Dominio: Antimateria - Capítulo 17
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- Capítulo 17 - 17 Capitulo 17-Aquello que no desaparece
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17: Capitulo 17-Aquello que no desaparece 17: Capitulo 17-Aquello que no desaparece El cielo del sector 1 estaba en calma.
Celestine caminaba con las manos detrás de la espalda, balanceándose ligeramente sobre sus talones, con los ojos cerrados y una sonrisa que no podía ocultar.
Su mente seguía allí… en el domo… en ese instante donde todo lo demás dejó de importar.
La adrenalina.
El impacto.
La conexión.
—Hm~… —tarareó suavemente.
A su lado, Aebal la observaba en silencio.
La conocía demasiado bien como para no notar ese cambio.
—…¿Verdaderamente te interesa?
La pregunta cayó directa.
Celestine abrió los ojos lentamente… pero su sonrisa no cambió en lo más mínimo.
Giró apenas el rostro hacia él.
—¿Tú qué crees, hermanito?
Aebal no dudó.
—Al principio fue curiosidad.
Eso es evidente.
—hizo una pausa— Pero ahora… ya no.
La miró de reojo.
—Ahora es algo más.
Celestine entrecerró los ojos.
Su expresión cambió de una sonrisa dulce… a una más traviesa… más intensa.
—Aaaawww~ —juntó las manos con emoción— ¡Me encanta que me conozcas tan bien!
Dio un pequeño salto.
—Definitivamente diste en el clavo~ Aebal suspiró, pero una leve sonrisa apareció en su rostro.
—Entonces dime… —añadió— ¿crees que él siente lo mismo?
Celestine se quedó en silencio unos segundos.
Luego negó suavemente con la cabeza.
—No lo sé… Se encogió de hombros, sin perder la sonrisa.
—Los chicos suelen ser lentos para notar esas cosas.
Aebal levantó una ceja.
—No encuentro fallas en esa lógica.
Ambos soltaron una pequeña risa.
Celestine miró al frente… con ese brillo en los ojos que ya empezaba a ser inconfundible.
—Pero ahora… —susurró— me interesa más que nunca.
La escena se disolvió lentamente.
Oscuridad.
Ruido.
Un estruendo lejano.
Desde la perspectiva de Kazel… todo era caos.
Escombros cayendo.
Estructuras colapsando.
Y una voz… Distorsionada… repetitiva… lejana… —Kazel… —Kazel… —Kazel… El eco se deformaba… como si viniera de todas partes al mismo tiempo.
Algo dentro de él se tensó.
Un fragmento… una sensación… algo que no lograba entender.
Y entonces— Blip.
—Oye… Kazel… ya despierta.
Sus ojos se abrieron de golpe.
Respiración agitada.
Sudor frío recorriendo su frente.
—Ya llegamos —dijo Aeryn suavemente.
Kazel giró la cabeza.
Ella estaba ahí… sentada a su lado… mirándolo con preocupación.
Sus ojos… su voz… Todo se calmó un poco.
Aeryn levantó la mano y acarició suavemente su mejilla.
—¿Estás bien?
Ese contacto… No era solo alivio.
Era paz.
Kazel cerró los ojos un segundo… y respiró.
—Sí… —dijo finalmente— solo… me quedé dormido.
Aeryn lo observó unos segundos más… Y luego sonrió.
—Así parece.
Desde enfrente, Kael y Kyami estaban viendo toda la escena en completo silencio.
Hasta que… —Vaya, tortolitos —dijo Kael con una sonrisa burlona— ya llegamos.
Kyami soltó una pequeña risa.
—Hora de bajar.
Curiosamente… Esta vez no hubo sonrojos.
Ni nervios.
Kazel y Aeryn simplemente… sonrieron.
El tren se detuvo.
Las puertas se abrieron.
Y el grupo descendió.
El contraste fue inmediato.
El sector 5… comparado con el sector 1… se sentía distinto.
Más ruidoso.
Más desgastado.
Más… real.
Kazel miró alrededor… y soltó una leve risa.
—Comparado con el sector 1… esto parece el patio trasero de un vecino soltero de 36 años.
Silencio.
Un segundo después— Todos estallaron en risas.
—No puedo discutir eso —dijo Kyami.
—Fue demasiado específico —añadió Kael.
El ambiente se relajó.
Se detuvieron un momento.
Era hora de separarse.
—Nos vemos mañana —dijo Kyami.
Pero antes de irse— Kael se acercó a ella… y sin dudar… le dio un beso en la mejilla.
—Hasta mañana.
Kyami parpadeó.
Levemente sonrojada.
Pero sonrió.
—…hasta mañana.
Se fueron.
Kazel y Aeryn se quedaron en silencio… mirándose.
—Bueno… —dijo ella suavemente.
—Sí… —respondió él.
No hicieron falta más palabras.
Aeryn le regaló una sonrisa cálida.
Kazel la devolvió.
Y ambos tomaron caminos distintos.
Kazel volaba de regreso a casa.
El viento golpeaba su rostro.
Pero su mente… no estaba en el presente.
Ese sueño… Ese eco… Esa sensación… Era diferente.
No era un sueño cualquiera.
Era… un recuerdo.
Fragmentado.
Enterrado.
Y ahora… Estaba intentando salir.
Kazel frunció ligeramente el ceño.
—…Tal vez… Miró al frente.
—…deba hablar con mamá sobre esto.
El cielo se extendía ante él.
Pero algo en su interior… empezaba a moverse otra vez.
Algo que nunca se fue.
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