Crónicas de Nadir: La Arquera de los Espíritus y el Maná sin Fin - Capítulo 25
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- Capítulo 25 - 25 25-
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25: 25-.
El informe de la misión 25: 25-.
El informe de la misión La oficina de Alastor estaba sumida en una penumbra acogedora, iluminada solo por un par de lámparas de aceite que proyectaban sombras alargadas sobre los mapas de la región.
El jefe de la aldea nos recibió de pie, con una mezcla de alivio y expectación en su rostro cansado.
Clarissa dio un paso al frente y, con voz clara y pausada, comenzó el informe.
Narró con precisión táctica desde el momento en que Ben y Leo localizaron las huellas en el claro del norte, hasta la infiltración silenciosa en la cueva.
Alastor escuchaba en silencio, asintiendo cuando Clarissa destacaba el papel de cada uno, la impecable gestión del sigilo de Joseph con su magia de viento, la solidez de la vanguardia formada por Ben y Leo, y especialmente, la capacidad de control y precisión mia, al escuchar sus palabras me senti un poco avergonzada.
Cuando Clarissa llegó al enfrentamiento final contra el Hobgoblin, el ambiente en la oficina pareció enfriarse.
Describió cómo el jefe casi logra abrumar a los chicos con su ataque de área y cómo mis flechas, especialmente el uso estratégico del Tiro de Repulsión y el Disparo Perforante desviaron el arma del monstruo en el último segundo, salvando a Ben de un golpe fatal.
Cuando Clarissa terminó, el jefe Alastor se quedo en silencio mientras su mirada recorrió a cada uno de nosotros con orgullo y dijo.
– Ha sido un trabajo excepcional, no solo han eliminado una amenaza inmediata, sino que han demostrado que los jovenes de la aldea de Caelum es capaz de proteger este hogar.
Les estoy profundamente agradecido chicos.
Una vez que termino esas palabras regreso a la silla detras de su escritorio y el jefe Alastor sacó su libro de registros y comenzó a hacer los cálculos finales sobre el escritorio.
– Veamos…
trajeron 28 orejas de goblin, lo que suma 280 cobres.
Por la oreja del Hobgoblin, la recompensa estándar es de 1 plata.
Eso nos da un total de 380 cobres por las pruebas de caza.
El jefe hizo una pausa y nos miró seriamente antes de continuar.
– Además, debido a la alta peligrosidad de la misión y al hecho de que erradicaron un nido completo antes de que se convirtiera en una incursión que pondria en peligro a la aldea, se les otorga la recompensa por cumplimiento de misión de 50 monedas de plata.
Sumando todo, el botín total ascendía a 53 platas y 80 cobres.
el jefe Alastor dividió la suma equitativamente entre los cinco miembros del grupo, entregándonos pequeñas bolsas de cuero tintineantes dijo.
– Aquí tienen: 10 monedas de plata y 76 monedas de cobre para cada uno, se lo han ganado con creces, ahora pueden ir a descansar, se lo han ganado chicos.
Tras despedirnos de Joseph y Ben en la plaza, Leo y yo caminamos en silencio hacia la casa de la señora Elena.
El cansancio finalmente empezaba a hundirme los hombros y lo que más deseaba en este momento era tomar un buen baño de agua caliente para poder quitarme de encima el olor a goblin y humo que aun persistia en mi cuerpo.
El camino fue silencioso entre nosotros, pero no era incomodo, de alguna manera era reconfortante, algo que incluso en mi mundo era dificil de conseguir con mis amigos, en cuanto cruzamos el umbral de la puerta, un rayo de energía nos embistió y una voz muy animada comenzo a bambardearnos con preguntas mientras saltaba de alegria al vernos llegar, aunque hizo una mueca de desagrado cuando noto el olor que tenian nuestros cuerpos y se solto de la pierna de Leo.
– ¡Regresaron!
¡Abuela, regresaron!.
¿Vieron muchos goblins?
¿Selene disparó muchas flechas?
¿Leo usó su espada?
¡Cuéntenmelo todo!…
ugh, hermano apestas peor que si jugaras con los desechos que dejan de los peces.
No pude evitar soltar una pequeña risa al oir sus ultimas palabras y Leo alborotaba el cabello de Liam quien trataba de alejarse de él para que no se le pegara el aroma.
La señora Elena salió de la cocina con un delantal puesto, su rostro reflejaba una preocupación que solo se disipó al vernos a ambos completos y sin heridas visibles.
Suspiró profundamente, apoyándose en el marco de la puerta y dijo con una sonrisa temblorosa.
– Gracias a Safira…
estaba tan inquieta que casi quemo el pan…
Vayan de inmediato a lavarse.
Tengo ollas de agua caliente listas en la estufa.
No quiero que se sienten a la mesa oliendo a goblin y a humo.
Cenaremos en cuanto terminen…
Selene ya deje la tina en tu cuarto, Leo ve por la que esta en el almacén y bañate en mi cuarto, tambien saca agua del pozo para Selene.
– Yo puedo sacar mi propia agua, no es necesario que Leo lo haga.
– Esta bien, no es problema para mi, ademas sera más rapido si yo lo hago y en este momento no creo que te quede mucha fuerza en los brazos para sacar el agua, note que aún te temblaban las manos mientras regresabamos, asi que deja que yo me ocupe.
Mientras miraba a Leo salir de la casa solo pude murmurar para mi misma.
– Pero tú tambien estas cansado…
Después de un baño que se sintió como el paraíso, lavando el rastro de la cueva de mi piel, me puse ropa limpia y regresé a la cocina.
El aroma era celestial.
La señora Elena había preparado un caldo espeso con la carne de ave que yo había llevado por la mañana, pero esta vez tenía un toque especial, un tipo de champiñones silvestres frescos que Leo había traído de su viaje a Lazu.
Nos sentamos a la mesa y, mientras Liam devoraba su pan con mermelada y nos bombardeaba con preguntas, disfrutamos de la cena.
El pan estaba recién hecho, crujiente por fuera y suave por dentro, ideal para limpiar el fondo del plato de caldo, la señora Elena, estaba sirviendo más caldo en mi tazón mientras decía – No dejen ni una gota, necesitan recuperar sus fuerzas.
– Gracias, esta tan delicioso que no sera un problema.
Leo, que usualmente era muy reservado, comenzó a contarle a Liam una versión suavizada de la batalla, asegurándose de mencionar cómo mis flechas los habían cubierto en todo momento.
Al ver la mirada de admiración de Liam y la sonrisa de aprobación de la señora Elena, sentí que, por primera vez desde el accidente, el vacío en mi pecho se estaba llenando con algo que no sentia desde aquel día.
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