Leer Novelas
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
Avanzado
Iniciar sesión Registrarse
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
  • Configuración de usuario
Iniciar sesión Registrarse
Anterior
Siguiente

Destino equivocado - Capítulo 43

  1. Inicio
  2. Destino equivocado
  3. Capítulo 43 - 43 capitulo 43Voces y algo más
Anterior
Siguiente
Configuración
Tamaño de Fuente
A A 16px
Tipo de Fuente
Color de Fondo

43: capitulo 43:Voces y algo más 43: capitulo 43:Voces y algo más A la mañana siguiente, Josué se despertó junto a Aisha y Adriel.

Ambos le explicaron el plan con rapidez, sin entrar en demasiados detalles, y poco después caminaron hacia el lugar del entrenamiento: el Bosque de los Elfos y Hadas.

Cuando llegaron, todos ya estaban reunidos.

Adriel se acercó a Josué y le habló con seriedad: —Será mejor que te quedes sentado y observes.

—Y si ves que usamos demasiada energía… no te acerques.

Podría lastimarte.

Josué asintió, aunque no pudo evitar preguntar: —¿De verdad van a entrenar tanto solo para abrir ese portal?

Adriel lo miró fijamente.

—Haremos lo que sea necesario.

Josué se sentó sobre una roca, en silencio, observando.

No estaba preparado para lo que iba a ver.

La primera en moverse fue Aisha.

Por alguna extraña razón… le pareció la más poderosa de todos.

A su lado estaba Estela.

Ambas pertenecían a la Casa del Eclipse, y Josué notó de inmediato la diferencia: su energía era más oscura, más profunda… más peligrosa.

Desde las manos de Aisha comenzó a salir un humo negro, suave, casi como si estuviera vivo.

Lo moldeaba con facilidad, invocando sombras que parecían almas… ecos de algo que ya no estaba.

Josué sintió un escalofrío.

Era como si Aisha no solo usara magia… sino que pudiera sentir presencias invisibles y controlarlas.

Mientras tanto, Estela cerraba los ojos y susurraba palabras que Josué no podía entender.

Palabras prohibidas.

Símbolos comenzaron a formarse en el aire frente a ella, brillando con una energía extraña.

De ellos surgían figuras oscuras, como espíritus que respondían a su voluntad.

El bosque, poco a poco, empezó a oscurecerse a su alrededor.

Josué tragó saliva.

Luego miró hacia el otro lado.

Y lo que vio lo dejó sin aliento.

Una luz intensa iluminaba el claro.

Era Adriel.

Junto a él estaban Elizabeth, Isaac y Leo: la Casa del Sol.

Adriel liberaba una energía brillante que salía de sus manos y recorría su cuerpo como electricidad.

Lanzaba ráfagas de luz pura, poderosas, difíciles de contener.

Josué notó algo de inmediato: Su poder era enorme… pero también inestable.

A su lado, Isaac parecía completamente diferente.

Levantaba la tierra con un simple gesto, hacía girar el viento, controlaba el agua y generaba pequeñas llamas que crecían poco a poco.

Era equilibrio puro.

Como si dominara los cuatro elementos sin esfuerzo.

Más allá, Elizabeth se inclinó frente a una pequeña flor.

La tocó.

Y en segundos, la planta creció, extendiéndose con rapidez.

Luego simuló una herida en su brazo… y las mismas flores se movieron hacia ella, envolviéndola, sanando la piel al instante.

Josué abrió los ojos, sorprendido.

Parecía un poder suave… pero sabía que podía ser increíblemente útil.

Por último, Leo.

Movía el agua con rapidez, creando corrientes que giraban a su alrededor.

Lanzaba ataques veloces, sin dudar.

Josué notó su estilo al instante: Impulsivo.

Fuerte.

Pero menos técnico que los demás.

Se quedó en silencio, observando todo.

Nunca… en toda su vida había visto tanto poder junto.

Y por primera vez, entendió algo que lo inquietó profundamente: Si eso era solo entrenamiento… no quería imaginar lo que pasaría cuando abrieran el portal.

En medio del entrenamiento, mientras todos seguían concentrados en sus poderes, Josué sintió algo extraño.

Una voz.

Fría… grave… lejana, pero al mismo tiempo demasiado cerca.

—Todos se van a arrepentir… Josué se quedó paralizado.

—En el futuro… adviértelos… Un escalofrío recorrió todo su cuerpo.

—O será demasiado tarde.

Y entonces… una risa.

Oscura.

Vacía.

Siniestra.

Josué miró a su alrededor, alterado.

reaccionaba.

Nadie más parecía escucharla.

Por un instante, sintió como si no estuviera ahí… como si su mente hubiera sido arrastrada a otro lugar.

Cuando volvió en sí, todo había terminado.

El entrenamiento había acabado.

—¿Josué?

La voz de Aisha lo trajo de vuelta.

—¿Josué?

Lo llamó varias veces, acercándose.

—¿Por qué no respondes?

Él parpadeó, confundido.

—Yo… lo siento.

Leo se acercó rápidamente, curioso.

—Ok, eso no es normal —dijo—.

Primero las luces raras… y ahora esto.

—Dinos, ¿qué escuchaste?

Todos lo miraron.

Josué dudó un segundo.

—No lo sé… —dijo, algo asustado—.

Era una voz… grave.

—Dijo que todos nos vamos a arrepentir… en el futuro.

Tragó saliva.

—Y que… les advirtiera.

El silencio cayó.

Estela y Elizabeth intercambiaron miradas, confundidas.

Isaac fue el primero en hablar.

—¿No creen que podría ser Erevan?

Todos lo miraron.

—Ya ha pasado antes —continuó—.

Con los sueños… con las almas… Aisha negó levemente.

—Estoy segura de que intenta confundirnos —dijo con firmeza—.

—Quiere que dudemos… que fallemos en el plan.

Miró a todos.

—No podemos permitirlo.

Su voz se volvió más decidida.

—Debemos mantenernos firmes.

Confiar en que todo saldrá bien.

Pero luego, más bajo, añadió: —Aunque no podemos olvidar algo… El ambiente se tensó.

—Erevan es más fuerte que nunca.

Nadie respondió.

Todos lo sabían.

Aisha respiró hondo.

—Será mejor que volvamos.

Descansen.

Miró al grupo.

—En unos días… todo va a comenzar.

Y esta vez, nadie hizo preguntas.

Uno a uno, comenzaron a irse.

Pero Aisha y Josué se quedaron atrás.

El bosque quedó en silencio.

Josué miró el suelo por un momento, pensativo.

—¿Crees que será muy difícil… volver a mi mundo?

Aisha lo miró.

Su expresión era seria, como siempre.

—Sí —respondió sin rodeos—.

Será difícil.

Josué bajó la mirada.

—A veces… extraño a mis padres.

Su voz se quebró un poco.

—A veces los veo… como si estuvieran muertos.

Hizo una pausa.

—Y otras veces me pregunto si mi hermana sigue viva… o si también la perdí.

Aisha no respondió de inmediato.

No era buena con ese tipo de cosas.

Pero esta vez… hizo un esfuerzo.

—Ten paciencia —dijo finalmente.

Josué la miró.

—En este mundo… algunas cosas pueden volver.

Hizo una pequeña pausa.

—Pero no siempre.

Sus ojos se suavizaron un poco.

—Aun así… tengo fe en que tu hermana está en algún lugar.

Josué la observó, en silencio.

—Y cuando todo esto termine… la buscaremos.

Por primera vez, él sonrió.

Sin decir nada, la abrazó.

Aisha se tensó un segundo… pero luego le devolvió el abrazo.

A lo lejos, entre los árboles, Isaac observaba la escena.

Con los ojos entrecerrados.

Y una leve chispa de enojo en su mirada.

Sin decir nada, se dio la vuelta y se marchó junto a Elizabeth y Leo.

El bosque volvió a quedar en calma.

Pero algo… ya había comenzado a cambiar.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

Anterior
Siguiente
  • Inicio
  • Acerca de
  • Contacto
  • Política de privacidad

© 2025 LeerNovelas. Todos los derechos reservados

Iniciar sesión

¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

Registrarse

Regístrate en este sitio.

Iniciar sesión | ¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

¿Perdiste tu contraseña?

Por favor, introduce tu nombre de usuario o dirección de correo electrónico. Recibirás un enlace para crear una nueva contraseña por correo electrónico.

← Volver aLeer Novelas

Reportar capítulo