Leer Novelas
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
Avanzado
Iniciar sesión Registrarse
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
  • Configuración de usuario
Iniciar sesión Registrarse
Anterior
Siguiente

Divorcio por error: Reconquistando a mi exmujer - Capítulo 194

  1. Inicio
  2. Divorcio por error: Reconquistando a mi exmujer
  3. Capítulo 194 - Capítulo 194: CAPÍTULO 194 Un amor tan cálido
Anterior
Siguiente
Configuración
Tamaño de Fuente
A A 16px
Tipo de Fuente
Color de Fondo

Capítulo 194: CAPÍTULO 194 Un amor tan cálido

Ivy

¿Quién diablos habla de un rollo de una noche?

Es un tipo raro, y esa es una razón de más para mantenerlo alejado de mi vida, de nuestras vidas.

Esa noche lo evalué; él…, él da la impresión de ser un imbécil de los grandes, frío y despiadado, no el tipo de hombre que persigue a una mujer, un acosador.

Ahora, empiezo a cuestionar esa intuición. No ha parado de hablar de esa noche, como si no se hubiera acostado con muchas mujeres después. ¿Qué les pasa a los hombres y sus farsas?

Suspirando, bajo de mi coche y camino hacia la puerta de casa. No tengo por qué dejar que este tipo, Ethan, me moleste más.

Solo tengo que seguir con esta actuación, estoy segura de que se hartará fácilmente.

Conseguí preparar un nuevo borrador y se lo envié por correo electrónico a Ethan.

No respondió ese día, pero sí a la mañana siguiente. Su respuesta fue breve y concisa: «Recibido. Se lo presentaré a la junta directiva y haré que mi asistente programe nuestra próxima reunión».

Mis dedos se detuvieron sobre el teclado durante unos instantes antes de que finalmente respondiera: «De acuerdo, gracias».

Me arrastro escaleras abajo para preparar el desayuno y alistar a Aria para su clase de ballet. Mary está fatal con la gripe desde anoche, y quería que descansara y no se preocupara por nada.

Así que tengo que encargarme de todo y preparar a Aria yo sola.

Poco después del mediodía, mi teléfono pita mientras estoy revisando el perfil de un cliente, y es Sabrina.

No he sabido nada de ella desde que se fue a ese viaje de negocios. Debería haberla llamado para saber cómo estaba, pero he estado muy ocupada; aunque eso no es excusa.

—Ivy —su voz sonó en mi oído al coger la llamada, haciendo que mi culpabilidad por no haberla contactado se disipara por completo.

—Buenas tardes, Sabrina —la saludé con una ligera risita.

—¿Cómo va el proyecto? He estado muy ocupada con el trabajo para contactarte —exhalé—. Siento no haber llamado yo tampoco. Por ahora va genial.

—No pasa nada. ¿Espero que Ethan no te esté dando problemas? —pregunta, y yo parpadeo. ¿Por qué iba a pensar eso? ¿Acaso sabe ella también que es un imbécil?

En serio, quiero soltarle que sí que lo ha sido. Pero no lo hago. —No, Sabrina. Es fácil trabajar con él —mentí, porque así es mucho más sencillo.

—Bueno, entonces… —la oigo dar una palmada—. Por cierto, me gustaría invitarte a almorzar a mi casa, mañana.

Desprevenida, parpadeo de nuevo. ¿Pero cuánto le gusto a esta mujer?

Abro los ojos como platos y tardo un momento en recuperar la compostura. —¿Que te gustaría invitarme a almorzar? —repetí.

—Sí, querida. Llevo un tiempo queriendo hacerlo —dijo con una risita. Para mi sorpresa, asentí. —Vale… —forzé entre dientes. Al notar mi vacilación, preguntó—: ¿Hay algún problema?

Respiro hondo, debatiéndome si contarle o no lo de Aria. Dudé uno o dos segundos antes de soltarlo de repente.

—La verdad es que… tengo una hija de cuatro años, Aria.

No me deja terminar. —¿¡Tienes una hija!? —canturreó, con la voz resonando.

—Sí, la tengo —respondí y continué—. El caso es que Mary, su niñera, está un poco indispuesta para cuidarla bien. ¿Te importaría que viniera conmigo? Si no, tendría que…

—¡Por supuesto! Me encanta tener niños cerca —noto un matiz de tristeza en su última inflexión, pero desaparece en cuanto vuelve a hablar—. ¡Me encantaría conocer a tu hija!

Suelto un suspiro de alivio. —De acuerdo, entonces, allí estaremos —le digo.

—Genial. Ah, y dime qué le gusta y haré que mi cocinero se lo prepare —había una risita suave en su tono—. Puedo adivinar tu plato favorito por nuestra última reunión.

Se me escapa una risita. —No es tiquismiquis. Sin embargo, con unos nuggets de pollo y espaguetis estará bien.

—De acuerdo, haré que mi mejor chef se los prepare —oí una sonrisa en su voz y, de alguna manera, a mí también me hizo sonreír.

Dejó escapar un lento suspiro. —Me alegro de que hayas aceptado venir a pasar un rato con esta mujer solitaria, temía que no lo hicieras. Gracias, Ivy.

Sonrío de oreja a oreja. —Gracias por invitarme, Sabrina. Supongo que entonces somos dos mujeres solitarias —le digo, y ella estalla en carcajadas.

Dejo el teléfono y, por alguna razón, mi sonrisa sigue pegada a mi cara. No conozco a Sabrina desde hace mucho, pero hay algo en ella que me hace sentir como si la conociera de toda la vida.

Yo… es que me siento cómoda con ella, casi demasiado cómoda, y tiene esta calidez maternal que me hace sentir a gusto.

Llamo a Bella y le cuento lo del almuerzo con Sabrina. —Aria también viene conmigo, está deseando conocerla —digo con una risita.

—Parece que le gustas un montón a esa mujer —dice Bella en un tono ligero.

Sonrío con ironía. —Es mutuo —me oigo decir—. Quiero decir, a mí también me cae muy bien, ¿sabes? Es tan cálida y es muy fácil hablar con ella.

—Estoy de acuerdo —dice—. ¿Y cómo está Mary, por cierto?

—Está mucho mejor —digo soltando un profundo suspiro—. ¿Cuándo vuelves?

La oigo exhalar ruidosamente. —No lo sé, mi maridito quiere que nos quedemos un poco más y, sinceramente, me lo estoy pasando bien, ha sido una gozada.

Vuelvo a asentir. —Se nota —digo—. Y estas vacaciones eran muy necesarias después de todo ese caos.

—Ya ves. Ha sido un torbellino, pero, a fin de cuentas, me alegro de que ya haya pasado —dice—. Y Dean está considerando levantar la orden contra su madre.

No sé qué decir a eso. No soy de las que confían en la gente fácilmente; cada fibra de mi ser todavía identifica a Judy como la mujer que hizo daño a mi hermana, pero… sigue siendo la madre de Dean… no se puede estar enfadado con ella para siempre.

Suelto una exhalación temblorosa. —Eso está… bien, supongo —le digo.

—Sí. Pero no te preocupes, sigo con los ojos bien abiertos en lo que a ella respecta —me asegura.

Inspiro bruscamente y vuelvo a asentir. —Está bien. Solo quiero que tengas cuidado, eso es todo.

La oigo exhalar profundamente. —Lo haré.

Se me dibuja una sonrisa. Eso es todo lo que necesitaba oír.

Dejo el teléfono sobre la mesa y respiro hondo. Ahora, tengo este almuerzo con Sabrina en lo que pensar todo el día.

Es algo bueno, en realidad.

Podría usarlo para desconectar de todo el estrés y la ansiedad que ese imbécil de Ethan me ha causado.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

Anterior
Siguiente
  • Inicio
  • Acerca de
  • Contacto
  • Política de privacidad

© 2025 LeerNovelas. Todos los derechos reservados

Iniciar sesión

¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

Registrarse

Regístrate en este sitio.

Iniciar sesión | ¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

¿Perdiste tu contraseña?

Por favor, introduce tu nombre de usuario o dirección de correo electrónico. Recibirás un enlace para crear una nueva contraseña por correo electrónico.

← Volver aLeer Novelas

Reportar capítulo