DESTINO MAS ALLA DEL CAOS - Capítulo 6
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6: Capítulo 6: Sombras y susurros 6: Capítulo 6: Sombras y susurros El sol de la tarde caía sobre la ciudad, pintando las calles de un tono cálido, pero para Hildal, todo parecía más pesado que nunca.
Sus pasos eran más lentos mientras salía del aula, y a su alrededor, la gente seguía su camino sin notar nada extraño.
Pero él sí lo sentía.
Lyra caminaba un poco delante de él, como siempre, su cabello blanco brillando bajo la luz y sus ojos fríos pero atentos.
Cada movimiento suyo parecía perfectamente calculado, como si pudiera anticipar cada paso de Hildal.
Leonis se detuvo junto a él.
“Amigo… ¿te pasa algo?
Te veo distraído.” Hildal suspiró.
“Lyra… ella… no sé, hay algo raro.” Leonis arqueó una ceja.
“¿Raro?
¿Cómo raro?” “No lo sé… es como si me estuviera observando… y no solo a mí, sino todo lo que hago.” Lyra se giró ligeramente, como si hubiera escuchado.
“Frenz…” murmuró, y Hildal sintió un escalofrío recorrer su espalda.
Más adelante, un grupo de estudiantes se acercaba al campus.
Entre ellos había una chica rubia, sonriente, que saludó a Hildal.
“¡Hildal!
¿Quieres venir a estudiar con nosotras después de clases?” Hildal tragó saliva y abrió la boca para responder, pero Lyra ya estaba a su lado, observando con una calma que helaba.
“Él está ocupado”, dijo con voz suave, pero cargada de autoridad.
La chica rubia se detuvo, sorprendida, y Hildal solo pudo murmurar: “Lyra… no es necesario…” “Sí lo es”, respondió ella, y se quedó mirándolo con esos ojos antiguos que nadie más podía comprender.
Leonis rodó los ojos.
“Ok… esto es nuevo.” Hildal intentó reír, pero no pudo.
La sensación de que Lyra no era solo una chica misteriosa, sino algo más… algo que podía verlo todo, se volvía más intensa.
Por la tarde, mientras caminaban por un parque cercano, Hildal soltó un suspiro.
“No entiendo… ¿por qué te interesas tanto en mí?” Lyra se detuvo, mirándolo fijamente.
“Porque eres Frenz… y nadie más importa.” Hildal parpadeó, sorprendido.
“¿Frenz?
Aún me cuesta acostumbrarme…” Ella sonrió suavemente.
“Lo harás.” En ese instante, un chico apareció de la nada, tropezando con una rama, pero Hildal lo reconoció inmediatamente: Leonis había traído a un amigo más, un joven de mirada intensa llamado Leonar.
“Hola… Hildal”, dijo él, con una sonrisa confiada.
Lyra lo miró de reojo, su expresión cambiando ligeramente.
Un destello de celos apareció, tan sutil que solo Hildal lo percibió.
“Vamos a caminar un poco más”, dijo Lyra, agarrando suavemente el brazo de Hildal y tirando de él hacia un sendero más tranquilo.
“No… no te preocupes por ellos”, dijo ella.
Hildal no respondió, solo sintió cómo la cercanía de Lyra hacía que su corazón latiera más rápido.
Mientras se alejaban, Hildal murmuró: “Esto… esto se está complicando.” Lyra lo miró y sonrió, un destello humano brillando en sus ojos antiguos.
“No me importa… solo quiero estar cerca de ti.” Un viento suave movió las hojas de los árboles, y por un instante, el mundo pareció detenerse.
Hildal miró a Lyra, y por primera vez, entendió algo: ella no era solo hermosa ni misteriosa.
Ella era alguien que lo veía como nadie más podía.
Y mientras la tarde caía, Hildal sintió un extraño presentimiento: que los días normales que él conocía ya no volverían… Porque con Lyra cerca, todo estaba a punto de cambiar.
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