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Descendiente del Caos - Capítulo 743

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Capítulo 743: Acero

Khan y Fergus se miraron fijamente, creando un punto muerto que ninguno de los dos quería romper. El impás parecía imposible de resolver solo con palabras, y la alternativa podía crear problemas masivos.

Fergus se esperaba en parte una postura similar, pero aun así se sorprendió. Había leído sobre Khan, pero el descaro y la arrogancia tenían un límite. Los uniformes militares de ambos marcaban la diferencia en su poder, algo que casi cualquier soldado respetaría. Sin embargo, a Khan no parecía importarle ese detalle.

Ni siquiera era una cuestión de confianza o preparación. Khan no parecía iluso ni ignorante. Simplemente estaba allí de pie, indiferente a las posibles consecuencias. En su mente no existían los niveles ni la experiencia. Tenía su forma de hacer las cosas y lucharía por defenderla.

—Lo admito —rompió el silencio Fergus—. Cada vez siento más curiosidad por los rumores que te rodean.

Khan no respondió. Sus ojos también permanecieron oscuros ante aquella amenaza implícita. Una curiosidad similar existía en su mente y le picaban los dedos por alcanzar su cuchillo. Quería luchar, ponerse a prueba contra un guerrero de quinto nivel, pero las cosas no eran tan fáciles en Baoway.

—¿Salimos del alcance de los escáneres? —preguntó Fergus.

—¿De verdad quieres? —preguntó Khan, casi desafiando al hombre.

Fergus casi sonrió. Empezaba a gustarle el descaro de Khan, y su curiosidad se intensificó inevitablemente. Tenía al monstruo de Nippe 2 justo ante sus ojos y la oportunidad de luchar contra él. Pocos soldados dejarían pasar la oportunidad.

—Tú guías —afirmó Fergus, y Khan esprintó al instante hacia las profundidades del bosque. No dio ningún aviso, pero Fergus reaccionó de inmediato e igualó su velocidad.

Hacía tiempo que Khan se había familiarizado con el bosque, así que la dirección que tomó fue lo más precisa posible. Conocía algunas zonas adecuadas fuera del alcance de los escáneres, y ambos tardaron unos minutos en llegar allí.

Fergus igualó cada movimiento de Khan, deteniéndose en cuanto él se detuvo. Habían acabado en una zona relativamente despejada, sin tribus ni animales en los alrededores. Los escáneres tampoco llegaban hasta allí, lo que lo convertía en el lugar perfecto para una refriega interna.

—¿Estamos fuera? —preguntó Fergus.

—Sí —asintió Khan—. Tampoco hay nada en varios cientos de metros a la redonda.

—Espero que no pienses que esto será a muerte —anunció Fergus—. No estoy seguro de que el Ejército Global pueda siquiera dar tales órdenes.

Khan permaneció en silencio, inspeccionando al hombre. Ambos eran demasiado experimentados para ser tan ingenuos, pero este último parecía creer en sus palabras. A Khan le pareció extraño, pero un repaso a su propia posición política justificaba en parte esa confianza.

Baoway sería el lugar perfecto para eliminar a Khan, pero su posición era también la más segura. Era el soldado de más alto perfil de la misión, y el equipo debía priorizar su seguridad hasta cierto punto. Nada podía ocurrir sin él debido a la conexión con el Imperio, por lo que debía seguir con vida.

Eso sin siquiera tener en cuenta las conexiones de Khan en la humanidad. Había utilizado a Príncipes y Princesas, se había apoyado en una de las familias más ricas del Ejército Global y había logrado incontables proezas fantásticas. También gozaba del aprecio del público, así que su posible desaparición debía planearse como es debido.

—¿Simplemente quieres ponerme a prueba? —preguntó Khan.

—Si tu valía está a la altura de los rumores —exclamó Fergus—, tus ojos podrían ser mejores que nuestro laboratorio.

—Así que… —suspiró Khan, con la mirada perdida entre los árboles a la espalda de Fergus—, hay un laboratorio.

Fergus no pudo evitar una sonrisa de superioridad. El asunto no era exactamente un secreto. De hecho, su equipo probablemente ya había compartido la información con Randall y los demás. Aun así, observar a Khan le provocaba una sensación distinta.

El descaro era digno de elogio, y a Fergus le gustaba. Sin embargo, el comportamiento indiferente y distante de Khan empezaba a sacarle de quicio. Fergus era un experimentado guerrero de quinto nivel, y hasta los monstruos debían prestarle atención.

—¿No vas a desenvainar el cuchillo? —preguntó Fergus.

Khan miró a Fergus, y el maná circundante convergió de repente hacia sus piernas. Su figura desapareció sin hacer ruido alguno, y Fergus casi jadeó al esquivarlo hacia su izquierda.

Fergus retrocedió instintivamente. Evitó saltar para mantener los pies en el suelo, pero aun así se retiró. Khan había aparecido en su posición anterior, y su cerebro le dijo que perder el equilibrio sería un error fatal.

—Eso ha sido instinto —comentó Khan, girándose a medias hacia Fergus—. No una reacción.

La sonrisa de Fergus desapareció, reemplazada por un rostro severo. El comentario de Khan había dado en el clavo. No se esperaba el ataque repentino, pero aun así sus ojos no habían logrado seguirlo. En teoría, eso era imposible.

«No soy del tipo velocista —pensó Fergus—, pero no ser capaz de seguirlo con la mirada es…».

La sorpresa de Fergus estaba más que justificada. Se suponía que su cuerpo era superior en todos los aspectos debido a la mayor concentración de maná. Sin embargo, Khan aun así había burlado sus sentidos. Fergus había esquivado el ataque por pura experiencia en combate.

Las artes marciales y las técnicas especiales podían acortar las distancias entre niveles, pero algo le decía a Fergus que Khan era diferente. Era evidente que esa velocidad no era natural, pero al soldado le preocupaba otro detalle: esa cualidad era solo la base del poder de Khan, su punto de partida.

«¿Es tan fuerte como un guerrero de quinto nivel?», se preguntó Fergus, aunque aquello se sintió más como una constatación. Al fin y al cabo, había visto la velocidad de Khan, lo que solo dejaba lugar a esa conclusión.

Khan casi podía leerle el pensamiento a Fergus, pero por naturaleza se fijaba sobre todo en los defectos. Su transformación, sus técnicas alienígenas y su entrenamiento con el arbusto azul podrían haberle permitido rozar el quinto nivel. Sin embargo, los soldados de ese calibre también tenían habilidades, y Fergus no había usado ninguna para esquivar su ataque.

—Si puedes hacer esto cuando no estás preparado… —comentó Khan antes de que su figura volviera a desaparecer.

Ahora Fergus estaba preparado. Sus ojos se movieron al unísono con Khan, y se giró a medias para esquivar la patada que iba dirigida a su hombro. Su mano también salió disparada hacia arriba con la intención de agarrar el tobillo de Khan, pero sus dedos solo atraparon aire.

Fergus alzó la cabeza, inspeccionando la figura que flotaba sobre él. Khan estaba en el aire, como si estuviera de pie en ausencia total de una superficie sólida. Su capacidad para volar era casi imposible de contrarrestar, pero ambos guerreros sabían que no usaría esa ventaja ahora.

«Sigue sin usar técnicas», pensó Khan. Fergus parecía capaz de seguirle el ritmo sin usar maná ni ninguna habilidad especial.

—Esperaba más —se burló Fergus, mientras la sonrisa de superioridad volvía a su rostro.

—Esperabas menos —corrigió Khan—. Entretenme un poco.

Fergus quiso responder, pero sus ojos se abrieron de par en par ante el movimiento repentino. Khan se abalanzó sobre su oponente, cargando todo el peso posible en su pie descendente. El ángulo hacía que el ataque fuera imposible de esquivar con fintas cortas, y Fergus levantó los brazos sin dudar para bloquearlo.

Sin embargo, Khan aceleró, interrumpiendo su ataque para rebotar en el aire. Alcanzó la espalda de Fergus, girando con toda la fuerza del impulso acumulado, y su pierna impactó contra el soldado.

Khan había golpeado innumerables objetos y cuerpos con la pierna, por lo que el contacto con la espalda de Fergus llenó su mente de información. Los músculos del soldado parecían de acero, un acero que no se rompería ni con toda la potencia de la mejor patada de Khan. Sin embargo, el ataque tenía energía suficiente para doblegarlo.

Una vez más, a Fergus lo pillaron por sorpresa. Aunque podía seguir un único esprint, Khan había combinado maniobras aéreas, aceleraciones repentinas, dos ataques y puntos ciegos. Su ofensiva había sido impecable, dejando a Fergus indefenso.

Fue principalmente culpa de Fergus. Se estaba conteniendo, así que Khan lo había acorralado. Ni siquiera saltar hacia delante habría evitado la enorme fuerza del ataque. Fergus tuvo que aguantarlo.

Los ojos de Khan brillaron cuando cambiaron las sensaciones que provenían de su pierna. De repente, los músculos de Fergus se volvieron más densos, lo bastante resistentes como para aguantar la patada. Fergus seguía en la misma posición y postura cuando el ataque agotó su potencia.

Khan se retiró de inmediato, aterrizando en el suelo antes de levantar la pierna izquierda. Sus ojos brillantes inspeccionaron su extremidad para comprender mejor el reciente intercambio, y Fergus esperó con calma a que hablara.

—No es una técnica defensiva —concluyó Khan, clavando la mirada en su oponente—. Es tu elemento.

—Correcto —afirmó Fergus—. No pensé que lo hubieras entendido tras un único intercambio.

—Una técnica no elemental no habría bastado para detener mi patada —resumió Khan.

—Pareces decepcionado —declaró Fergus.

—La defensa no funciona bien con el caos —comentó Khan. Su elemento era conocido por ser el más destructivo, así que parecía una estupidez que el Ejército Global enviara a ese tipo de guerrero para mantenerlo a raya.

—¿Lo probamos? —preguntó Fergus—. Tengo curiosidad por tu lanza de caos.

Los ojos de Khan estuvieron a punto de oscurecerse, pero un nuevo brillo los invadió. El nombre de sus hechizos no era exactamente un secreto, pero la petición de Fergus había sido demasiado específica como para ser casualidad. Casi sonaba como si se hubiera preparado para ello.

Fergus quiso añadir algo, pero Khan no le dio la oportunidad. Este juntó las palmas de las manos, invocando maná para crear la inestable y brillante lanza. El hechizo tomó forma en menos de un segundo, y Khan la blandió de inmediato sobre su cabeza.

—Ni una duda, ¿eh? —musitó Fergus, y su sonrisa de superioridad se ensanchó al ver a Khan arrojar la lanza.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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