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Despertar de Clase SSS: Empiezo con un Sistema de Elección de Nivel Divino - Capítulo 160

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  3. Capítulo 160 - 160 La Lanza del Soberano el Colmillo del Glotón
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160: La Lanza del Soberano, el Colmillo del Glotón 160: La Lanza del Soberano, el Colmillo del Glotón Cuando Ainsworth oyó las palabras de Elyndra, se quedó pasmado mientras repetía lo que había escuchado, como si no estuviera seguro de haber oído mal: —¿Avanzar juntos?

¿Luchar para llegar a mi lado?

¿Asegurarte de que nunca esté solo?

«¿Se me está confesando Elyndra?

¿O sus palabras son pura rivalidad sin connotaciones románticas?».

Ainsworth sabía que una de las grandes ideas erróneas de la vida incluía la pregunta «¿Le gusto?».

Por eso, no se atrevió a darle más vueltas ni a hacer más suposiciones, ya que solo lo conduciría a más dudas sin resolver.

Al final, acabó pensando: «Si es pura rivalidad o si de verdad siente algo por mí, lo sabré después de nuestro combate, sobre todo cuando le confiese mi amor.

Por ahora, debería centrarme en este combate».

Recuperando la compostura, Ainsworth no soltó el cuchillo de cocina, sino que le preguntó a Elyndra: —¿Quieres continuar el combate o no?

Ya deberías conocer la brecha que hay entre nosotros.

Por no hablar de ti, solo una persona en la Tierra puede derrotarme.

Al recordar algo, Ainsworth decidió revelar una de sus especialidades que podría ayudar a Elyndra en su prueba de sucesión al trono: —Con mis habilidades, puedo matar a cualquiera que no sea El Más Fuerte del Mundo.

Mis métodos impiden que otros puedan rastrear el asesinato hasta dar conmigo.

Consciente de las intenciones de Ainsworth, Elyndra tomó nota de lo que dijo, pero actuó como si no tuviera intención de asesinar a sus hermanas.

En su lugar, respondió a la primera pregunta de él: —Al principio, mi propósito al combatir contigo era ver si eras digno de ser mi igual.

—Ahora, la situación ha cambiado y nuestros papeles se han invertido.

Continuemos nuestro duelo, pero esta vez, seré yo quien te convenza de que soy digna de estar a tu lado.

Al oír la directa declaración de Elyndra, Ainsworth se rio entre dientes y contestó: —Entonces, lo espero con ansias.

Sin rechazar su intención de combatir con él para demostrar su valía, usó Libertad de Movimiento para teletransportarse a cien metros de ella.

Tras liberar a Elyndra de su cuchillo de cocina, que antes le había apuntado al cuello, le dio una distancia considerable entre ellos para que pudiera prepararse a fondo.

«Tengo muchas habilidades y técnicas, pero como es un simple combate de entrenamiento, usaré las que sean difíciles de contrarrestar, pero no imposibles.

Ya domino mi poder, así que no me encontraré en una situación en la que pueda matar a alguien accidentalmente con él».

Con ese pensamiento en mente, Ainsworth le dijo a Elyndra: —Te dejaré hacer el primer movimiento.

Elyndra no se negó mientras agarraba con fuerza la empuñadura de Separación Real y la imbuía de energía Tiránica, aura, maná y Energía de Gobernancia.

Al igual que Ainsworth, Elyndra había despertado tanto el aura como el maná, a diferencia de Dante, que solo había despertado el aura, y de Nyx, que solo había despertado el maná.

Sin embargo, a diferencia de él, Elyndra no podía usarlos de forma intercambiable, como usar el aura como maná.

No obstante, aún podía utilizarlo al ejecutar su Arte de Espada Imperial de Valtoria como amplificador de su poder.

Elyndra estabilizó su respiración; Separación Real brillaba con un fulgor dominante.

Lanzó una estocada y, en ese instante, la espada ya no era una hoja, sino el decreto de una soberana.

Una lanza de energía Tiránica concentrada brotó de la punta, perforando hacia adelante con la fuerza de marcar a toda oposición como meros súbditos.

No era simplemente filo o fuerza.

Era la ley.

—¡Arte de Espada Imperial de Valtoria, Estilo 3: La Lanza del Soberano!

El aire se colapsó en una delgada línea que se extendía sin fin, la propia realidad se abría para dar paso a la estocada de la soberana.

Ainsworth reaccionó al instante, usando su superpoder de portales espaciales.

Al levantar la mano, unas ondas espaciales se formaron ante él, un vórtice de distorsión que se curvó hasta formar un portal circular.

El otro extremo se desplegó detrás de Elyndra, apuntado de tal forma que su propia lanza la golpearía en la espalda si lo atravesaba.

El choque fue inmediato.

La Lanza del Soberano presionó contra el espacio deformado, perforando la distorsión en espiral con una autoridad imparable.

Por un instante, el portal aguantó, redirigiendo el torrente de dominio.

Pero entonces, unas grietas recorrieron el espacio deformado como si fuera cristal bajo presión.

El arte de espada de Elyndra era más que energía.

Portaba una regla de subyugación, una que negaba incluso la manipulación del espacio.

Ainsworth entrecerró los ojos mientras la lanza atravesaba el portal que se colapsaba, partiéndolo como si se negara a ser contenida.

La estocada redirigida se liberó con violencia, su filo de soberanía sobrepasó su truco y se precipitó hacia él sin obstáculos.

Sonrió con suficiencia a pesar del peligro.

—Como era de esperar de una Princesa Heredera de Valtoria.

Incluso el propio espacio se rinde a tu voluntad.

—Sin embargo, aunque no use el mismo truco dos veces, tengo todo un arsenal de ellos.

Decidiendo no esconderse de nuevo en la dimensión alternativa, Ainsworth utilizó los cuchillos de cocina que tenía en las manos, así como su talento de Cocina de Nivel Divino, mientras susurraba: —Arte del Cuchillo: Colmillo Devorador.

Las hojas brillaron con un extraño lustre; ya no eran de acero ordinario, sino recipientes de hambre.

Mientras la Lanza del Soberano de Elyndra se abalanzaba hacia él, los cuchillos trazaron una amplia cruz en el aire.

Una regla de gula hizo erupción.

Los cuchillos mordieron la propia energía, «masticando» la estocada de dominio y atrayéndola hacia su interior.

El poder Tiránico que debería haber aplastado toda resistencia se curvó en cambio hacia los filos de sus hojas, succionado como un festín que es devorado.

Los cuchillos materializados pulsaron con un peso y una dureza nuevos, y su durabilidad se multiplicó como si la energía soberana que consumían los templara.

Sin embargo, Ainsworth no permitió que la técnica se atiborrara por completo.

Con un control preciso, detuvo el hambre de los cuchillos antes de que lo engulleran todo.

El resto del ataque de Elyndra fue redirigido hacia el cielo en un torrente de luz resplandeciente.

Arriba, los cielos se abrieron con el fulgor de un decreto rechazado.

Ainsworth hizo girar los cuchillos, con los ojos brillantes de concentración.

—Transmutación Culinaria.

Bajo los efectos de la Transmutación Culinaria (SSS), la energía liberada se plegó sobre sí misma, compactándose en una esfera de luz que se transformó en algo tangible.

Al instante siguiente, se condensó en un plato de comida humeante que flotaba ante él.

Lo atrapó con despreocupación con una mano, le dio un bocado y sonrió mientras el poder se disolvía en su cuerpo.

La fuerza de la Lanza del Soberano de Elyndra fluyó por sus venas, completamente devorada de una manera que parecía imposible.

Los ojos de Elyndra se abrieron de par en par al darse cuenta de lo que acababa de suceder.

Su técnica no solo había sido anulada, sino que se había convertido en alimento.

—Tú… ¿te comiste mi arte de espada?

—preguntó ella, atónita.

Ainsworth se lamió los labios, con el cuchillo de cocina brillando débilmente en su mano.

—Un manjar digno de la realeza.

Pero debo decir que tu sabor es un poco demasiado dominante.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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