DESTINO MAS ALLA DEL CAOS - Capítulo 4
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4: Capítulo 4: Demasiado cerca 4: Capítulo 4: Demasiado cerca La universidad estaba llena.
Estudiantes entrando y saliendo.
Conversaciones por todos lados.
Risas.
El típico caos de cada mañana.
Hildal caminaba por el campus con una expresión cansada.
A su lado, su amigo no dejaba de sonreír.
Y detrás de él… Lyra.
Siempre a la misma distancia.
Siempre en silencio.
El amigo de Hildal finalmente habló.
“Amigo… tienes que explicarme esto.” Hildal ni siquiera lo miró.
“No hay nada que explicar.” “Una chica que parece modelo te sigue y te llama por otro nombre… y no hay nada que explicar.” Hildal suspiró.
“No la conozco.” “Claro, claro.” El amigo miró hacia atrás.
Y se quedó en silencio un segundo.
Lyra caminaba con calma.
Pero todos a su alrededor la miraban.
Algunos disimuladamente.
Otros sin vergüenza.
Un grupo de chicas susurraba.
“Esa chica es demasiado hermosa…” “¿Es nueva?” Un chico murmuró: “Es la más bonita que he visto aquí…” El amigo de Hildal volvió a hablar en voz baja.
“Amigo… en serio… esa chica no es normal.” Hildal lo ignoró.
Siguió caminando.
Hasta que llegaron al aula.
Entraron.
Algunos estudiantes ya estaban sentados.
Pero apenas cruzaron la puerta… el ambiente cambió.
El ruido bajó poco a poco.
Las miradas se dirigieron hacia ellos.
O más exactamente… hacia Lyra.
Una chica dejó caer su lápiz sin darse cuenta.
Un chico se quedó mirando fijamente.
Incluso alguien susurró: “¿Quién es ella…?” Hildal caminó hasta su asiento.
Se dejó caer en la silla.
“Por fin…” Pero al levantar la mirada… la vio.
Lyra estaba de pie frente a él.
Sin sentarse.
Solo mirándolo.
Hildal suspiró.
“Puedes sentarte, sabes.” Lyra inclinó ligeramente la cabeza.
“¿Aquí?” Señaló el asiento a su lado.
“Sí.” Lyra se sentó.
Con total naturalidad.
El amigo de Hildal se sentó al otro lado.
Aún sonriendo.
“Esto es demasiado bueno.” Hildal lo ignoró.
La clase comenzó.
El profesor entró.
“Buenos días.” “Buenos días…” Pero incluso el profesor se detuvo un segundo al ver a Lyra.
Parpadeó.
Luego carraspeó.
“Eh… bien… abramos el libro en la página—” Intentó continuar, pero varias miradas seguían desviándose hacia ella.
Lyra, por su parte… no estaba prestando atención a la clase.
Miraba a Hildal.
Sin disimular.
Sin apartar la vista.
Después de unos minutos… Hildal se inclinó ligeramente hacia ella.
“¿Puedes dejar de mirarme así?” Lyra respondió con total calma.
“No.” Hildal cerró los ojos un segundo.
“¿Por qué?” “Porque eres Frenz.” Hildal suspiró.
“Ya empezamos otra vez…” El amigo de Hildal susurró desde el otro lado.
“Amigo… creo que sí está obsesionada contigo.” Hildal murmuró: “Cállate.” Pasaron los minutos.
Pero la situación no mejoró.
Cada vez que Hildal miraba de reojo… Lyra seguía mirándolo.
Sin cambiar su expresión.
Sin cansarse.
En un momento, Hildal volteó de golpe.
“¿Qué?” Lyra respondió tranquilamente.
“Estoy observándote.” “Ya me di cuenta.” “Quiero entenderte.” Hildal parpadeó.
“¿Entenderme?” “Sí.” Hildal suspiró.
“No hay nada que entender.” Lyra lo miró unos segundos más.
Luego dijo algo en voz baja.
“Has cambiado.” Hildal frunció el ceño.
“Claro que he cambiado, no te conozco.” Lyra no respondió.
Solo siguió observándolo.
La clase continuó.
Pero el ambiente era extraño.
Tenso.
Curioso.
Cuando finalmente sonó el timbre… muchos estudiantes se levantaron de inmediato.
Pero varios seguían mirando a Lyra.
Algunos incluso se acercaron.
Una chica habló con una sonrisa.
“Hola… ¿eres nueva?” Lyra la miró.
“Sí.” “¿Cómo te llamas?” “Lyra.” “Mucho gusto, soy—” Pero antes de que pudiera terminar… Lyra ya no le estaba prestando atención.
Había vuelto a mirar a Hildal.
La chica se quedó incómoda.
“Eh… bueno…” Se alejó lentamente.
El amigo de Hildal comenzó a reír.
“Amigo… eso fue frío.” Hildal se levantó.
“Vamos a salir.” Pero cuando comenzó a caminar… alguien se acercó.
Una chica de cabello oscuro, mirada segura.
Se colocó frente a Hildal.
“Buenos días.” Hildal parpadeó.
“Ah… hola.” Ella sonrió.
“¿Vas a la siguiente clase?” “Sí.” “¿Vamos juntos?” Antes de que Hildal respondiera… el ambiente cambió.
Una presencia fría.
Silenciosa.
Lyra estaba mirando.
Directamente a la chica.
Sin expresión.
Sin parpadear.
La chica sintió algo.
Giró ligeramente la mirada hacia Lyra.
Y por un segundo… se sintió incómoda.
Muy incómoda.
Hildal notó la tensión.
“Eh… ella es—” Pero Lyra habló primero.
“¿Por qué lo estás tocando?” La chica parpadeó.
“¿Eh?” Hildal bajó la mirada.
La chica estaba sujetando ligeramente su brazo.
Se apartó un poco.
“Yo solo—” Lyra no apartó la mirada.
“Él es mío.” Silencio.
Total.
El amigo de Hildal abrió los ojos.
“Ok… esto se puso serio.” Hildal se llevó una mano al rostro.
“No… no soy de nadie.” Lyra lo miró.
“Sí lo eres.” Hildal suspiró.
“Esto va a ser peor de lo que pensé…” La chica dio un paso atrás.
Confundida.
“Creo que… mejor me voy.” Se alejó.
El amigo de Hildal comenzó a reír.
“Amigo… te acaban de reclamar en público.” Hildal lo ignoró.
Miró a Lyra.
“¿Por qué dijiste eso?” Lyra respondió con total calma.
“Porque es verdad.” Hildal negó con la cabeza.
“Definitivamente… este va a ser un día muy largo.” Lyra lo observó.
Y, por primera vez… parecía ligeramente… molesta.
Sin entender exactamente por qué.
Pero sintiéndolo.
Y eso… era solo el comienzo.
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