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Cultivación prohibida (+18) - Capítulo 312

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  3. Capítulo 312 - Capítulo 312: Madre e hija
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Capítulo 312: Madre e hija

–Ponte contra mostrador. Mirando hacia la calle– ordeno a Guo Hai.

Ella obedece. Sonriendo excitada. Apoya los brazos cruzados sobre el mostrador. Su cuerpo doblado hacia delante. Su cabeza mirando hacia el suelo. Así como sus pechos. Suspendidos en el aire. Me siento orgulloso de ellos, me quedaron perfectos. Se mueven sensuales con su respiración agitada.

Su culo también es precioso. Contoneándose tentador. Sus piernas ligeramente separadas. Su vagina queda totalmente expuesta, delatando lo mojada que está.

Me divido un dos. Mi yo vestido se queda abrazando a Guo Xua. Besando su oreja y cuello. Estimulando sus pezones y su clítoris. Quiere protestar, pero solo puede gemir.

Me acerco a Guo Hai. Pongo mis manos en sus nalgas. Separándolas un poco. Aún están rojas de haber sido golpeadas.

Coloco mi miembro erecto frente a su vagina. Ella se estremece ligeramente. Lo ha notado. La expectación vuelve a delatarla.

Entro despacio en ella. Poco a poco. En parte, provocándola. En parte, provocando a su madre.

–¡Aaaahhh! ¡Amo! ¡¡AAAaaaahhh!! ¡¡AAAAAAHH!!

—————

Puedo ver a Guo Hai ser follada por mi otro yo. Es realmente erótica. Sus pechos rebotando libremente. Sus gemidos de placer. Mientras su madre se estremece en mis brazos. Sin duda, excitada por el espectáculo.

–¿Quieres ponerte a su lado?~ le susurro a su oído, tentándola.

Ella asiente. Su respiración entrecortada. Y me besa apasionada cuando reclamo sus labios desde el lado.

En apenas unos instantes, la desnudo del todo. La cojo de la mano para llevarla frente al mostrador. Se inclina hacia delante. Al lado de su hija. En la misma posición.

–¡MMmmmmmm!– ahoga un gemido cuando entro en ella.

También ahoga el siguiente. Y el siguiente. Pero después no puede evitar dejarse ir.

–¡¡¡AAAAAAHHH!!! ¡¡Mamaaaaá!!– gime su hija a su lado.

–¡¡Aaaaahh!! Mi niña… ¡¡¡AAAAaaaaahhh!!!

Si el espectáculo de una es impresionante, el de las dos es inigualable. Puedo ver las nalgas de Guo Xua temblar cuando llego hasta el fondo y mi cuerpo choca con ellas. Llenándome de placer.

Puedo ver los pechos de Guo Hai rebotar cuando lo mismo le pasa a ella. Y estoy seguro de que mi otro yo está mirando los de mi mamá. Más grandes y llenos de leche. Totalmente obscenos.

–¡Aaahh! Si esa gente que está pasando por delante os pudiera ver así… ¡AAAAhhh!– las provoco mientras disfruto de su vagina.

–Je, je. ¡Aaaaaah! Totalmente expuestas sobre el mostrador… ¡AAAAAAHH! El sueño erótico de más de uno de los clientes– añade mi otro yo.

–No digas eso… ¡¡¡AAAAAAAAHHHH!!!– se queja Guo Xua, apretándome más.

–¡¡AAaaaa!! ¡Me verían toda desnuda…! ¡¡AAAAahhhh!! ¡Siendo follada! ¡¡AAAAAAAHH!!– se excita más su hija.

–¿Cómo tu madre te está viendo?– le susurra mi otro yo para que Guo Xua no la oiga.

Yo tampoco lo he oído, pero sé lo que le ha dicho. Al fin y al cabo, es lo que yo hubiera dicho. Y somos el mismo.

–¡¡Aaahh!! No… ¡¡Aaaaahh!!– intenta negar. Pero estoy seguro de que la excita.

Durante un buen rato, las tiento. Las provoco. Las estimulo. Las acaricio. Agarro sus pechos. Sus nalgas. Con qi. Dándoles placer. Disfrutándolas. Hasta que las lleno a las dos a la vez.

Las tengo que sujetar para que no se caigan. Se quedan apoyadas en mí. Jadeando. Besándome.

Algo le dice mi otro yo a Guo Hai. Ella asiente, sonrojándose un poco. Le lubrica el ano. La coge de los muslos y la alza. De espalda a él. La penetra analmente.

–¡AAAAAAAAAAHHHH!

Algo le susurra al oído. Supongo que quiere que diga lo que siente en voz alta. Acierto. Que bien me conozco.

–¡¡AAAAaaaahhhh!! ¡La polla de Amo entra y sale de mi culo! ¡¡¡AAAAAAAAHHHH!!! ¡Mi culo está lleno de Amo! ¡¡¡¡AAAAAAAAHHHH!!!! ¡Tan expuesta! ¡Aaaahhh! ¡Mamá me está viendo! ¡¡AAAAAHHH!!

Creo que ya no piensa lo que dice. Su cerebro está lleno tan solo de su placer y su fetiche exhibicionista. Su madre la está mirando sin decir nada. Me mira a mí, indecisa.

–¿Quieres también?~ la tiento.

–Eso es muy… descarado…– se muestra reacia. Pero creo que lo está deseando.

Muevo mis manos por sus nalgas. Por encima de su ano. Ella se estremece.

–Si no dices que no, empezaré a lubricarlo~ la amenazo

Ella calla. Mordiéndose el labio. No queriendo decirlo. Dejándome hacer.

Le meto dos dedos en el ano. Con lubricante. Mientras mi otra mano vuelve a mullir su pecho. A pellizcar suavemente su pezón. A sacar unas gotas de leche.

Poco después, la hago correrse otra vez. Sus piernas le tiemblan. No se desmorona porque la estoy agarrando. Y porque aprovecho el momento para levantarla. Cogiéndola de los muslos. Como a su hija.

Ahoga los gemidos como puede cuando la penetro analmente. Se tapa la cara cuando me muevo frente a su hija. Las dos frente a frente.

–¡Mamá! ¡¡Aaaaaahhh!! ¡Las dos con el culo perforado! ¡¡¡AAAAAAHHHH!!!– gime Guo Hai, excitada.

Hace rato que ha perdido la razón. Está totalmente abrumada por el placer y su perversión. No es culpa mía. Y si lo es, no pienso asumirlo.

Su madre acaba también rendida al placer. Aunque no dice nada aparte de gemir.

Acaban las dos llenas. Temblando. Sus piernas totalmente inoperativas. Las tengo que llevar arriba en brazos.

–Amo… Ha sido increíble– agradece la hija, satisfecha.

–Mira lo que me has hecho hacer…– se queja la madre, avergonzada. Aunque también satisfecha. Y agarrado a mí cariñosamente.

Las llevo a la bañera. La lleno de agua caliente con ellas dentro. Apenas pueden moverse.

–Vete, ya has hecho suficiente– me echa Guo Xua, abrazando protectivamente a su hija mientras el agua las cubre.

Quiere parecer enfadada. Pero le resulta difícil esconder la sonrisa. Lo ha disfrutado, a su pesar.

Yo le hago caso. Hong y Lin Tao me están esperando. Así que me uno conmigo mismo durante el breve trayecto. Para compartir conmigo todos los momentos con las dos. Pronto, habrá otras dos a las que satisfacer.

Aunque, primero, tengo que lidiar con mis hijos. Que están despiertos. Adorables. No me puedo resistir acunarlos. Mimarlos un poco

Acabo llevando a Jun’er con su madre. Tenía hambre. Y su madre prefiere darle de mamar ella si está disponible.

Al final, se quedan con los dos. Dándoles un baño. Con Guo Hai totalmente cautivada por sus hermanos. Bueno, uno es hermanastro, y el otro no tiene relación de sangre con ella. Pero sí conmigo. Así que ella lo ha “adoptado” también. Pero como hermana en lugar de tía. Es la autoproclamada “hermana mayor” de los dos. Si a ella le está bien… Su madre sonreía.

—————

Una semana después de que salieran por primera vez, las gemelas vuelven a salir al bosque por el agujero. Son observadas por el espía que está vigilando el lugar. Y nosotros vigilamos al espía.

No hace nada. No se mueve. No las sigue ¿Está esperando a que vuelvan? ¿Para conocer sus tiempos? ¿O simplemente para confirmar que utilizan esa salida más de una vez?

–¿Qué ha hecho?– me pregunta Yi al cabo de un rato.

No hay una única salida. Dado que no les hemos dado ninguna señal, han vuelto por otra.

–Nada. Se ha quedado esperando– le revelo.

–Vete a hacer tus cosas. Nosotras nos quedamos vigilando– me echa Yu.

–¿Seguro?

–Estamos dentro de la secta. No nos puede pasar nada– asegura ella.

–Vete ya, molestas– se suma su hermana, agitando su mano para que me vaya.

Las beso en las mejillas. Las dejo encargadas de la vigilancia. Aunque me negara, no me harían caso. Así que no me molesto en intentarlo

–Tened cuidado– me despido de ellas.

Sonríen mientras me echan. Y yo me vuelvo a entrenar. A estar con las chicas. A contar los minutos hasta que pueda volver a por ellas.

Unas horas después, vuelvo con las gemelas. Aliviado al verlas en el mismo lugar. Escondidas. Espiando. Dibujando o escribiendo algo. Que esconden cuando me acerco.

Me reciben con un beso profundo. Con lengua. E incluso me meten mano. Por desgracia, tendremos que esperar a esta noche para más.

–Ha venido otro hace más de una hora. Han hablado un rato, y el que estaba primero se ha ido– me explica Yu.

–Luego quiero más…– susurra Yi –. Ahora volvemos.

–Ten cuidado– susurra Yi.

Ambas me besan en las mejillas. Se ponen bien sus ropas. No eran las únicas que metían mano. Actuando como yo lo he hecho antes. Son vengativamente adorables.

Me quedo un rato esperando. Observando desde mi escondite. Con Guo Hai haciéndome una felación. Está muy excitada. Pero se tiene que contentar con su mano en su vagina.

Las gemelas llegan un rato más tarde. Desde el bosque. Tras haber dado la vuelta. Y yo envío a mi exhibicionista de vuelta. Con la boca llena.

El que las estaba esperando las sigue hasta su cabaña. Y yo le sigo a él. En cuando entran, se va a informar a Jia Xia.

Me vuelvo y me paso a buscar a las gemelas. Luego, vuelvo a la mía. Pero primero, paso por un callejón solitario. Donde hay un buen escondite. Para empotrar a Guo Hai contra la pared, amordazarla y follarla. Estaba demasiado excitada. Y me ha excitado a mí también.

Aprovecho que puedo dividirme en dos, y que hay espacio, para hacer lo mismo con Bronceada. Que estaba descansando.

Pronto, lo único que se oye dentro de Sonido de la Sombra son sus gemidos sofocados. O sus cuerpos golpeando contra la pared en mis embestidas. O el sonido acuoso de entrar y salir de sus empapadas vaginas. Mientras sus brazos envuelven mi cuello. Y sus piernas mi espalda.

Empujo una y otra vez con intensidad. Casi con desesperación. Lo que ellas reciben con intenso placer. Sin resistencia. Colaborando en la medida que pueden, dada su posición más bien restringida.

Las lleno en varias embestidas hasta el fondo. Mientras ellas tiemblan sin parar. Sus cuerpos tensos. Sus vaginas apretadas.

Luego, las sujeto mientras sus pies tocan de nuevo el suelo. Intentando sostenerlas. Les quito las mordazas y las beso. Lo que me devuelven con pasión, sumisión y lujuria. Mientras estrujo sus nalgas.

Un rato después las devuelvo. Vuelvo a ser uno. Y Rui y Mei, mis dos mascotas, me ayudan a vestirme.

–Luego– les aseguro, besándolas y estrujándolas también.

Mientras, puedo ver que Bronceada se ha quedado descansando de nuevo tras devolverla. Con la mirada perdida. La vagina llena. Y una sonrisa en los labios.

Guo Hai también descansa. Aunque un tanto más descarada. Bocarriba. Brazos en cruz. Piernas abiertas. Quizás esperando que la vea. Pasándose la lengua por los labios. En los cuales se puede adivinar una palabra una y otra vez. Diría que con lujuria. “Amo”

Bien. Es hora de volver. No debería excitarme tanto. Aunque es un lugar apartado, siempre podrían descubrirme. De todas formas, ¿quién va a pasar por aquí?

Por hablar. Oigo pasos. Alguien se acerca. Bueno, ahora ya las he devuelto. No es un problema si me ven. Aunque mejor si no lo hacen. Me escondo en el portal. Que da a una entrada poco usada al pabellón, cerrada por dentro. Me aprieto contra la pared esperando que no me vean al pasar.

¿Oh? ¡Es Di Tao! ¿Qué estará haciendo por aquí? No me puedo resistir.

La agarro y amordazo con la mano. Al mismo tiempo que le susurró al oído.

–¿Qué hace una chica como tú por aquí? Alguien podría violarte analmente– la tiento.

Se ha asustado e iba a resistirse hasta que ha escuchado mi voz. Se gira despacio. Le quito la mano de la boca.

–Hazlo– me pide.

Así que, pronto, este portal solitario vuelve a convertirse en un rincón de lujuria. Donde una preciosa estudiante es abducida y sodomizada hasta que no puede sostenerse en pie.

Ha sido una extraña coincidencia. Pero más que bienvenida.

La veo irse al cabo de un rato. Ya recuperada y vestida. Su culo lleno de mi semen contoneándose exageradamente por un rato. Después de haberme ayudado a vestirme a mí también.

—————

–Así que nos ha seguido hasta nuestra cabaña. Y luego a la de ese malnacido…– musita Yi en voz alta.

–Yo diría que han mordido el anzuelo. A ver que hacen la próxima semana– opina Song.

–Pronto llegará su hora– amenaza Yu con odio, apretando un puño.

La abrazo por detrás cariñosamente. También a su hermana. Sé que esta situación es dura para ellas. Por mucho de que se quieran mostrar imperturbables, no lo consiguen.

Por eso, por la noche tengo sexo lento e íntimo con las gemelas. Con muchos besos y caricias. Declarando una vez más que estoy con ellas. Para todo. Lo que incluye recibir algunos mordiscos. Estrujar sus modestos pechos. Acariciar su cabello rubio. Atacar sus mojadas vaginas.

Se duermen abrazadas a mí. Exhaustas y satisfechas tanto física y como mentalmente. Parecen no quererme dejar ir. Como yo no quiero soltarlas. Apretándolas contra mi cuerpo. Sintiendo su calor. Sus latidos. Su respiración. Su aroma. Su tacto.

Jia Xia pagará por lo que les hizo. Y todo el que le ayude, caerá con él. Me aseguraré de ello.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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