Deseos imperfectos - Capítulo 319
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Capítulo 319: ¿Grata sorpresa?
Si Xiu no hubiera sacado el tema de la relación de Dylan con Cali, Dylan nunca lo habría pensado por sí mismo. Pero como lo hizo, Dylan no paraba de pensar en los porqués de su vida. Por ejemplo, ¿por qué guardaba las fotos de Cali? ¿Por qué siempre le prestaba atención? ¿Por qué conocía sus gustos y aversiones?
Y en ese momento, ¿por qué estaba tan emocionado y nervioso por verla?
Justo ahora, Dylan estaba de pie frente a la puerta de la suite de Cali con las manos sudorosas, las cuales no dejaba de frotarse en los pantalones. Realmente no sabía por qué se sentía tan raro. No era la primera vez que iba a verla. Entonces, ¿a qué venía esa expectación que burbujeaba en su corazón? ¿Y qué demonios le pasaba?
Llamó a la puerta y esperó con calma. Bueno, al menos su rostro parecía tranquilo, pero la agitación de su corazón era otra historia.
La puerta se abrió a los cinco minutos y, como tenía los ojos clavados en el suelo, lo que vio fueron unos pies descalzos; levantó la vista lentamente. Sus ojos recorrieron hacia arriba aquellas piernas desnudas y, al seguir subiendo, su mirada se oscureció un poco cuando se dio cuenta de que la persona al otro lado de la puerta solo llevaba un albornoz.
—¿Dylan? ¿Qué haces aquí? —preguntó Cali mientras miraba a un Dylan que se veía muy elegante, y más tan temprano por la mañana.
Dylan apartó la vista de la gota de agua que resbalaba por su cuello y desaparecía en el valle entre sus pechos. —Te dije que te vería por la mañana.
—Dylan, son las siete de la mañana. —Cali le dijo la hora, pues pensaba que de verdad estaba allí por error.
—Lo sé —dijo Dylan, manteniendo la vista en el rostro de ella. «¡Sé qué hora es, lo que no sé es por qué he decidido venir a esta hora!», se maldecía para sus adentros, pero mantuvo una expresión seria.
—Olvídalo, entra primero —dijo Cali mientras se apartaba para dejarlo pasar. Dylan la siguió adentro en silencio mientras miraba la suite. Cali fue a su habitación y al poco rato sacó la pintura, muy bien embalada. —Toma… —se la entregó.
Dylan la observó por un momento antes de decir: —¿Me estás diciendo que me vaya?
—¿Qué? —Cali frunció el ceño ante sus palabras.
—Si esa no es tu intención, entonces esto puede esperar. Deberías… —la miró antes de aclararse la garganta—. Deberías vestirte primero.
Cali no sabía por qué él actuaba de forma tan extraña. Pero aun así asintió. —De acuerdo, entonces espera aquí. Vuelvo enseguida. —Regresó al dormitorio para vestirse. Ying seguía profundamente dormida en la cama, sin ninguna preocupación en el mundo. A Cali no le pareció bien despertarla, así que la dejó dormir como si fuera su propia habitación.
Después de vestirse, salió y encontró a Dylan todavía sentado donde lo había dejado antes. Al notar su presencia, la miró y se levantó. —No has desayunado, ¿verdad? —dijo—. Vamos a comer algo.
—¿Qué intentas hacer? —inquirió Cali mientras se cruzaba de brazos.
—Nada. Solo quiero darte las gracias por traer mi paquete —respondió Dylan con una sonrisa mientras caminaba hacia ella.
—Ah, ¿así que quieres invitar a comer a esta repartidora como forma de agradecimiento? —replicó Cali—. ¿Desde cuándo te has vuelto tan formal?
—¿Qué formal ni qué nada? Se llama ser amable. Y yo siempre he sido una persona amable —razonó Dylan con terquedad.
—Sí, sí… Definitivamente eres una persona amable —le siguió el juego Cali con una sonrisa juguetona.
Más tarde, Dylan finalmente la llevó a desayunar. Justo salían del ascensor cuando Dylan se topó con una cara conocida que le sonrió ampliamente a Dylan antes de fruncir el ceño. —Dylan, qué agradable sorpresa verte aquí.
«¿Agradable sorpresa? ¡Más bien mi pesadilla!», pensó Dylan para sí antes de responder: —¡Eh, Nora! ¿Qué haces aquí tan temprano?
Encontrarse con Nora aquí era considerado una pesadilla porque conocía muy bien la amistad de Nora y Xiu. Esta cotilla definitivamente iba a chismorrear sobre él con su mejor amiga y entonces él iba a sufrir a manos de su querida cuñada.
—Viene un invitado importante y tengo que recibirlo. Es bastante molesto, pero el trabajo es el trabajo, ¿no? —dijo Nora, y sus ojos finalmente se posaron en Cali, que estaba de pie junto a Dylan, midiéndola con la mirada.
Dylan notó la mirada divertida en los ojos de Nora e intentó aclarar las cosas. —Esto no es lo que parece.
—¡Ajá! —dijo Nora—. Dylan Qiu con una mujer preciosa… Temprano por la mañana… —añadió, asintiendo para sí misma—. Realmente no es lo que parece.
—Te digo que no es así. Deja de suponer cosas —dijo Dylan, dándole un golpecito en la cabeza. Nora le frunció el ceño por el golpe, pero se quedó callada mientras él continuaba—. Ella es Cali. Amiga de Dazi.
—¿Y tuya? —insistió Nora mientras se inclinaba hacia él, intimidándolo para que respondiera a su pregunta.
—Mi… mi amiga también —balbuceó Dylan—. Vine para que pudiéramos desayunar juntos. No conoce a nadie aquí. No quiero que se sienta sola o fuera de lugar. Después de todo, somos gente hospitalaria. —Nora asintió, pero la expresión de sus ojos no cambió en absoluto. Ni por un segundo estuvo dispuesta a creer las palabras de Dylan. ¿Qué amiga? ¡Él no estaría aquí para acompañar a una amiga a desayunar! ¡Al menos, no a una amiga cualquiera!
Si se tratara de Darren, se lo creería, pero no era Darren. Era una mujer y, además, una muy guapa. Estaba dispuesta a apostar cualquier cosa a que Dylan no estaba aquí solo por una amiga.
—¿Se aloja aquí? —preguntó Nora, y Dylan asintió en respuesta. Luego se giró hacia Cali y se presentó—. Hola, soy Nora. Si tienes algún problema, búscame. Estaré más que dispuesta a ayudar.
—Este es el hotel de su padre. Bueno, uno de sus hoteles —aclaró Dylan para Cali, mientras Nora solo sonreía mirándola—. Si de verdad quieres ser de ayuda, ¿qué tal si empiezas con un delicioso desayuno? —Dylan se giró de nuevo hacia Nora, que frunció el ceño ante sus palabras.
—De acuerdo. Como Cali es amiga de Darren, estoy más que dispuesta. Dejad que pida a los chefs que os preparen un desayuno increíble —Nora le estaba hablando a Cali mientras Dylan le pellizcaba el hombro.
—¿Y qué hay de mí? Es mi… amiga también. —No lo había mencionado ni una sola vez. Él era el que estaba aquí, pero Nora actuaba como si solo los invitara porque Cali era amiga de Darren.
Nora le puso la mano en el hombro y lo empujó un poco hacia abajo para que su cara quedara justo al lado de su oreja mientras le susurraba: —Tus palabras no son lo suficientemente creíbles. —Dylan le frunció el ceño mientras ella le daba unas suaves palmaditas en el pecho.
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