Dios de los Embusteros - Capítulo 614
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Capítulo 614: Pantano de Veneno Oscuro
Un mes después. La temperatura había bajado significativamente en comparación con el mes pasado, mientras se preparaban para afrontar el invierno.
—Uf —suspiró Teo mientras se frotaba las manos para calentárselas—. Qué frío hace.
—Sí… Espera un momento. ¿Alguna vez has vivido un invierno? —preguntó Agata, que estaba sentada a su lado, con cara de sorpresa.
—Thersland es un país tropical. Solo hay temporada de verano y de lluvias durante todo el año, así que nunca he pasado tanto frío —negó Teo con la cabeza.
—Ah —Agata pensó un momento y asintió—. En ese caso, tienes que prepararte, ya que a partir de ahora hará más frío.
—Va a ser un asco —suspiró Teo.
—¿Mmm? He oído algo interesante. La verdad es que había olvidado que en Thersland solo hay dos estaciones —resonó la voz de Leonardo desde atrás, y Teo y Agata se giraron.
—Sí. Nunca lucho en esta estación —asintió Teo y se giró hacia Ava—. ¿Y tú, Ava?
Ava se limitó a señalar su pelaje con una sonrisa. —¡Kyu!
—Ningún problema, ¿eh? Necesito un pelaje como el tuyo… —suspiró Teo.
—Bueno, luchar en la nieve también es bastante complicado. Por eso solemos tener una habilidad de movimiento para asegurarnos de que podemos desenvolvernos en la nieve espesa.
—¿También nieva al otro lado?
—Sí. Tienen el mismo calendario que nosotros. Algunos países son diferentes, pero sí, también tienen invierno —asintió él.
—No me apetece salir… —suspiró Teo.
—Bueno, tienes tu Telequinesis, así que no tendrás problemas para moverte. Aun así, te enfrentarás al viento helado rozándote la piel —Leonardo se encogió de hombros—. De todos modos, te enseñaré a combatir el frío antes de que empiece a nevar.
—Genial. Lo espero con ganas —asintió Teo.
—Además, parece que tienes muchos admiradores fuera de este país —sonrió Leonardo con aire de suficiencia.
—¿A qué te refieres?
—Hay algunas potencias que piden tu cooperación.
—Pero no voy a ir a una misión internacional.
—No, no. No me refiero a eso.
—¿Eh? —ladeó Teo la cabeza, confuso.
—¿Es la misión internacional inversa? —preguntó Agata con tono inseguro.
—Exacto —dijo Leonardo levantando el pulgar.
—Ya veo —entendió Teo de inmediato tras oír la respuesta de Agata—. En lugar de que enviemos a nuestra gente a otros países para hacer misiones, otras potencias envían a su gente para colaborar con nosotros. ¿Es algo así?
—Sip.
—¿Ah, sí? No sé por qué creen que aceptaré…
—Bueno, hay una misión de la que ciertamente no puedes escapar.
—¿Que no puedo escapar? —frunció el ceño Teo.
—Sí. ¿Has oído hablar del Pantano de Veneno Oscuro?
—¿Pantano de Veneno Oscuro? —Teo se giró hacia Agata por reflejo, ya que se suponía que era ella quien debía responder a esa pregunta.
Agata asintió y explicó: —El Pantano de Veneno Oscuro es un lugar donde vive un Monstruo de Clase Rey conocido como el Rey Veneno. Así que… sí, va a ser peligroso. Quiero que lo tengas en cuenta por ahora.
—Cada invierno, el pantano venenoso se congela, por lo que no libera ningún miasma venenoso. Y el Rey Veneno entra en hibernación.
—En esta situación, es fácil para nosotros cruzar el Pantano de Veneno Oscuro para conseguir la Fruta Venenosa. Esta Fruta Venenosa permite eliminar el veneno del cuerpo de una persona. En otras palabras, es el antídoto más poderoso que puedas tener.
Teo frunció el ceño como si notara que algo iba mal. —¿Espera un momento. ¿Por qué los Expertos de Rango Mítico no consiguen este árbol?
Leonardo agitó la mano con aire de derrota. —El árbol venenoso está conectado con el propio Rey Veneno. Así que no me es posible conseguir uno. Si despierto a esa Bestia de Rango Mítico, nuestra batalla alterará el entorno y atraerá al Monstruo de Clase Mundial.
—Ah. Entonces, está el Experto de Rango Supremo.
—Deberías saber que los Expertos de Rango Supremo son más sensibles en comparación con los que están por debajo de ellos, ¿verdad?
—Sí.
—También se aplica a la inversa. En otras palabras, cuando te conviertes en un Experto de Rango Supremo, eres capaz de localizar a otros Expertos de Rango Supremo. Por eso usamos nuestra Conciencia para ocultar nuestro poder normalmente —explicó Leonardo.
Aunque Teo no sabía nada al respecto, esta era también la razón por la que Davi consiguió localizar al León Rojo mientras se ocultaba con su propia Conciencia.
—En ese caso, ¿significa que solo los Expertos de Rango Héroe como nosotros pueden hacerlo?
—Sí.
—Eso suena estúpido.
—Estoy totalmente de acuerdo —asintió Leonardo sin dudar—. Por desgracia, así son las cosas. Si pudiera cambiar esa regla, ya lo habría hecho.
—Entonces, ¿estáis usando a jovenzuelos como nosotros para conseguir estas frutas?
—Básicamente, sí —asintió Leonardo—. En nuestra Familia del Dios de la Guerra, solemos ayudar a otra potencia que nos guste y compartimos las frutas. Por supuesto, también recibimos los beneficios y a ti, que eres quien va, también se te pagará íntegramente.
—Normalmente, cada fruta puede darte alrededor de mil millones de Zils y su precio sube mucho más en una subasta. Solo hay seis frutas cada año.
—Nosotros recibiremos cuatro y la otra potencia, dos. De esas cuatro, tú te quedas la mitad. Puedes vendérselas a la familia o quedártelas.
—Suena como un buen trato —asintió Teo.
—Sin embargo, para no molestar al Rey Veneno, tenemos que ir en un grupo pequeño. En otras palabras, solo iremos en un grupo de seis… doce, incluyendo a la otra parte —añadió Agata.
—Así es. Planeo delegar en ti y en Lorenzo como líderes de esta operación. Puedes discutir con él a quién quieres llevar. Bueno, para ser sincero, esta es también la razón por la que tenemos una competición cada año. El ganador puede crear un equipo de su elección.
Teo suspiró. —Ya veo. Esto también significa que vamos a competir con otras potencias, ¿verdad?
—Sip. La habilidad de Lorenzo será útil, pero ten cuidado al usarla cerca del Rey Veneno. Básicamente, no uséis vuestro poder cerca de él, robad esas frutas y escapad. Eso es todo.
—Eso es bastante peligroso —se rascó Teo la nuca—. Suponiendo que acepte esta propuesta, ¿quién es nuestro socio?
Leonardo sonrió con aire de suficiencia mientras respondía en tono juguetón.
—Rusia.
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