Crónicas de lo Improbable I: Físico. - Capítulo 32
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Capítulo 32: Capítulo XXXII: Corrupción.
Capítulo 32.
Me levanté del piso, después de que habíamos logrado ahuyentar a aquel monstruo… Me acerqué a Penny, quien seguía observando meticulosamente el agua, y le dije:
—Penny, ahora que no está esa cosa… ¿Podrías revisar por cosas fuera de lugar en el río?— Ella dijo:
—¡Claro!— Y se comenzó a sacar la ropa… Le di un coscorrón y le dije:
—¿Qué diablos crees qué haces?— Ella gimió y dijo:
—¡Ay! Pues que voy a hacer, seguir tus órdenes… ¿Cómo se supone que revise el río, desde aquí afuera?— Le dije:
—Pues podemos iluminar y puedes tratar de ver algo… No sabemos sí la corriente es muy fuerte, te puede arrastrar o te puede morder la serpiente, ¿qué no piensas?— Ella dijo:
—No pasa nada, esa serpiente, dudo mucho que regrese por aquí en un rato y la corriente no es problema. Me pueden amarrar con una soga, además… ¡Qué crees que tengo ojos de rana, para ver desde fuera del agua?— Todos la vimos… Suspiré profundamente y le dije:
—Está bien, pero ten cuidado… Sí regresa la serpiente, la prioridad es salir de ahí. ¡Ah! ¡Y nadarás con armadura, por eso tu armadura es de cuero para que te puedas mover!— Ella dijo:
—Eso es lo de menos, pero no quiero estar toda mojada, todo el día después de hacer esto…— Le dije:
—Ni modo, ya te secaremos… Ahora, Grand, pásame una soga, por favor. Bueno, mejor aún… ¿Podrías amarrar a Penny, por favor? La verdad, soy medio bestia y no quiero cagarla…
Penny se sumergió en las aguas… Lianne canalizó un conjuro de iluminación discreto, solo para que Penny pudiera ver delante de ella y no llamara la atención. «Como lo pensé hace mucho tiempo… Ser rastreador, sí es de las cosas más peligrosas que existen. Tal vez en combate se quede por ahí y eso, esperando una oportunidad, pero fuera de batalla, dependemos todo el tiempo de que ella arriesgue su seguridad…» Les dije:
—¿Ya tardó, no?— Grand dijo:
—Calma, Arlinne. Penny dijo que sí necesitaba que la sacáramos, jalaría la cuerda.— «¡Pfff!» Me volví a sentar y les dije:
—¿Pero…? ¿Cuánto puede aguantar la respiración haciendo esfuerzo? ¿Un minuto…? ¿Dos…?— «¡Mmmh…!» Penny salió resoplando… Le dije:
—¿Estás bien…? ¿Te sientes bien?— Ella asintió con la cabeza…
—¿Y bien…? ¿Qué encontraste…?— Ella se me quedó viendo, haciendo una mueca y dijo: —¡Arlinne, ya te dije que no soy una rana! Apenas voy empezando, este lugar es muy grande, ¿sabes?— Se volvió a sumergir… «¡Pfff! ¡Qué desesperación…! Me pregunto… Sí no viniera Penny con nosotros… ¿Quién estaría haciendo esta locura…? ¡Yo…?» Pasaron unos instantes y volvió a salir… Esta vez, volteé a verla ilusionada. Ella dijo:
—Encontré algo, pero… Necesito que suelten la cuerda. No llego hasta ahí, para poder corroborarlo…— Le dije:
—¡No! Podemos amarrar otra, sí lo que necesitas es más distancia…— Ella dijo:
—Imposible, no creo que llegue tampoco… Y si amarran más de eso, será malo para mi salud, se puede enredar por ahí, en una roca o algo.— Nos volteamos a ver entre todos… Ella agregó:
—Calma, no pasa nada… Ya identifiqué las corrientes, estaré bien.— Camille se puso de pie y dijo:
—Esperen, creo que tengo algo que puede ayudar… Solo que es un conjuro que nunca he probado en mi vida. Bueno… Lo he probado, pero solo en la teoría.— Lianne la volteó a ver y dijo:
—¿Y bien…? ¿De qué se trata?— Ella dijo:
—Es un conjuro para poder respirar bajo el agua… Solo que como ustedes entenderán, nunca he tenido la oportunidad de probarlo…— Penny dijo:
—Tranquilas, no pasa nada… No me llenen de brujerías…— Toqué la cabeza de Penny y canalicé mi conjuro de aceleración. Le dije:
—Mira, esto te ayudará a nadar mucho más rápido, solo recuerda, que también te cansarás más rápido.— Ella dijo:
—¡Ya…! Que exageradas… Tengan su cuerda, ya vengo.— Se zafó la cuerda, la puso en la orilla y se sumergió… «Diablos… ¡Me lleva, con Penny…!»
Penny tardo un rato… No salía. Nos comenzamos a preocupar y les dije:
—Ya pasó mucho tiempo y como ella dice… No es una rana. ¿Qué hacemos?— Camille dijo:
—Puedo usar el conjuro que les dije y podemos intentar buscarla…— Le dije:
—Sí, buena idea. Vamos.— Nos preparamos y cuando estaba a punto de meterme al agua… Penny dijo, detrás de mí:
—¿A dónde van…?— «Grrr…» Todos se emocionaron y sorprendieron de verla… Le dije, aliviada de mi corazón:
—¿Y bien…? ¿Se puede saber, por qué no, nos avisas que ya estabas aquí?— Ella dijo: —Acabo de regresar… Pero salí por aquel lado.— Me señaló las rocas del frente del túnel… Agregó:
—Bien… Ahora sí. Les cuento… Debajo hay pasillos, como sí los túneles de la mina se hubieran inundado… Supongo, que Arlinne y sus tripas, tenían razón. Entonces seguí el túnel que está exactamente por debajo de donde va la corriente del río y da la casualidad, que comunica con otro túnel idéntico a este que sigue hacia el norte y que no está sumergido…— Todos nos volteamos a ver… Le dije:
—¿Qué tan lejos está?— Ella dijo:
—Está difícil… La verdad, necesitarán el conjuro que decía Camille… Ida y vuelta, hubiera sido simplemente imposible hasta para mí. Afortunadamente, a lo largo del camino, quedaron algunas partes sin sumergir y pude respirar pegada al techo de la mina… Obviamente, también descansé un rato del otro lado, por eso tardé algo.— Les dije:
—¿Y bien…? ¿Quieren tratar de buscar otro camino? ¿O nos arriesgamos? Solo recuerden, que sí regresamos en otro momento, puede que la señora serpiente ya esté de vuelta en busca de venganza…— Lianne dijo:
—Se ve peligroso…— Le dije:
—Sí sabes nadar, ¿verdad?— Ella contestó, indignada:
—¡Por supuesto, idiota! No seré un renacuajo como tú, pero sé nadar.— Volteé a ver a Camille y ella dijo:
—Sí, sí sé, Arlinne, pero… También me inquieta un poco…— Penny dijo:
—No te preocupes, Camille. Yo te ayudaré todo el camino.— «Los chicos, obviamente saben nadar, ¿verdad…?» Los volteé a ver y ambos rieron… Ray dijo:
—Sí, Arlinne. Sí sabemos.— Les dije:
—Pues… Con el conjuro de Camille, no deberíamos tener ningún problema.— Camille dijo: —Está bien… Déjenme a mí primero. Lo probaré y les digo, sí funciona.— Lianne la jaló de la manga y le dijo:
—¡Qué? ¿Estás loca? Convivir demasiado con Arlinne, te está empezando a afectar… Sí, no funciona y te ahogas… ¿Quién te sanará? ¡Renacuajo…?— «¡Eh? ¡Qué personita tan fea!» Lianne agregó:
—Que lo pruebe, renacuajo. Si algo sale mal, la sacamos y la sanas.— Le dije:
—¡Qué? ¿Perdón…?— Ella dijo:
—Después de todo, es tu idea, renacuajo…— «¡Pfff…!» Les dije:
—Está bien, yo lo probaré. Confió plenamente en Camille, solo dejen arreglar unas cositas antes, denme un par de minutos…
Caminé hasta Ray, que veía boquiabierto… Le dije:
—Calma… No pasa nada. La magia de Camille, nunca nos ha fallado.— Abrí mi portal y agregué:
—Anda… Dame tu equipo, lo guardaré para que no se moje.— Él dijo:
—¿Estás segura de esto…?— Le dije:
—Sí, ya te dije, que no pasa nada.
Él me dio algunas prendas y cosas importantes de su mochila. Yo saqué mi mantita y mi ropa, de mi bolso, también la guardé. Busqué la carta de la reina… «¡Eh! ¿Qué pasa? No entra… ¡Ah…! ¿Es mágica…?» Recordé la runa, que la reina había conjurado sobre ella… «¡Pfff! ¡Qué lío! ¿Qué hago?» Ray me dijo:
—¿Qué pasa?— Le dije:
—La reina me dio a guardar este documento, pero… Como es mágico, no lo puedo guardar en mi portal. No se me ocurre nada…— Él dijo:
—¡Ah! Es fácil… Mira.— Sacó una botella de licor, casi vacía de sus cosas… Se bebió el sorbo que quedaba, la enjuagó y la secó, asegurándose de que no quedara mojada. Me dijo: —Listo. Préstame la carta…— Se la di y él, la enrolló con mucho cuidado, dentro de la botella. Colocó el corcho de vuelta y me dijo:
—Aquí tiene, señorita.— Lo abracé y le dije:
—¡Qué listo, amor! Por eso te amo tanto, porque siempre me resuelves la vida, gracias. ¡Jijiji!— Volteé a ver a Penny y le dije:
—A ver… Ven para acá. Yo guardaré tus cosas y que Lianne, guarde las de Grand y las de Camille.— Ella dijo:
—¡Ah, sí! Mi ropa… No quiero estar mojada todo el día.— Fue hasta su mochila, donde la había dejado antes de empezar con toda esta faena y me fue pasando sus prendas… Ella dijo: —¡Listo!— Le dije:
—Oye, Penny… ¿No se supone qué tenías mucha más ropa que esta?— Ella dijo:
—Ah… El resto me hace favor de guardármela, Lianne.
Terminamos de arreglar todo… Me metí al agua hasta la cintura, estaba helada… «¡Brrr! Me va a dar una pulmonía…» Les dije:
—Oye, Penny… Está helada… ¿Por qué no, nos dijiste nada?— Ella rio y dijo:
—¿Qué esperabas…? ¿El agua de tu tina del palacio? ¡Jajaja!— «¡Bah…!» Les dije:
—¡Venga…! Dale Camille, estoy lista.— Camille dijo:
—Lo siento, Arlinne… Estoy segura de que funciona, pero… Discúlpame.— Le dije:
—No pasa nada, tarde o temprano, teníamos que probarlo. Vamos a eso…
Canalizó su conjuro, pero no me sentía diferente… «Bien… Llegó el momento». Me sumergí y tomé una buena bocanada de agua… Sentí algo raro, como sí hubiera algo en un lugar que no debería… Tuve un reflejo con mi garganta por la invasión del líquido en mis vías respiratorias y sin querer, dejé salir la última bocanada de aire que tenía conmigo. Me desesperé y salí del agua… Les dije con agua saliendo por mi nariz y boca:
—Seb biente glaro bal blincibrio, bero síb bruncioba.— Y alcé mi pulgar en señal de éxito.
Todos se acostumbraron casi al instante, solo fue un embrollo meter al lobo al agua, pero después de un buen rato, lo conseguí… Y al paso de un par de minutos, ya nadaba feliz por todos lados, ladrando y gimiendo por debajo del agua. Nos apresuramos, mientras Penny nos guiaba por los túneles sumergidos… «Es bastante largo el recorrido… Me pregunto, sí hubiera tenido que hacer lo mismo, ¿lo hubiera logrado? ¡Jajaja! No hubiera tenido de otra…» Camille y especialmente Lianne, venían haciendo un esfuerzo monumental… Aunque pudiéramos respirar bajo el agua, se notaba en sus rostros descuadrados. Grand, Ray y yo, tratábamos de ayudarlas lo más que podíamos, guiándolas y apartando restos de madera y roca, sumergidos… Además de tomarlas de la mano, cada que teníamos que pasar cerca de una corriente. Penny no solo se limitaba a guiarnos, además nunca perdía de vista a Camille y a Lianne, volteando a ver constantemente para ver sí necesitaban algo de ayuda.
Por fin… En unos minutos, estábamos del otro lado. Nos arrastramos fuera del agua y boca abajo, contra el piso, comenzamos a arrojar toda el agua de nuestro sistema… Tosiendo y resoplando. No supe por que, pero… Me dio mucha risa y cuando me vi liberada del agua, comencé a reír, sola como una loca… Lianne se retorcía como una mojarra que queda varada a la orilla de la playa, con sus ojitos llorosos, extenuada por el esfuerzo y arrojando agua por su nariz y boca.
Yo me ahogaba de la risa… Ella ya se había dado cuenta y hacia un gran esfuerzo por recuperar su aliento y la compostura, pero… Cuando por fin, se disponía a ponerse de pie, otro chorro salía de su boca, como sí estuviera volviendo el estómago. Le dije, respirando profundamente:
—¡Con calma, hermanita! ¡Jajajaja! No ayuda en nada, que además de sacar el agua, estés arrojando el bofe al mismo tiempo… ¡Jajajajaja!— Penny se puso de pie, como sí nada y dijo:
—¡Vaya, Arlinne! Sí tienes condición… Creí que también sudarías la gota gorda como Lianne…— Le dije:
—¡Jajaja! Presumida… ¿Quién crees que era la que hacia todas estas locuras, antes de que estuvieras aquí?— Me acerqué a Lianne para reconfortarla… Acaricié su espalda y le dije: —Ya, ya pasó… No ayuda en nada que quieras jalar aire demasiado rápido, mientras aún te queda agua dentro.— Por fin, volvió a toser y arrojó lo que le quedaba del líquido en sus pulmones… Dijo, mientras parecía que se ahogaba:
—Pinche, renacuajo… ¡Más te vale que sea por este lado, porque yo no pienso regresar por ese mismo camino!— Le dije:
—Sí, lo sé… Yo espero lo mismo, porque si tenemos que regresar, será otra vez lo mismo, pero con la señora serpiente hostigando… ¡Jajajaja!
Camille se puso de pie y me dijo seriamente:
—Arlinne, lo siento mucho… Sé que yo no suelo decir estas cosas, pero… ¿Podemos descansar aquí un rato?— Le dije:
—Claro. Vamos a secarnos, comamos algo y tomemos la siesta… Después continuaremos. Solo… Un poquito alejado del río, no vaya a ser que la señora serpiente, nos dé un susto.
Nos alejamos del lugar, hasta una bifurcación y luego a un túnel que no tenía salida… Les dije:
—Listo… Este es buen lugar. No creo que podamos encender una fogata, sería peligroso aquí abajo, pero pongámonos ropa seca y descansemos un rato.— Todos estuvieron de acuerdo… Nos cambiamos y nos pusimos a comer de nuestras provisiones. Penny dijo, mientras Camille le secaba su cabello y la peinaba nuevamente:
—¿Saben…? Lo he estado pensando muy detenidamente y ya lo decidí… ¡Sí quiero aprender brujería!— Todos nos quedamos viendo, los unos a los otros… Le dije:
—¡Bien, Penny! Pero no es brujería… Es hechicería o solo magia, para decirlo de una manera más simple. Seguro, Lianne será una gran maestra…— Ella dijo:
—Sí, seguro… Quiero aprender lo que todas ustedes tengan que enseñarme, pero… He visto con detenimiento y la magia que más me interesa aprender es como la tuya, Arlinne…— «¡Jajaja…! ¡Qué…?» Le dije:
—¡Penny! ¡Jajaja! No sabes lo que dices… ¡Jajaja! Yo no podría enseñarte nada, ¿segura…?— Ella dijo seriamente:
—Pues… A mí me parece que tus brujerías son bastante efectivas. No tardas nada en conjurarlas o como se diga… No recitas, ni murmuras palabras extrañas, ni haces gestos graciosos… Solo veo que cierras tus ojitos por un instante y luego… ¡Pum! Haces estallar el aire, ¡Es sorprendente!— Camille dijo:
—Cierto, Arlinne… Ahora que Penny lo menciona, siempre me había preguntado lo mismo. No conozco mucho de magia arcana, pero… Segura estoy que todos canalizan como lo hace Lianne…— Yo agaché mi cabeza y dije:
—Lo siento… Les mentiría, sí les pudiera explicar, porque yo conjuro de esa manera. No lo sé…— Lianne dijo:
—A que es extraño, ¿verdad…? Renacuajo siempre ha canalizado de esa manera. En un principio, cuando vi sus primeros conjuros, eran tan simples e inofensivos, que solo pensé de la manera más natural… Que como eran simples trucos, no era necesario realizar una conjuración, como tal, solo concentrarse, porque de hecho así son los primeros conjuros, cuando uno comienza a aprender, por eso no le di mucha importancia, pero… Con el tiempo, esos trucos se convirtieron en cosas como la que vimos hace un rato. Un hechizo como ese para alguien que conjura como todos los demás, por lo menos le hubiera llevado el triple de tiempo, memorizar una letanía y una sarta de invocaciones… Pero para renacuajo, fue solo como hacer sus primeros trucos elementales, cerrar los ojos y ¡Puff!— Le dije a Penny:
—Lo siento, Penny… Sí eso es lo que buscas, no tengo ni idea de como enseñártelo… Puedo enseñarte a meditar, eso sí que puedo. ¡Jajaja!— Lianne rio junto conmigo y dijo:
—¡Jajaja! Es lo único que siempre te salió bien… ¡Jajaja!— Le dije:
—¡Qué fea personita! Pero tienes razón… ¡Jajaja!— Lianne dijo:
—¡Ya sé, Penélope! ¿Por qué no, te enseño las bases teóricas y que renacuajo te enseñe meditación? Seguro, sí tienes talento, algo germinará de eso, ¿qué te parece?— Penny dijo: —¡Sí y ojalá también, Camille me pueda enseñar a sanar! Sé que no tengo idea de lo que digo, pero soy buena poniendo atención… Solo tengan un poco de paciencia.— Lianne estalló en carcajadas y dijo:
—¡Jajaja! ¡Paciencia…? Claro… Renacuajo me ha forjado como un monumento a la paciencia. No te preocupes, estarás bien.
«¡Qué bien, Penny lo va a intentar! Me pregunto… ¿Qué tan lejos llegará? Es muy inteligente, a lo mejor en un momento me supera y me deja en el polvo… ¡Pfff! No me extrañaría… Está bien, me alivia mucho, saber que está tan feliz y que pondrá mucho empeño en algo nuevo».
Terminamos de comer… Preparaba mi manta para recostarme, pero aprovechando la oportunidad, le dije a Penny:
—¿Penny, le has contado a alguien acerca de la princesa?— Ella dijo:
—Sí, le comenté a Camille.— Les dije a todos:
—Bien… Pues les cuento a todos para que estemos al corriente…
Les narré con lujo de detalles la situación de la hija de la princesa y Varenna. Al terminar, Lianne dijo:
—Es algo horrible, renacuajo… Por eso te digo que es importante, que una vez que todo esto acabe, estemos al tanto de las cosas por algún tiempo…— Le dije:
—Si, lo sé… Desafortunadamente, yo de política y esas cosas, no sé nada. Siento que seré más un estorbo, que una ayuda…— Lianne dijo:
—No hace falta que te metas hasta la barba en política, renacuajo… Con que estemos por ahí, presentes… Es más que suficiente. Te lo aseguro, eso bastará, al menos por un tiempo.— Suspiré profundamente y dije, sin querer:
—¡Qué embrollo! Al menos estoy tranquila, porque casi segura, el heredero de la reina será el conde Evan.— Lianne dijo:
—¡Ah, sí? ¿Tú crees?— Le dije:
—Sí, casi segura… Tengo entendido, que ella fue como una madre para él.— Camille comentó:
—Arlinne… ¿Y crees que los otros nobles estén a gusto con esa decisión?— Le dije:
—No lo sé… Y tampoco sé que debemos hacer, sí es que hay una revuelta o algo por el estilo, ¿debemos intervenir? Parecerá que estamos llevando al conde por la fuerza al trono…— Todos se quedaron en silencio y dije:
—Incluso me sentiría usada… Y lo peor del caso… ¿Sí, son solo apariencias? Y el conde en realidad, nos está usando con ese objetivo…— Penny estalló y dijo:
—¡No, Arlinne! ¡Evan, jamás haría algo así!— Volteé a ver a Camille y a Lianne… «¡Qué lío…! Sí es lo que realmente busca el conde… Lo está consiguiendo. Ya tiene a su seguidora número uno, entre nosotros…» Penny dijo, enfurecida:
—¡Y no se vean así entre ustedes…! ¡Me enfurece! ¡No soy una idiota enamorada!— Le dije:
—Tranquila, Puripenialanusa… No estamos asegurando que así sea. Solo digo que puede ser una posibilidad…— Ella dijo:
—¡No! Se los aseguro… Él ni una sola vez ha mencionado el trono o convertirse en rey. Sí esas fueran sus intenciones, seguro me hubiera sugerido algo… Mínimo para probar las aguas y no lo ha hecho.— Les dije:
—Está bien, Penny. No importa, de todas formas, sí en las cartas de su majestad, está su nombre… No importa a quien le guste o no, él será el rey.— Camille dijo:
—¿Oye, Arlinne? Sí se diera la posibilidad, que por nuestras acciones, nos quisieran dar u otorgar, un título nobiliario o una función en gobierno, ¿aceptarías?— Me quedé perpleja y ella agregó:
—Tú sabes… Como el rey Alons, de buena gana, nos hubiera dado títulos y tierras en Montloarc. ¿No crees que sería buena idea aceptar para vigilar las cosas más de cerca?— Les dije:
—¡Qué va…! ¡No me interesa eso para nada!— Lianne dijo:
—Pero renacuajo… No es mala idea. Así podríamos estar cerca del gobierno y presionar para que no comenzaran los abusos otra vez.— Les dije:
—¡Pfff…! No me imagino como una condesa o baronesa o lo que sea, que nos toque… Además para influir de verdad, por lo menos tendríamos que ser condes…— Lianne dijo: —Pero… Bueno… Ya con cualquier título y nuestra fuerza de respaldo, todos se lo pensarían dos veces, antes de ignorar nuestra opinión.— Les dije, molesta:
—Lo sé, pero me entristece… Al final, todo otra vez, se reduce a la fuerza, ¿es lo qué quieren? ¿Qué seamos iguales a esos patanes que he degollado?— Lianne dijo:
—No, renacuajo… No igual. La fuerza se puede usar para el bien o para el mal, para uno mismo o para el bien de los demás. Démosles una lección y usémosla para el bien común.— Todos se emocionaron con las palabras de Lianne… «Tiene razón, pero igual en el fondo me molesta… Que el poderoso siempre decida el destino de los demás…» Les dije, cediendo: —Está bien, está bien… Lo entiendo. Creo que es tiempo de bajar de la nube… Estoy de acuerdo, pero… De una vez aclaro, sí me toca o tengo que tomar decisiones importantes, me ayudaran, les parezca o no, ¿están de acuerdo?— Todos estuvieron de acuerdo… Lianne dijo: —Lo harás bien, renacuajo… Solo recuerda, la siguiente vez, que te quieran adular y ofrecerte títulos en recompensa, aceptaras.— Le dije:
—¡Jajaja! Ya que más da… Está bien, aceptaré. Pero me ayudarán y será solo por un tiempo, en lo que la princesa crece un poquito… También quiero seguir conociendo el mundo, viajar, derrotar muchos más monstruos, comer de todo y en general pasar aún mucho, mucho, más tiempo, con todos ustedes.— Todos sonrieron gustosamente…
Me fui a mi manta a tratar de descansar un poquito… «¡Qué locuras! A lo mejor, ni siquiera me ofrecen nada de eso esta vez y digo… Está bien, no lo hago por eso. No me arriesgo por una recompensa, solo… Lo hago, porque es lo correcto y alguien debe de hacerlo. Además lo hago con gusto». Ray estaba recargado en la pared, fumando un cigarrillo… Le dije:
—¡Jajaja! Ya quiero ver que salgamos volando por los aires… ¿Qué no entendiste que es peligroso, encender cosas aquí dentro?— Él dijo, aspirando ávidamente el humo:
—Lo dudo… Sí íbamos a explotar, lo hubiéramos hecho, cuando trataste de tostar a la señora serpiente…— Le dije, apenada:
—Buen punto… Jejeje… Lo siento…— Me recargué a su lado, sobre su hombro y le dije en voz baja:
—¿Oye… Amor? ¿Qué has pensado, de cuidar a la princesa como sí fuera nuestra hija?— Él se quedó pensando un buen rato, mientras fumaba… Por un momento, pensé que le había incomodado la pregunta y por eso se había hecho el desentendido. Pero… Cuando le iba a decir que no importaba, que estaba bien, que ya se me ocurriría algo más… Él me dijo, extendiendo algo hacia mí:
—Sí… Lo he pensado y pienso que es buena idea, pero… Entonces, necesitaras esto.— «¡Eh…!» Él me ofrecía una pequeña caja metálica con sus manos… Cuando planté mi mirada sobre ella, él la abrió, descubriendo un hermoso anillo de diamantes… «Mmmh… ¡Eh…! ¡Oh…? ¡Ah…!» Le dije, emocionada y gritando sin pensar:
—¡Nah…? ¡Es enserio? ¡Eres un loco!— Sin querer, mis palabras de emoción, alertaron a todos los demás, que ya volteaban a ver lo que pasaba… Él me dijo seriamente, inclinándose hacia mí:
—¿Arlinne, quieres ser mi compañera para toda la vida?— La sangre me golpeó la nuca… Sentía una alegría sin igual, pero… Una ola de miedos golpearon mis articulaciones y le dije, temerosa:
—¡Amor, que felicidad! ¡Sí, si quiero! Pero… ¿Estás seguro de lo que estás haciendo?
—… Por completo…— Agregó:
—¿Tú, estás segura?— Le dije, ya con lágrimas en los ojos y abrazándolo muy apretado contra mi corazón:
—¡Por supuesto que quiero! ¡Sí, sí quiero! Pero sé consciente… Toda la vida es mucho tiempo y soy berrinchuda, quejosa, necia y a ratos, simplemente insoportable…— Agregué en voz baja, directo en su oído:
—Sin mencionar… Que nací como un chico, ¿hablas en serio? ¿Te casarás con un niño?— Él dijo, sin cambiar su semblante:
—Por supuesto.— Comencé a llorar de la emoción y la alegría… Una voz nos interrumpió y Lianne dijo:
—¡Ya renacuajo, dile que sí! No le des oportunidad de que lo piense…— Ray sonrió y yo les dije:
—¡Qué personita tan fea! Pero… ¡Sí! ¡Sí! ¡Acepto! Y de una vez te advierto, no hay marcha atrás… Te casas con Arlinne y es para siempre. No veo quien quisiera echarse un alacrán como este a su cama todas las noches, pero… Ya no te puedes hacer para atrás. ¡Jijiji!— Lo abracé muy fuerte, mientras volteaba a ver a los demás por encima de su hombro… «¡Qué alegría!» Todos nos aplaudían…
Los aplausos cesaron… «¡Este es un momento tan lindo para mí…! Nunca me imaginé, ni por un momento, que terminaría casada con un chico, pero… ¡Jijiji! Como dice el dicho… Sí la vida te da limones… ¡Jijiji! Mi dulce y amado, Ranerd Forthand… Te prometo que haré hasta lo imposible para que nunca te arrepientas de esta decisión».
«¡Eh…? ¿Pero…? ¿Qué estoy viendo?» Cuando todos terminaron de aplaudir… Grand tomó del hombro a Lianne y la guio ligeramente para que volteara. Ahí, en ese momento… Grand se puso de rodillas y le extendió una caja muy parecida a la que me habían ofrecido, hace un par de minutos… Lianne se quedó perpleja sin entender lo que aquello significaba. Grand dijo:
—Lianne Sylverlin, me complacería mucho que también aceptaras ser la compañera de mi vida…— Camille y Penny, hicieron sonidos de sorpresa y exclamación. Lianne se quedó parada, como sí el tiempo se hubiera detenido para ella… Dijo, tartamudeando:
—Yo… Yo… Yo… No sé qué decir… Grand, esto…— «Sé que ni una sola vez he intervenido, pero ya me he guardado muchas, me vaya a hacer daño…» Le dije, devolviéndole su veneno: —¿Te vas a seguir haciendo la difícil, hermanita…? Mira que el tiempo corre… Tic, Tac, Tic, Tac… Ya no eres una niña… ¡Jajaja!— Ella torció su boca por un segundo, para después sonreír dulcemente… Como nunca lo hacía y lanzarse a los brazos de Grand, diciendo:
—¡Si! ¡Sí, acepto! ¡Grand, te amo! ¡Ah…! Y la misma advertencia, ni se te ocurra querer salir huyendo…— Grand estalló en carcajadas y dijo:
—No, nunca haría algo como eso. ¡Jajaja!— Ella dijo, sonriendo amablemente:
—¡Más te vale!— Todos aplaudimos emocionados… «Vaya historia de perseverancia… No merecía nada más, que ser coronada por el éxito. Siempre lo he pensado… Todos tenemos talentos y facultades, mientras a unos les tocan cosas efímeras, como la belleza física, a otros les favorece una voluntad de hierro, tan pulida como sí fuera un espejo». Camille dijo: —Me alegro tanto por ustedes. ¡Festejemos! Arlinne de seguro traes algo de licor, contigo, ¿eh? Y sí quieren que sea oficial y ninguno de los implicados escape, no olviden que soy sacerdotisa, puedo oficiar su unión en este mismo momento. Ya después con calma, podemos hacer una celebración en grande con hermosos vestidos, en la catedral, con lindos ramos de flores y un pastel de lo más exuberante.— Les dije:
—¡Pfff…! Yo no gusto de esas cosas… Lo siento. Sí pudiera ser, solo algo modesto y obvio, tú oficiaras el evento, Camille.— Ella dijo:
—Bien… Entonces, solo bajaré la bendición de nuestra diosa, para con ustedes y ya de vuelta en Kharsten, planearemos un evento… Tú me ayudarás, ¿verdad, Penny?— Penny dijo, emocionada:
—¡Claro! Con mucho gusto… ¡Ya las quiero ver en esos vestidos!— Le dije:
—¿Qué acabo de decir…? ¡Qué vestido, no!— Lianne dijo:
—No empieces, renacuajo… ¡Tendremos nuestro vestido!— «¡Pfff!» Le dije:
—Está bien, pero… Nada aparatoso, por favor.— Brindamos un rato… Lianne se veía radiante, con una sonrisa de oreja a oreja. No tenía un espejo cerca, pero seguro yo estaba igual de emocionada o más que ella… «¡Qué alegría!» Aunque el tiempo ya me desmentiría… Que equivocada estaba con lo de la ceremonia… «¡Jijiji!»
Me acurruqué entre los brazos de Ray, antes de dormir y le dije:
—Eres un loco, amor, pero… Me haces tan feliz. Prometo que nunca te vas a arrepentir de tu elección. Bueno… A lo mejor a veces, pero trataré de que se te pase rápido también.— Él dijo, sonriendo:
—Arlinne, calma. No es más, que lo más correcto. Después de todo, ya vivimos como una pareja de casados, hace tiempo.— Le dije:
—Sí, pero ahora… Abiertamente te has comprometido.— Él dijo:
—Pues… No veo mucho la diferencia. ¿A poco creías qué saldría huyendo a las primeras que algo no me gustara?— Le dije:
—No, yo no dije eso… Y sí, sé que tienes razón, pero me alegra mucho aún así, ¡te amo!— Él dijo:
—Arlinne, de todas formas soy tu caballero, ¿no? ¿Qué no es algo parecido?— Le dije:
—Sí… Pero ahora también, serás mi esposo. ¡Jijiji! Bien, amorcito. Buenas noches, tomaré la siesta para que podamos seguir adelante…— Él dijo:
—Dulces sueños, peque.
Desperté después de un rato… Todos ya preparaban sus cosas y recogían sus prendas, después de extenderlas para que se secaran. Le dije a Ray:
—Amor, guardaré tus cosas un rato más con mi conjuro, ¿ocupas algo de lo que hay ahí?— Él negó con la cabeza y dijo:
—No, amor, guárdalas, por favor.— Le dije:
—Sip, está bien.— Le di un poco de agua al lobito y les dije a todos:
—¿Están listos, para qué sigamos explorando?— Todos estuvieron de acuerdo y nos pusimos en marcha…
Regresamos por donde habíamos llegado a la bifurcación… Un túnel seguía hacia adelante y otro regresaba al lugar del río subterráneo. Les dije:
—Seguiremos por aquí… ¿Penny, en que dirección va este túnel?— Ella dijo:
—Noroeste.— Les dije:
—Pues, adelante. Vayamos con cuidado…
Caminamos un largo rato siguiendo el túnel… De vez en vez, encontrábamos ramificaciones que iban en diferentes direcciones, pero decidimos investigar primero, hasta donde llegaba la vía principal por la que caminábamos. Seguimos hasta encontrar otra ramificación, solo que esta tenía cosas muy peculiares que llamaron mi atención… Les dije:
—Esperen… ¿No se les hace raro?— Todos se quedaron viendo el túnel… Le dije a Penny: —¿Penny, puedes revisar los alrededores, por favor?— Ella dijo:
—Si, ya voy…— Grand me dijo:
—¿Qué pasa, Arlinne? Creí que querías que siguiéramos este camino hasta donde terminase…
—Sí, ese era el plan… Pero este túnel está raro. Tengo una corazonada… ¿No le notan, nada raro?— Ray dijo:
—Ahora que lo mencionas… ¡Sí! Ni siquiera está apuntalado, que raro…— Penny salió de la nada y dijo:
—¡Uy…! A que ni se imaginan, lo que hay, ahí delante…— Le dije:
—¿Qué cosa? ¿Qué es, Penny…?— Ella dijo:
—Mejor que lo vean por ustedes mismos… Vamos, no está lejos.
Seguimos a Penny por el nuevo camino… Le dije a Ray:
—Sí, efectivamente… No tiene soportes, ni está apuntalado, que raro. Es como sí nunca les hubiera interesado, venir por este lado…— Penny se detuvo y dijo:
—¡Miren!— Volteé a ver hacia el frente… El camino que solo era un túnel, se continuaba con un camino de piedra tallada, blanca y pulida, con acabados en mármol… Nos vimos los unos a los otros y les dije:
—¡Qué raro! Esto, dudo mucho que sea parte de la mina…— Penny dijo:
—¿Ya se dieron cuenta…?— Volví a voltear a ver, tratando de buscar más detalles, pero… Le dije:
—No, Penny… ¿Qué es?— Ella dijo:
—¿A poco, no les resulta familiar?— Camille dijo:
—¡Cierto! Arlinne… ¿Ya te diste cuenta?
—No, lo siento… ¿De qué se trata?— Lianne dijo:
—Renacuajo… Los acabados, la loza, el mármol. Es todo idéntico al lugar ese, donde estuvimos metidos en el reino subterráneo.— Volteé nuevamente a ver con atención… «Cierto, tienen razón… ¡Es idéntico!» Les dije:
—¡Ah…! Cierto…— Grand dijo:
—¿Arlinne, de qué crees que se trate?— Le dije:
—No tengo idea… Lo único que podría afirmar, es que… Quien construyó este lugar, también construyó la edificación donde estaba Terry, el dragón y su dichosa puerta.— Ray dijo:
—¿Y bien…?— Le dije:
—Pues… Investiguemos. ¡Jijiji! Parados aquí no descubriremos nada más…
Seguimos adelante algunos minutos más, hasta topar con una enorme puerta hecha de plata… Les dije:
—¡Ahí está! ¡Es la puerta que dijo el comandante, una puerta hecha de plata!— Penny dijo, mientras yo caminaba hacia la puerta:
—Arlinne, dudo mucho que esta sea la puerta que buscamos…— Le dije:
—¡Eh…! ¿Por qué…?— Penny dijo:
—¿No te resulta familiar…? ¿Pues qué eres mensa y siempre vas dormida?— Me quedé parada en seco… Ella agregó:
—Esta puerta es idéntica a la que custodiaba esa bestia esquelética, que llamas, Terry…
Observe la puerta con detenimiento… Les dije:
—Si, cierto… Lo siento, estoy muy distraída. Pero… Son completamente idénticas, con la diferencia de que aquella, no era de plata, de eso estoy segura…— Penny dijo:
—¡Vaya! Y sí… Tienes razón.— Me senté un momento en el piso a descansar, mientras pensaba… Grand dijo:
—¿Arlinne, crees qué sea peligroso?— Les dije:
—La verdad, no lo sé… Terry nunca me quiso decir que había dentro y mucho menos, sé sí comunica con otro lugar o tiene otra salida…— Todos nos quedamos pensando, preocupados por el contenido de aquel lugar…
El silencio nos rodeó por largos minutos, hasta que de la nada, les dije:
—Bien, pues… Yo propongo, que echemos un vistazo. Ya estamos aquí, frente a ella… Sí vamos a otro lado por miedo a entrar y luego tenemos que regresar para revisar, sería engorroso, ¿no lo creen?— Ray dijo:
—Tiene sentido…— Agregué y les dije:
—Solo asegurémonos, de que está vez, la puerta no se vaya a cerrar tras nosotros.— Volteé a ver a Grand… Él asintió y fue a buscar la roca más grande y pesada que pudo encontrar atrás en el camino.
Cuando todo estuvo listo, Grand empujó la pesada puerta hacia el interior… Esta se comenzó a abrir, solo lo suficiente para que pudiéramos pasar y la roca cupiera en el umbral. Ante nuestros ojos, estaba una caverna natural con cristales de colores que emergían de las paredes… Rojos, azules, verdes, otros tantos oscuros como la obsidiana. En el centro de aquel lugar, un pedestal hecho de mármol y a través, otra puerta idéntica, pero esta, abierta de par en par…
Nos quedamos embobados, viendo el espectáculo de colores que se formaba en el lugar al contacto de la luz… Ray dijo:
—¿Qué demonios, es este lugar? No se parece en nada, a nada que haya visto con anterioridad…— El lugar tenía un ambiente sobrenatural, sintético, como algo proveniente de otra realidad… Me ponía muy intranquila… Les dije tímidamente:
—No lo sé, no tengo idea… Es bello de cierta forma, pero… Solo de estar aquí, me está provocando malestar…— Lianne dijo, después de canalizar algunos conjuros:
—Renacuajo, no creo que sea buena idea, permanecer en este lugar por mucho tiempo… Detecto magia, pero simplemente no puedo identificar su fuente o su tipo con exactitud…— Les dije:
—Sí, buena idea. Mejor vámonos, pero… ¿Qué es exactamente lo que guarda este lugar? Ahí hay un pedestal, pero… Está vacío.— Penny se acercó hasta el pedestal y dijo, alterada: —¡Vean esto, miren!— Lianne y yo, nos acercamos nerviosas hasta Penny, que señalaba la base del pedestal con su dedo… «¡Eh?» Ambas lo vimos y dudando de nuestros ojos, nos vimos la una a la otra… Penny estiró su dedo para tocarlo y rápidamente tomé su mano para detenerla y decirle:
—¡Qué? ¡Estás loca? No toques nada…— En la base del pedestal, había una especie de líquido viscoso, que al reflejo de la luz, se contorsionaba y reflejaba algo parecido al cielo estrellado… Lianne me dijo:
—¿Qué es eso, renacuajo…? Tú sabes de monstruos… ¿Qué es?— Le dije, asustada:
—No tengo idea, pero… No creo que sea algo en particular. Más bien es una parte de algo más…— Una ansiedad, ya presionaba mi pecho como una prensa… Les dije, desesperada:
—Mejor vámonos… Grand, por favor quita la roca y cierra la puerta. Saldremos por ahí…— Señalé la puerta que estaba enfrente de donde habíamos entrado…
Salimos del lado contrario, cerrando perfectamente, ambas puertas a nuestro paso… La ansiedad en mi corazón, comenzó a disiparse. Camille dijo:
—¿Arlinne, qué era eso?— Les dije:
—No lo sé… Pero fuera lo que fuere, ya no está más en ese lugar. Lo que estaba en el pedestal, me da la impresión que era un fluido de la cosa que debió de haber estado dentro.— Ray dijo:
—¿Entonces, no cometimos un error al cerrar las puertas y quedar de este lado? Por donde seguramente escapó…— Le dije:
—Buen punto… Aunque lo dudo. Sea lo que fuere, casi estoy segura, que esas puertas no significan nada para él… Debió marcharse, ya hace mucho tiempo…— Lianne dijo:
—Pero… ¿Es un monstruo? ¿Una persona? ¿Un espíritu? ¿Qué opinas, renacuajo?— Le dije: —Ni idea, lo siento… No conozco ninguna de esas cosas, que genere un residuo como el que vimos en el pedestal… Miren, la verdad… Esta es una de esas cosas, que es mejor olvidarse de ellas, Así como la sombra debajo de las criptas de Tsun. Mejor no dejar que tomen un espacio en nuestra consciencia, sí tenemos que lidiar con ella, ya lo veremos en su momento. Sigamos…— Y traté de sonreír como siempre, como una tonta…
Seguimos por el camino, que salía de la puerta… Después de unos minutos, la piedra labrada y el mármol, desaparecieron, dando paso a una cueva natural. Le dije a Penny:
—¿Podrías echar un vistazo adelante, Penny?— Ella apretó su ceño y dijo:
—¡Pfff! ¿Y sí me sale esa cosa de la puerta…?— Le dije:
—¿Penny…? ¿En qué quedamos? ¿Lo vamos a olvidar, sí?— Ella dijo, exacerbada:
—¡Aja! ¿Y sí me come, me coge o algo así…? ¡No lo voy a olvidar, estás loca?— No pude evitar reírme…
—¡Jajaja! ¡Penny, no mames! ¡Jajaja! Nada te va a pasar… Vamos, voy contigo.— Era la primera vez en la vida, que veía a Penny con miedo a algo o a alguien…
Nos adelantamos un poco y ella comenzó a revisar más tranquila… Me dijo:
—Pues… Aquí no hay huellas de nada, ni nadie…— Suspiró aliviada y agregó:
—Este camino, tiene muchísimo tiempo que nadie lo usa.— Le dije:
—¿En qué dirección va?— Ella sacó su pequeña brújula y dijo:
—¡Ehm…! ¡Arlinne! No lo sé…— Le dije:
—¿Por qué…? ¿Se rompió?
—¡No! Mira…!— Me acerqué y observé la pequeña aguja… Esta daba vueltas sin cesar alrededor de la circunferencia, de repente lento y de repente como sí quisiera salir volando. «Mmmh…» Le dije, tratando de calmarla:
—Está bien, algo me dice, que vamos por buen camino.— Ella me dijo:
—¡Pero…! ¡Pero…! ¡Qué explicación le das a esto…?— Le dije:
—Penny, ni siquiera sé como funciona… ¿Cómo podría saberlo? Solo cálmate, ¿sí?— Acaricié su cabeza y seguimos caminando por la caverna, que cada vez se hacía más estrecha, hasta que por fin… Después de algunas horas, pudimos ver la salida.
Estaba completamente oscuro afuera… Les dije:
—¡Ah! ¡Lo ven! ¡Golpe de suerte! Estamos aquí y llegamos de noche…— Penny volvió a revisar su brújula, agitándola de vez en vez… Le dije:
—¿Qué pasa, Penny?— Ella dijo:
—Ya funciona, otra vez…— Le dije:
—¿Lo ves? Tranquila. Con calma, después revisaremos las cosas que podamos entender y las que no, las dejaremos pasar. ¿En qué dirección apunta?— Ella dijo:
—Noreste…
—Perfecto… Entonces, estamos aquí.— Camille dijo:
—Oye… Arlinne… Pero algo no está bien.
—¿De qué se trata?— Camille dijo:
—Es… Que según mi reloj, no es de noche…— «¡Eh?» Le dije:
—¿Cómo?— Ella dijo:
—Mira…— Y me enseñó su reloj que guardaba con una cadena… «Ehm… ¿Las 3:15?» Le dije:
—Pero sí dice, que son las 3:15 de la mañana… ¿Cuál es el problema?
—No, Arlinne… ¿Ves este solecito de aquí? ¡Las 3:15 de la tarde!— «¡De la tarde…?»
Corrí a asomarme a la salida de la caverna… El cielo estaba completamente oscurecido por cúmulos de negras nubes que no dejaban pasar ni un pequeño haz de luz solar… Apunté mi luz hacia el frente… Tapé mi boca de la impresión. El suelo desquebrajado, como sí una horrible sequía lo hubiera dejado frágil y cuarteado, ni una sola huella de vegetación, solo un páramo estéril hasta donde llegaba mi vista… Vientos helados, remataban el lugar, levantando rastros de polvo en el aire.
Todos se acercaron a la salida y vieron el horrible paisaje, junto conmigo… Camille dijo:
—¡Esto es horrible! ¿Cómo puede alguien consciente, hacer esto?— Me llené de ira y les dije, apretando los dientes:
—Este es el resultado… De la ambición desmedida, de ponerse a sí mismo por encima de todo lo demás… Incluso del mundo donde vivimos. ¡Es algo espantoso! ¡Es como sí le dieras una patada a tu propia madre en el vientre…! ¡Grrr! ¡Pero les juro, que no quedará impune, se los prometo!— Camille dijo:
—Arlinne, tienes razón, nos encargaremos de que esto no siga adelante, pero… Por ahora, debemos descansar lo más que podamos. Una vez ahí afuera, no sabemos cuando tendremos la oportunidad de hacerlo nuevamente.— Ray me tomó del hombro y dijo:
—Arlinne, Camille tiene razón… Vamos a que comas tus raciones para que tengas fuerzas.— «¡Eh…?» Le dije:
—¿Raciones? ¿Galletas duras y carne seca?— Él asintió, sonriendo… Le dije:
—¡Deliciosas! ¡Vamos a ello, ya no puedo esperar para salir de aquí y partir ese orbe en dos!
Descansamos lo más que pudimos… Después de comer, me recosté un rato. Me sentía intranquila, no podía esperar más. Cuando concilié el sueño, quedé profundamente dormida, hasta que de pronto, una voz me despertó… En mi trance, tardé algunos segundos en reconocer la voz que me hablaba… Era… ¡Varenna! Me dijo en mi mente:
—¿Arlinne, cómo están? ¿Todo bien?— Le dije:
—Sí, lo siento, dormía un poco… ¿Qué pasa?
—Te pido una disculpa de antemano… No quiero poner más presión sobre ustedes, pero… Tengo un mal presentimiento. Tan fuerte que tuve la necesidad de compartirlo con ustedes…— Le dije:
—Está bien, calma… ¿De qué se trata?
—Arlinne, deben de darse prisa… Tiene mucho tiempo que Vellare, mantiene las cosas en calma. No puedo imaginar otra cosa, más que está esperando el momento para hacer alguna atrocidad mucho más horrible que las que ya hemos visto hasta ahora… El orbe se alimenta de la fuerza vital de los seres vivos y al final de cuentas de sus propias almas, pero también funciona como si fuera una batería… No quiero ni imaginarme que podría pasar por su mente a estas alturas… Sí no hacen algo pronto, solo quedará ella y el orbe, en este mundo.— Le dije:
—Ya veo… No sé lo que es una batería, pero entiendo. Nos pondremos en marcha, cuanto antes, pierde cuidado.— Corté la comunicación.
Los fui despertando uno a uno, con excepción de Grand que montaba guardia y de Lianne, a la cual, él mismo despertó… Les dije:
—Varenna, se comunicó conmigo… Dice que debemos apresurarnos, que tiene un mal presentimiento en cuanto al orbe.— Lianne dijo:
—¡Mmmh…! Renacuajo… ¿Un mal presentimiento?— Le dije:
—Sí… Piensa que algo horrible está por ocurrir…— Ella dijo:
—¡Pero, cómo lo sabe?
—No lo sé… Pero confió en su instinto. Vamos, en marcha.— Camille dijo:
—Tiene sentido… Yo haría lo mismo que Arlinne. No olviden que de una forma o de otra, Varenna, también tuvo un vínculo con el orbe en el pasado. Sí lo dice es por algo.— Les dije:
—Bien, es el momento…— Camille se apresuró para ponernos una sarta de bendiciones y guardas… Al terminar, dijo:
—Listo… Espero que con esto sea suficiente. No lo olviden, sí sienten cualquier tipo de malestar, díganmelo de inmediato, por favor.— Todos le agradecimos y nos pusimos en marcha, en dirección de la salida de la caverna…
Fin del Capítulo 32.
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