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Crónicas de Nadir: La Arquera de los Espíritus y el Maná sin Fin - Capítulo 28

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28: 28-.

Arco Reforzado 28: 28-.

Arco Reforzado Después de que Liam terminara su pequeña sesión de práctica, el patio trasero volvió a sumirse en una tranquilidad laboriosa.

Leo continuaba reforzando los postes de la cerca, asegurándose de que ninguna otra bestia pudiera entrar con tanta facilidad.

Por mi parte, decidí que no podía quedarme de brazos cruzados mientras Keon trabajaba en mi equipo.

Fui a la habitación, recogí mi ropa sucia del día anterior que aún olía a la humedad de la cueva y al humo de la hoguera y la llevé al pozo.

Lavar la ropa en este mundo requería un esfuerzo físico que antes me costaba trabajo hacer me costaba trabajo hacer, pero ahora sacar el agua y frotar la tela contra la madera no me agotaba como al principio.

Una vez que terminé de tenderla bajo el sol de la mañana, encontré a la señora Elena en el jardín trasero.

Estaba arrodillada entre los surcos, revisando con cuidado las hojas de unos vegetales que parecían una mezcla entre lechugas y espinacas brillantes, me acerqué a ella y me agachó a su lado mientras le preguntaba.

– ¿Necesita ayuda con eso, señora Elena?

Me miró con una sonrisa amable y mientras me entregaba una pequeña pala de madera dijo.

– Siempre se agradece un par de manos jóvenes, niña, mira, estas son raíces de sol; necesitan que la tierra esté suelta a su alrededor para que puedan absorber el rocío.

Pero ten cuidado, no cortes las fibras laterales o se marchitarán antes del mediodía.

Pasé la siguiente hora bajo la guía de la señora Elena.

Fue un tipo de aprendizaje diferente al del arco; aquí no se trataba de tensión y liberación, sino de paciencia y tacto.

Mientras removía la tierra con cuidado, escuchaba las historias de la aldea que la señora Elena contaba, pequeños fragmentos sobre cómo las estaciones afectaban el crecimiento de las plantas.

Justo cuando terminamos de limpiar el último surco y me levantaba para sacudirme la tierra de las manos, una vibración familiar recorrió mi mente.

Una notificación del sistema parpadeó en dorado frente a mis ojos.

[Aviso del Sistema: El mantenimiento y la forja han finalizado.

El equipo está listo para su recogida en la Isla de los Espíritus].

Un alivio inmediato me recorrió el pecho.

Keon finalmente había terminado.

– Señora Elena, creo que iré a descansar un momento a la habitación.

El sol está empezando a calentar y me vendría bien un poco de agua.

– Ve, niña, has trabajado mucho.

Entré a la casa a paso rápido, dejando la cesta con los vegetales que acabábamos de recoger del jardín sobre la mesa, cruzándome con Leo en el pasillo, quien me asintió con la cabeza antes de ir a la cocina por agua.

Una vez en la seguridad de mi habitación, cerré la puerta con cuidado y me senté en la cama.

(Sistema, ingresar a la Isla de los Espíritus).

El parpadeo fue instantáneo.

Keon estaba apoyado contra su yunque, cruzado de brazos y con una expresión de suficiencia que no podía ocultar.

Sobre la mesa de trabajo, descansaban mi armadura y lo que parecía ser mi arco de siempre, al verme llegar a la isla Keon señaló el equipo con un gesto de la cabeza mientras con lo que parecía más un gruñido me decía.

– Llegas justo a tiempo, niña.

Tu “palo de madera común” está listo.

Pruébalo y dime si todavía crees que es un juguete de feria.

Me acerqué a la mesa con el corazón acelerado, ansiosa por sentir mi nueva arma.

Me acerqué a la mesa de trabajo con una mezcla de reverencia y curiosidad.

A simple vista, el arco parecía el mismo de siempre: madera de tono pálido, algunas marcas de uso fingidas y la misma cuerda trenzada.

Sin embargo, al rozar la madera con la punta de los dedos, sentí una vibración cálida, como si el arma estuviera “viva” de una forma que antes no tenía.

– No te quedes ahí parada con la boca abierta, niña.

Tómalo de una vez.

En cuanto mi mano rodeó la empuñadura, el sistema parpadeó, actualizando la información del objeto ante mis ojos.

[Objeto: Arco de Madera Reforzada (Calidad: Blanco) Daño: 15 – 22.] Me quedé sin habla.

El daño mínimo ahora superaba por mucho el daño máximo que podía alcanzar antes.

Keon soltó un bufido de satisfacción al ver mi cara y dijo.

– He estabilizado el núcleo usando las fibras de las ramas más antiguas que tenías.

No solo es más fuerte, sino que ahora es capaz de “respirar” tu maná.

Ya no sentirás que el arco lucha contra ti cuando uses tus trucos de perforación.

Y la armadura también está lista, los brazales estaban un poco dañados pero con mi energía pude corregirlo, si quieres algo mejor necesitamos conseguir mejores materiales.

– Es…

increíble, Keon.

No parece el mismo arma.

– Porque no lo es.

Pero no me creas a mí, compruébalo tú misma.

Ese árbol de allí ha estado pidiendo que alguien le quite un par de cocos.

Me coloqué en posición, sacando una de las flechas reforzadas de mi carcaj.

Al tensar la cuerda, noté que la resistencia era mayor, pero mucho más suave, como si la madera acompañara mi movimiento.

Apunté al tronco y, por puro instinto, decidí probar un tiro básico antes de usar cualquier habilidad.

(Se siente bien), pensé, soltando el disparo.

La flecha salió con un silbido agudo, impactando con tal fuerza que dejó un pequeño cráter en el tronco de la palmera.

– ¿Viste eso?

Al ver lo sucedido le pregunté a Keon, asombrada.

– Es la madera, niña.

Al ser procesada por tu maná, el arco empieza a mostrar su verdadero potencial.

Keon se dio la vuelta, regresando a su yunque mientras decía.

– Ahora lárgate.

Tengo que limpiar este desastre de virutas.

Salí de la Isla de los Espíritus con una confianza renovada y un arco increíble en mis manos; ahora tenía una herramienta que realmente podía seguir mi ritmo.

Al materializarme de nuevo en mi habitación me equipé la armadura y el arco, sintiendo cómo el peso extra con la intención de ir a probarlo al bosque, después de todo necesitaba juntar plata para conseguir a Nix y sus herramientas.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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