DESTINO MAS ALLA DEL CAOS - Capítulo 3
- Inicio
- DESTINO MAS ALLA DEL CAOS
- Capítulo 3 - 3 Capítulo 3 La chica que conoce su nombre
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo
3: Capítulo 3: La chica que conoce su nombre 3: Capítulo 3: La chica que conoce su nombre El joven siguió caminando entre la multitud.
La ciudad estaba completamente despierta.
Autos pasando a toda velocidad.
Personas caminando con prisa.
El ruido constante de la vida moderna llenaba cada rincón de las calles.
Pero algo seguía molestándolo.
Esa sensación extraña.
Era como un pequeño latido diferente dentro de su pecho.
Algo que no podía explicar.
Frunció el ceño mientras caminaba.
“Qué raro…” Sacó su teléfono del bolsillo.
Miró la hora.
“Genial… si corro ahora tal vez llegue a tiempo.” Guardó el teléfono y aceleró el paso.
Entonces escuchó una voz detrás de él.
“¡Hildal!” El joven levantó una mano sin voltear.
“¡Ya voy!” Un chico de cabello oscuro y expresión relajada lo alcanzó corriendo.
“Amigo, casi me dejas.” El joven suspiró.
“Es porque siempre llegas tarde.” El otro chico sonrió.
“Relájate, Hildal.” El nombre quedó claro.
El joven llamado Hildal ajustó la correa de su mochila.
“Si seguimos hablando vamos a llegar tarde.” “Sí, sí.” Caminaron unos metros más.
Pero de repente Hildal se detuvo.
Esa sensación volvió.
Más fuerte que antes.
Se llevó una mano al pecho.
“¿Otra vez…?” Su amigo lo miró.
“¿Qué pasa?” “No lo sé…” Hildal miró a su alrededor.
Personas caminando.
Un vendedor acomodando cajas.
Un grupo de estudiantes riendo.
Todo parecía completamente normal.
Pero entonces la gente empezó a mirar hacia un lado de la calle.
Primero unos pocos.
Luego más.
Algunos se detenían.
Otros giraban la cabeza.
Como si algo hubiera capturado la atención de todos.
El amigo de Hildal habló.
“Oye… ¿qué están mirando?” Hildal también miró.
Y entonces la vio.
Una chica caminaba entre la multitud.
Pero no era una chica cualquiera.
Su cabello blanco caía suavemente hasta su espalda, moviéndose con el viento como si fuera seda.
Su piel parecía casi luminosa bajo la luz del día.
Y sus ojos… eran tranquilos.
Antiguos.
Profundos.
Había algo en ella que hacía imposible apartar la mirada.
Varias personas se habían detenido para verla pasar.
Algunos hombres murmuraban entre ellos.
Una chica incluso susurró: “¿Es una modelo?” El amigo de Hildal abrió los ojos.
“Amigo…” Hildal no respondió.
Seguía mirándola.
Porque esa sensación en su pecho se había vuelto aún más fuerte.
La chica caminó lentamente.
Entre la multitud.
Entre todas las miradas.
Pero sus ojos estaban puestos en una sola persona.
Hildal.
Se detuvo a unos metros de él.
Durante unos segundos el mundo pareció quedarse en silencio.
Luego comenzó a caminar hacia él.
Paso a paso.
Tranquila.
Segura.
El amigo de Hildal susurró: “Amigo… creo que viene hacia ti.” Hildal tragó saliva.
“Sí… lo noté.” La chica se detuvo frente a él.
Lo observó directamente a los ojos.
Como si estuviera mirando algo que había buscado durante siglos.
Durante unos segundos no dijo nada.
Luego habló.
“Frenz.” Hildal parpadeó.
“¿Eh?” Se señaló a sí mismo.
“¿Yo?” La chica asintió suavemente.
“Frenz.” El amigo de Hildal miró entre ambos.
“Ok… esto se puso interesante.” Hildal frunció el ceño.
“Creo que te equivocaste.” Se rascó la cabeza.
“Mi nombre es Hildal.” La chica lo observó en silencio.
Luego respondió con calma.
“Lo sé.” Hildal se quedó quieto unos segundos.
“Entonces… ¿por qué me llamas Frenz?” La chica inclinó ligeramente la cabeza.
“Porque lo eres.” El amigo de Hildal soltó una pequeña risa.
“Amigo… si esto es una broma, está muy bien hecha.” Hildal lo ignoró.
“Escucha… creo que me estás confundiendo con alguien más.” Pero la chica no parecía dudar.
Seguía mirándolo como si lo conociera desde siempre.
Finalmente Hildal suspiró.
“Bueno… fue un gusto conocerte, pero tenemos que irnos.” Dio un paso para seguir caminando.
Después de unos segundos notó algo.
Alguien caminaba detrás de él.
Volteó.
La chica lo estaba siguiendo.
Hildal levantó una ceja.
“¿Ahora qué?” “Frenz.” “Hildal.” “Frenz.” “Hildal.” El amigo de Hildal comenzó a reír.
“Esto es increíble.” Hildal suspiró.
“¿Vas a seguirme todo el día?” “Sí.” Hildal parpadeó.
“¿Sí?” “Sí.” “¿Por qué?” La chica respondió con total tranquilidad.
“Te encontré.” Eso no explicaba nada.
Hildal se pasó una mano por el cabello.
“Esto va a ser un día muy largo.” Comenzó a caminar otra vez.
La chica lo siguió sin dudar.
Después de unos segundos Hildal habló.
“Al menos dime tu nombre.” La chica lo miró.
Luego respondió.
“Lyra.” Hildal repitió el nombre en voz baja.
“Lyra…” Sonaba extraño.
Pero también… extrañamente familiar.
Sacudió la cabeza.
“Bueno Lyra… mucho gusto.” Lyra lo observó.
Una pequeña sonrisa apareció en su rostro.
Porque aunque él no lo recordara todavía… habían vuelto a encontrarse.
Después de siglos.
Después de incontables vidas.
Muy lejos de la ciudad… en un lugar olvidado… algo antiguo despertaba lentamente.
Una presencia que había permanecido dormida durante eras.
Sus ojos se abrieron en la oscuridad.
Y una voz antigua susurró: “Las calamidades… han regresado.” El mundo aún no lo sabía.
Pero el destino que había comenzando siglos atrás… acababa de ponerse en movimiento otra vez.
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com