Destino equivocado - Capítulo 33
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33: capitulo 33:Ada Ravenwood 33: capitulo 33:Ada Ravenwood Mientras Elizabeth terminaba de hablar, las enormes puertas del comedor se abrieron de golpe.
El estruendo hizo que varias mesas guardaran silencio.
Una figura apareció en el umbral.
Era una chica que ninguno de ellos había visto jamás.
Ni Aisha.
Ni Leo.
Ni Elizabeth.
Ni siquiera fuera de la escuela.
Pero había algo en ella que no se sentía nuevo.
Se sentía… antiguo.
Su piel era pálida, casi de porcelana.
Rasgos finos y afilados como si hubieran sido esculpidos.
Sus labios eran naturalmente oscuros, y sus ojos, de un gris intenso, parecían analizarlo todo sin emoción.
Llevaba el cabello negro azabache, largo y perfectamente liso, cayendo como una sombra sobre sus hombros.
Joyas rojas antiguas adornaban su cuello y sus manos.
Una pequeña diadema oscura descansaba sobre su cabeza, discreta pero elegante.
No caminaba con prisa.
Caminaba como si el lugar le perteneciera.
Y entonces volteó.
Directamente hacia la mesa de Aisha.
—¿Saben quién es ella?
—murmuró Aisha sin apartar la mirada—.
Nunca la había visto por aquí.
—Yo tampoco —dijo Leo—.
¿Quién será?
—Puede ser una nueva estudiante —susurró Elizabeth.
Adriel frunció el ceño.
—¿A mitad del mes?
Eso no es normal.
—A veces pasa —respondió Isaac—, pero el director siempre lo anuncia… y no dijo nada.
—Exacto —añadió Estela—.
No la conozco, pero… su presencia es muy fuerte.
Isaac inclinó ligeramente la cabeza, escuchando la conversación de la mesa de al lado.
—Ella es Violeta Noctariel —susurró un estudiante—.
Enemiga de los Ravenwood.
—Esto se pondrá interesante —respondió otro—.
Dicen que su familia fue destruida por ellos.
Isaac palideció.
—¿Escucharon eso?
Todos lo miraron.
—Se llama Violeta Noctariel… y dicen que es enemiga de los Ravenwood.
El corazón de Aisha dio un vuelco.
—¿Y qué quiere con nosotros?
—No lo sé —dijo Isaac en voz baja—.
Pero viene hacia aquí.
La conversación murió en la mesa.
Violeta avanzó entre los estudiantes como si el ruido no existiera.
Cuando llegó frente a Aisha, se detuvo.
El comedor entero parecía observar.
—Hola, Aisha Ravenwood.
Su voz era suave.
Controlada.
Elegante.
Aisha se puso de pie lentamente.
—Un gusto… ¿y tú eres?
La chica inclinó apenas la cabeza.
—Violeta Noctariel.
Sus ojos grises brillaron con algo que no era exactamente ira.
Era desprecio.
—Quizás tú no me conoces —continuó—, pero tus antepasados conocen muy bien el nombre de mi familia.
El aire se volvió pesado.
Adriel se levantó.
—Espera, ¿de qué estás hablando?
Ni siquiera sabemos quién eres.
Violeta giró la mirada hacia él.
Una sonrisa leve apareció en su rostro.
—Otro Ravenwood.
Lo recorrió con la mirada.
—Pero más… decepcionante.
Adriel apretó los puños.
—Cuida tus palabras.
Qué ironía.
Todos los verdaderos Ravenwood pertenecían a la Casa del Eclipse.
Su sonrisa se afiló.
—Pero claro… las ramas débiles del árbol siempre caen primero.
—Será mejor que te vayas —dijo Aisha con firmeza—.
No quiero empezar una pelea.
Violeta volvió a mirarla.
Esta vez, la expresión cambió.
Ya no era solo desprecio.
Era algo más profundo.
Dolor convertido en odio.
—No vine a pelear hoy.
Se inclinó apenas hacia ella.
—Vine a advertirte.
El silencio era absoluto.
—Voy a destruirte, Aisha Ravenwood.
No gritó.
No amenazó.
Simplemente lo afirmó.
—Me cambié de escuela por ti.
Por tu apellido.
Por lo que tu familia le hizo a la mía.
Los murmullos comenzaron a crecer alrededor.
—Tal vez tú no sepas nada —añadió—.
Pero pronto conocerás la traición que marcó a los Noctariel.
Retrocedió un paso.
—Nos veremos pronto.
Y sonrió.
Una sonrisa tranquila.
Segura.
Como alguien que ya sabe cómo terminará la historia.
Se dio la vuelta y salió del comedor sin prisa.
El ruido volvió poco a poco.
Elizabeth fue la primera en hablar.
—¿Qué le pasa a esa loca?
Pero Aisha no respondió.
Porque en los ojos de Violeta no había locura.
Había algo peor.
Había verdad.
—¿Y si buscamos en la biblioteca?
—propuso Elizabeth de repente—.
Ahí hay registros de todas las familias antiguas.
Adriel asintió de inmediato.
—Por supuesto.
Si ese apellido es tan importante, debe estar ahí.
Sin perder más tiempo, los seis se dirigieron a la biblioteca.
El lugar estaba casi vacío, iluminado por lámparas flotantes que proyectaban una luz dorada sobre los estantes interminables.
Isaac localizó el libro que buscaban.
Era enorme.
Un volumen antiguo de casi tres mil páginas titulado Linajes Nobles del Mundo Mágico.
Contenía registros de apellidos poderosos… y apenas unas pocas páginas dedicadas a familias sin relevancia mágica.
Lo colocaron sobre una mesa central.
Estela, la más paciente de todos, se sentó frente al libro.
—Déjenmelo a mí —dijo con calma.
Leo comenzó a caminar de un lado a otro.
—Apúrate… —¿Quieres hacerlo tú?
—respondió Estela sin levantar la vista.
Leo se quedó en silencio.
Las páginas crujían mientras Estela avanzaba lentamente, leyendo nombres antiguos y descripciones olvidadas.
De pronto se detuvo.
Sus ojos se abrieron ligeramente.
—Lo tengo… La familia Noctariel.
Todos se acercaron de inmediato.
Aisha sintió un nudo en el estómago.
Estela comenzó a leer en voz alta: —“La familia Noctariel era una de las más respetadas en el mundo mágico.
Poseían un poder absoluto y un linaje considerado superior por el Comité Mágico…” Isaac intercambió una mirada con Adriel.
Estela continuó: —“Durante generaciones, mantuvieron una alianza estable con la familia Ravenwood.
Ambas casas firmaron un pacto mágico para preservar el equilibrio entre especies y permitir la convivencia sin necesidad de portales, cuyo uso era considerado extremadamente peligroso.” Aisha frunció el ceño.
—Eso no lo sabía… Estela tragó saliva antes de seguir.
—“Sin embargo, la ambición cambió el destino de ambas familias.
Ada Ravenwood, temiendo que los Noctariel superaran la influencia de su linaje, aprovechó una situación decisiva.” Aisha murmuró: —Ada… ese nombre está en nuestro árbol genealógico es nuestra abuela..
Estela siguió leyendo, su voz cada vez más tensa.
—“Una noche, Ada Ravenwood encontró a Sonia Noctariel junto a un portal.
Sonia intentaba cerrarlo para evitar una catástrofe.
Ada denunció el acto ante el Comité Mágico, acusándola falsamente de romper el pacto y traicionar el equilibrio establecido.” El silencio se volvió pesado.
—“El Comité creyó la acusación.
La familia Noctariel fue despojada de sus títulos, tierras y reconocimiento.
Sonia Noctariel fue ejecutada mágicamente por traición.
Su esposo, Gael Noctariel, fue marcado como traidor y condenado al exilio, quedando viudo con una hija de doce años y un hijo de diez.” Estela bajó la voz para leer la última línea.
—“Desde entonces, las generaciones Noctariel juraron odio eterno contra los Ravenwood.” El libro se cerró lentamente.
Nadie habló durante varios segundos.
Aisha sentía que el suelo ya no era firme bajo sus pies.
—Entonces… —murmuró Isaac— ahora todo tiene sentido.
Violeta creció escuchando que los Ravenwood destruyeron a su familia.
Leo apretó la mandíbula.
—¿Y por eso quiere venganza?
¿Por algo que pasó hace años?
Elizabeth los miró con seriedad.
—No es “algo que pasó”.
Ejecutaron a su abuela… .
Destruyeron su linaje.
Es evidente.
Adriel habló por primera vez.
—Quizás no solo quiere venganza.
Quizás quiere recuperar el legado de su familia.
Aisha cerró los ojos por un momento.
Ada Ravenwood.
Ese nombre estaba en su árbol genealógico.
El silencio en la biblioteca era pesado.
Adriel fue el primero en reaccionar.
—Ada Ravenwood… —dijo con voz baja— es nuestra abuela.
Las palabras cayeron como una piedra en el centro de la mesa.
Estela levantó la mirada lentamente.
—Eso significa… que Sonia Noctariel era la abuela de Violeta.
Isaac tragó saliva.
—Y los hijos de Gael Noctariel… —continuó Estela— uno de ellos debe ser su madre o su padre.
Aisha sintió un escalofrío recorrerle la espalda.
—Por eso nos odia —susurró.
Leo, intentando romper la tensión, soltó una pequeña risa nerviosa.
—Wow… ¿se dan cuenta?
Estamos hablando de un drama familiar de generaciones.
Esto es el chisme más grande de la historia.
Sonrió.
Nadie más lo hizo.
Aisha lo miró con seriedad.
—Ahora no, Leo.
Él bajó la sonrisa lentamente.
—Lo siento… Aisha volvió la vista al libro cerrado.
—Al menos ahora sabemos por qué vino.
Elizabeth cruzó los brazos.
—No vino solo a intimidar.
Vino con un propósito.
—Y con una historia que la respalda —añadió Isaac.
Adriel apoyó las manos sobre la mesa.
—La pregunta no es por qué nos odia.
Todos lo miraron.
—La pregunta es qué piensa hacer para vengarse.
La lámpara flotante parpadeó levemente, como si la magia del lugar reaccionara a la conversación.
Aisha sintió algo incómodo en el pecho.
Si Ada Ravenwood realmente había traicionado a Sonia… Entonces su apellido estaba manchado.
Y Violeta no era solo una enemiga.
Era el resultado de un error que nunca fue reparado.
—Esto no se va a quedar así —murmuró Aisha.
Y en algún lugar del castillo… Una sombra parecía escuchar.
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