Crónicas de Nadir: La Arquera de los Espíritus y el Maná sin Fin - Capítulo 29
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- Capítulo 29 - 29 29-
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29: 29-.
Sin duda, mi mejor día 29: 29-.
Sin duda, mi mejor día Salí de la habitación con el arco al hombro, sintiendo una ligereza renovada en cada paso.
La madera reforzada parecía haber sintonizado con mi propio pulso.
Sin embargo, antes de poder cruzar el umbral de la casa hacia el bosque, me encontré con una escena bulliciosa en la plaza.
Tres carretas grandes, cargadas con barriles de pescado salado y fardos de tela, estaban siendo alineadas.
Ben y Joseph estaban allí, supervisando el amarre de las cargas.
Al verme aparecer con mi equipo, Ben alzó una mano con su entusiasmo habitual.
– ¡Selene!
Llegas en el momento justo.
El Jefe Alastor estaba preguntando por ti.
Me acerqué al grupo justo cuando el jefe Alastor salía de su oficina con un fajo de pergaminos en las manos, me miró de arriba abajo, asintiendo con aprobación al ver que ya estaba equipada.
– Selene, me alegra verte lista.
Como ya les mencioné a los chicos, mañana al amanecer partiremos hacia Lazu.
Es un viaje de siete horas y no quiero correr riesgos con este cargamento.
He decidido contratarte formalmente como escolta de retaguardia.
– ¿Una misión oficial?
Pregunté, ajustando la correa de mi carcaj.
– Así es.
La aldea te pagará 10 monedas de plata por el viaje de ida y vuelta, además de cubrir tu estancia en la ciudad.
Joseph y Clarissa ya están confirmados.
¿Contamos contigo?
Hice un cálculo rápido.
Diez platas me acercarían mucho más a las 75 necesarias para Nix.
Además, sería una excelente oportunidad para ver la ciudad antes de la ceremonia a fin de mes.
– Acepto, señor Alastor.
Estaré aquí al amanecer.
Pero antes de que termine el día, me gustaría ir un par de horas al bosque…
necesito asegurarme de que mi equipo esté en condiciones para un viaje tan largo.
– No te agotes demasiado, niña.
Advirtió Clarissa, quien se había acercado a entregar unas raciones – Pero entiendo tu punto.
Un arquero sin confianza en su arco es solo alguien cargando madera.
Me despedí con un gesto y me dirigí al bosque a paso rápido.
Una vez que me adentré lo suficiente para perder de vista las chimeneas de la aldea, me detuve en un claro más profundo de lo habitual.
Necesitaba objetivos reales.
Mi visión se agudizó mientras escaneaba la zona.
A unos treinta metros, oculto tras unos matorrales espinosos, detecté una presencia que antes me habría hecho retroceder.
[Jabalí de Colmillos de Bronce – Nivel 5] Era una bestia robusta, con una piel que parecía cuero endurecido y dos colmillos que brillaban con un matiz metálico.
Era el blanco perfecto.
Saqué una flecha de Keon y tensé la cuerda.
La suavidad del arco era increíble, apunté a uno de los puntos rojos en su cabeza y prepare mi tiro, (Disparo Perforante).
La punta de la flecha brilló con una intensidad blanca.
Al soltarla, el sonido no fue un simple silbido, sino un estallido sordo que cortó el aire.
La flecha impactó en la sien del jabalí, atravesando su piel blindada como si fuera mantequilla, cruzando todo su cráneo y saliendo por el otro extremo para clavarse profundamente en un árbol detrás.
El jabalí ni siquiera alcanzó a rugir; cayó muerto al instante.
[Has derrotado a Jabalí de Colmillos de Bronce Niv.
5.
Has ganado 110 EXP] Me quedé mirando el arco, atónita.
El daño de 15-22, sumado a mi Ataque a Distancia de 33 y los 5 de la flecha reforzada había convertido un tiro en una ejecución instantánea.
Revisé el árbol donde se había clavado la flecha: el agujero era limpio y profundo.
Durante las siguientes dos horas, recorrí una zona más peligrosa del bosque.
Cacé tres jabalíes más y dos Gaviotas Flix de nivel 2 que intentaron picotearme desde las alturas.
Con el nuevo arco, mi consumo de resistencia era menor ya que para las gaviotas solo basto un tiro sencillo, y mi precisión era letal.
Al final ya no pude encontrar más presas en la zona que estaba por lo que decidí regresar y cambiar a otra parte antes de que se hiciera más tarde, mientras regresaba aproveché para ver cuánta exp tenía.
[Nivel 4 (EXP: 968 / 1,040)] Estaba a solo 72 puntos del nivel 5, esperaba poder encontrar aunque sea algunos conejos y orugas para poder subir de nivel antes de regresar a la aldea.
Parece que mi suerte no es tan mala, ya que cuando cambié de zona me encontré dos conejos de nivel 2, eso me dejó a solo 12 puntos de exp para subir de nivel y justo antes de salir del bosque me encontré con tres orugas de nivel 1, pero cuando derroté a las orugas me di cuenta de que después de matar la primera y subir de nivel las otras dos ya no me dieron exp.
Como parecía que ya no encontraría nada más en el bosque decidí regresar a la aldea, y al llegar a la aldea lo primero que hice fue dirigirme a la tienda de suministros del señor Silas.
Primero saqué las presas habituales, las dos gaviotas, los dos conejos y las tres oruga, pero en el momento en que saqué los cuerpos de los cuatro jabalíes el rostro del señor Silas mostró gran sorpresa y no pudo evitar exclamar.
– ¡Por la diosa Safira!
niña, dónde has encontrado esas bestias?, tuviste suerte de no salir lastimada, esas bestias están en época de apareamiento y son mucho más violentas en esta temporada, pero como siempre tu puntería sigue siendo igual de mortal o incluso más que esas bestias.
Después de que la sorpresa por ver a los jabalíes pasó el señor Silas comenzó a procesar las presas, durante esta salida en total conseguí 105 cobres por las orugas, 6 kg de carne de ave a 48 cobres, 2 sets de plumas a 10 cobres, dos pieles de conejo por 60 cobres, 12 kg de carne de conejo a 72 cobres, 4 pieles de jabalíes a 4 platas, 4 pares de colmillos por 8 platas y 600 kilos de carne de jabalí por 60 platas, además de los 2 picos de gaviota, los 2 cuernos de conejo y 4 colas de los jabalíes para las pruebas de caza.
Después de sacar las cuentas el señor Silas me pagó 74 platas con 95 cobres, esta fue sin duda mi mejor cacería, además de que con esto por fin tendría para comprar a nix junto con sus herramientas.
Una vez que salí de la tienda del señor Silas me dirigí a la oficina del jefe de la aldea para entregar las pruebas de caza que tenía para las misiones de contribución.
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