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Cultivación prohibida (+18) - Capítulo 313

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  3. Capítulo 313 - Capítulo 313: Dolor y placer
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Capítulo 313: Dolor y placer

Ayer Subí a Pen a la etapa 3. Bueno, en realidad, le hice simular que lo hacía mientras la tenía contra la mesa. Bocabajo. Amenazándola con no llevarla al orgasmo si no obedecía. Haciéndole descubrir que estaba cerca. Así que lo intentará mañaba. Fen Huan ha reservado una cueva para ella. Y no me deja estar con ella. Aunque ha dudado cuando lo he insinuado.

Algo parecido hice con Shu. Que hoy debería estar en la cueva para los esclavos. Dado que más están subiendo desde los últimos cambios, reservaron unas pocas para ellos. Una red de pequeñas cuevas que no se usaban. Donde el qi es algo más denso que las habitaciones anteriores, pero no tanto como las de los estudiantes. Es un cambio positivo para ellos.

Mañana tengo intención de hacerlo con Ken. Habíamos estado dudando de ayudar a todas. Podrían sospechar. Pero, al final, decidimos que daba igual. Si sospechan, no pasa nada. Sé que no harán o dirán nada. Confío en ellas. Confiamos.

Quizás intenten sonsacarme algo. Al menos, Pen. Las demás son conscientes de que saber demasiado es peligroso. Podrían verse obligadas a confesarlo. Pero si solo son sospechas, no tienen que confesar nada.

Ahora estoy con Ai. Hundiendo mis manos en sus enormes pechos. Incapaz de abarcarlos. Impidiendo que vuelvan a rebotar obscenamente mientras embisto. Mientras sus gemidos llenan la habitación.

–¡¡AAAAHHH!! ¡Está bien! ¡¡¡AAAAaahhh!!! ¡Lo haré! ¡¡¡AAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAHHHH!!!

En cuanto se rinde y acepta mis condiciones, la dejo correrse. Me la quedo mirando mientra recupera el aliento. Sin dejar sus mullidos pechos. Acariciándolos con suavidad.

–Eres lo peor… cuando te pones así…– me critica, inflando sus mejillas, ligeramente sonrojada.

De todas las esclavas, Ai es la más tímida. Le gustaría pasar desapercibida más aún que a las demás. Shu asegura que yo soy la única excepción.

–Hazlo por mí– le suplico.

–Consentido…– suspira, aún recuperando el aliento.

Sigo dentro de ella. Moviéndome despacio. Siento como me hace caso. Como intenta abrir los meridianos. A lo que le ayudo un poco. A dejarlos entreabiertos. Como ya hice la vez anterior. Como ayer hice con Shu. Quien me dio menos problemas que su amiga. A Ai más bien le gusta que le insistan.

–No ha faltado mucho…– musita pensativa.

–Entonces, ya es hora de subir. Te daré una pastilla de qi cuando entres. Así, ya no te podrá comprar, serás demasiado cara– le aseguro.

Ella asiente. Mirándome con los ojos humedecidos. Quizás conmovida por mis palabras. Quizás aliviada por poder escaparse de su pretendiente.

La beso. Ella me recibe con pasión. Y empiezo a moverme una poco más rápido. A circular más qi. A premiarla por ser obediente. Y a premiarme a mí con su voluptuoso cuerpo. Reclamándolo para mí. No pienso dejarla ir. No voy a permitir que ningún estudiante me la quite. Ni que la hagan llorar otra vez.

Se queja cuando se va. Diciendo que le duelen las tetas y su entrepierna. Sé que exagera. Si no fuera porque no puedo quedármela más tiempo, la llevaría de nuevo a la cama. Por desgracia, tengo que dejarla ir.

—————

Más tarde, voy hasta las cuevas de los esclavos. Le doy a Shu una pastilla antes de que entre. Me sonríe agradecida. Estoy seguro de que lo conseguirá. Es un tiempo récord para un esclavo. Y relativamente rápido incluso para estudiantes. Aunque no debería ser demasiado sospechoso.

Se une que tienen mi ayuda y que podrían tener talento para cultivar. No sé si es verdad, pero lo más importante es que nadie más lo sabe. Así que deberían aceptarlo como tal. O eso espero.

Con su sonrisa, acaba la parte buena del día. Hoy toca la segunda sesión. Sinceramente, ojalá tuviera alguna excusa para no ir. Sé que es por mi bien, pero no me gusta el dolor.

Arrastrando los pies, acabo frente a la entrada. Suspiro. Respiro profundamente. Mentalizándome. Sabiendo lo que está por venir. Al fin y al cabo, ya he comprado el ticket. Entro.

Me encuentro con el mismo hombre de mediana edad que la otra vez. Podría perfectamente no haberse movido desde el mes pasado. Misma ropa. Mismo libro, o al menos parecido. Levanta la cabeza y me mira con interés.

–Sabía que no me equivocaba contigo. Tercera puerta a la derecha– me indica tras levantar los ojos del libro, sonriendo burlonamente. O a mí me lo parece.

Debe de encontrar divertido que los estudiantes vengamos a sufrir. Aunque no me dedica más atención que unos breves segundos. Enseguida vuelve a estar leyendo el libro, ignorándome completamente.

Aunque reticente, llamo a la puerta tras dudar unos segundos.

–Adelante, pasa– responde la misma voz femenina que la otra vez.

Esta vez, no espero a que me pida el ticket. Lo llevo en la mano. Apenas percibo cómo se apodera de él. Es rápida.

–Segunda sesión… No está mal… ¡Ah, ya me acuerdo! ¡No gritaste la primera vez! ¡Perfecto! Hoy dolerá un poco menos, así que te será fácil– asegura.

Aunque la sonrisa sádica que se dibuja en sus labios no me tranquiliza. Bueno, a mí me parece sádica. Quizás solo sea mi imaginacion. Y el saber que voy a sufrir. Fen Huan, cuando lo hizo, quizás ya estaba mojada.

–Quítate la ropa y ponte bocabajo, como la otra vez. Dejate la ropa interior. Bueno, puedes quitártela si quieres~

Las instrucciones son las misma que la otra vez. No quiero. Pronto empieza a estirar mis piernas y brazos. Noto la presión, pero no hay dolor. ¿Quizás era demasiado paranoico? Debería relajarme.

–Seguiste bien las instrucciones. Los tendones y músculos han ganado la flexiblidad y dureza que se les suponía. ¡Bien hecho! Ahora, podemos seguir con la segunda fase. Recuerda, nada de resistirse y nada de qi. ¡Empezamos!– anuncia.

¿Empezamos? Entonces… Empiezo a entrar en pánico. ¡Aargh!

Pero es demasiado tarde. Y mis pensamientos son interrumpidos por el dolor. ¿¡Que no es tan fuerte como la otra vez!? ¡Será…!

No tengo tiempo de maldecirla. Todo lo que puedo hacer es apretar los dientes para no gritar de dolor. No es que sea peor que la otra vez. Pero me ha pillado por sorpresa.

Las siguientes horas son difusas. Como el mes pasado. Resistiendo el dolor. Resistiendo el impulso de moverme. De usar qi. Mientras mis tendones y músculos parecen querer desgarrarse.

No es peor que la otra vez. Aunque tampoco me atrevería a decir que mejor. Lo único que sé es que, cuando me despierto tras un merecido descanso, me duele al moverme. Y más me duele que aún queden dos sesiones.

–Dos sesiones y ni un grito. Casi te mereces un descuento, casi– me recibe el hombre con tono burlón cuando salgo –. Ven cuando quieras a comprar la tercera. Si has pasado por dos, sería una lástima no terminarlo.

Sí, sí, una lástima… No le respondo. Aunque sé que volveré a venir. Los beneficio son reales. Y me niego a reconocer ante las chicas que me rindo ante el dolor.

Fuera me esperan Pen y Fen Huan. Después de la última vez, me exigieron acompañarme de vuelta. Parte de la culpa es de Ken. Me vio la otra vez, y se se lo contó a sus amigas. Chivata… Aunque agradezco su ayuda.

–¿Cómo estás?– me pregunta Pen.

Parece preocupada. Quizás, porque me es difícil disimular el dolor. Porque me cuesta caminar.

–Como si me hubieran dado una paliza– me quejo, intentando sonreír.

–Lo recuerdo. Dolía mucho~ asegura Fen Huan.

¿Lo dice con nostalgia? Le daría una lección si pudiera. Lo dejaré para otro día.

–Apóyate en nosotras– se ofrece Pen.

Eso hago. Aunque antes la beso en la mejilla.

–Felicidades por tu avance.

–Gracias. Sinceramente, no sé cómo lo haces…– me mira suspicaz.

Yo me abstengo a responderle. No es raro que sospeche de mí. Que le haga intentarlo cuando estamos teniendo sexo no es normal. Que lo haga con todas resulta cuanto menos dudoso. Que les sea tan fácil llegar a la siguiente etapa cada vez tampoco es usual. Pero no va más allá de esa insinuación. No insiste en sus sospechas.

Siempre ha sabido qué puede preguntar y qué no. Puede que incluso lo haya dicho para darme la oportunidad de confesar. Para ver si quería hablar de ello. Pero dejándome no hacerlo. Conociéndola, no me extrañaría. E incluso que supiera que yo lo sé. Si es así, los dos decidimos dejarlo así por ahora. Algún día, podré explicárselo todo.

Con su ayuda, consigo llegar a la cabaña. Insisten en desnudarme para que esté cómodo en la cama. Aunque no sé que tiene que ver que esté cómodo con que se desnuden ellas también.

–Tenemos que celebrar que estoy en la etapa tres~ sonríe Pen, traviesa.

–Ten piedad de mí y sé suave– me rindo sin oponer resistencia.

–Lo seremos~ asegura ella sensualmente.

Entre las dos, chupan y enguyen mi miembro. Haciéndolo crecer y temblar. Hasta que Pen besa la punta y se pone sobre mí.

–Si te duele, avisa– me pide con un poco de preocupación.

Aunque está más excitada que preocupada. Pronto, está moviéndose sobre mí. Dejándome contemplar su hermoso cuerpo subiendo y bajando con suavidad. Como una danza erótica que además estimula lo que está dentro de ella.

Fen Huan, mientras, me besa y acaricia con dulzura. Sin nada de qi. Estimulándome con las yemas de los dedos y la lengua. Esperando su turno, que tarda en llegar.

Correrme es una sensación extraña, entre placer y dolor. Aunque no me quejo. El placer era mas intenso que el dolor. Y ella también lo ha disfrutado.

Fen Huan se pone entonces sobre mí. Y Pen toma su puesto. Siendo más atrevida que su esclava. Reclamando mi boca con su lengua. Mientras mi masoquista disfruta de un sexo lento y suave. Aunque no es su preferido, sé que le gusta hacerlo de vez en cuando.

Cuando acaba, las dos se acomodan junto a mí, hasta que llaman a la puerta. Son Bi Lang y Bei Liu. Que exigen hacer lo mismo. Aprovecharse de mí. No es casualidad que hayan venido.

Al final, he tenido sexo con las cuatro. Sin moverme. Y acaban dormidas junto a mí.

Me duele al moverme. Pero puedo asegurarme de que se mantengan dormidas para llamar a las chicas. Para asegurarles que todo está bien. Ellas aprovechan para hacer lo mismo que las otras cuatro.

Incluso Song y Yi son consideradas. Al menos, en sus acciones. Lo que no les impide burlarse de mí mientras me cabalgan suavemente. Con mi miembro en su interior.

Ma Lang me hace varios masajes. Antes. Después. Durante. Son deliciosos. Aunque, sin qi, no son tan efectivos.

Solo cuando pasan las horas y puedo usar qi, finalmente llega el alivio. Por fin puedo tratar mi cuerpo.

–¿Kong?– pregunta Fen Huan somnolienta.

Supongo que la circulación de qi la ha despertado.

–Ya puedo usar qi, así que estoy tratándome. Sigue durmiendo, no puedes ayudarme en esto– le susurro.

Ella asiente. Me besa en la mejilla y cierra los ojos. Y yo sigo circulando el qi para reconfortar mis músculos y tendones.

—————

Como la otra vez, por la mañana estoy mejor. Siento como agujetas, pero es soportable. Y hay cuatro malvadas pervertidas que ayer se aprovecharan de mí.

–¡AAAAHHhh! ¡Kong! ¡Rencoroso!

–¡Para! ¿¡Por qué paras!? ¡¡Aaaaaahhh!!

–Rencoroso… Aaahh… Hazme lo que quieras… Aaaah. ¡AAAAaaah! ¡¡AAAAAAHHH!!

–Castígame todo lo que quieras… Amo… ¡¡AAAAAAHHH!!

Las he atado y follado a las cuatro. Bueno, en tres de ellas las cuerdas estaban bastante sueltas. Podrían haberse liberado de haber querido. En la cuarta, he apretado bastante. Y estirado los piercings que su Ama le había puesto en los pezones. Los lleva de vez en cuando.

Las dejo atadas y repletas de semen cuando me voy a hacer las copias. Ya se levantarán cuando quieran. Aunque primero, me paso por la cabaña de las gemelas. Asegurándome de que no hay nadie vigilándolas. Esta mañana, aun no he abrazado, besado y follado a unas cuantas.

La mitad piden sexo salvaje. La otra mitad, entre suave y no tan suave. Mis esclavas son sodomizadas. Mi alquimista también.

El resto del día, me lo tomo con calma. Aún tengo molestias. Aunque me esfuerzo para Ken.

Es mucho más colaborativa que Ai. En lugar de amenazarla, me pide una recompensa cuando acaba. Incapaz de negarme, se la doy hasta dejarla sin aliento. Se queda descansando junto a mí hasta que es la hora de irse. Pegada a mí. Sin soltarme.

Shu seguramente ya lo ha logrado. Pero se quedará dentro hasta el límite el tiempo. Para consolidar su cultivación. Y para tomarse una breves vacaciones.

Ai ha entrado también. Con la pastilla que le he dado, no debería tener problemas. Debería poder quedar fuera del alcance de su pretendiente por ahora. Esperemos que sea suficiente.

No sé cuál será la reacción de este. Lo mejor sería que abandonara su pretensión sobre ella. Aunque no sabemos hasta qué punto está obsesionado. Lo que sí sé es que protegeré a mi preciosa Ai. Incluso la posibilidad de secuestrarla, de abducirla a la Residencia, no está descartada. A pesar del riesgo.

Por ahora, esperaremos a ver cómo se desarrollan los acontecimientos. Con suerte, todo irá bien.

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Al ritmo de escritura actual, me será imposible acabar esta historia. Por desgracia, no puedo dedicarle más tiempo, y parece inviable ser patrocinado para dedicar más . Por ello, he decidido dejarlo aquí.

Gracias por haber leido hasta aquí.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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