DESTINO MAS ALLA DEL CAOS - Capítulo 18
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- Capítulo 18 - 18 Capítulo 18 Lo que ya no puede ocultarse
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18: Capítulo 18: Lo que ya no puede ocultarse 18: Capítulo 18: Lo que ya no puede ocultarse El silencio fue lo primero.
No uno tranquilo.
No uno cómodo.
Uno… pesado.
El polvo aún flotaba en el aire.
Las paredes seguían agrietadas.
El suelo destruido.
Pero nadie hablaba.
Porque ya no era la destrucción lo que importaba.
Era él.
Hildal.
De pie.
Frente a todos.
Respirando lento.
Como si nada hubiera pasado.
Pero todo había cambiado.
Mira fue la primera en reaccionar.
“…Hildal…” Su voz tembló.
No por miedo.
Pero sí por algo cercano.
Incertidumbre.
Hildal levantó la mirada.
Sus ojos ya eran normales.
“Estoy bien.” Pero esa respuesta… no bastó.
Leonis cruzó los brazos.
“Eso no explica nada.” Directo.
Sin rodeos.
Kael soltó una risa nerviosa.
“Sí… porque… no sé ustedes, pero detener ataques en el aire no es muy normal que digamos.” Silencio.
Todos lo miraban.
Esperando.
Una respuesta.
Pero Hildal… no la tenía.
Bajó la mirada.
“…No sé qué fue eso.” Y era verdad.
Taren lo observaba en silencio.
Analizando.
No su expresión.
No su postura.
Su energía.
“…No es reciente.” Todos lo miraron.
Mira frunció el ceño.
“¿Qué quieres decir?” Taren no apartó la mirada de Hildal.
“Eso no apareció hoy.” Pausa.
“Solo… despertó.” El ambiente volvió a tensarse.
Leonis habló.
“¿Despertó de qué exactamente?” Taren tardó unos segundos.
“De algo que ya estaba en él.” Silencio.
Hildal apretó ligeramente los puños.
“¿Estás diciendo que yo…?” No terminó la frase.
Pero no hacía falta.
Taren respondió igual.
“No lo sé.” Y por primera vez… dudó.
“Pero no es humano.” Esa frase cayó pesado.
Mira negó de inmediato.
“Eso no es cierto.” Su voz fue firme.
Defensiva.
“Es Hildal.” Simple.
Directo.
Pero incluso ella… sabía que algo no encajaba.
Kael murmuró: “Bueno… después de hoy… normal normal… no es.” Leonis suspiró.
“Genial.” “Una calamidad ya era problema…” Miró a Hildal.
“…ahora tenemos dos.” Silencio.
Hildal no respondió.
Porque en el fondo… esa idea… ya había cruzado su mente.
Desvió la mirada.
Hacia Lyra.
Ella estaba sentada.
Apoyada contra una pared.
En silencio.
Observándolo.
Sus ojos… no tenían miedo.
No tenían duda.
Solo… certeza.
“Frenz…” Lo llamó suavemente.
Como si nada hubiera cambiado.
Como si… todo fuera exactamente igual.
Hildal se acercó.
Paso a paso.
Y se detuvo frente a ella.
“¿Estás bien?” Lyra asintió.
“Sí.” Pausa.
“Ahora sí.” Hildal frunció ligeramente el ceño.
“¿Ahora?” Lyra lo miró directamente.
Y por primera vez desde que despertó… sonrió de verdad.
“Porque ya no estás dormido.” Silencio.
Esa frase… no fue entendida por nadie más.
Pero a él… le golpeó diferente.
“…¿Qué significa eso?” Lyra inclinó levemente la cabeza.
“Que siempre fuiste así.” Pausa.
“Solo lo olvidaste.” El aire pareció volverse más denso.
Hildal retrocedió medio paso.
“Eso no tiene sentido.” Pero Lyra no discutió.
Solo lo observó.
Con esa calma… que siempre lo desarmaba.
“Lo entenderás.” Pausa.
“Cuando llegue el momento.” Silencio.
Leonis rodó los ojos.
“Sí, claro, más misterio, justo lo que necesitábamos.” Kael asintió.
“Me encanta cuando nadie explica nada.” Mira no dijo nada.
Pero seguía mirando a Hildal.
Como si intentara reconocerlo otra vez.
Como si… algo en él… ya no fuera el mismo.
Taren finalmente habló.
“Debemos movernos.” Todos lo miraron.
“Los hechiceros no se retiraron por miedo.” Pausa.
“Se retiraron para prepararse.” Silencio.
Leonis suspiró.
“Perfecto.
Más problemas.” Kael levantó una ceja.
“¿Y ahora qué?” Taren respondió sin dudar.
“Ahora… ellos vendrán con todo.” El ambiente se volvió más pesado.
Más serio.
Más real.
Esto ya no era algo pequeño.
Ya no era algo aislado.
Era una guerra.
Y apenas estaba comenzando.
Hildal volvió a mirar sus manos.
Esa sensación seguía ahí.
Dormida… pero presente.
Esperando.
Y por alguna razón… una parte de él… no tenía miedo.
Eso fue lo más preocupante.
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