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Deseos imperfectos - Capítulo 320

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Capítulo 320: ¿Exnovia?

En realidad, Dylan había captado la verdadera naturaleza de la amistad de Nora y Xiu. Porque, tal y como había pensado, justo cuando Nora se apartó de él y de Cali, su primer instinto fue sacar el móvil para llamar a su mejor amiga.

Como se suele decir, lo bueno se comparte. Así que, ¿cómo podría Nora resistirse a compartir esa buena noticia con Xiu?

—¡Eh, amigui! ¿Qué pasa? ¿Me echas tanto de menos que no has podido esperar para llamarme?

Al oír la voz increíblemente alegre de Xiu, Nora no pudo evitar poner los ojos en blanco.

—¿Dónde estás? —preguntó Nora, que decidió ignorar por completo las preguntas de Xiu.

—Acabo de llegar a la oficina —se quejó Xiu antes de proseguir—. ¿Y adivina qué? ¡Mi jefe ha desaparecido! Tiene una reunión en media hora y luego tenemos un vuelo a Ciudad Lin en dos horas. Pero, por lo visto, le da igual. Y eso que se lo recordé anoche.

Nora enarcó las cejas, divertida, antes de soltar una carcajada. —Yo que tú, dejaría de esperarle.

—¿Eh? ¿Por qué?

—Porque tu jefe está ocupado con algo más importante —respondió Nora.

—Deja de hablar con acertijos. Ya sabes lo harta que estoy de ellos últimamente.

La exasperación de Xiu hizo que Nora abandonara su plan de alargar más el asunto. —Vale, ¡adivina! —dijo—. Acabo de encontrarme con Dylan en el hotel. Y ahora, ¿a que no adivinas con quién estaba?

Xiu entrecerró los ojos y, justo cuando iba a decir que no, los abrió como platos al caer en la cuenta de repente. —¡Una mujer! ¡Para ser exactos, una despampanante belleza occidental!

—¡Bingo! —respondió Nora, divertida—. ¿Pero cómo lo sabes?

—Le dejé la mosca detrás de la oreja en ese estúpido cerebro que tiene; espero que esa mosca sea capaz de guiarle hasta su propio corazón. —Xiu estaba muy segura de los sentimientos de Dylan por Cali, pero también estaba segura de que su estúpido jefe no tenía ni idea de lo que sentía. Nunca le había visto hablar de una mujer como hablaba de Cali. Por eso le había metido intencionadamente la duda en su estúpida cabeza.

—Pues no lo parece —añadió Nora—. Porque da la impresión de que sigue perdido. Duda en admitir que solo es una amiga, pero entra en pánico cuando le digo lo contrario.

—Jajajá… —Xiu se rio con ganas mientras Nora le contaba con todo detalle su encuentro con Dylan—. Parece que por hoy seré indulgente con él por llegar tarde.

—Deberías hacerlo —convino Nora—. Deja que el chaval persiga su futuro por una vez.

Xiu se frotó la frente mientras miraba el dosier con el orden del día de la reunión sobre su mesa y suspiró. —¿Pero qué hago con esta reunión? Puedo cambiar la hora del vuelo si es necesario, pero no puedo hacer lo mismo con la reunión, porque ya están todos aquí.

—Encárgate tú —respondió Nora con rotundidad—. No le molestes. Te lo digo en serio, que él se comporte como la amante en vuestra relación no significa que tú tengas que hacer lo mismo.

—Oh, me gusta cómo suena eso —soltó Xiu al oír las palabras de Nora.

—¡Xiu! ¡He dicho que no! Dale un respiro —el tono de advertencia de Nora caló en Xiu, que solo refunfuñó un «vale» como respuesta, pero con expresión reacia—. ¿Tú también vas a Ciudad Lin con él?

—Mmm… —musitó Xiu como respuesta.

—¿Cuándo vuelves?

—En dos días.

—¿Y cómo vas a sobrevivir estos dos días sin tu novio? —Nora no se olvidó de chincharla.

—¡Claro que puedo sobrevivir! Siempre y cuando pueda oír su voz tres veces al día. No, quizá cuatro. Vale, mejor que sean cinco.

Nora se rio de su mejor amiga. —¿Xiu, por qué no le metes en la maleta y te lo llevas contigo?

—No es mala idea —sonrió Xiu como el gato de Cheshire mientras el plan empezaba a tomar forma en su mente.

—¡Xiu!

—Tranquila… No iba a hacerlo. Sé que él también tiene que trabajar. No puedo molestarle cuando me apetezca —Xiu interpretó el papel de la novia comprensiva, lo cual le resultó bastante difícil—. Por mucho que le eche de menos, los dos tenemos que centrarnos también en nuestros trabajos.

«Señorita Bai, la reunión está a punto de empezar, pero el señor Qiu todavía no ha llegado», oyó Nora una voz presa del pánico al otro lado de la línea.

—Sí, ya lo sé. Dame un minuto, ahora voy —respondió Xiu a su interlocutor antes de volver a dirigirse a Nora—. Nora, hablamos luego. Tengo que arreglar este desastre que mi estúpido jefe me ha preparado.

—Vale…

—Te digo yo que debería dar gracias por tener a una cuñada tan comprensiva como yo de asistenta personal.

Nora se rio por lo bajo, pero no dijo nada más antes de colgar la llamada. Ya le había pedido al mejor chef del hotel que preparara una comida copiosa para Dylan y Cali. Incluso le había dado instrucciones a su personal para que les ofrecieran lo mejor de lo mejor. Miró hacia el jardín, donde se había preparado una mesa especial para Dylan entre los parterres de flores, y suspiró: «Solo puedo hacer esto por ti, idiota. Más te vale aprovechar el momento».

—Señorita Cartwright, los invitados han llegado.

Nora asintió a la chica que le había informado y la siguió hacia la entrada.

Mientras tanto, Dylan intentaba descifrar la expresión de Cali, que en realidad tenía el rostro inexpresivo mientras observaba el trato tan especial que él estaba recibiendo. Incluso el propio chef había salido con la comida. Y eso le pareció muy sospechoso, sobre todo por cómo Nora le había susurrado algo a Dylan y le había dado una palmadita en el pecho con tanta despreocupación.

En realidad, no quería darle tantas vueltas. Después de todo, Dylan había tenido muchas novias en su vida y ella no pensaba convertirse en una más. Sin embargo, no podía evitarlo.

—¿Todo bien? —preguntó Dylan por fin y, cuando Cali le miró, continuó—: ¿No te gusta la comida? ¿Quieres otra cosa?

Cali frunció el ceño ligeramente mientras contemplaba uno de los desayunos más suntuosos de su vida. No tenía ninguna razón para decir que no le gustaba, ya que cada cosa que había en la mesa era de su agrado. Y esa era la razón por la que Dylan se sentía tan nervioso de nuevo; sabía que a ella le gustaba todo aquello, pero su expresión le hizo dudar y pensar que quizá lo recordaba mal.

—No, está bueno. Es solo que no como tanto por la mañana —dijo Cali en respuesta a su pregunta.

—Deberías hacer una excepción por hoy. Confía en mí, no te arrepentirás. Si Nora ha preparado todo esto, estoy seguro de que todo será perfecto. No le gusta hacer las cosas a medias, excepto quizá cuando se trata de perseguir a cierta persona.

Dylan no sabía por qué había soltado eso, pero lo había hecho. Era incapaz de controlar su propia lengua. Al verla, solo quería seguir hablando y hablando sin parar. Sabía que ella era una persona callada, pero odiaba el silencio entre ellos. Porque el silencio permitía que su cerebro pensara, y su cerebro solo se imaginaba los peores escenarios posibles.

Por eso, o discutía con ella o huía de ella. Sin embargo, estaba seguro de una cosa: odiaba discutir con Cali. Porque, a diferencia de Xiu, Cali siempre cedía ante él. Siempre perdía a propósito y le irritaba lo mucho que le gustaba ser tan complaciente con él. Después de todo, en lo que a terquedad se refería, Dylan podría apostar que Cali no se quedaba atrás con respecto a Xiu.

—Parece que la conoces bien —afirmó Cali sin siquiera darse cuenta de que su tono de voz era diferente.

Pero ¿cómo iba el despistado de Dylan a notar el cambio en su tono? —Mmm… En realidad, la conozco desde hace mucho tiempo. Perdimos el contacto durante un par de años, pero supongo que el destino existe de verdad. La reencontré en el momento más inesperado.

—Pero pensaba que no te gustaba seguir siendo amigo de tus exnovias —comentó Cali con el tono más casual que pudo fingir, mientras Dylan se atragantaba con la comida al oírla.

Dylan parecía horrorizado mientras intentaba hablar: —¿Ex qué? ¿Exnovia? —Cali se encogió de hombros como respuesta—. ¿Qué te hace pensar que es mi novia?

—¿No acabas de decir que fue el destino lo que os hizo reencontraros? —afirmó Cali mientras daba un sorbo a su cappuccino e cornetto.

—Creo que estás malinterpretando algo —dijo Dylan—. Nora y yo… Bueno, ¡eso es un rotundo no, ni en mi próxima vida! —Incluso cruzó los brazos para enfatizar su punto—. Puede ser cualquier cosa menos mi novia.

—Vale. —La voz de Cali no sonaba muy convincente.

—He dicho que no es mi novia ni mi exnovia. ¡Maldita sea! Nunca he tenido la intención de salir con ella. Ni por un instante —añadió Dylan sin dejar de mirarla a la cara.

—He dicho que vale.

Dylan se pasó los dedos por el pelo, que había tardado una hora en arreglarse antes de venir a verla, y respiró hondo. Su voz se suavizó al repetir—: De verdad que solo es una amiga.

Cali sonrió levemente ante su reacción. —Dylan, ¿por qué te explicas? Ha sido un comentario estúpido por mi parte. No tienes que aclararme tu estado sentimental. —Volvió a comer. Al notar que Dylan seguía mirándola, añadió en voz baja—: Mommo, cálmate ya. Solo come.

Dylan no tenía ni idea de lo que significaba «Mommo» en realidad, pero podía decir que, cada vez que ella hablaba en italiano, sonaba muy bien. Pero, ¿cuál habría sido su reacción si Dylan hubiera sabido que «Mommo» se traducía como «chico tonto»?

Sin embargo, como no sabía el significado, se limitó a sonreír como un idiota antes de asentir con la cabeza y volver a comer sus tortitas. —¿Cuánto tiempo te quedas?

—Depende —respondió Cali, reclinándose en su silla.

—¿Depende de qué?

—Depende de lo que tarde en encontrar lo que busco. —Su respuesta fue vaga, pero al menos le dio a Dylan la impresión de que no se iría pronto. Bueno, eso fue un alivio. En cuanto a por qué era un alivio, no lo sabía y tampoco iba a perder el tiempo pensando en ello.

—¿Necesitas ayuda? —le ofreció Dylan, parpadeando.

—Gracias por la oferta, Príncipe (Príncipe). Pero por ahora estoy bien —lo rechazó ella, ya que no quería que se involucrara en sus asuntos familiares, que se estaban volviendo demasiado complicados incluso para ella. Al ver cómo se le demudaba el rostro, añadió—: Te avisaré si de verdad necesito algún tipo de ayuda tuya.

Dylan entrecerró los ojos hacia ella mientras refunfuñaba: —Sé que no lo harás. Aunque necesites ayuda, preferirías buscar a Dazi antes que a mí.

Cali enarcó las cejas con diversión. —Eso es porque a menudo te gusta crearme más problemas que solucionármelos.

—¿Cuándo he hecho yo eso?

—En el instituto. Me pediste que te acompañara a buscar un regalo para tu novia, y acabamos peleándonos con un grupo de estudiantes de otro centro.

—¡Estaba ligando contigo!

—¡Por millonésima vez, Dylan, no estaba ligando conmigo!

—¡Te pidió el número!

—Parece que olvidas con facilidad que yo estaba en el club de fútbol y que por eso me pedía el número, para que pudiéramos decidir un lugar donde tener un partido de práctica antes del partido de verdad. Pero tú acabaste dándole un puñetazo sin ton ni son.

—¡No importa cuántas veces lo digas, no me lo creo!

Cali renunció a seguir explicando. Habían tenido esa conversación demasiadas veces y siempre terminaba con Dylan diciendo que no estaba convencido en absoluto.

—Mi pregunta sigue siendo la misma. Incluso si estaba ligando, ¿por qué te peleaste por mí?

—Porque… eres una amiga.

—Eso me hace preguntarme en qué clase de lío te metiste por tu primer amor cuando alguien se atrevió siquiera a hablarle.

Dylan se quedó en silencio. Estaba sentado, quieto, con la mirada perdida en el espacio mientras pensaba en lo que ella acababa de decir. ¿Realmente se había peleado por su primer amor? La respuesta sería: ¡sí! Pero fue diferente, porque con quien se peleó fue con el hermano de su primer amor y no con un pretendiente. Nunca tuvo que enfrentarse a algo así con su primer amor.

—Siento haberla mencionado. —El trance de Dylan se rompió al oír la voz de Cali. Ella pensó que él se había quedado tan callado porque había vuelto a sacar el tema de su primer amor. Debía de haberle entristecido de nuevo. Pero eso no era cierto en absoluto—. No pensé que te afectaría tanto incluso ahora.

—¿Afectarme? ¿Incluso ahora? —preguntó Dylan con un bufido—. Sería un auténtico tonto si dejara que su nombre controlara mis emociones.

—Si ella no tiene ese control sobre ti, entonces ¿por qué sigues soltero? ¿Por qué insistes en no intentar encontrar tu propia felicidad? ¿Por qué no quieres sentar la cabeza?

Dylan la miró a la cara un momento más antes de decir: —Quizás, no he encontrado a esa persona especial que me haga querer sentar la cabeza.

—O quizás ni siquiera estás buscando a esa persona especial —replicó Cali.

—Hablas como si hubieras encontrado a tu media naranja.

—Quién sabe… Tal vez he encontrado a LA PERSONA…

El rostro de Dylan se puso serio mientras la miraba fijamente: —¿En serio?

Cali iba a bromear un poco, pero la mirada en sus ojos realmente la incomodó y negó con la cabeza. —No, tonto. ¿Dónde iba a encontrar a esa persona especial? Estuve atrapada en un hospital durante años.

—Pero siempre existe la posibilidad de encontrar un paciente guapo o un médico guapo. Nunca se sabe… —Aunque Dylan hablaba en un tono tranquilo, por dentro se estaba volviendo loco esperando su respuesta.

—¿Salir con un paciente? No, gracias, eso va en contra de mis principios. ¿Y salir con un colega? Demasiado aburrido… —Miró a su alrededor con despreocupación mientras añadía—: Preferiría salir con alguien a quien le encante crearme problemas.

—Entonces, ¿buscas a un problemático?

—No tengo que buscar… —Sus ojos se detuvieron en el rostro de él más tiempo del necesario, como si intentara transmitir algo, ¡pero el cerebro de Dylan era demasiado simple para captar la indirecta de que él era el problemático en cuestión!

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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