Divorcio por error: Reconquistando a mi exmujer - Capítulo 2
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2: CAPÍTULO 2 ¿Qué hago?
2: CAPÍTULO 2 ¿Qué hago?
Bella
Se me parte el corazón mientras veo a Dean marcharse furioso.
¿Me pide el divorcio, así como si nada?
¿Cómo hemos llegado a esto?
¿Cómo es que mi vida se ha convertido en una auténtica pesadilla en un solo día?
Esas fotos —murmuro mientras alargo la mano para cogerlas una tras otra—.
Cuatro hombres diferentes a los que no he visto nunca.
Parecen tan reales, pero no recuerdo haber estado en contacto con ninguno de estos hombres; ni en el pasado y, desde luego, no ahora.
Hay algo que no cuadra, pero no consigo saber qué es.
Quienquiera que esté detrás de esto solo quiere separarnos a Dean y a mí.
Pero no dejaré que lo consigan.
—No —la palabra se me escapa de la boca—.
No voy a renunciar a lo nuestro así como así.
Voy a luchar por mi hombre, por mi matrimonio.
Por lo que tengo con Dean merece la pena luchar —digo, con voz firme, mientras me recompongo.
¿Cómo voy a hacerlo?
Dean está tan enfadado que dudo que vaya a escuchar lo que tengo que decir.
Necesito a alguien que pueda hablar con él.
¿Pero quién?
¿Su madre?
Resoplo.
Judy es la última persona en la que debería pensar.
Siempre me ha odiado.
Nunca quiso que se casara conmigo.
Yo no era lo bastante buena.
Una bailarina exótica, una estríper cuya familia no tenía un céntimo.
Desde luego, no encajaba en el tipo de nuera con el que Judy soñaba.
Pero a Dean no le importó lo que ella pensara.
El amor que sentía por mí era demasiado real, demasiado profundo, demasiado apasionado; se casó conmigo en contra de los deseos de su madre.
Y estos dos años, hasta ahora, han sido los mejores de mi vida.
Dejo escapar un pequeño sollozo a pesar de mi intento por mantenerme fuerte.
Necesito hablar con alguien, no puedo con esto yo sola.
Pienso en Ashley.
Ahora mismo, necesito una amiga más que nada en el mundo.
Somos mejores amigas desde hace tres años.
Es alguien en quien confío, alguien que creería que soy inocente de esta acusación.
Rápidamente cojo el móvil, sollozando en voz baja mientras marco el número de Ashley.
Me tiembla la mano al sujetar el teléfono, esperando a que responda.
Suena una, dos veces, pero no responde.
Finalmente lo coge al tercer tono.
—Ashley —la llamo, mientras las lágrimas ruedan sin control por mis mejillas.
—¿Bella?
¿Qué pasa?
—pregunta, con un tono escéptico.
Tardo un momento en recomponerme y finalmente hablo.
—Ashley, Dean quiere el divorcio —suelto de sopetón.
Ella responde al otro lado de la línea.
—¿Qué?
¿Pero por qué?
Reprimo los sollozos.
—No es algo que pueda hablar por teléfono —replico, con la voz apenas un susurro.
—Ah, ¿estás en casa?
Puedo pasar a verte —dice Ashley con naturalidad.
Hay algo raro en su respuesta, pero no le doy importancia; probablemente está tan sorprendida como yo.
—Sí, estoy en casa —musito, y ella cuelga.
Aparto el teléfono.
Me levanto y empiezo a recoger mi ropa para guardarla de nuevo en el armario.
No voy a renunciar a mi amor por Dean.
Esperaré a que vuelva a casa, quizá entonces me escuche.
Al cabo de un rato suena el timbre.
Estoy en la cama, hecha un ovillo y llorando a lágrima viva.
Me levanto a rastras y bajo las escaleras.
Abro la puerta y allí está Ashley, impasible.
Sin dudarlo, la abrazo y lloro sobre su hombro.
Ella tarda un poco en acariciarme la espalda.
Me aparto y Ashley tiene una expresión extraña en el rostro.
—¿Qué ha pasado?
Me tomo mi tiempo para explicárselo todo.
Ella sostiene las fotos con una expresión indescifrable en el rostro.
Entonces se vuelve hacia mí.
—¿Bella, estás segura de que no conoces a ninguno de estos tíos?
—pregunta, con el rostro inexpresivo.
Hago una pausa y enarco una ceja.
No entiendo por qué Ashley me pregunta esto.
De todas las personas que hay, pensaba que ella era la que más confiaría en mí.
Pero supongo que me equivocaba.
—Claro que no, Ashley.
¿Por qué me preguntas eso?
—digo en voz baja, pero la decepción en mi tono se puede sentir a kilómetros.
Ashley cruza las piernas, sin inmutarse.
—No me malinterpretes, Bella.
Es solo que las fotos parecen muy reales —dice.
Vale, sí, en eso tiene razón.
Asiento.
—Sí —respondo—.
Alguien está detrás de esto, seguro —le digo, frunciendo el ceño.
Ella se acomoda en el sofá.
—¿Y qué vas a hacer al respecto?
—No lo sé, Ashley.
Por eso te he llamado.
Dean está furioso.
Mi Dean ni siquiera puede mirarme, quiere que me haya ido antes de que vuelva.
—Vaya, qué rápido —musita—.
Mira, Bella, si no confía en ti, ¿por qué no lo dejas?
Pongo los ojos en blanco.
Sinceramente, Ashley se está comportando de forma extraña; no es para nada lo que esperaba de ella.
—¿Dejar mi matrimonio, así como así?
—Niego con la cabeza—.
No lo haré.
Voy a luchar por nuestro amor.
Ella me interrumpe.
—No tiene sentido, Bella.
Eso lo agitará más.
Es imposible que te crea con estas pruebas.
No digo nada, simplemente rompo a llorar de nuevo.
Tengo los ojos hinchados de tanto llorar.
Ashley mira su reloj, se levanta y se acerca a mí, dándome un suave apretón en el hombro.
—Siento mucho esto, de verdad.
Pero por mucho que me gustaría quedarme, no puedo.
Tengo trabajo.
Pasaré a verte más tarde para ver cómo estás, ¿vale?
La miro con los ojos llenos de lágrimas y asiento.
—Llámame si pasa cualquier cosa, ¿sí?
—Ashley da media vuelta y se marcha.
Normalmente no le importa quedarse más tiempo en mi casa, pero irse así, con tantas prisas y sin mostrar ninguna compasión, me resulta extraño.
Sin embargo, tengo el corazón demasiado apesadumbrado como para pensar en eso ahora mismo.
Me quedo sentada, llorando y marcando el número de Dean.
Suena sin parar, pero no contesta.
Tras varios intentos, salta el buzón de voz.
Dios.
¿Qué hago?
¿Cómo demuestro mi inocencia?
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