Deseos imperfectos - Capítulo 324
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Capítulo 324: ¡Secuestro
—Nono, ¿a dónde me llevas?
Los ojos de Jackie miraban por la ventana la ruta desconocida que su queridísima hermana había tomado. Inesperadamente, fue Nora quien vino a recogerlo de la escuela hoy. No le dio buena espina ver a su hermana sonriéndole con los brazos abiertos y, ahora que conducía por un camino que definitivamente no llevaba a casa, estaba seguro de que tramaba algo.
—Este no es el camino a nuestra casa, y tampoco lleva a tu apartamento. Así que, ¿a dónde me llevas?
—Es una sorpresa, hermanito —canturreó Nora con la diversión asomando en su mirada. Jackie estaba bastante familiarizado con sus travesuras y era un verdadero misterio que ellos dos fueran hermanos.
—¿Me estás secuestrando? —Jackie se encogió hacia la puerta, boquiabierto de horror.
—¡Jo, jo! —Nora le siguió el juego—. ¿Cómo lo descubriste tan pronto? Te voy a llevar a un almacén abandonado en medio de la nada y luego…
—Luego me vas a atar y a torturar con tus numeritos cómicos, bla, bla, bla… —Jackie, con gran generosidad, terminó por ella su ridículo sinsentido—. Sé original, Nono. Eso es muy de la vieja escuela.
—¡Oye! ¿Cómo puedes llamar vieja a tu hermana? —A Nora no le gustó nada que su hermano de siete años la estuviera tratando con tanto desdén—. Además, no te torturaré con mis payasadas, podría recurrir a hacerte cosquillas.
Al ver el baile de sus cejas, él solo pudo negar con la cabeza, decepcionado.
—Ah, lo siento. Debería llamarte cría, ya que tu cerebro dejó de crecer entonces —la mofa de Jackie hizo que el rostro de Nora se crispara.
—¡Oye, pequeño! Solo porque a ti te encante actuar como un abuelo, no significa que yo también tenga que hacerlo. Todavía soy joven, libre y salvaje. Bueno, sobre todo salvaje, pero captas la idea, ¿no?
Jackie apoyó la cabeza en el cristal de la ventana y, mientras miraba hacia afuera, dijo: —Deberías avergonzarte. Con edad para criar a un hijo, y tú, orgullosa de actuar como una.
—Hermano, el mes que viene cumplo 25, ¿por qué actúas como si fuera una treintañera? —masculló para sí misma, frunciendo el ceño—. Me he esforzado para tomarme un descanso del trabajo y poder recoger a mi hermano favorito de la escuela y pasar tiempo de calidad con él. Y aquí está, insultándome. ¡Por eso digo que tú eres el adoptado!
—¿Y qué si soy el adoptado? —A Nora le sorprendió que Jackie no montara una escena como siempre al oír aquello—. Si ser el adoptado hace que te comportes como mi chófer personal, ¿por qué no?
Nora pisó el freno y fulminó con la mirada a su hermanito, que hablaba más de la cuenta. Y como siempre, con una madurez impropia de su edad. A veces, dudaba de si el mayor era él o ella, porque desde luego él actuaba como si lo fuera. Siempre la hacía sentir que su pequeño cerebro no era capaz de seguirle el ritmo al de él.
—Soy tu hermana mayor, ¿puedes mostrarme un poco de respeto?
Jackie se encogió de hombros mientras la miraba. —Hago lo que puedo. —Giró la cabeza para mirar a su alrededor y frunció el ceño—. ¡¿Me has traído de compras?!
La risa diabólica de Nora le dio repelús a Jackie. —Bienvenido a este… —se señaló la nariz mientras continuaba—, el mundo de caramelos de la cría. —Se bajó del coche, muy satisfecha consigo misma. Lo ayudó a bajar y dijo—: Vamos a divertirnos, mi queridísimo hermano.
Jackie le apartó la mano de un manotazo, que le revolvía el pelo a propósito para molestarlo. Sabía cuánto le gustaba a su hermana ir de compras. Y, de hecho, para Nora las compras eran como los caramelos para los críos. ¡Pero él no quería acompañarla en esa maratón de compras! Iba a arrasar con todas las tiendas y él acabaría hecho polvo.
—Nono… Mi hermana mayor… Mi queridísima hermana… Mejor no entramos, ¿vale? —Odiaba ser tan pequeño y no saber conducir, si no, no tendría que recurrir a lloriquearle así a su irritante hermana. Tenía el móvil en casa, así que no podía pedirle ayuda a nadie. Y tampoco tenía dinero para un taxi.
Nora sonrió para sus adentros al ver que él estaba como pez fuera del agua, y su sonrisa se ensanchó aún más. Era más divertido de lo que había esperado. Le sujetó el brazo y lo arrastró consigo mientras decía: —¡Oh, vamos, Jackie! No seas aguafiestas. Tu queridísima hermana te ha traído aquí para que te diviertas.
—¡A mí no me divierte esto! —le gritó, llamando la atención de la gente de alrededor.
Cuando Nora se dio cuenta de las miradas extrañas que le lanzaba la gente, simplemente lo cogió en brazos y le susurró: —Pórtate bien y te compraré tu helado favorito.
—No lo quiero —se negó él al instante.
—Vale, vale. Te compraré lo que quieras —ofreció Nora. Frotó su cara contra la de él, haciendo que Jackie palideciera mientras ella continuaba—: Tu hermana solo quiere pasar un rato con su hermanito. ¿De verdad eres tan cruel como para no ver el amor que te tiene tu hermana?
—¡Déjate de teatros, Nono! Xiu es mucho mejor actriz que tú. Al menos, ella resulta creíble cuando lo hace —replicó Jackie con cara de póker.
—Si Xiu’er estuviera aquí, ¿seguirías tan reacio?
—No, en absoluto —respondió Jackie sin dudarlo ni un segundo—. Porque cuando Xiu dice que quiere pasar tiempo conmigo, no tiene segundas intenciones como tú. —Braceó, intentando obligarla a que lo bajara, pero ella no lo hizo. Al fin y al cabo, sabía lo mucho que él detestaba que lo trataran como a un niño pequeño. No había mejor forma de fastidiarlo—. ¡Te estás aprovechando de la situación!
—Jackie, no tienes ni idea. No te he traído para aprovecharme de la situación, ¡sino que pienso aprovecharme de ti por completo!
—¡¿Qué?!
—Je, je, je…
La risa malvada de Nora ya lo estaba sacando de quicio. ¿Tan importante era para ella comportarse como una gamberra? ¡Ah! Cómo deseaba que su hermana Xiu estuviera allí para salvarlo de esa explotadora de Nono. Pero como Xiu se había ido a Ciudad Lin hacía dos días, no tenía forma de salir de la situación. No le quedó más remedio que abandonar sus intentos de escapar.
—Vas a usarme para pedirle a mamá que te reactive las tarjetas, ¿verdad?
Nora enarcó una ceja, sorprendida de que su hermanito hubiera descubierto sus planes mucho antes de lo que ella creía. ¡Joder, qué bueno era! Con razón Xiu siempre la insultaba comparándola con Jackie, ya que el pequeño era mucho más listo que ella.
—Hermanito, ahora mismo me siento orgullosa de ser la hermana de un genio.
Jackie puso los ojos en blanco ante Nora, que esta vez ni siquiera se molestó en ocultar sus verdaderas intenciones.
—Podrías habérmelo pedido por las buenas en lugar de secuestrarme. —Nora no respondió, y él añadió—: Pero si mamá se entera de que me has secuestrado, te va a matar.
—No te preocupes. Papá me salvará de su malvada esposa —replicó Nora con seguridad.
—Eres un verdadero caso —dijo Jackie, de repente abatido—. Ahora sí que dudo que seamos hermanos de verdad.
Nora lo fulminó con la mirada. —¡Oye! Solo porque te tome el pelo llamándote adoptado, no te atrevas a cuestionar nuestra relación. Por muy tonta que sea, sigo siendo tu hermana mayor y nadie puede cambiar eso. ¡Ni siquiera tú!
Jackie guardó silencio, pero asintió. No lo había dicho por decir; lo pensaba de verdad cuando dijo que su hermana era un caso. Se pasaba días repitiendo que él era el adoptado, pero si cualquier otra persona lo ponía en duda, le sacaría los ojos por cuestionar el vínculo que los unía.
Le dio un beso en la mejilla, haciendo que él se quejara, y añadió: —Además, con un hermano genio como tú, mi falta de inteligencia puede pasarse por alto. —Continuó mimándolo entre sus brazos como si fuera un osito de peluche—. ¿De verdad me querrías menos si fuera un poco tonta?
—No… —Aunque sonó forzado, Jackie respondió con sinceridad.
Nora soltó una risita mientras seguía acosándolo a besos. —Por esto te quiero tanto. ¡Mi conejito!
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