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Dios de los Embusteros - Capítulo 617

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Capítulo 617: Reunión

Agata no pudo decir nada después de leer esa nota.

Por otro lado, Teo sentía curiosidad por saber hasta qué punto Nella estaba siendo controlada. Todavía recordaba lo ágil que era Nella cada vez que se encontraban, hasta el punto de que pudo pasarle un mensaje a escondidas en el banquete de la Competición de Grand Gaia.

Viendo que había logrado hacerlo a la perfección mientras estaba controlada, Nella aún debía de conservar una parte de su consciencia. Por eso, Teo quería saber más sobre la situación para ver si realmente necesitaría matar a Nella o no en una situación de vida o muerte.

Por supuesto, si tal cosa no era necesaria, estaría encantado de seguirle el juego. Después de todo, Nella era una de las pocas personas que todavía no le había mentido. Aunque su ambición era extraña, aún podía confiar en ella.

Aunque no quería tener nada que ver con la Familia Griffith, conocer a Nella y llevarse bien con ella como individuo era más que bienvenido.

Por eso se sintió mal al ver que lo que esperaba había ocurrido.

Teo sacudió la cabeza con impotencia y dijo: —De todos modos, no deberíamos quedarnos aquí. Marchemos.

El grupo asintió con la cabeza mientras Lorenzo volvía a mirar el mapa y señalaba el noroeste. —En fin, es en esta dirección.

—Vamos —dijo Teo, mirando a Luka para indicarle que era su turno.

—Tsk. Te ayudaré esta vez. —Luka dio una palmada mientras el viento comenzaba a formarse alrededor de sus pies, barriendo toda la nieve.

Sin la nieve, Luka pudo poner la mano en el suelo y usar su habilidad. —Torbellino. Es mejor que ninguno de ustedes haga movimientos innecesarios.

Tras usar esta técnica, el viento empezó a girar bajo ellos y se expandió hasta formar un tornado que, de alguna manera, se curvaba a cierta altura, transportándolos en la dirección que Lorenzo había señalado antes.

Teo utilizó su Telequinesis para apartar el aire frío, permitiendo que el grupo viajara a gran velocidad sin congelarse.

Solo tardaron unos segundos en encontrar un iglú en medio de la nada.

Sin embargo, los ojos de Teo no se fijaron primero en él. En su lugar, estaba mirando fijamente el Pantano de Veneno Oscuro en el que se iban a infiltrar después.

Podía ver un gas de dos colores que impregnaba el aire continuamente, envolviendo la región.

Según la información, el gas salía del suelo y del agua, lo que hacía que este lugar fuera inhabitable para todas las criaturas, excepto para las venenosas.

Como si notara la mirada de Teo, Agata dijo: —En un día normal, es mucho más denso que eso. No creo que puedas sobrevivir ni aunque traigas todos los antídotos.

—Sí. Afortunadamente, el gas venenoso de este lugar tiene color. Al fin y al cabo, el más peligroso suele ser inodoro e incoloro —asintió Teo con expresión seria.

—De acuerdo. —Lorenzo se unió a la conversación y les recordó que iban a encontrarse con sus compañeros.

El equipo de Rusia pareció haber sentido su presencia, así que todos salieron uno tras otro.

Luka volvió a curvar su tornado, permitiéndoles aterrizar a salvo en el suelo mientras el viento residual apartaba toda la nieve para darles una pequeña plataforma sobre la que estar de pie.

—Bienvenidos, bienvenidos. —Una mujer de pelo blanco agitó la mano con una sonrisa. Sus ojos blancos se entrelazaron con los de Lorenzo mientras una sonrisa aparecía en su rostro—. ¿Ha pasado tiempo, eh, Joven Maestro Lorenzo?

—No hay necesidad de tal honorífico. —Lorenzo negó con la cabeza—. Cooperamos en igualdad de condiciones, así que no hay por qué ser cortés.

—Oh, te lo agradezco. —Ella sonrió—. Aceptaré tu oferta y hablaré de manera informal entonces.

Teo, a su lado, la miraba fijamente antes de fijarse en la mujer rubia que estaba detrás de Afanasia.

Esta última también se fijó en él y asintió. No mostró abiertamente su relación, considerando que sería una grosería para Afanasia.

Afanasia aún no había mirado a Teo cuando dijo: —De todos modos, confiaremos en tu Habilidad de Teletransportación para ser los primeros en atraparlos.

—Claro. Aunque solo quiero decirte una cosa. Quien idea el plan no soy yo —sonrió Lorenzo.

—¿Oh? —Ella entrecerró los ojos y se giró hacia Teo, pensando que él sería la mejor opción aparte de Lorenzo—. Hola, mi nombre es Afanasia. Es un poco difícil de pronunciar y largo, así que llámame Ana.

—Es un placer —asintió Teo con la cabeza.

—Contaré contigo entonces.

—Sí.

El corazón de Ana empezó a acelerarse, ya que nunca esperó que Teo solo respondiera con la frase más corta posible, volviendo el ambiente incómodo.

Así que cambió de estrategia. —¿Estuviste en el mismo equipo que mi compañera, verdad? Te vi en el Grand Gaia.

Miró a Alea como si le indicara que se adelantara.

Alea esbozó una sonrisa incómoda mientras se rascaba la nuca. Acabó saludando a Teo con la mano y dijo: —Ha pasado tiempo, Teo.

—Ciertamente —asintió Teo con calma.

—Bueno, supongo que el reencuentro puede posponerse. Primero tenemos que ver si es capaz o no. Después de todo, su historial es demasiado superficial para que creamos en él. —Un tipo dio un paso al frente.

Todos se detuvieron un segundo y giraron la cabeza, mirando al que había soltado tal comentario.

Era Zhilov.

—¿Oh? ¿Acabas de decir que es un incompetente? —Lorenzo frunció el ceño, tomándoselo como algo personal.

—No lo he dicho. —Zhilov se encogió de hombros—. A diferencia de ti, cuyo historial es largo y fiable, apenas tenemos información sobre él. Solo están la Competición de Grand Gaia y la competición anual de la Familia del Dios de la Guerra.

—Su estrategia es buena, pero mandarnos no es tan fácil. Somos doce miembros en total y no tenemos ninguna experiencia trabajando juntos —explicó Zhilov, intentando ser lo más razonable posible.

—T… —Antes de que Lorenzo dijera algo, Teo lo detuvo y dijo—: No tengo ninguna intención de hacer que cooperemos en una pelea. Ocúpate de lo tuyo. Dijiste que no soy de fiar… Qué coincidencia… Puedo decirte lo mismo a ti.

La expresión de Zhilov se volvió fría mientras preguntaba con el ceño fruncido. —¿Qué has dicho?

—¿Necesito repetirlo? Bueno, supongo que debería decirlo en palabras simples. No me arrastres contigo, Sr. Incompetente.

La tensión aumentó cuando Lorenzo miró a Teo, apoyando su postura.

—¿Me estás llamando incompetente? ¿Crees que eres más fuerte que yo? —Zhilov entrecerró los ojos mientras daba un paso al frente, planeando confrontar a Teo.

—No necesito andarme con rodeos. No eres mi jefe ni nada por el estilo. ¿Me faltas el respeto y te ofendes cuando hago lo mismo? ¿Te falta un tornillo? —Teo no le tenía miedo a Zhilov, ni siquiera con sus antecedentes.

—En ese caso, ¿no deberíamos obtener una explicación de la líder de este grupo? —Lorenzo miró a Ana.

Ni siquiera Ana esperaba que Lorenzo protegiera abiertamente a Teo. No tenía idea de que Lorenzo tuviera una relación cercana con él.

Por eso se sintió ofendido cuando Zhilov soltó todas esas palabras. Declaró con un tono firme: —No me importa si detenemos la cooperación ahora mismo. Obviamente, mi Familia del Dios de la Guerra se lo llevará todo.

—No olvides que eres tú quien nos necesita, no al revés. —Lorenzo colocó su mano izquierda en la empuñadura y movió la hoja, preparándose para desenvainarla si era necesario.

—Ya es suficiente. —Ana suspiró y fulminó con la mirada a Zhilov—. Si planeas avergonzarte a ti mismo, puedes hacerlo solo. Si vas a continuar con esta declaración sin sentido, no tendré más opción que expulsarte.

—A quien tienes que enfrentar no es a mí ni a nadie en este lugar, sino a tu propia familia en casa. Tendrás que dar explicaciones por tu propia estupidez.

—Qué di… —Zhilov apretó los puños.

—¿Qué? Ni siquiera puedes derrotar a Alea… ¿Piensas desafiarme a mí? —El tono de Ana se volvió cada vez más frío—. Tu familia me ha otorgado el pleno derecho de expulsarte. Si no puedes obedecerme, lárgate.

Zhilov apretó los dientes y se dio la vuelta, resoplando.

Después de eso, Ana levantó la mano y un báculo de color plateado apareció en ella. Luego, agitó los dedos hacia arriba mientras la nieve se apartaba y comenzaban a aparecer bloques de hielo, formando gradualmente un iglú.

—Espero que esto sea suficiente como disculpa.

Lorenzo se detuvo un momento y miró a Teo.

Al ver que ya se había echado atrás, Lorenzo envainó su espada hasta que un chasquido resonó en sus oídos.

Dejó de insistir en el asunto.

—Supongo que es hora de que discutamos cómo vamos a lidiar con esto. —Ana suspiró y volvió a agitar la mano, formando otro iglú—. Podemos hablar ahí dentro. El resto puede ir a su respectivo iglú para resguardarse de la nieve.

—De acuerdo. —Lorenzo asintió—. Teo, conmigo.

—Entendido. —Entonces Teo miró a Agata y dijo—: Encárgate del resto por mí.

Agata asintió y retrocedió. Ava también saltó del hombro de Teo a la palma de Agata mientras esta la metía dentro.

Los ojos de Alea estaban fijos en Agata y Ava, ya que nunca las había visto en Thersland. Dejando a un lado a Ava, nunca pensó que Teo estaría acompañado por una mujer.

Por cómo se comportaba, no parecían tener una relación. Aun así, era raro que Teo se interesara por las mujeres, especialmente por una mujer cualquiera.

Por desgracia, no podía preguntar nada por el momento.

—Alea. —Ana enarcó las cejas como si le pidiera que se acercara.

Ella asintió sin dudar, ya que era el momento en que podía alejarse de los demás.

Los cuatro entraron en el tercer iglú, que no tenía nada dentro. Teo y Lorenzo dejaron su bolsa y colocaron una manta cálida en el suelo para que se sentaran.

—Espera, no vas a darnos algo… —preguntó Ana con tono burlón—. Solo somos unas pobres mujeres que…

Antes de que terminara sus palabras, Teo ya había sacado otra manta, pero se la dio a Alea, no a Ana, ya que no la conocía.

—Gracias. —Alea esbozó una pequeña sonrisa y aceptó la amabilidad de Teo.

Ana miró a Lorenzo como pidiendo el mismo trato que Alea. Sin embargo, Lorenzo se mantuvo firme y la ignoró.

—Tsk. Qué frío eres con una mujer. —Ana chasqueó la lengua y se sentó directamente sobre el hielo mientras se quejaba—: Como sea. No es que me afecte esto.

Como si no le gustara el trato de Lorenzo, no pudo evitar decir: —Lorenzo, ¿estás obsesionado conmigo? Quién diría que elegirías a una mujer con afinidad por el hielo como tu asistente.

—En absoluto. Ella es diferente a ti. —Lorenzo se encogió de hombros—. Deberías arreglar tu carácter de mierda o no conseguirás marido.

—Hmph. Soy yo la que elige, no ellos. —Ana agitó la mano como si le dijera que no le importaba porque podía elegir a quien quisiera.

—Como sea. Realmente no me importa tu vida. ¿No estamos aquí para discutir el problema?

—Aun así, ¿no es más interesante ver el reencuentro? —sonrió con aire de suficiencia y miró a Alea y Teo.

—¿Qué hay que discutir? —Alea negó con la cabeza—. Con solo un vistazo, sé que ha llevado una buena vida en Italia. Además, hablar de cosas sin importancia en una situación tan seria como esta será inútil, ¿verdad?

—De acuerdo. —Teo no dudó en admitirlo y dijo—: Aunque, nunca esperé que nos volviéramos a encontrar en esta situación.

—Sí. Simplemente sucedió así… Gracias a ti, por cierto.

Teo cerró los ojos, atando cabos. Pronto comprendió que fue Nina quien introdujo a Alea en la esfera de influencia de Ana. No, sus padres también podrían estar involucrados.

De cualquier manera, ya no parecía estar controlada por la Familia Griffith, puesto que ahora estaba bajo las órdenes de la emperatriz.

Ana y Lorenzo no sabían qué decir sobre sus conversaciones. Ambos parecían cercanos pero distantes al mismo tiempo.

Lorenzo suspiró y dijo: —En fin, nuestro plan tiene tres fases. Primero, voy a teletransportarnos. Estoy seguro de que saben que este lugar está rodeado de monstruos, ¿verdad? Los eliminaremos hasta que pueda usar mi teletransportación de nuevo.

—Continuaremos haciendo esto hasta que lleguemos a nuestro primer punto de control, desde donde solo podremos ir a pie. Esto va a ser problemático porque necesitamos luchar contra monstruos en el camino…

—Normalmente, los arrastraríamos fuera del rango de detección del Rey Veneno antes de matarlos, pero este año, vamos a rodearlos.

—¿Rodearlos? —Ana frunció el ceño.

—Haremos que Teo nos guíe. Su conejo puede localizar a los monstruos de los alrededores, así que deberíamos estar bastante seguros. Después de eso, tomaremos la fruta y huiremos de la escena.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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