Crónicas de lo Improbable I: Físico. - Capítulo 41
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Capítulo 41: Epílogo 5…
Epilogo V.
Aún mucho más tiempo después…
La caverna estaba muy oscura… De no ser por los conjuros de luz de mis compañeras, no habría podido ver nada más allá de mis narices. Comencé a atravesar el puente de roca natural, que unía ambos extremos del camino… Sentía un mal presentimiento. Me detuve sobre mis pasos y volteé en todas direcciones… Miré hacia el piso y ahí estaba… Una moneda de plata, que reflejaba la luz mágica sobre su superficie. Sin pensarlo dos veces, me agaché para recogerla, pero cuál sería mi sorpresa… Justo al inclinarme por completo, una afilada cuchilla, pasó apenas por encima de mi cabeza. Su movimiento en péndulo, dejó un sonido en mis oídos, como sí cortara el mismo aire a su paso…
Tomé la moneda y antes de que la navaja regresara en su movimiento, di un salto hacia atrás con todas las fuerzas de mis piernas… Solo el grito de mis compañeras, rompió mi concentración… Marine gritó:
—¡Arel! ¡Estás bien? ¡No te paso nada? ¡Dime qué no estás lastimado!— Me sujetó por el brazo, mientras revisaba todo mi cuerpo por heridas… A la vez que Irina decía, sujetándome del lado opuesto:
—¡Arel! ¡Eres un necio! ¡Te dijimos que esperaras, en lo que el zángano de Gradel, revisaba por trampas!— Gradel estalló en carcajadas, mientras decía:
—¡Jajajaja! ¡Vaya qué la tienes difícil, Arel! ¡Jajaja! Ni siquiera te rasguñó y ya tienes dos lindas chicas, colgadas de tus brazos, viendo que es lo que te hace falta… ¡Jajaja!— Me quedé en silencio, mientras ellos hacían su acostumbrado espectáculo… Revisé la moneda detenidamente… «¿Mmmh…? ¡Qué extraño!» Marine me dijo, molesta:
—¡Me estás escuchando? ¡Qué no eres consciente? ¡Qué voy a decir a mamá Analena, sí algo te llegará a pasar?
Ese comentario de verdad, me puso a hervir la sangre… «Al final del día… Marine, no es mi hermana. Es como sí fuéramos hermanos, pero no lo somos… Y segundo, ya somos suficientemente mayorcitos como para estar dando preocupaciones a nuestras madres. Por último, esto es lo que a mí me gusta… Ser aventurero. Marine solo está aquí por mi causa…» Volteé a ver a los ojos a Marine, pero todo mi enojo se desvaneció como siempre… Cuando vi esos ojitos llorosos. Estaba genuinamente preocupada por mi bienestar. Solo pude sonreír y tranquilizarla, como era costumbre… Le dije:
—Marine… Calma. No me pasó nada, ¿está bien? Sigamos adelante, debemos encontrar a esas chicas secuestradas… Esta cofradía que se dedica al tráfico de esclavos, tiene sus días contados.— Irina me tomó de la mano y dijo:
—¿Qué es esto?— Le dije, tranquilo, no quería más regaños:
—Es lo que salvó mi vida…— Ella tomó la moneda y dijo:
—¡Es solo una moneda de plata?— Le dije, riendo:
—¡Jajaja! Ni siquiera eso, obsérvala con atención…— Ella la vio con detenimiento y por fin, dijo, entendiendo:
—¡Eh! ¡Tiene dos caras? ¡Para qué? ¿Por qué?— Gradel se acercó y dijo:
—Pues es obvio, ¿no? ¿Para hacer trampa…?— Irina retobó contra Gradel…
—¡Eh! ¡Qué haces aquí? ¡Ya está desarmada la trampa?— Él contestó:
—Todo listo, su eminencia…— Mientras hacia una caravana burlonamente… Ella contestó con un gesto de desdén:
—Espero que así sea, ¿revisaste más adelante, también?— Él dijo:
—Claro… Además desde que entramos, les dije que me dejaran ir al frente… Al final del día, por Arel no estoy preocupado, con esa endiablada suerte que trae consigo, estas pinches trampitas la tienen difícil, pero… Ustedes deben de ser más cuidadosas, ¡por favor!— Irina torció su boca y volteó al lado contrario… No pude más y comencé a reír a carcajadas, mientras ella me devolvía la moneda y yo la echaba a la bolsa de mi pantalón…
—¡Jajaja! Calma, calma… Irina, respeta a Gradel, es mayor que tú… Gradel, pareciera que gozas, haciéndola reventar. ¡Jajaja! Llevémonos bien, ¿sí…?
Seguimos adelante por la caverna… Debíamos por lo menos, liberar a las chicas secuestradas, antes de que estuvieran lejos de nuestro alcance. Me quedé pensando como siempre… «Yo sé que he dicho más de mil veces, que no saber quién es mi padre, me tiene sin cuidado, pero… ¿Cómo sería él…? Mi madre siempre ha dicho, que fue un gran héroe que llevaba mi mismo nombre, pero… ¡Jamás he oído hablar de alguien así! ¡Pfff! No soy nadie para juzgar a mis padres, pero… ¿Qué se traían entre manos cuando eran jóvenes…? Claramente se puede observar, que mi madre y mamá Miranda, son algo más que amigas de toda la vida… Sin mencionar… ¿Qué tiene que ver la tía Arlinne con todo esto…? Supuestamente, ella junto con el tío Ray y todos sus compañeros, son los héroes de Kharsten. La tía Arlinne, incluso fue la reina por mucho tiempo, pero… Realmente, tampoco es mi tía. ¿Qué papel jugaba mi padre en todo esto y con todos ellos…? ¿Por qué marcharse para no volver…?» Una sonrisa se esbozó en mi rostro y pensé… «¡No…! ¿Sería que mi padre era incorregible con las chicas o algo así…? ¿Podría ser que se haya metido con todas ellas y Marine y yo, sí seamos realmente hermanos…? ¿Podría ser que eso le causó problemas con los demás y decidió mejor retirarse…? ¿Pudiera ser que incluso se metiera con la tía Arlinne y saliera de problemas con el tío Ray…?» Mi cabeza daba vueltas… «Lo dudo… Sí cosas como esas hubieran pasado, seguramente no hubieran sido todos tan unidos, después de esas circunstancias…»
«Lo que más me preocupa, es que él, realmente fuera una persona sin escrúpulos con las mujeres… Porque siento que también será mi problema… Cada vez me es más difícil ocultarlo, cada vez me es más difícil conservar la calma… Marine e Irina, me provocan a cada paso que damos y yo, simplemente no puedo resistirlo más… Lo he pensado una y otra vez… ¿Debo de escoger? ¡No puedo…! ¡No puedo escoger entre una de las dos…! ¡Qué clase de hombre soy…? Las deseo a las dos por igual… ¡Las deseo a las dos para mí! ¡Pfff…! A estas alturas es lo único que me detiene… El pensar que le doy la espalda a una por la otra… Cualquiera diría que soy estoico, todo un caballero, pero… ¡Jajaja! Lo que me detiene es solo eso, no tomo a una, por el sufrimiento que causaré en la otra…»
«Bien, es momento de olvidarse de todo este embrollo… Estamos aquí». Le hice una seña a Gradel para que investigara las voces y luces más adelante… Desenfundé mis espadas, mientras las chicas, preparaban sus conjuros… Gradel regresó y con señas, me dijo que eran cinco vigías… «Perfecto, yo me encargaré de dos, dejaré que Gradel embosque a los que pueda y las chicas se hagan cargo del resto con sus conjuros… ¡Papá…! Gracias por darme la vida, desconozco tus circunstancias, pero haré que dondequiera que te encuentres, estés orgulloso de mí…»
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