Leer Novelas
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
Avanzado
Iniciar sesión Registrarse
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
  • Configuración de usuario
Iniciar sesión Registrarse
Anterior
Siguiente

Cultivación prohibida (+18) - Capítulo 311

  1. Inicio
  2. Cultivación prohibida (+18)
  3. Capítulo 311 - Capítulo 311: Castigo
Anterior
Siguiente
Configuración
Tamaño de Fuente
A A 16px
Tipo de Fuente
Color de Fondo

Capítulo 311: Castigo

Cojo a Zhou Yong de las nalgas y la siento sobre la mesa. Mi mano se posa en su nuca. Atrayendo su cabeza para que mis labios devoren los suyos. Mi otra mano baja por su ropa. Desabrochando su cinturón. Abriendo su túnica.

Empujo sus dos brazos hacia atrás. Para sacarle la túnica. La bajo de golpe. Descubriendo su sujetador. Pero atrapando sus muñecas en las mangas.

No se resiste cuando la vuelvo a besar. Cuando le desabrocho el sujetador. Cuando bajo mi cabeza para succionar sus pezones. Para morder sus pechos con suavidad y qi.

–¡¡¡AAAAAAAAAAAHHHH!!!

Bajo sin soltarle sus manos de la espalda. Le bajo sus bragas con los dientes. Ella abre las piernas para facilitarme que saboree su vagina.

–¡¡¡¡¡¡¡¡AAAAAAAAAAAAAAHHHH!!!!!!!– se corre cuando estimulo demasiado su clítoris.

Me levanto. La miro. Ella me mira con sus ojos marrones vidriosos. Con su boca entreabierta. Jadeando. Queriendo más.

Suelto sus manos. Sacándole del todo la túnica. Y deshaciéndome también de su sujetador. Acerco mis manos a su rostro. Le quito suavemente sus gafas. Aparto su pelo plateado al hacerlo. Lo tiene corto, pero con mucho flequillo. Algo humedecido por el sudor.

Dirijo mi miembro erecto frente a su húmeda vagina. La agarro de las nalgas. La miro.

–Agárrate fuerte– le aviso.

Ella asiente. Con deseo en su mirada. Sus brazos se cogen a mi cuello. Sus piernas se cierran tras de mí. Yo la levanto y la penetro. Empujando con las caderas a la vez que la atraigo hacia mí.

–¡¡¡MMMMMMMMHHH!!!– ahoga su gemido.

Pero no puede hacerlo mucho más. Pronto, sus gritos llenan la zona aislada en la que estamos. Mis caderas se mueven hacia ella otra vez. A la vez que atraigo su cuerpo. Empujando sus nalgas hacia mí. Haciendo que nuestros cuerpos choquen en el punto de unión. A la vez que llego hasta el fondo de su vagina.

Puedo notar su excitación. Le gusta esta posición. Estar a mi merced. En el aire. Agarrada a mí. Mirándonos a veces. Besándonos otras. Con mucha facilidad para entrar y salir de ella.

Se corre. Me detengo un momento. Apretándola contra mí. Devorando sus labios. Su lengua. Hasta que para de temblar.

La dejo ir un poco. Para volverla a atraer. Despacio al principio. Pero no tardo en volver a acelerar.

–¡¡Aaaaaah!! ¡¡AAAaaaaah!! ¡¡Aaaaaaah!!…

Mis manos se hunden en sus nalgas mientras nuestros cuerpos chocan una y otra vez. Acelero y añado más qi a medida que mi placer llega al límite. Llevándola a ella conmigo.

Toda ella tiembla. Tiene los brazos estirados. Colgando de mi cuello. Sus ojos cerrados. Su boca abierta. Emitiendo jadeos cortos y rápidos. Con la lengua medio fuera. Mientras yo hago chocar nuestros cuerpos unas pocas veces más. Uniendo nuestras entrepiernas. Eyaculando en ella cada vez que llego hasta el fondo. Disfrutando del espectáculo de sus pechos temblando.

Nos quedamos abrazados un rato. Recuperándonos. Mientras la siento de nuevo en la mesa. Sin soltarla. Hasta que su respiración vuelve a ser estable.

La tumbo sobre la mesa. Le doy la vuelta. Sus abundantes pechos apretados a esta. Le hago abrir las piernas un poco. Mi dedo penetra su ano. Con lubricante. Preparándola.

Ella se estremece. No se mueve. Esperando.

–¡MMmm!– se le escapa un gemido ahogado cuando mi dedo sale.

–¡MMm! ¡¡Mmmm! ¡MMMM! ¡¡MMMMM! ¡¡¡¡MMMMMMM!!!!– escucho sus sofocados gemidos cuando mi miembro erecto va entrando poco a poco en su cavidad anal.

De nuevo, no puede mantener bajo control sus gemidos por mucho rato. Se estremece cada vez que la penetro. Manteniendo una velocidad moderada. Mientras mis manos aprovechan para acariciar su espalda. Sus costados. Sus nalgas.

Esta vez, no paro cuando se corre. La penetro a ritmo constante. Con qi constante. Resistiendo la estrechez de culo apretándome hasta su tercer orgasmo. Cuando me dejo ir en su interior.

Ella se queda sobre la mesa cuando salgo de su interior. Jadeando. Puedo notar que ha bloqueado sus agujeros. Evitando que el semen se escape. Para así poder practicar las técnicas ying yang. Aunque lo disfruta demasiado para que solo sea eso.

Finalmente, se incorpora. Se agacha frente a mí. Sus pechos moviéndose sensualmente al hacerlo. Empieza a lamerme mi pene. Limpiándolo. Preparándose para metérselo en la boca. Y que la llene también allí.

Puedo ver que me mira de reojo. Aunque no dice nada. Soy yo el que lo hace. Antes de que se llene la boca y no pueda responder.

–¿Has oído algo de técnicas que permitan solidificar qi?– le pregunto.

–Hay algunas. Aunque no son muy populares. El resultado es pobre para el esfuerzo necesario. Es mejor esperar a subir la cultivación. Cuanto más denso es el qi, más fáciles son. En el reino del Cuerpo, son más habituales– responde, mirándome con curiosidad. Con mi miembro en la mano. Acariciándolo con lujuria.

Lo que me temía. Lo siento por Ning. Tendrá que esperar. Follarla con qi no es algo que pueda hacer pronto.

–¿Has oído hablar de técnicas para bestias?– vuelvo a interrogarla. Su conocimiento es mucho mayor que el mío. Quizás sepa algo.

–¿¡Eso es posible!? ¿¡Se puede!?– se sorprende, excitada.

–Eso dice un amigo de una familia que doma bestias. Aunque no sabía mucho. No podía saber más hasta llegar al reino del Cuerpo– le explico.

–Oh… Es una pena… Pero es interesante… Tendré que investigarlo en el futuro. ¡Tantas posibilidades! ¡No puedo esperar a llegar a Cuerpo!– parece realmente interesada.

No sé de dónde saca una libreta y anota algo. Y la vuelve a guardar. Veo que lleva un anillo de carga.

Seguidamente, vuelve a coger mi pene y se lo pone en la boca. Un rato después, ella está llena y yo satisfecho. Se retira a sus investigaciones, desnuda. No le importa que la contemple mientras camina, sus pechos balanceándose tentadores.

Bueno, es hora de dejarla tranquila. Guo Hai me está esperando. Me lo había pedido varias veces. Le excita tener sexo en la biblioteca. En un lugar público.

—————

Por la noche, voy a ver a Lin Tao y Guo Xua. Voy mucho más ahora. Desde que nacieron mis hijos. Pero hoy la visita es algo especial.

Es algo que hemos discutido con las chicas. Con su hija. Hong era de las que más ha insistido. Al fin y al cabo, las conoce personalmente. Le cuentan cosas que no me cuentan a mí.

Entro por la puerta lateral en silencio. Me espero mientras Hong sube. Poco después, oigo pasos bajar.

–¿Kong? ¿Qué pasa? ¿Qué querías decirme?– me pregunta Guo Xua, preocupada.

La abrazo y la beso. Intentando eliminar sus preocupaciones. Aunque no las mías. Suspiro para mí. Es hora de contarle la verdad.

–Hay algo que no te he dicho…– medio confieso.

Ella me mira. Confusa. Quizás todavía preocupada. Esperando a que continúe. Pero en lugar de decirle más, la suelto y la hago girarse. Hacia donde está esperando otra persona.

Guo Xua se tapa la boca con ambas manos. Su hija la mira sin saber qué decir. Su madre no se lo piensa. La abraza durante más de un minuto. Luego se vuelve hacia mí.

–Explícamelo todo– me exige.

Está seria. Pero también ¿aliviada? ¿Quizás porque ahora sabe con quién está su hija? No estoy seguro. Al menos, no ha reaccionado negativamente.

Así que le explicamos lo que pasó. Cómo quiso atacar a las chicas. Y como acabó perdiendo y siendo mi esclava.

También le explicamos algo de su vida conmigo. Aunque nada de la Residencia. Solo confirmar que es una pervertida exhibicionista. Y que no es maltratada. Al menos, ya no.

Guo Xua no dice nada cuando acabamos. Coge una silla y se sienta. Mira a su hija con rostro serio.

–Hai’er, ven aquí– le ordena a su hija.

–Pero mamá…– se muestra esta asustada y reticente.

–¡He dicho que vengas!– insiste su madre, autoritaria.

Mordiéndose el labio inferior, se acerca a su madre con pasos indecisos. No entiendo muy bien qué está pasando. Pero es evidente que es mejor no meterse en los asuntos entre madre e hija.

–Mamá… Por favor…– suplica.

Pero de poco le sirve. Guo Xua coge a su hija del brazo. La atrae hacia ella. La pone bocabajo en su regazo. Le sube la falda. No dice nada de que lleve un tanga negro bastante sexy. Alza su mano y la baja de golpe.

–¡Plaf!

–¡Ay! Mamá…– suplica.

–¡Qué te dije de abusar de tu poder!

–¡Plaf!

–¡Ay!

–¡Plaf!

–¡Ay! ¡Lo siento!

–¿Crees que es suficiente con sentirlo? ¡No te crie para que fueras una matona del tres al cuarto!

–¡Plaf!

–¡Ay! ¡Ya no lo haré más! ¡He aprendido la lección! ¡Ya no soy así!

–¡Plaf!

–¡Ay!

…

Xua’er está muy enfadada. Durante varios minutos, sacude a su hija en las nalgas una y otra vez. Las ha dejado rojas. Mientras Hai’er solloza y pide perdón.

Lo cierto es que la cultivación de su Hai’er es mayor. Podría resistirse. Pero ni lo ha intentado.

Finalmente, se levanta y deja a su hija de pie. Bueno, no creo que pueda sentarse en un buen rato.

–¡Que no vuelva a pasar algo así nunca más!– la amenaza su madre.

–No… Mamá… Sob…– solloza esta, cabizbaja.

Guo Xua se vuelve hacia mí. Me mira con ojos vidriosos. Humedecidos. Por alguna razón, está a punto de llorar.

–Gracias por perdonarle la vida. Sé que podría haber muerto, que incluso se lo merecía. He fallado como madre si actuó así…– ahora sí se le caen las lágrimas

–No… Mamá… es culpa mía… Sob… ¡Te prometo que he cambiado!– le asegura su hija sin moverse, con las manos masajeando sus doloridas nalgas.

Yo la abrazo a Xua’er suavemente. La atraigo hacia mí. Dejo que llore en mi pecho.

–No te preocupes. Eso ya es el pasado. Ha aprendido la lección. Bueno, varias de ellas– bromeo –. Es un poco exhibicionista y pervertida, pero se porta bien. Es obediente. Y trabajadora– le garantizo.

–¿Trabajadora? ¿Mi hija?– murmura incrédula en mis brazos. Guo Hai quiere quejarse, pero se calla.

–Bastante. Entrena mucho con la espada a dos manos. Y las técnicas. También ayuda con trabajos manuales, como cortar leña. Quizás, el problema era que no le dejaban hacer nada. Solo lo necesario para venderla al mejor postor. No tenía más valor para la familia que ser casada y formar lazos con otra familia– intento defenderla.

–Lo sé… Es culpa mía… No pude protegerla del idiota de su padre y su familia. No pude protegerme ni a mí…– vuelve a sollozar.

–Mamá… Tú no tienes la culpa…– solloza también su hija, aunque no de dolor.

Ha venido a abrazarla. A pesar de haber sido azotada. Se debe sentir culpable. Las dos.

–Eso es el pasado. Ahora sois mías. Cuidaré de vosotras– aseguro, abrazando a la otra también.

No dicen nada. Cuando veo que se han calmado un poco, muevo mis manos a sus nalgas. Una de cada una. Acaricio la más irritada con suave qi. Agarro la de su madre con qi más intenso.

–Kong…

–Amooo…

–Sabes, tu hija me pidió que te follara. La verdad es que no era mi intención hacerle caso. Pero me encontré con una mujer atractiva, sensual y apasionada. Que me sedujo. Y ya sabes lo que pasó después– susurro a su oído. Aunque las dos pueden oírme.

–Kong… No digas más…– me pide Guo Xua, avergonzada.

–No es la primera vez que vengo con tu hija. Ella quería saber que estabas bien. Aunque, sobre todo, tener sexo en el mostrador. Le excita mucho.

–Amo…– me suplica Guo Hai.

–Ya he visto algún vídeo… Nunca había pensado que mi hija…– deja la frase inacabada.

No hay reproche en su voz. Más bien, aceptación. Quizás incredulidad.

–Yo…– se siente avergonzada esta.

–¿Quieres verla en directo?– propongo.

–Pervertido– me acusa. Pero no dice que no.

–Amo… No puedo delante de mamá…– protesta mi esclava.

–Eso dices, pero mira como estás. Te has mojado solo de pensarlo– la acuso.

–Amo…– me vuelve a suplicar que me calle. Que no la avergüence más. Pero no puede negar que está excitada. Muy excitada.

–Desnúdate. Baila para nosotros– le ordeno.

Aunque avergonzada, obedece. Medio temblando de excitación. Quitándose poco a poco la ropa. Mientras yo abrazo a su madre desde atrás. Desabrochando su vestido. Metiendo la mano dentro y agarrando suavemente uno de sus pechos.

–¡MMMMmmm!– ahoga un gemido, además de brotar un poco de leche de su pezón.

–No llevas sostén– le susurro al oído acusadoramente.

–Es más fácil para dar de comer a Jun’er… ¡Mmmmmm!– se intenta defender.

Pero mi mano ha llegado a su entrepierna. Está excitada y avergonzada. Su hija nos está viendo. Mientras baila desnuda. Ya ha acabado de quitarse la ropa. Es hora del siguiente acto.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

Anterior
Siguiente
  • Inicio
  • Acerca de
  • Contacto
  • Política de privacidad

© 2025 LeerNovelas. Todos los derechos reservados

Iniciar sesión

¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

Registrarse

Regístrate en este sitio.

Iniciar sesión | ¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

¿Perdiste tu contraseña?

Por favor, introduce tu nombre de usuario o dirección de correo electrónico. Recibirás un enlace para crear una nueva contraseña por correo electrónico.

← Volver aLeer Novelas

Reportar capítulo