Dios de los Embusteros - Capítulo 615
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Capítulo 615: Sorpresa inesperada
Tras recibir la noticia, Teo y Agata continuaron su entrenamiento durante un mes, ya que se preparaban para partir unos días después del año nuevo.
Agata también recopiló la información necesaria sobre esta colaboración mientras Teo tenía una conversación con Lorenzo.
Teo estaba sentado frente a Lorenzo, puesto que planeaban hablar sobre los miembros.
—Y bien, ¿qué opinas de los miembros? Mientras sean de la familia, podemos pedírselo. Aunque no sé si aceptarán o no —preguntó Lorenzo, exponiendo el problema.
—Mmm… —dijo Teo tras pensarlo un momento—. A decir verdad, no tengo ni idea. Tú conoces mejor a esta familia, así que es mejor que seas tú quien haga la propuesta primero.
—¿Ah, sí? —Lorenzo pensó un momento y se giró hacia Alice, que estaba sentada a su lado—. Alice es una de las integrantes, por supuesto. Esta es la ventaja de quedar primero en la competición anual. Puedes elegir a tu pareja. Y ya que estamos, de ninguna manera voy a dejar a mi mujer aquí. Estoy seguro de que harás lo mismo, ¿no?
—Sí —asintió Teo—. La traeré a esta misión, pero no es mi mujer.
—Genial. Creí que te la ibas a saltar, ¿sabes? —Lorenzo le guiñó el ojo derecho, ignorando la segunda frase.
—Para nada, es una gran oportunidad. Al fin y al cabo, la Fruta Venenosa es muy útil —dijo Teo encogiéndose de hombros.
—Me parece justo. Si el enemigo usa veneno, estaremos bien —asintió Lorenzo—. Así que nos quedan dos puestos.
—Esto es bastante problemático… —musitó Teo, bajando la mirada mientras sopesaba si debía llevar a más gente o no.
—¿A qué te refieres? —Lorenzo ladeó la cabeza, confuso.
—Me refiero a que también tenemos que compartir la recompensa con ellos, ¿no?
—¡Ah! Aunque solo obtendremos seis Frutas Venenosas, lo que al final se reduce a una para ti y una para mí, podemos extraer de la fruta para hacer varios sueros. Por eso no es gran cosa compartirla. Puedes dejarle la negociación a Felice —Lorenzo levantó el pulgar.
—Ya veo —dijo Teo—. Entonces, ¿tienes algún miembro en mente?
—De hecho, quiero que Luka venga con nosotros.
—¿Luka? —Teo ladeó la cabeza, confuso.
—Sí. Aunque Luka es un poco bárbaro, su fuerza es innegable. Después de todo, aunque el miasma venenoso está atrapado bajo la nieve y el hielo, los monstruos aún pueden deambular por allí. Va a ser útil. Además, su afinidad con el viento es buena para esta situación.
—Mmm. Entonces también deberíamos traer a su asistente —añadió Teo.
—¿Por qué? Mara debería ser la mejor opción aquí —Lorenzo frunció el ceño.
Teo se señaló a sí mismo. —Soy un ilusionista. Mi asistente es una ilusionista. Tú…
—Soy un guerrero mágico. Ella es una maga… Además de Luka, que es un luchador… Ya veo. Necesitas a alguien que se centre en nuestra defensa.
—Sí. Mi conejo puede ayudarnos con la potencia de fuego, así que no hacen falta más.
—Entendido —asintió Lorenzo—. Así incluso podremos negociar mejores condiciones con Luka. Es una buena idea.
—Sí. Te dejo la negociación a ti.
—Claro —dijo Lorenzo, y luego se giró hacia Felice—. En fin, pasemos al segundo tema.
—De acuerdo. Es sobre los miembros de Rusia, ¿verdad?
—Sí. Rusia ha enviado a sus representantes de tres grandes influencias: Zar, Alik y Guseva —dijo Lorenzo mientras le mostraba a Teo todos los miembros, dejándolo atónito.
—¿Eh? —Teo abrió los ojos de par en par, conmocionado, pues nunca esperó volver a encontrar a esa persona—. ¿Qué hace ella aquí?
—Supongo que para ti será una fiesta de reencuentro —dijo Lorenzo con una sonrisa ladina.
El nombre que sorprendió a Teo no era otro que el de su antigua compañera de equipo.
Alea Eilric.
—¿Cómo…? —Teo frunció el ceño.
—Yo soy el que necesita esa información. Sois cercanos, ¿no?
—Ni yo mismo lo sabía —dijo Teo, negando con la cabeza.
—Da igual. Según la información, no sé cómo lo consigue, pero ha sido aceptada por la emperatriz. Viene para acá con la princesa de hielo, Afanasia. Probablemente sea ella quien dirija el grupo.
—Fue todo un reto para mí en la Competición de Gran Gaia… —Lorenzo sonrió y suspiró—. En fin, es peligrosa y poderosa. Quiero que tengas cuidado a su alrededor.
—Aunque tampoco subestimaré a ninguno de los cuatro. De Alik, tenemos a Sofiya y Savin. Son Caballeros de primer nivel. Son un poderoso heredero y una poderosa heredera, así que puedes contar con ellos de vez en cuando.
—En cuanto a los de Zar… Son gente bastante arrogante. Son como los gobernantes de ese lugar, ya que su familia tiene al hombre más fuerte de Rusia. Aunque, en habilidades generales, Afanasia es mejor que ellos. Así que, en fin…
—Como sea, tu reputación en la Familia del Dios de la Guerra es buena, pero sigue siendo inferior a la mía. Sumado a nuestra diferencia de edad, yo seré el líder de esta operación. Intenté discutirlo, pero mi padre zanjó el asunto, así que lo siento, solo puedes ser el vicelíder.
Teo negó con la cabeza. —Está bien. Conozco bien mi posición.
—No te preocupes. Serás mi vicecapitán y todas las decisiones las tomarás tú. Yo solo me aseguraré de que todos cumpláis con vuestra parte —se rio Lorenzo entre dientes.
—De acuerdo. Díselo también a Luka y a Velio.
—Claro… —La expresión de Lorenzo se tornó seria de repente mientras miraba a Teo a los ojos—. Aun así, pase lo que pase, no dejaré que nadie te menosprecie. Es lo mínimo que puedo hacer.
Teo sonrió. —Gracias. Cuento contigo, Lorenzo.
—¡Ja, ja, ja! —rio Lorenzo a carcajadas mientras se levantaba del asiento—. En fin, te contactaré más tarde para la decisión final. Partimos el 5 de enero.
—Entendido.
…
Mientras tanto, en Rusia, dos chicas luchaban.
La primera mujer no era otra que Alea Eilric. Blandió sus espadas y, con expresión tranquila, destruyó todos los copos de nieve que estaban a punto de golpearla.
Bang.
El tajo fue preciso y veloz, partiéndolos perfectamente por la mitad.
De repente, la voz de una mujer resonó desde el frente.
—Tenemos la confirmación de la Familia del Dios de la Guerra. Parece que tu amigo viene con nosotros.
Alea se giró y miró a la mujer de pelo blanco. —¿Ah, sí?
—¿No te alegras? Pensé que habías venido aquí porque… —se interrumpió con una sonrisa.
—Bueno, han pasado unos meses… Y todavía no he conseguido ningún resultado.
—¿Que no? Estás de broma, ¿verdad?
—En comparación con él.
—…
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