DESTINO MAS ALLA DEL CAOS - Capítulo 17
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17: Capítulo 17: Lo que despierta 17: Capítulo 17: Lo que despierta El aire explotó.
No hubo aviso.
No hubo cuenta regresiva.
Solo acción.
“¡Ahora!” La orden fue clara.
Y los hechiceros se movieron al mismo tiempo.
Coordinados.
Precisos.
Como si ya hubieran hecho esto cientos de veces.
Tres de ellos avanzaron por los lados.
Uno por el frente.
El líder… no se movió.
Solo observaba.
La energía llenó el pasillo.
Brillaba.
Pesada.
Controlada.
El primero atacó.
Una descarga directa hacia Lyra.
Rápida.
Letal.
Pero no llegó.
La oscuridad reaccionó.
Se levantó como una pared viva.
Absorbió el impacto.
Lo deshizo.
“Como esperaba.” Dijo uno de ellos.
Otro apareció por la derecha.
Ataque cuerpo a cuerpo.
Un golpe directo.
Lyra no lo esquivó.
Lo detuvo.
Con una sola mano.
El impacto rompió el suelo bajo sus pies.
Pero ella no retrocedió.
Sus ojos no estaban enfocados.
No estaba luchando.
Estaba reaccionando.
Como un instinto.
“…No… se acerquen…” Su voz salió baja.
Fragmentada.
El tercer hechicero atacó desde atrás.
Una lanza de energía.
Directa a su espalda.
Hildal reaccionó.
Sin pensar.
“¡Lyra!” Se movió.
Se interpuso.
Pero antes de que el ataque lo alcanzara— La oscuridad cambió de dirección.
Lo rodeó.
Lo protegió.
Y destruyó el ataque.
Silencio.
Todos lo notaron.
Taren susurró: “…Lo eligió.” El líder entrecerró los ojos.
“Así que también responde a él.” Hildal se quedó quieto.
Respirando agitado.
Esa sensación otra vez.
Más fuerte.
Como si algo dentro de él… estuviera despertando.
“…¿Qué es esto…?” Pero no tuvo tiempo de pensar.
El siguiente ataque llegó.
Dos hechiceros juntos.
Ataque combinado.
Más rápido.
Más fuerte.
Lyra reaccionó tarde.
La explosión la golpeó.
Salió disparada.
Se estrelló contra otra pared.
“¡Lyra!” Hildal corrió hacia ella.
Pero esta vez— La oscuridad no lo dejó.
Se levantó entre ellos.
Agresiva.
Inestable.
Como si ya no distinguiera.
“…Aléjate…” La voz de Lyra salió desde los escombros.
Pero no era una advertencia.
Era desesperación.
Hildal apretó los puños.
“¡No!” Y avanzó.
La oscuridad reaccionó.
Se lanzó hacia él.
Pero esta vez— No se detuvo.
Lo golpeó.
Hildal salió despedido.
Se estrelló contra el suelo.
Silencio.
Mira gritó: “¡Hildal!” Leonis dio un paso.
“¡Esto ya no está bien!” Taren no apartó la mirada.
“…La resonancia se rompió.” El líder habló.
“Entonces ya no hay razón para contenerse.” Levantó la mano.
“Terminen esto.” La energía del grupo aumentó.
Todo apuntaba a Lyra.
Ataque final.
Hildal levantó la cabeza.
Su visión borrosa.
Su cuerpo dolía.
Pero lo único que veía… era a ella.
Sola.
Rodeada de enemigos.
A punto de ser eliminada.
“…No…” Algo dentro de él… se rompió.
No fue un sonido.
Fue una sensación.
Como una puerta abriéndose.
Como algo que siempre estuvo ahí… pero dormido.
“…No la toquen.” Se levantó.
Lentamente.
Su cuerpo temblaba.
Pero no de miedo.
De algo más.
Sus ojos… se oscurecieron.
No completamente.
Pero lo suficiente.
El aire a su alrededor cambió.
Más pesado.
Más… inestable.
El líder lo notó.
Y sonrió.
“Ah…” “Ahí estás.” Los hechiceros atacaron.
Todo al mismo tiempo.
Explosión.
Luz.
Energía.
Y entonces— Silencio.
Todo se detuvo.
Los ataques… no avanzaron.
Estaban detenidos en el aire.
Como si algo los sostuviera.
Como si el espacio mismo… se hubiera congelado.
Hildal estaba de pie.
En medio.
Respirando lento.
Sus ojos… ya no eran normales.
“…Dije…” Levantó ligeramente la mano.
Y la energía frente a él… se rompió.
Se desintegró.
Como polvo.
El impacto no ocurrió.
Nunca llegó.
Silencio absoluto.
Nadie se movía.
Nadie entendía.
Mira susurró: “…¿Qué… es eso…?” Leonis retrocedió.
“…Eso no es normal…” Taren no habló.
Pero sus ojos… lo decían todo.
“…Confirmado.” El líder dio un paso adelante.
Más interesado que nunca.
“Dos calamidades.” Pausa.
“En el mismo lugar.” Sonrió.
“Esto supera cualquier expectativa.” Hildal no respondió.
Solo dio un paso.
Hacia Lyra.
Y esta vez— La oscuridad no lo rechazó.
Se apartó.
Como si lo reconociera.
Como si… le perteneciera también.
Hildal llegó hasta ella.
Se detuvo frente a Lyra.
La miró.
Sus ojos comenzaron a volver lentamente a la normalidad.
Pero esa sensación… no desaparecía.
Seguía ahí.
Despierta.
Esperando.
El líder habló una última vez.
“Esto no termina aquí.” Se dio la vuelta.
“Retirada.” Los demás dudaron.
Pero obedecieron.
En segundos— desaparecieron.
El silencio volvió.
Pero nada… era igual.
Hildal seguía de pie.
Mirando sus manos.
Sintiendo ese poder.
Ese algo.
Que no entendía.
Pero que ahora sabía… que siempre estuvo ahí.
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