces debes de probar el licor de frutas que a mí me gusta. Es exquisito, un manjar para los paladares más simplones como el mío… ¡Jajaja!
La pasamos bien por la tarde y fuimos a descansar temprano. A la mañana siguiente, todo estaba listo… Me despedí de Lyndon, prometiendo que pronto estaríamos de vuelta. Del conde Evan, lo mismo… No sin antes, que Penny se colgara de su cuello y le diera un profundo beso… El conde se puso de mil colores y dijo, sorprendido:
—¡Lady Penélope…?— Ella dijo:
—¡Qué? No pasa nada… Es solo un besito, para que no me extrañes.— Todos reímos al ver al conde, tratar de manejar la situación… «Es difícil tratar con las emociones de Penny, así que lo entiendo».
Llegamos montados a la muralla de la ciudad… Nos esperaban afuera las tropas del comandante Metrios y Thorak con sus incursores. Nos íbamos a despedir, pero el comandante dijo:
—Por favor, su eminencia. Permítanos escoltarlos hasta la muralla.— Le dije, sonriendo: —No es necesario…— Thorak interrumpió y dijo:
—Sí, Arlinne. Nosotros también queremos acompañarlos, de ser posible, hasta el círculo de flores.— Le dije:
—Thorak, nada me gustaría más que nos guiaran en ese lugar, que es su hogar, pero… Será muy peligroso. Lamento que no pueda aceptar.— Grand dijo, al momento que Lianne le hacía una seña:
—Thorak… Sí sería buena idea, que algunos de ustedes nos acompañaran. Al menos hasta la mina.— Volteé a ver, desconcertada a Grand y a Lianne… «¿Qué se traen?» Lianne se acercó a mí y me dijo:
—Arlinne, deja que nos acompañen. Necesitaremos dejar los caballos con alguien, ¿recuerdas?— Le dije:
—Pero… ¿No los llevaremos a la torre con tu portal?— Ella dijo:
—Lo siento, renacuajo. Esta vez, no. Ya te explicaré en un rato, el porqué.— Thorak aceptó y junto con el comandante, formaron una pequeña avanzada de doce jinetes que nos acompañarían…
Los dos días de viaje hasta la mina en la base de la muralla, pasaron tranquilamente… No me seguía gustando la idea de que nos acompañaran hasta allá, pero que se le va a hacer. El comandante y Thorak, me aseguraron que todo estaría bien. Graretos y Varreth, con sus incursores y el resto de la milicia de Kharsten, estarían cuidando de la capital. Al atardecer del segundo día de viaje, ya podía ver la muralla… Era enorme, inmensa… Tal vez, unos cuarenta metros de alto. El horizonte se cubría por completo de ella y como seguíamos avanzando, crecía cada vez más su figura. Por fin, al anochecer llegamos hasta la cantera, perteneciente a la vieja mina de plata… Penny saltó de su caballo y dijo:
—¡Qué emoción! ¡Iré a buscar una entrada en lo que ustedes levantan el campamento! Thorak dijo:
—¿Por qué no, descansamos todos esta noche? Mañana pueden empezar su excursión. Yo me quedaré aquí con mis jinetes, todo el tiempo, en lo que ustedes regresan.— Le iba a decir, que no era necesario, pero… La verdad es que me daba gusto que se quedara a esperarnos. Asentí y le dije:
—Gracias, Thorak. Está bien.— El comandante dijo que él regresaría a la capital, por sí cualquier cosa, pero que un par de sus caballeros se quedarían como voluntarios a acompañar a Thorak y sus hombres.
Me acerqué a Camille, quien preparaba nuestra cena… Le dije, sonriendo y con mis manos en la espalda:
—¿Qué cenaremos hoy, Camille…?— Ella dijo, sonriendo tímidamente:
—Me voy a arriesgar a hacer la sopa que comimos antier en el mercado… Compré cosas especialmente para ello… Dudo que tenga otra oportunidad de preparar algo para todos, pasando este punto.— Le dije:
—¡Huele muy rico! Ya no puedo esperar para probarla… ¡Ehm! ¡Oye? Penny me dio estas hierbas para hacer un té… ¿Crees que esté bien, que lo tome?— Ella volteó hacia el paquete de papel, que tenía abierto entre mis manos, frente a ella… Dijo:
—Jamás las había visto en mi vida, Arlinne… Supongo que es alguna hierba originaria del norte, pero no creo que tengas ningún problema. ¿Por qué no, lo pruebas? Sí te intoxicas, siempre podré ayudarte.— Le dije:
—Gracias. Pondré a hervir agua… Solamente te avisaba, por sí me ves retorcerme como un gusano, estés enterada de que fue lo que pasó… ¡Jijiji!
Cenamos y convivimos un rato juntos. Me tomé mi té… No sabía nada mal. Le agregué una cucharadita de azúcar y me preparé para dormir. Gracias a Thorak y los hombres del comandante, los chicos también podrían descansar la noche entera. Saqué mi mantita y la puse cerca de las cosas de Ray, me recosté y me quedé viendo el cielo estrellado… Pensando y recordando, lo que el maestro nos mostró ese día, cuando por fin nos nombró hechiceras. «Todos esos puntitos brillantes en el firmamento, son iguales o sino, muy parecidos a nuestro sol… Con mundos de diferentes tamaños y colores, girando a su alrededor. Como sí fueran gemas que brillan al contacto de la luz de sus estrellas… Me pregunto… ¿En cuántos de ellos, habrá alguien más viendo el cielo y pensando algo similar a lo que estoy pensando…? Como me encantaría conocerlos… Correr y saltar por sus paisajes. ¡Qué ilusión…! ¿Todas las historias de héroes y heroínas que leí en la biblioteca de la torre, serán solo eso…? ¿Fantasías? ¿O serán algo más? ¡Tal vez, leyendas…? ¡Sucesos qué realmente acontecieron…? ¡Qué emocionante…! ¡Jijiji! ¡Qué cosas pienso, pero…! Sí fueran realidad, me gustaría tanto conocerlos, aprender de ellos, incluso ayudarlos… ¡Jajaja! La cantidad de cosas que podría ver, descubrir, experimentar… Comida, lugares, emociones… ¿Ya dije, comida…? ¡Jajaja! Otras culturas, tan diferentes a la nuestra… ¡Jajaja! Debo de dejar de divagar… Ni siquiera me imagino que se requiere o que implica, el visitar esos mundos tan lejanos… ¡El maestro…! ¡Él tal vez, sí lo sabe…? Tal vez él, incluso lo ha hecho… ¡Sin duda! Es un hechicero tan poderoso, que ni siquiera puedo llegar a comprender los límites de lo que es posible para él… ¡Mmmh! ¿Por qué enseñarnos esos mundos…? ¿Por qué darnos un pequeño vistazo del universo en el que vivimos? ¡Espera que lo hagamos también, algún día…?» Una sensación me llenó de confianza e ilusión… «¡Sí! ¡Eso es! ¡Por eso nos los mostró! ¡Jajaja! ¿Qué tonterías estoy pensando? Ni siquiera puedo leer magia correctamente… Identificar efectos y propiedades mágicas es algo apenas a mi alcance… Que se me da pésimo, por cierto… Yo jamás podría hacer algo así, pero… ¡Lianne…? ¡Ella seguro que sí! Espero que cuando lo logre, me lleve con ella… ¡Quiero ir! No importa si tengo que cargar sus cosas o algo a cambio, pero quiero ir… ¡Bien, basta de tonterías! Me está comenzando a dar mucho sueño…» Penny llegó unos pasos a mi izquierda y dijo:
—¿Te tomaste el té, mensa?— Le dije, ya muy somnolienta…
—Sí… ¿Y ahora qué te hice? Ya llegaste directo a lo de mensa…— Ella sonrió y dijo:
—¡Ah! Nada… Lo siento, me preparé de antemano, por sí me decías que no lo habías hecho…— Le dije, quedándome dormida:
—Tonta… Te quiero mucho… Gracias por el té, buenas no… Zzz…
Desperté por la mañana… «¡Vaya…! Parece ser que el té sí funciono, me siento como nueva… Desperté en el mismo lugar que me dormí y mi mantita no está toda revuelta». Penny arreglaba su mochila, le dije:
—Penny… Tú que siempre estás como un gato… ¿Me pasó algo por la noche?— Ella intentó sonreír y dijo:
—¿Cómo un gato…?— Le dije:
—Sí, pues… Me refiero a que estás siempre alerta.
—¡Ah! ¡Eso…! Pues, no… Estuviste tranquila, al menos más tranquila de lo habitual… Solo murmurabas, pero esta vez, al menos no rodaste por todos lados.— Le dije, sonriendo, mientras guardaba mis cosas en mi bolsa:
—Bien, es un avance. ¡Gracias por el té, Penny!— Terminé de doblar mi mantita y cuando la metí en mi bolsa, sentí un objeto abombado de cristal…
«¿Qué es esto…? ¡Ah, cierto! La poción que nos dio el maestro. Ya la había olvidado. La envolveré con cuidado de este lado para que nada le pase… ¡Jijiji! Aunque la verdad, ya ni me acuerdo para qué dijo que servía».
Nos despedimos de Thorak y los caballeros… Entramos a la mina por una de las entradas principales. Les dije:
—Bien, ahora sí… ¿Penny, cómo encontraste la entrada, abierta o cerrada?— Ella dijo: —Cerrada, pero… Solo con unas cadenas y un candado.— Les dije:
—El objetivo es, encontrar una salida que de al otro lado de la muralla… Sí es que hay alguna. De no ser así, pues… Regresamos, tomamos los caballos y con todo el dolor de mi corazón, cabalgamos hasta la brecha.— Todos estuvieron de acuerdo. Lianne y yo iluminamos el camino y comenzamos a descender por el amplio pasillo… Grand dijo: —¿Arlinne, crees que haya monstruos en este lugar?
—No lo sé, por eso le pregunté, lo de la entrada a Penny… Sí la entrada se veía abierta o se veía que estaba transitada, pues es una señal de algo así, tal vez monstruos inteligentes o bandidos que habían hecho de este lugar su guarida, pero… Al menos por aquí, cerca de la entrada, parece que está completamente deshabitada… Tengan a la mano sus pendientes de como quiera que se llame ese mineral, él que nos dio Barthis… Podemos tener una emergencia y tener que prescindir de la luz…
Caminamos por un rato más, hasta que llegamos a diversos túneles, que en otros tiempos, imagino conducían a diferentes vetas del mineral… Me quedé parada en medio de todos, pensando y pensando… Penny dijo:
—¿Vamos a seguir tus tripas, Arlinne…? Aquí traigo la brújula.— Le dije, imaginando en mi menta la mina:
—Penny, en este caso, seguir solo una dirección, no nos servirá de nada, porque estos túneles están hechos para buscar plata… No la salida.— Ella dijo:
—Bien, buen punto… ¿Eres minera?
—¡No, tonta! Pero… Está bien, ¿en qué dirección está el norte?— Ella se paró exactamente entre dos túneles y dijo:
—Entre estos dos…— Seguí pensando y les dije:
—Bien… Tomemos el más amplio de los dos. Posiblemente este, tenga más ramificaciones a lo largo del camino. Este por otro lado, se ve muy estrecho… Probablemente, solo nos lleve a una mena completamente drenada.
Caminamos un poco más en esa dirección y les dije:
—¿Cómo se sienten? Sí huelen algo raro o se sienten cansados, podría ser señal de algo peligroso en el aire… Ray dijo:
—Todo bien, peque… Me da la impresión, de que el aire lleva mucho tiempo sin circular en este lugar.— Le dije:
—Sí, yo huelo lo mismo… Eso es mala señal. Podría significar que en realidad, no comunica la mina con ningún otro lugar, más que de regreso…— Todos asintieron, excepto Penny… Quien dijo:
—¡No! ¡Yo huelo otra cosa…!— Todos la volteamos a ver, sorprendidos. Ella dijo:
—Huele a humedad… Hay agua en este lugar y mucha…— Le dije:
—¡En serio…? ¿En qué dirección?— Ella dijo, olisqueando:
—Derecho por este túnel y luego a la izquierda…— Les dije:
—Pues vamos a investigar…
Todos estuvieron de acuerdo y seguimos adelante, hasta que nos detuvimos un momento a descansar… Grand sacó un trozo de papel y trazó un mapa del lugar. Yo saqué mi botita de agua, le convidé al lobo y bebí otro poco, yo misma. Le dije a Penny:
—Oye… Penny. ¿Vamos bien? Sigo sin oler la humedad.— Ella dijo:
—Sí, confía. Por este lugar debe de haber otro túnel o abertura, que nos lleve directamente ahí.— «¡Pfff!» Le dije:
—Está bien…— Caminamos un poco más y después de una hora más o menos… Penny dijo, corriendo hacia una de las paredes:
—¡Por aquí…! Está del otro lado.— Todos nos quedamos viendo la pared de roca, apuntalada por el techo para que no se viniera abajo… Le dije:
—¿Penny y cómo pretendes que pasemos del otro lado? Esto, solo es una pared…— Ella tocaba incesantemente la pared por todos lados… Después de un momento, se aburrió y dijo: —No… Para mí es imposible, pero… ¡Créanme, la pared está hueca!— Camille se adelantó y tranquilizó a Penny, diciendo:
—Te creemos. Calma, Penny.— Grand dio un paso al frente, me volteó a ver y yo, asentí con mi cabeza… Empezó a revisar la pared, dando pequeños golpes en distintas partes… Cuando estuvo seguro, se envolvió un trapo sobre su puño y golpeó la pared con una fuerza brutal… Todos nos alejamos unos pasos hacia atrás. La roca estalló en mil pedazos y una nube de polvo se levantó en todo el lugar. Cubrí mis ojos y tapé mi nariz… Cuando el polvo se comenzó a asentar nuevamente, pudimos ver claramente, que un túnel seguía en esa dirección… Penny gritó:
—¡Lo ven? Se los dije… Adelante, debe de haber un río subterráneo o un lago o algo así…— «Mmmh… Espera un momento». Les dije:
—Esperen… Algo no está bien aquí. ¿Qué no se supone que a los mineros, les vienen bien las corrientes de agua para prospectar el mineral y esas cosas…? ¿Por qué sellar una fuente de agua?— Ray dijo:
—Es cierto…— Les dije:
—Prepárense… Aquí debe de haber algo que los mineros, querían que se quedara del otro lado de esa pared…
Saqué mis espadas y comenzamos a caminar lentamente al interior del túnel… Era bastante largo. Las trabes de madera que sostenían el techo, se veían en mejor estado que el resto del lugar por donde habíamos pasado… «¿Por qué…?» Dije:
—¿Puedes revisar por huellas, Penny?— Ella dijo:
—Eso estoy haciendo, pero… Nada reciente. El polvo ya lo ha cubierto todo.— De repente… Comenzamos a escuchar una corriente de agua. Les dije:
—¿Oyen eso…? Penny tiene razón…— Ella dijo:
—¡Obvio!— Lianne contestó:
—Qué modesta, la señorita… ¡Jajaja! Renacuajo… ¿Qué crees que sea?— Le dije:
—No lo sé… Tal vez, un río subterráneo. Sigamos con cuidado, cualquier cosa podría salir de sus aguas…
Llegamos hasta el río… Su caudal era bastante amplio y chocaba del otro lado, con la pared de la caverna. Pero la corriente seguía entre las rocas de manera transversal en la dirección que veníamos… Les dije:
—Cuidado, no se acerquen demasiado al agua, hasta estar seguros, de que no hay peligro…— Penny dijo:
—Que raro… Aquí tampoco, hay una sola huella. Creí que habría rastro de algún monstruo o criatura que habitara las aguas…— Por un instante, me alcancé a dar cuenta y le grite a Penny, que era la más cercana al agua:
—¡Penny, cuidado! ¡Por detrás…!— Una esfera hecha completamente del líquido, salió de la superficie del agua, tan veloz como una flecha… Penny, apenas y alcanzó a reaccionar, lanzándose al piso para evitar la descarga. El líquido silbó por los aires y chocó contra una de las paredes, perforándola… Como sí se tratara de la munición de una arma de asedio…
Frente a nosotros, emergió de las aguas una enorme serpiente de escamas color cobalto, con aletas transversales como sí fuera un pez… Camille dijo, asustada:
—¡Qué es eso, Arlinne? ¡Un dragón?
—No… Es solo una serpiente marina, son parientes de los dragones, pero no poseen su inteligencia, son solo bestias.— Lianne dijo:
—¡Y no son peligrosas?— Me reí y le dije:
—¡Jajaja! ¡Sí, son muy peligrosas, tanto como un dragón! De hecho, algunos autores las llaman, dragones marinos…— Lianne dijo:
—¡Ah…! Es bueno saberlo, ¡jajaja!— Ray dijo, bromeando:
—Espero que a la señora serpiente, no le moleste que la hayas llamado imbécil… ¡Jajaja!— Saqué la lengua e hice una mueca, en señal de arrepentimiento… Dije:
—Lo siento, señora serpiente, pero tenemos que investigar el lugar, usted disculpe… ¡Prepárense, puede usar su aliento, como un dragón!
La criatura rugió y escuchamos, como el siseo de una serpiente amplificado cien veces… Se contorsionó moviendo su cuerpo como un gusano y abrió sus fauces para dejar salir su aliento helado. Todos salimos volando a ponernos a salvo, fuera de su alcance… Les dije, mientras me recargaba en la pared del otro lado de la curvatura del túnel:
—¡Pfff! Va a ser difícil alcanzarla, mientras esté en el agua… Intentemos con magia. Ray, Grand, estén alertas por sí se estira a querer mordernos, por favor.— Lianne, Camille y yo, salimos de cubierto con Grand y Ray, a nuestros flancos. Penny se me perdió de vista…
La serpiente estaba vuelta una furia, chasqueaba sus fauces y resoplaba llena de ira… Orbes como perfectas burbujas llenas de agua, emergieron de la superficie del líquido y salieron volando en nuestra dirección… Como pude, canalicé mi conjuro de barrera y la obscuridad nos envolvió…
Los orbes chocaron, estrellándose contra la misma. Les dije:
—¡Lianne, Camille! ¡Lancen todo lo que puedan, no se preocupen por la barrera, es de un solo sentido!— Camille canalizó sus flechas de luz y Lianne, su viento ardiente, pero… La serpiente al sentir el peligro, simplemente se sumergió… «¡Eh!» Les dije:
—¡Qué mañosa! Esto no va a ser fácil…— Las flechas de Camille, arquearon en el aire y la siguieron por debajo del agua… Camille dijo:
—Espero que la alcancen… Aunque dudo que sea suficiente para derrotarla.— De entre las aguas, salieron unas cuantas burbujas y les dije:
—Ahí está tu respuesta, Camille… Y yo pienso lo mismo, no creo que sea suficiente.— Les dije:
—Déjenme probar a mí…— Me acerqué unos cuantos pasos, como para torearla y hacerla emerger… Dije:
—Señora serpiente… ¿No va a salir para que sigamos jugando…?— Nuevamente la criatura respondió con agresión desde abajo del agua y me lanzó un proyectil… Alcancé a agacharme, mientras la esfera pasaba silbando por encima de mi cabeza, para estrellarse en el techo del lugar. «¡Uy…!»
El lobo comenzó a ladrar a la superficie del agua y ondas se empezaron a vislumbrar en la misma… «¡Bien! Ahí viene…» Comencé a canalizar mi pilar de llamas, pero la criatura simplemente estiró su cabeza para tratar de alcanzarme y morderme, para llevarme debajo del agua…
Ray y Grand, llegaron en un instante a interponerse entre sus fauces y yo. Grand chocando su escudo directamente en su hocico y Ray, tirándole cortes a su cabeza. Mi conjuro no tardaría mucho más, pero… Nuevamente, al estrellarse con Grand y recibir un poco de daño de los cortes de Ray, se las olió y como vino, se fue de nueva cuenta hacia las profundidades… Mi pilar de llamas no encontró a su objetivo y chocó contra la superficie del agua, levantado una cortina de vapor a nuestro alrededor… Dije:
—¡Oops! Lo siento, creo que ahora fue peor…— Ray me tomó de la mano y me arrastró de vuelta tras de la pared…
Esperamos todos juntos, atrás de la curvatura del túnel en lo que se disipaba el vapor… Ray dijo:
—¿Arlinne, es necesario que revisemos el río?— Le dije:
—Pues… No lo sabremos hasta que lo hagamos. Lo siento, no estoy segura siquiera, sí sea provechoso, arriesgarnos contra esta serpiente tramposa.— Ray dijo:
—¿Y sí solo es un río…?— Le dije:
—Entonces, ni modo… ¡Jajaja! No… Lo dudo. ¿Ven esas trabes de ahí, del techo…?— Grand y Ray, las voltearon a ver minuciosamente… Lianne dijo:
—¿Qué hay con ellas, renacuajo?— Les dije:
—Es raro… Se ven mucho más recientes, que el resto. Es como sí esta parte de la mina, la hayan apuntalado mucho después… Como sí fuera una expansión, pero… Algo ocurrió y tuvieron que sellarla.— Grand dijo:
—¿Y tú que opinas, Arlinne?— Le dije:
—Algo me dice que durante la expansión, cavaron en un lugar donde no debían y el caudal del río, inundó el lugar…— Grand dijo, acariciando su barbilla:
—Tiene sentido… ¿Y la serpiente?— Le dije:
—Esa, no lo sé… Pero supongo, que llegó hasta aquí por el río subterráneo, desde el océano.— Ray dijo, sorprendido:
—¡Desde el océano?— Le dije:
—Sí, para una bestia como esa, nadar desde allá hasta acá, es cosa de nada.
Nos quedamos en silencio, viéndonos los unos a los otros en busca de una respuesta… Hasta que Lianne me jaló de la blusa y dijo:
—¿Oye, renacuajo? ¿Crees qué esta agua tenga muchos sedimentos?— «¡Eh!» Le dije: —¿Sedimentos…? ¿Por qué?— Ella dijo:
—Solo responde… ¿No sabes lo qué es un sedimento?
—¡Claro que lo sé! Te refieres a que, sí tendrá muchos residuos de minerales y esas cosas, ¿no?— Ella asintió con la cabeza, sonriendo… Le dije:
—Pues sí, seguramente… Después de todo, es un río subterráneo, que pasa por debajo de una mina de plata y que comunica con el océano, ¡seguro que sí! Tan segura, que apostaría, que sí bebemos de esta agua a diario, en unos años nos dolería al orinar… ¡Jajaja!— Lianne dijo: —Excelente… Eso era lo único que quería saber. Tengo un plan…— Todos la vimos fijamente y ella dijo:
—¿Qué tan fuerte puedes lanzar tu conjuro ese, renacuajo…? Tu conjuro de relámpagos que haces a cada rato.— Le dije, haciendo un puchero:
—Le puse, cadena de relámpagos, ¡sí! Más respeto. Y… No lo sé. Supongo que bastante fuerte, como para aturdirla sí le pega de lleno.— Ella dijo:
—No, no. No será necesario que le des, solo necesito que lo conjures con todo lo que tengas y le pegues al agua.— «¡Eh…!» Sonreí y le dije:
—¡Ah, Ya veo…! ¿Crees que funcione? El caudal es muy voluminoso…— Ella dijo:
—Seguro, solo tenemos que asegurarnos de que esté cerca. No importa sí se sumerge, sí lo hace, mejor.— Dije:
—Bien, entonces… Hagamos eso. En cuanto salga, la freímos. Ahora… Solo la última pregunta… ¿Dónde carajos, se metió Penny?— Penny dijo, por mi espalda:
—¡Qué? ¡Yo qué? ¡Aquí estoy! ¿Qué estás mensa?— «¡Pfff!» Le dije, molesta:
—Ya ni siquiera voy a discutir… ¡Qué fea costumbre! Tu misión es distraerla sin que te muerda, ¿entendiste?— Ella dijo:
—¡Claro, pan comido!— Le dije:
—¡Ah! Y no le eches tus bombas, ni nada de eso, antes de que estemos listas. La puedes hacer huir y no regresar en un rato, sí le cae en los ojos o algo así.
Salimos de nuestro escondite, Penny por delante con el lobito a su lado. Ella caminó casualmente, pateando una piedrita hacia el caudal del río… Lianne y yo, unos pasos atrás, preparadas… La piedra se sumergió y nuevamente, la serpiente salió de entre las aguas, chasqueando su mandíbula. Intentaba atrapar a Penny, que la toreaba, saltando de un lugar al otro… Lianne dijo:
—¡Ahora, renacuajo! ¡Con todo lo que tengas!— Me concentré… Debía poner todo lo que tenía en la descarga. Por un instante, mi mente se quedó en blanco y el tiempo detuvo su marcha… A mi mente llegaron imágenes de gigantescos mundos, formados completamente de gases licuados por la inmensa presión que ejercía su corazón sobre la superficie… Estos se arremolinaban unos con otros y comenzaban a girar en la atmósfera, a una velocidad impresionante, como jamás lo había visto en mi vida. El aullido de las corrientes ensordecía mis oídos… ¡De pronto un destello y luego un estruendo!
Lancé mi cadena, que resplandeció en las paredes del lugar… En un instante, una fracción de segundo, curvó a lo largo del aire en diferentes direcciones y finalmente chocó contra las aguas… Luego un silbido, que reverberó a destiempo, siseando en el eco de la caverna. La criatura quedó fulminada… Con espasmos involuntarios en todo su cuerpo. Lianne desató un golpe de relámpagos un momento después, pero ella, golpeando directamente a la criatura que se había quedado inmóvil, después de mi descarga… Unos espasmos más y eso fue todo para ella, que quedó flotando y humeando en la superficie del líquido… Lianne dijo:
—¡Bien hecho, renacuajo! Esa es la clase de magia que me gusta ver de tu parte.— Me senté un momento en el piso para recuperar mi aliento, mientras Penny picaba el cuerpo inerte de la serpiente que flotaba inmóvil, con un palito… Penny dijo:
—¿Están seguras de que está muerta? A mí no me lo parece…— «¡Eh!» Volteamos todos a verla… La serpiente se remolineó para recuperar su equilibrio y desapareció entre las aguas… Penny se agachó para ver y le dije:
—¡Qué haces, tonta? ¡Quítate de ahí!— Penny dijo, riendo:
—No hay necesidad… ¡Jajaja! Se fue disparada, ya no está aquí, al menos no cerca… Nadó debajo de esas rocas.
Fin del capítulo 31.
Capítulo 32.
Me levanté del piso, después de que habíamos logrado ahuyentar a aquel monstruo… Me acerqué a Penny, quien seguía observando meticulosamente el agua, y le dije:
—Penny, ahora que no está esa cosa… ¿Podrías revisar por cosas fuera de lugar en el río?— Ella dijo:
—¡Claro!— Y se comenzó a sacar la ropa… Le di un coscorrón y le dije:
—¿Qué diablos crees qué haces?— Ella gimió y dijo:
—¡Ay! Pues que voy a hacer, seguir tus órdenes… ¿Cómo se supone que revise el río, desde aquí afuera?— Le dije:
—Pues podemos iluminar y puedes tratar de ver algo… No sabemos sí la corriente es muy fuerte, te puede arrastrar o te puede morder la serpiente, ¿qué no piensas?— Ella dijo:
—No pasa nada, esa serpiente, dudo mucho que regrese por aquí en un rato y la corriente no es problema. Me pueden amarrar con una soga, además… ¡Qué crees que tengo ojos de rana, para ver desde fuera del agua?— Todos la vimos… Suspiré profundamente y le dije:
—Está bien, pero ten cuidado… Sí regresa la serpiente, la prioridad es salir de ahí. ¡Ah! ¡Y nadarás con armadura, por eso tu armadura es de cuero para que te puedas mover!— Ella dijo:
—Eso es lo de menos, pero no quiero estar toda mojada, todo el día después de hacer esto…— Le dije:
—Ni modo, ya te secaremos… Ahora, Grand, pásame una soga, por favor. Bueno, mejor aún… ¿Podrías amarrar a Penny, por favor? La verdad, soy medio bestia y no quiero cagarla…
Penny se sumergió en las aguas… Lianne canalizó un conjuro de iluminación discreto, solo para que Penny pudiera ver delante de ella y no llamara la atención. «Como lo pensé hace mucho tiempo… Ser rastreador, sí es de las cosas más peligrosas que existen. Tal vez en combate se quede por ahí y eso, esperando una oportunidad, pero fuera de batalla, dependemos todo el tiempo de que ella arriesgue su seguridad…» Les dije:
—¿Ya tardó, no?— Grand dijo:
—Calma, Arlinne. Penny dijo que sí necesitaba que la sacáramos, jalaría la cuerda.— «¡Pfff!» Me volví a sentar y les dije:
—¿Pero…? ¿Cuánto puede aguantar la respiración haciendo esfuerzo? ¿Un minuto…? ¿Dos…?— «¡Mmmh…!» Penny salió resoplando… Le dije:
—¿Estás bien…? ¿Te sientes bien?— Ella asintió con la cabeza…
—¿Y bien…? ¿Qué encontraste…?— Ella se me quedó viendo, haciendo una mueca y dijo: —¡Arlinne, ya te dije que no soy una rana! Apenas voy empezando, este lugar es muy grande, ¿sabes?— Se volvió a sumergir… «¡Pfff! ¡Qué desesperación…! Me pregunto… Sí no viniera Penny con nosotros… ¿Quién estaría haciendo esta locura…? ¡Yo…?» Pasaron unos instantes y volvió a salir… Esta vez, volteé a verla ilusionada. Ella dijo:
—Encontré algo, pero… Necesito que suelten la cuerda. No llego hasta ahí, para poder corroborarlo…— Le dije:
—¡No! Podemos amarrar otra, sí lo que necesitas es más distancia…— Ella dijo:
—Imposible, no creo que llegue tampoco… Y si amarran más de eso, será malo para mi salud, se puede enredar por ahí, en una roca o algo.— Nos volteamos a ver entre todos… Ella agregó:
—Calma, no pasa nada… Ya identifiqué las corrientes, estaré bien.— Camille se puso de pie y dijo:
—Esperen, creo que tengo algo que puede ayudar… Solo que es un conjuro que nunca he probado en mi vida. Bueno… Lo he probado, pero solo en la teoría.— Lianne la volteó a ver y dijo:
—¿Y bien…? ¿De qué se trata?— Ella dijo:
—Es un conjuro para poder respirar bajo el agua… Solo que como ustedes entenderán, nunca he tenido la oportunidad de probarlo…— Penny dijo:
—Tranquilas, no pasa nada… No me llenen de brujerías…— Toqué la cabeza de Penny y canalicé mi conjuro de aceleración. Le dije:
—Mira, esto te ayudará a nadar mucho más rápido, solo recuerda, que también te cansarás más rápido.— Ella dijo:
—¡Ya…! Que exageradas… Tengan su cuerda, ya vengo.— Se zafó la cuerda, la puso en la orilla y se sumergió… «Diablos… ¡Me lleva, con Penny…!»
Penny tardo un rato… No salía. Nos comenzamos a preocupar y les dije:
—Ya pasó mucho tiempo y como ella dice… No es una rana. ¿Qué hacemos?— Camille dijo:
—Puedo usar el conjuro que les dije y podemos intentar buscarla…— Le dije:
—Sí, buena idea. Vamos.— Nos preparamos y cuando estaba a punto de meterme al agua… Penny dijo, detrás de mí:
—¿A dónde van…?— «Grrr…» Todos se emocionaron y sorprendieron de verla… Le dije, aliviada de mi corazón:
—¿Y bien…? ¿Se puede saber, por qué no, nos avisas que ya estabas aquí?— Ella dijo: —Acabo de regresar… Pero salí por aquel lado.— Me señaló las rocas del frente del túnel… Agregó:
—Bien… Ahora sí. Les cuento… Debajo hay pasillos, como sí los túneles de la mina se hubieran inundado… Supongo, que Arlinne y sus tripas, tenían razón. Entonces seguí el túnel que está exactamente por debajo de donde va la corriente del río y da la casualidad, que comunica con otro túnel idéntico a este que sigue hacia el norte y que no está sumergido…— Todos nos volteamos a ver… Le dije:
—¿Qué tan lejos está?— Ella dijo:
—Está difícil… La verdad, necesitarán el conjuro que decía Camille… Ida y vuelta, hubiera sido simplemente imposible hasta para mí. Afortunadamente, a lo largo del camino, quedaron algunas partes sin sumergir y pude respirar pegada al techo de la mina… Obviamente, también descansé un rato del otro lado, por eso tardé algo.— Les dije:
—¿Y bien…? ¿Quieren tratar de buscar otro camino? ¿O nos arriesgamos? Solo recuerden, que sí regresamos en otro momento, puede que la señora serpiente ya esté de vuelta en busca de venganza…— Lianne dijo:
—Se ve peligroso…— Le dije:
—Sí sabes nadar, ¿verdad?— Ella contestó, indignada:
—¡Por supuesto, idiota! No seré un renacuajo como tú, pero sé nadar.— Volteé a ver a Camille y ella dijo:
—Sí, sí sé, Arlinne, pero… También me inquieta un poco…— Penny dijo:
—No te preocupes, Camille. Yo te ayudaré todo el camino.— «Los chicos, obviamente saben nadar, ¿verdad…?» Los volteé a ver y ambos rieron… Ray dijo:
—Sí, Arlinne. Sí sabemos.— Les dije:
—Pues… Con el conjuro de Camille, no deberíamos tener ningún problema.— Camille dijo: —Está bien… Déjenme a mí primero. Lo probaré y les digo, sí funciona.— Lianne la jaló de la manga y le dijo:
—¡Qué? ¿Estás loca? Convivir demasiado con Arlinne, te está empezando a afectar… Sí, no funciona y te ahogas… ¿Quién te sanará? ¡Renacuajo…?— «¡Eh? ¡Qué personita tan fea!» Lianne agregó:
—Que lo pruebe, renacuajo. Si algo sale mal, la sacamos y la sanas.— Le dije:
—¡Qué? ¿Perdón…?— Ella dijo:
—Después de todo, es tu idea, renacuajo…— «¡Pfff…!» Les dije:
—Está bien, yo lo probaré. Confió plenamente en Camille, solo dejen arreglar unas cositas antes, denme un par de minutos…
Caminé hasta Ray, que veía boquiabierto… Le dije:
—Calma… No pasa nada. La magia de Camille, nunca nos ha fallado.— Abrí mi portal y agregué:
—Anda… Dame tu equipo, lo guardaré para que no se moje.— Él dijo:
—¿Estás segura de esto…?— Le dije:
—Sí, ya te dije, que no pasa nada.
Él me dio algunas prendas y cosas importantes de su mochila. Yo saqué mi mantita y mi ropa, de mi bolso, también la guardé. Busqué la carta de la reina… «¡Eh! ¿Qué pasa? No entra… ¡Ah…! ¿Es mágica…?» Recordé la runa, que la reina había conjurado sobre ella… «¡Pfff! ¡Qué lío! ¿Qué hago?» Ray me dijo:
—¿Qué pasa?— Le dije:
—La reina me dio a guardar este documento, pero… Como es mágico, no lo puedo guardar en mi portal. No se me ocurre nada…— Él dijo:
—¡Ah! Es fácil… Mira.— Sacó una botella de licor, casi vacía de sus cosas… Se bebió el sorbo que quedaba, la enjuagó y la secó, asegurándose de que no quedara mojada. Me dijo: —Listo. Préstame la carta…— Se la di y él, la enrolló con mucho cuidado, dentro de la botella. Colocó el corcho de vuelta y me dijo:
—Aquí tiene, señorita.— Lo abracé y le dije:
—¡Qué listo, amor! Por eso te amo tanto, porque siempre me resuelves la vida, gracias. ¡Jijiji!— Volteé a ver a Penny y le dije:
—A ver… Ven para acá. Yo guardaré tus cosas y que Lianne, guarde las de Grand y las de Camille.— Ella dijo:
—¡Ah, sí! Mi ropa… No quiero estar mojada todo el día.— Fue hasta su mochila, donde la había dejado antes de empezar con toda esta faena y me fue pasando sus prendas… Ella dijo: —¡Listo!— Le dije:
—Oye, Penny… ¿No se supone qué tenías mucha más ropa que esta?— Ella dijo:
—Ah… El resto me hace favor de guardármela, Lianne.
Terminamos de arreglar todo… Me metí al agua hasta la cintura, estaba helada… «¡Brrr! Me va a dar una pulmonía…» Les dije:
—Oye, Penny… Está helada… ¿Por qué no, nos dijiste nada?— Ella rio y dijo:
—¿Qué esperabas…? ¿El agua de tu tina del palacio? ¡Jajaja!— «¡Bah…!» Les dije:
—¡Venga…! Dale Camille, estoy lista.— Camille dijo:
—Lo siento, Arlinne… Estoy segura de que funciona, pero… Discúlpame.— Le dije:
—No pasa nada, tarde o temprano, teníamos que probarlo. Vamos a eso…
Canalizó su conjuro, pero no me sentía diferente… «Bien… Llegó el momento». Me sumergí y tomé una buena bocanada de agua… Sentí algo raro, como sí hubiera algo en un lugar que no debería… Tuve un reflejo con mi garganta por la invasión del líquido en mis vías respiratorias y sin querer, dejé salir la última bocanada de aire que tenía conmigo. Me desesperé y salí del agua… Les dije con agua saliendo por mi nariz y boca:
—Seb biente glaro bal blincibrio, bero síb bruncioba.— Y alcé mi pulgar en señal de éxito.
Todos se acostumbraron casi al instante, solo fue un embrollo meter al lobo al agua, pero después de un buen rato, lo conseguí… Y al paso de un par de minutos, ya nadaba feliz por todos lados, ladrando y gimiendo por debajo del agua. Nos apresuramos, mientras Penny nos guiaba por los túneles sumergidos… «Es bastante largo el recorrido… Me pregunto, sí hubiera tenido que hacer lo mismo, ¿lo hubiera logrado? ¡Jajaja! No hubiera tenido de otra…» Camille y especialmente Lianne, venían haciendo un esfuerzo monumental… Aunque pudiéramos respirar bajo el agua, se notaba en sus rostros descuadrados. Grand, Ray y yo, tratábamos de ayudarlas lo más que podíamos, guiándolas y apartando restos de madera y roca, sumergidos… Además de tomarlas de la mano, cada que teníamos que pasar cerca de una corriente. Penny no solo se limitaba a guiarnos, además nunca perdía de vista a Camille y a Lianne, volteando a ver constantemente para ver sí necesitaban algo de ayuda.
Por fin… En unos minutos, estábamos del otro lado. Nos arrastramos fuera del agua y boca abajo, contra el piso, comenzamos a arrojar toda el agua de nuestro sistema… Tosiendo y resoplando. No supe por que, pero… Me dio mucha risa y cuando me vi liberada del agua, comencé a reír, sola como una loca… Lianne se retorcía como una mojarra que queda varada a la orilla de la playa, con sus ojitos llorosos, extenuada por el esfuerzo y arrojando agua por su nariz y boca.
Yo me ahogaba de la risa… Ella ya se había dado cuenta y hacia un gran esfuerzo por recuperar su aliento y la compostura, pero… Cuando por fin, se disponía a ponerse de pie, otro chorro salía de su boca, como sí estuviera volviendo el estómago. Le dije, respirando profundamente:
—¡Con calma, hermanita! ¡Jajajaja! No ayuda en nada, que además de sacar el agua, estés arrojando el bofe al mismo tiempo… ¡Jajajajaja!— Penny se puso de pie, como sí nada y dijo:
—¡Vaya, Arlinne! Sí tienes condición… Creí que también sudarías la gota gorda como Lianne…— Le dije:
—¡Jajaja! Presumida… ¿Quién crees que era la que hacia todas estas locuras, antes de que estuvieras aquí?— Me acerqué a Lianne para reconfortarla… Acaricié su espalda y le dije: —Ya, ya pasó… No ayuda en nada que quieras jalar aire demasiado rápido, mientras aún te queda agua dentro.— Por fin, volvió a toser y arrojó lo que le quedaba del líquido en sus pulmones… Dijo, mientras parecía que se ahogaba:
—Pinche, renacuajo… ¡Más te vale que sea por este lado, porque yo no pienso regresar por ese mismo camino!— Le dije:
—Sí, lo sé… Yo espero lo mismo, porque si tenemos que regresar, será otra vez lo mismo, pero con la señora serpiente hostigando… ¡Jajajaja!
Camille se puso de pie y me dijo seriamente:
—Arlinne, lo siento mucho… Sé que yo no suelo decir estas cosas, pero… ¿Podemos descansar aquí un rato?— Le dije:
—Claro. Vamos a secarnos, comamos algo y tomemos la siesta… Después continuaremos. Solo… Un poquito alejado del río, no vaya a ser que la señora serpiente, nos dé un susto.
Nos alejamos del lugar, hasta una bifurcación y luego a un túnel que no tenía salida… Les dije:
—Listo… Este es buen lugar. No creo que podamos encender una fogata, sería peligroso aquí abajo, pero pongámonos ropa seca y descansemos un rato.— Todos estuvieron de acuerdo… Nos cambiamos y nos pusimos a comer de nuestras provisiones. Penny dijo, mientras Camille le secaba su cabello y la peinaba nuevamente:
—¿Saben…? Lo he estado pensando muy detenidamente y ya lo decidí… ¡Sí quiero aprender brujería!— Todos nos quedamos viendo, los unos a los otros… Le dije:
—¡Bien, Penny! Pero no es brujería… Es hechicería o solo magia, para decirlo de una manera más simple. Seguro, Lianne será una gran maestra…— Ella dijo:
—Sí, seguro… Quiero aprender lo que todas ustedes tengan que enseñarme, pero… He visto con detenimiento y la magia que más me interesa aprender es como la tuya, Arlinne…— «¡Jajaja…! ¡Qué…?» Le dije:
—¡Penny! ¡Jajaja! No sabes lo que dices… ¡Jajaja! Yo no podría enseñarte nada, ¿segura…?— Ella dijo seriamente:
—Pues… A mí me parece que tus brujerías son bastante efectivas. No tardas nada en conjurarlas o como se diga… No recitas, ni murmuras palabras extrañas, ni haces gestos graciosos… Solo veo que cierras tus ojitos por un instante y luego… ¡Pum! Haces estallar el aire, ¡Es sorprendente!— Camille dijo:
—Cierto, Arlinne… Ahora que Penny lo menciona, siempre me había preguntado lo mismo. No conozco mucho de magia arcana, pero… Segura estoy que todos canalizan como lo hace Lianne…— Yo agaché mi cabeza y dije:
—Lo siento… Les mentiría, sí les pudiera explicar, porque yo conjuro de esa manera. No lo sé…— Lianne dijo:
—A que es extraño, ¿verdad…? Renacuajo siempre ha canalizado de esa manera. En un principio, cuando vi sus primeros conjuros, eran tan simples e inofensivos, que solo pensé de la manera más natural… Que como eran simples trucos, no era necesario realizar una conjuración, como tal, solo concentrarse, porque de hecho así son los primeros conjuros, cuando uno comienza a aprender, por eso no le di mucha importancia, pero… Con el tiempo, esos trucos se convirtieron en cosas como la que vimos hace un rato. Un hechizo como ese para alguien que conjura como todos los demás, por lo menos le hubiera llevado el triple de tiempo, memorizar una letanía y una sarta de invocaciones… Pero para renacuajo, fue solo como hacer sus primeros trucos elementales, cerrar los ojos y ¡Puff!— Le dije a Penny:
—Lo siento, Penny… Sí eso es lo que buscas, no tengo ni idea de como enseñártelo… Puedo enseñarte a meditar, eso sí que puedo. ¡Jajaja!— Lianne rio junto conmigo y dijo:
—¡Jajaja! Es lo único que siempre te salió bien… ¡Jajaja!— Le dije:
—¡Qué fea personita! Pero tienes razón… ¡Jajaja!— Lianne dijo:
—¡Ya sé, Penélope! ¿Por qué no, te enseño las bases teóricas y que renacuajo te enseñe meditación? Seguro, sí tienes talento, algo germinará de eso, ¿qué te parece?— Penny dijo: —¡Sí y ojalá también, Camille me pueda enseñar a sanar! Sé que no tengo idea de lo que digo, pero soy buena poniendo atención… Solo tengan un poco de paciencia.— Lianne estalló en carcajadas y dijo:
—¡Jajaja! ¡Paciencia…? Claro… Renacuajo me ha forjado como un monumento a la paciencia. No te preocupes, estarás bien.
«¡Qué bien, Penny lo va a intentar! Me pregunto… ¿Qué tan lejos llegará? Es muy inteligente, a lo mejor en un momento me supera y me deja en el polvo… ¡Pfff! No me extrañaría… Está bien, me alivia mucho, saber que está tan feliz y que pondrá mucho empeño en algo nuevo».
Terminamos de comer… Preparaba mi manta para recostarme, pero aprovechando la oportunidad, le dije a Penny:
—¿Penny, le has contado a alguien acerca de la princesa?— Ella dijo:
—Sí, le comenté a Camille.— Les dije a todos:
—Bien… Pues les cuento a todos para que estemos al corriente…
Les narré con lujo de detalles la situación de la hija de la princesa y Varenna. Al terminar, Lianne dijo:
—Es algo horrible, renacuajo… Por eso te digo que es importante, que una vez que todo esto acabe, estemos al tanto de las cosas por algún tiempo…— Le dije:
—Si, lo sé… Desafortunadamente, yo de política y esas cosas, no sé nada. Siento que seré más un estorbo, que una ayuda…— Lianne dijo:
—No hace falta que te metas hasta la barba en política, renacuajo… Con que estemos por ahí, presentes… Es más que suficiente. Te lo aseguro, eso bastará, al menos por un tiempo.— Suspiré profundamente y dije, sin querer:
—¡Qué embrollo! Al menos estoy tranquila, porque casi segura, el heredero de la reina será el conde Evan.— Lianne dijo:
—¡Ah, sí? ¿Tú crees?— Le dije:
—Sí, casi segura… Tengo entendido, que ella fue como una madre para él.— Camille comentó:
—Arlinne… ¿Y crees que los otros nobles estén a gusto con esa decisión?— Le dije:
—No lo sé… Y tampoco sé que debemos hacer, sí es que hay una revuelta o algo por el estilo, ¿debemos intervenir? Parecerá que estamos llevando al conde por la fuerza al trono…— Todos se quedaron en silencio y dije:
—Incluso me sentiría usada… Y lo peor del caso… ¿Sí, son solo apariencias? Y el conde en realidad, nos está usando con ese objetivo…— Penny estalló y dijo:
—¡No, Arlinne! ¡Evan, jamás haría algo así!— Volteé a ver a Camille y a Lianne… «¡Qué lío…! Sí es lo que realmente busca el conde… Lo está consiguiendo. Ya tiene a su seguidora número uno, entre nosotros…» Penny dijo, enfurecida:
—¡Y no se vean así entre ustedes…! ¡Me enfurece! ¡No soy una idiota enamorada!— Le dije:
—Tranquila, Puripenialanusa… No estamos asegurando que así sea. Solo digo que puede ser una posibilidad…— Ella dijo:
—¡No! Se los aseguro… Él ni una sola vez ha mencionado el trono o convertirse en rey. Sí esas fueran sus intenciones, seguro me hubiera sugerido algo… Mínimo para probar las aguas y no lo ha hecho.— Les dije:
—Está bien, Penny. No importa, de todas formas, sí en las cartas de su majestad, está su nombre… No importa a quien le guste o no, él será el rey.— Camille dijo:
—¿Oye, Arlinne? Sí se diera la posibilidad, que por nuestras acciones, nos quisieran dar u otorgar, un título nobiliario o una función en gobierno, ¿aceptarías?— Me quedé perpleja y ella agregó:
—Tú sabes… Como el rey Alons, de buena gana, nos hubiera dado títulos y tierras en Montloarc. ¿No crees que sería buena idea aceptar para vigilar las cosas más de cerca?— Les dije:
—¡Qué va…! ¡No me interesa eso para nada!— Lianne dijo:
—Pero renacuajo… No es mala idea. Así podríamos estar cerca del gobierno y presionar para que no comenzaran los abusos otra vez.— Les dije:
—¡Pfff…! No me imagino como una condesa o baronesa o lo que sea, que nos toque… Además para influir de verdad, por lo menos tendríamos que ser condes…— Lianne dijo: —Pero… Bueno… Ya con cualquier título y nuestra fuerza de respaldo, todos se lo pensarían dos veces, antes de ignorar nuestra opinión.— Les dije, molesta:
—Lo sé, pero me entristece… Al final, todo otra vez, se reduce a la fuerza, ¿es lo qué quieren? ¿Qué seamos iguales a esos patanes que he degollado?— Lianne dijo:
—No, renacuajo… No igual. La fuerza se puede usar para el bien o para el mal, para uno mismo o para el bien de los demás. Démosles una lección y usémosla para el bien común.— Todos se emocionaron con las palabras de Lianne… «Tiene razón, pero igual en el fondo me molesta… Que el poderoso siempre decida el destino de los demás…» Les dije, cediendo: —Está bien, está bien… Lo entiendo. Creo que es tiempo de bajar de la nube… Estoy de acuerdo, pero… De una vez aclaro, sí me toca o tengo que tomar decisiones importantes, me ayudaran, les parezca o no, ¿están de acuerdo?— Todos estuvieron de acuerdo… Lianne dijo: —Lo harás bien, renacuajo… Solo recuerda, la siguiente vez, que te quieran adular y ofrecerte títulos en recompensa, aceptaras.— Le dije:
—¡Jajaja! Ya que más da… Está bien, aceptaré. Pero me ayudarán y será solo por un tiempo, en lo que la princesa crece un poquito… También quiero seguir conociendo el mundo, viajar, derrotar muchos más monstruos, comer de todo y en general pasar aún mucho, mucho, más tiempo, con todos ustedes.— Todos sonrieron gustosamente…
Me fui a mi manta a tratar de descansar un poquito… «¡Qué locuras! A lo mejor, ni siquiera me ofrecen nada de eso esta vez y digo… Está bien, no lo hago por eso. No me arriesgo por una recompensa, solo… Lo hago, porque es lo correcto y alguien debe de hacerlo. Además lo hago con gusto». Ray estaba recargado en la pared, fumando un cigarrillo… Le dije:
—¡Jajaja! Ya quiero ver que salgamos volando por los aires… ¿Qué no entendiste que es peligroso, encender cosas aquí dentro?— Él dijo, aspirando ávidamente el humo:
—Lo dudo… Sí íbamos a explotar, lo hubiéramos hecho, cuando trataste de tostar a la señora serpiente…— Le dije, apenada:
—Buen punto… Jejeje… Lo siento…— Me recargué a su lado, sobre su hombro y le dije en voz baja:
—¿Oye… Amor? ¿Qué has pensado, de cuidar a la princesa como sí fuera nuestra hija?— Él se quedó pensando un buen rato, mientras fumaba… Por un momento, pensé que le había incomodado la pregunta y por eso se había hecho el desentendido. Pero… Cuando le iba a decir que no importaba, que estaba bien, que ya se me ocurriría algo más… Él me dijo, extendiendo algo hacia mí:
—Sí… Lo he pensado y pienso que es buena idea, pero… Entonces, necesitaras esto.— «¡Eh…!» Él me ofrecía una pequeña caja metálica con sus manos… Cuando planté mi mirada sobre ella, él la abrió, descubriendo un hermoso anillo de diamantes… «Mmmh… ¡Eh…! ¡Oh…? ¡Ah…!» Le dije, emocionada y gritando sin pensar:
—¡Nah…? ¡Es enserio? ¡Eres un loco!— Sin querer, mis palabras de emoción, alertaron a todos los demás, que ya volteaban a ver lo que pasaba… Él me dijo seriamente, inclinándose hacia mí:
—¿Arlinne, quieres ser mi compañera para toda la vida?— La sangre me golpeó la nuca… Sentía una alegría sin igual, pero… Una ola de miedos golpearon mis articulaciones y le dije, temerosa:
—¡Amor, que felicidad! ¡Sí, si quiero! Pero… ¿Estás seguro de lo que estás haciendo?
—… Por completo…— Agregó:
—¿Tú, estás segura?— Le dije, ya con lágrimas en los ojos y abrazándolo muy apretado contra mi corazón:
—¡Por supuesto que quiero! ¡Sí, sí quiero! Pero sé consciente… Toda la vida es mucho tiempo y soy berrinchuda, quejosa, necia y a ratos, simplemente insoportable…— Agregué en voz baja, directo en su oído:
—Sin mencionar… Que nací como un chico, ¿hablas en serio? ¿Te casarás con un niño?— Él dijo, sin cambiar su semblante:
—Por supuesto.— Comencé a llorar de la emoción y la alegría… Una voz nos interrumpió y Lianne dijo:
—¡Ya renacuajo, dile que sí! No le des oportunidad de que lo piense…— Ray sonrió y yo les dije:
—¡Qué personita tan fea! Pero… ¡Sí! ¡Sí! ¡Acepto! Y de una vez te advierto, no hay marcha atrás… Te casas con Arlinne y es para siempre. No veo quien quisiera echarse un alacrán como este a su cama todas las noches, pero… Ya no te puedes hacer para atrás. ¡Jijiji!— Lo abracé muy fuerte, mientras volteaba a ver a los demás por encima de su hombro… «¡Qué alegría!» Todos nos aplaudían…
Los aplausos cesaron… «¡Este es un momento tan lindo para mí…! Nunca me imaginé, ni por un momento, que terminaría casada con un chico, pero… ¡Jijiji! Como dice el dicho… Sí la vida te da limones… ¡Jijiji! Mi dulce y amado, Ranerd Forthand… Te prometo que haré hasta lo imposible para que nunca te arrepientas de esta decisión».
«¡Eh…? ¿Pero…? ¿Qué estoy viendo?» Cuando todos terminaron de aplaudir… Grand tomó del hombro a Lianne y la guio ligeramente para que volteara. Ahí, en ese momento… Grand se puso de rodillas y le extendió una caja muy parecida a la que me habían ofrecido, hace un par de minutos… Lianne se quedó perpleja sin entender lo que aquello significaba. Grand dijo:
—Lianne Sylverlin, me complacería mucho que también aceptaras ser la compañera de mi vida…— Camille y Penny, hicieron sonidos de sorpresa y exclamación. Lianne se quedó parada, como sí el tiempo se hubiera detenido para ella… Dijo, tartamudeando:
—Yo… Yo… Yo… No sé qué decir… Grand, esto…— «Sé que ni una sola vez he intervenido, pero ya me he guardado muchas, me vaya a hacer daño…» Le dije, devolviéndole su veneno: —¿Te vas a seguir haciendo la difícil, hermanita…? Mira que el tiempo corre… Tic, Tac, Tic, Tac… Ya no eres una niña… ¡Jajaja!— Ella torció su boca por un segundo, para después sonreír dulcemente… Como nunca lo hacía y lanzarse a los brazos de Grand, diciendo:
—¡Si! ¡Sí, acepto! ¡Grand, te amo! ¡Ah…! Y la misma advertencia, ni se te ocurra querer salir huyendo…— Grand estalló en carcajadas y dijo:
—No, nunca haría algo como eso. ¡Jajaja!— Ella dijo, sonriendo amablemente:
—¡Más te vale!— Todos aplaudimos emocionados… «Vaya historia de perseverancia… No merecía nada más, que ser coronada por el éxito. Siempre lo he pensado… Todos tenemos talentos y facultades, mientras a unos les tocan cosas efímeras, como la belleza física, a otros les favorece una voluntad de hierro, tan pulida como sí fuera un espejo». Camille dijo: —Me alegro tanto por ustedes. ¡Festejemos! Arlinne de seguro traes algo de licor, contigo, ¿eh? Y sí quieren que sea oficial y ninguno de los implicados escape, no olviden que soy sacerdotisa, puedo oficiar su unión en este mismo momento. Ya después con calma, podemos hacer una celebración en grande con hermosos vestidos, en la catedral, con lindos ramos de flores y un pastel de lo más exuberante.— Les dije:
—¡Pfff…! Yo no gusto de esas cosas… Lo siento. Sí pudiera ser, solo algo modesto y obvio, tú oficiaras el evento, Camille.— Ella dijo:
—Bien… Entonces, solo bajaré la bendición de nuestra diosa, para con ustedes y ya de vuelta en Kharsten, planearemos un evento… Tú me ayudarás, ¿verdad, Penny?— Penny dijo, emocionada:
—¡Claro! Con mucho gusto… ¡Ya las quiero ver en esos vestidos!— Le dije:
—¿Qué acabo de decir…? ¡Qué vestido, no!— Lianne dijo:
—No empieces, renacuajo… ¡Tendremos nuestro vestido!— «¡Pfff!» Le dije:
—Está bien, pero… Nada aparatoso, por favor.— Brindamos un rato… Lianne se veía radiante, con una sonrisa de oreja a oreja. No tenía un espejo cerca, pero seguro yo estaba igual de emocionada o más que ella… «¡Qué alegría!» Aunque el tiempo ya me desmentiría… Que equivocada estaba con lo de la ceremonia… «¡Jijiji!»
Me acurruqué entre los brazos de Ray, antes de dormir y le dije:
—Eres un loco, amor, pero… Me haces tan feliz. Prometo que nunca te vas a arrepentir de tu elección. Bueno… A lo mejor a veces, pero trataré de que se te pase rápido también.— Él dijo, sonriendo:
—Arlinne, calma. No es más, que lo más correcto. Después de todo, ya vivimos como una pareja de casados, hace tiempo.— Le dije:
—Sí, pero ahora… Abiertamente te has comprometido.— Él dijo:
—Pues… No veo mucho la diferencia. ¿A poco creías qué saldría huyendo a las primeras que algo no me gustara?— Le dije:
—No, yo no dije eso… Y sí, sé que tienes razón, pero me alegra mucho aún así, ¡te amo!— Él dijo:
—Arlinne, de todas formas soy tu caballero, ¿no? ¿Qué no es algo parecido?— Le dije:
—Sí… Pero ahora también, serás mi esposo. ¡Jijiji! Bien, amorcito. Buenas noches, tomaré la siesta para que podamos seguir adelante…— Él dijo:
—Dulces sueños, peque.
Desperté después de un rato… Todos ya preparaban sus cosas y recogían sus prendas, después de extenderlas para que se secaran. Le dije a Ray:
—Amor, guardaré tus cosas un rato más con mi conjuro, ¿ocupas algo de lo que hay ahí?— Él negó con la cabeza y dijo:
—No, amor, guárdalas, por favor.— Le dije:
—Sip, está bien.— Le di un poco de agua al lobito y les dije a todos:
—¿Están listos, para qué sigamos explorando?— Todos estuvieron de acuerdo y nos pusimos en marcha…
Regresamos por donde habíamos llegado a la bifurcación… Un túnel seguía hacia adelante y otro regresaba al lugar del río subterráneo. Les dije:
—Seguiremos por aquí… ¿Penny, en que dirección va este túnel?— Ella dijo:
—Noroeste.— Les dije:
—Pues, adelante. Vayamos con cuidado…
Caminamos un largo rato siguiendo el túnel… De vez en vez, encontrábamos ramificaciones que iban en diferentes direcciones, pero decidimos investigar primero, hasta donde llegaba la vía principal por la que caminábamos. Seguimos hasta encontrar otra ramificación, solo que esta tenía cosas muy peculiares que llamaron mi atención… Les dije:
—Esperen… ¿No se les hace raro?— Todos se quedaron viendo el túnel… Le dije a Penny: —¿Penny, puedes revisar los alrededores, por favor?— Ella dijo:
—Si, ya voy…— Grand me dijo:
—¿Qué pasa, Arlinne? Creí que querías que siguiéramos este camino hasta donde terminase…
—Sí, ese era el plan… Pero este túnel está raro. Tengo una corazonada… ¿No le notan, nada raro?— Ray dijo:
—Ahora que lo mencionas… ¡Sí! Ni siquiera está apuntalado, que raro…— Penny salió de la nada y dijo:
—¡Uy…! A que ni se imaginan, lo que hay, ahí delante…— Le dije:
—¿Qué cosa? ¿Qué es, Penny…?— Ella dijo:
—Mejor que lo vean por ustedes mismos… Vamos, no está lejos.
Seguimos a Penny por el nuevo camino… Le dije a Ray:
—Sí, efectivamente… No tiene soportes, ni está apuntalado, que raro. Es como sí nunca les hubiera interesado, venir por este lado…— Penny se detuvo y dijo:
—¡Miren!— Volteé a ver hacia el frente… El camino que solo era un túnel, se continuaba con un camino de piedra tallada, blanca y pulida, con acabados en mármol… Nos vimos los unos a los otros y les dije:
—¡Qué raro! Esto, dudo mucho que sea parte de la mina…— Penny dijo:
—¿Ya se dieron cuenta…?— Volví a voltear a ver, tratando de buscar más detalles, pero… Le dije:
—No, Penny… ¿Qué es?— Ella dijo:
—¿A poco, no les resulta familiar?— Camille dijo:
—¡Cierto! Arlinne… ¿Ya te diste cuenta?
—No, lo siento… ¿De qué se trata?— Lianne dijo:
—Renacuajo… Los acabados, la loza, el mármol. Es todo idéntico al lugar ese, donde estuvimos metidos en el reino subterráneo.— Volteé nuevamente a ver con atención… «Cierto, tienen razón… ¡Es idéntico!» Les dije:
—¡Ah…! Cierto…— Grand dijo:
—¿Arlinne, de qué crees que se trate?— Le dije:
—No tengo idea… Lo único que podría afirmar, es que… Quien construyó este lugar, también construyó la edificación donde estaba Terry, el dragón y su dichosa puerta.— Ray dijo:
—¿Y bien…?— Le dije:
—Pues… Investiguemos. ¡Jijiji! Parados aquí no descubriremos nada más…
Seguimos adelante algunos minutos más, hasta topar con una enorme puerta hecha de plata… Les dije:
—¡Ahí está! ¡Es la puerta que dijo el comandante, una puerta hecha de plata!— Penny dijo, mientras yo caminaba hacia la puerta:
—Arlinne, dudo mucho que esta sea la puerta que buscamos…— Le dije:
—¡Eh…! ¿Por qué…?— Penny dijo:
—¿No te resulta familiar…? ¿Pues qué eres mensa y siempre vas dormida?— Me quedé parada en seco… Ella agregó:
—Esta puerta es idéntica a la que custodiaba esa bestia esquelética, que llamas, Terry…
Observe la puerta con detenimiento… Les dije:
—Si, cierto… Lo siento, estoy muy distraída. Pero… Son completamente idénticas, con la diferencia de que aquella, no era de plata, de eso estoy segura…— Penny dijo:
—¡Vaya! Y sí… Tienes razón.— Me senté un momento en el piso a descansar, mientras pensaba… Grand dijo:
—¿Arlinne, crees qué sea peligroso?— Les dije:
—La verdad, no lo sé… Terry nunca me quiso decir que había dentro y mucho menos, sé sí comunica con otro lugar o tiene otra salida…— Todos nos quedamos pensando, preocupados por el contenido de aquel lugar…
El silencio nos rodeó por largos minutos, hasta que de la nada, les dije:
—Bien, pues… Yo propongo, que echemos un vistazo. Ya estamos aquí, frente a ella… Sí vamos a otro lado por miedo a entrar y luego tenemos que regresar para revisar, sería engorroso, ¿no lo creen?— Ray dijo:
—Tiene sentido…— Agregué y les dije:
—Solo asegurémonos, de que está vez, la puerta no se vaya a cerrar tras nosotros.— Volteé a ver a Grand… Él asintió y fue a buscar la roca más grande y pesada que pudo encontrar atrás en el camino.
Cuando todo estuvo listo, Grand empujó la pesada puerta hacia el interior… Esta se comenzó a abrir, solo lo suficiente para que pudiéramos pasar y la roca cupiera en el umbral. Ante nuestros ojos, estaba una caverna natural con cristales de colores que emergían de las paredes… Rojos, azules, verdes, otros tantos oscuros como la obsidiana. En el centro de aquel lugar, un pedestal hecho de mármol y a través, otra puerta idéntica, pero esta, abierta de par en par…
Nos quedamos embobados, viendo el espectáculo de colores que se formaba en el lugar al contacto de la luz… Ray dijo:
—¿Qué demonios, es este lugar? No se parece en nada, a nada que haya visto con anterioridad…— El lugar tenía un ambiente sobrenatural, sintético, como algo proveniente de otra realidad… Me ponía muy intranquila… Les dije tímidamente:
—No lo sé, no tengo idea… Es bello de cierta forma, pero… Solo de estar aquí, me está provocando malestar…— Lianne dijo, después de canalizar algunos conjuros:
—Renacuajo, no creo que sea buena idea, permanecer en este lugar por mucho tiempo… Detecto magia, pero simplemente no puedo identificar su fuente o su tipo con exactitud…— Les dije:
—Sí, buena idea. Mejor vámonos, pero… ¿Qué es exactamente lo que guarda este lugar? Ahí hay un pedestal, pero… Está vacío.— Penny se acercó hasta el pedestal y dijo, alterada: —¡Vean esto, miren!— Lianne y yo, nos acercamos nerviosas hasta Penny, que señalaba la base del pedestal con su dedo… «¡Eh?» Ambas lo vimos y dudando de nuestros ojos, nos vimos la una a la otra… Penny estiró su dedo para tocarlo y rápidamente tomé su mano para detenerla y decirle:
—¡Qué? ¡Estás loca? No toques nada…— En la base del pedestal, había una especie de líquido viscoso, que al reflejo de la luz, se contorsionaba y reflejaba algo parecido al cielo estrellado… Lianne me dijo:
—¿Qué es eso, renacuajo…? Tú sabes de monstruos… ¿Qué es?— Le dije, asustada:
—No tengo idea, pero… No creo que sea algo en particular. Más bien es una parte de algo más…— Una ansiedad, ya presionaba mi pecho como una prensa… Les dije, desesperada:
—Mejor vámonos… Grand, por favor quita la roca y cierra la puerta. Saldremos por ahí…— Señalé la puerta que estaba enfrente de donde habíamos entrado…
Salimos del lado contrario, cerrando perfectamente, ambas puertas a nuestro paso… La ansiedad en mi corazón, comenzó a disiparse. Camille dijo:
—¿Arlinne, qué era eso?— Les dije:
—No lo sé… Pero fuera lo que fuere, ya no está más en ese lugar. Lo que estaba en el pedestal, me da la impresión que era un fluido de la cosa que debió de haber estado dentro.— Ray dijo:
—¿Entonces, no cometimos un error al cerrar las puertas y quedar de este lado? Por donde seguramente escapó…— Le dije:
—Buen punto… Aunque lo dudo. Sea lo que fuere, casi estoy segura, que esas puertas no significan nada para él… Debió marcharse, ya hace mucho tiempo…— Lianne dijo:
—Pero… ¿Es un monstruo? ¿Una persona? ¿Un espíritu? ¿Qué opinas, renacuajo?— Le dije: —Ni idea, lo siento… No conozco ninguna de esas cosas, que genere un residuo como el que vimos en el pedestal… Miren, la verdad… Esta es una de esas cosas, que es mejor olvidarse de ellas, Así como la sombra debajo de las criptas de Tsun. Mejor no dejar que tomen un espacio en nuestra consciencia, sí tenemos que lidiar con ella, ya lo veremos en su momento. Sigamos…— Y traté de sonreír como siempre, como una tonta…
Seguimos por el camino, que salía de la puerta… Después de unos minutos, la piedra labrada y el mármol, desaparecieron, dando paso a una cueva natural. Le dije a Penny:
—¿Podrías echar un vistazo adelante, Penny?— Ella apretó su ceño y dijo:
—¡Pfff! ¿Y sí me sale esa cosa de la puerta…?— Le dije:
—¿Penny…? ¿En qué quedamos? ¿Lo vamos a olvidar, sí?— Ella dijo, exacerbada:
—¡Aja! ¿Y sí me come, me coge o algo así…? ¡No lo voy a olvidar, estás loca?— No pude evitar reírme…
—¡Jajaja! ¡Penny, no mames! ¡Jajaja! Nada te va a pasar… Vamos, voy contigo.— Era la primera vez en la vida, que veía a Penny con miedo a algo o a alguien…
Nos adelantamos un poco y ella comenzó a revisar más tranquila… Me dijo:
—Pues… Aquí no hay huellas de nada, ni nadie…— Suspiró aliviada y agregó:
—Este camino, tiene muchísimo tiempo que nadie lo usa.— Le dije:
—¿En qué dirección va?— Ella sacó su pequeña brújula y dijo:
—¡Ehm…! ¡Arlinne! No lo sé…— Le dije:
—¿Por qué…? ¿Se rompió?
—¡No! Mira…!— Me acerqué y observé la pequeña aguja… Esta daba vueltas sin cesar alrededor de la circunferencia, de repente lento y de repente como sí quisiera salir volando. «Mmmh…» Le dije, tratando de calmarla:
—Está bien, algo me dice, que vamos por buen camino.— Ella me dijo:
—¡Pero…! ¡Pero…! ¡Qué explicación le das a esto…?— Le dije:
—Penny, ni siquiera sé como funciona… ¿Cómo podría saberlo? Solo cálmate, ¿sí?— Acaricié su cabeza y seguimos caminando por la caverna, que cada vez se hacía más estrecha, hasta que por fin… Después de algunas horas, pudimos ver la salida.
Estaba completamente oscuro afuera… Les dije:
—¡Ah! ¡Lo ven! ¡Golpe de suerte! Estamos aquí y llegamos de noche…— Penny volvió a revisar su brújula, agitándola de vez en vez… Le dije:
—¿Qué pasa, Penny?— Ella dijo:
—Ya funciona, otra vez…— Le dije:
—¿Lo ves? Tranquila. Con calma, después revisaremos las cosas que podamos entender y las que no, las dejaremos pasar. ¿En qué dirección apunta?— Ella dijo:
—Noreste…
—Perfecto… Entonces, estamos aquí.— Camille dijo:
—Oye… Arlinne… Pero algo no está bien.
—¿De qué se trata?— Camille dijo:
—Es… Que según mi reloj, no es de noche…— «¡Eh?» Le dije:
—¿Cómo?— Ella dijo:
—Mira…— Y me enseñó su reloj que guardaba con una cadena… «Ehm… ¿Las 3:15?» Le dije:
—Pero sí dice, que son las 3:15 de la mañana… ¿Cuál es el problema?
—No, Arlinne… ¿Ves este solecito de aquí? ¡Las 3:15 de la tarde!— «¡De la tarde…?»
Corrí a asomarme a la salida de la caverna… El cielo estaba completamente oscurecido por cúmulos de negras nubes que no dejaban pasar ni un pequeño haz de luz solar… Apunté mi luz hacia el frente… Tapé mi boca de la impresión. El suelo desquebrajado, como sí una horrible sequía lo hubiera dejado frágil y cuarteado, ni una sola huella de vegetación, solo un páramo estéril hasta donde llegaba mi vista… Vientos helados, remataban el lugar, levantando rastros de polvo en el aire.
Todos se acercaron a la salida y vieron el horrible paisaje, junto conmigo… Camille dijo:
—¡Esto es horrible! ¿Cómo puede alguien consciente, hacer esto?— Me llené de ira y les dije, apretando los dientes:
—Este es el resultado… De la ambición desmedida, de ponerse a sí mismo por encima de todo lo demás… Incluso del mundo donde vivimos. ¡Es algo espantoso! ¡Es como sí le dieras una patada a tu propia madre en el vientre…! ¡Grrr! ¡Pero les juro, que no quedará impune, se los prometo!— Camille dijo:
—Arlinne, tienes razón, nos encargaremos de que esto no siga adelante, pero… Por ahora, debemos descansar lo más que podamos. Una vez ahí afuera, no sabemos cuando tendremos la oportunidad de hacerlo nuevamente.— Ray me tomó del hombro y dijo:
—Arlinne, Camille tiene razón… Vamos a que comas tus raciones para que tengas fuerzas.— «¡Eh…?» Le dije:
—¿Raciones? ¿Galletas duras y carne seca?— Él asintió, sonriendo… Le dije:
—¡Deliciosas! ¡Vamos a ello, ya no puedo esperar para salir de aquí y partir ese orbe en dos!
Descansamos lo más que pudimos… Después de comer, me recosté un rato. Me sentía intranquila, no podía esperar más. Cuando concilié el sueño, quedé profundamente dormida, hasta que de pronto, una voz me despertó… En mi trance, tardé algunos segundos en reconocer la voz que me hablaba… Era… ¡Varenna! Me dijo en mi mente:
—¿Arlinne, cómo están? ¿Todo bien?— Le dije:
—Sí, lo siento, dormía un poco… ¿Qué pasa?
—Te pido una disculpa de antemano… No quiero poner más presión sobre ustedes, pero… Tengo un mal presentimiento. Tan fuerte que tuve la necesidad de compartirlo con ustedes…— Le dije:
—Está bien, calma… ¿De qué se trata?
—Arlinne, deben de darse prisa… Tiene mucho tiempo que Vellare, mantiene las cosas en calma. No puedo imaginar otra cosa, más que está esperando el momento para hacer alguna atrocidad mucho más horrible que las que ya hemos visto hasta ahora… El orbe se alimenta de la fuerza vital de los seres vivos y al final de cuentas de sus propias almas, pero también funciona como si fuera una batería… No quiero ni imaginarme que podría pasar por su mente a estas alturas… Sí no hacen algo pronto, solo quedará ella y el orbe, en este mundo.— Le dije:
—Ya veo… No sé lo que es una batería, pero entiendo. Nos pondremos en marcha, cuanto antes, pierde cuidado.— Corté la comunicación.
Los fui despertando uno a uno, con excepción de Grand que montaba guardia y de Lianne, a la cual, él mismo despertó… Les dije:
—Varenna, se comunicó conmigo… Dice que debemos apresurarnos, que tiene un mal presentimiento en cuanto al orbe.— Lianne dijo:
—¡Mmmh…! Renacuajo… ¿Un mal presentimiento?— Le dije:
—Sí… Piensa que algo horrible está por ocurrir…— Ella dijo:
—¡Pero, cómo lo sabe?
—No lo sé… Pero confió en su instinto. Vamos, en marcha.— Camille dijo:
—Tiene sentido… Yo haría lo mismo que Arlinne. No olviden que de una forma o de otra, Varenna, también tuvo un vínculo con el orbe en el pasado. Sí lo dice es por algo.— Les dije:
—Bien, es el momento…— Camille se apresuró para ponernos una sarta de bendiciones y guardas… Al terminar, dijo:
—Listo… Espero que con esto sea suficiente. No lo olviden, sí sienten cualquier tipo de malestar, díganmelo de inmediato, por favor.— Todos le agradecimos y nos pusimos en marcha, en dirección de la salida de la caverna…
Fin del Capítulo 32.
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