Dominio: Antimateria - Capítulo 18
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18: Capitulo 18-Ecos del pasado 18: Capitulo 18-Ecos del pasado La brisa soplaba con suavidad sobre la colina.
Kazel estaba sentado en el césped, con los ojos cerrados…
respirando lento…
constante.
-Ya han pasado 4 días desde mi combate con Celestine…
BOOM Un destello cruzó su mente.
Golpes.
Velocidad.
Sonrisas.
Ese instante…
ese momento en el que su chispa se convirtió en una llama…
casi al nivel de la de ella.
-Fui con mis amigos…
a una invitación extraña al sector 1…
Edificios imposibles.
Luces.
Miradas.
-Todo fue…
intenso…
BOOM Otro recuerdo.
Un impacto seco.
Un segundo…
vacío.
Y luego- Dolor.
-Y justo cuando creí…
que podía mantener el ritmo…
Su expresión se tensó levemente.
-Me bajó de la nube…
La imagen de Celestine, sonriendo, impecable…
inalcanzable.
-Eso…
definitivamente dolió…
Sus dedos se apretaron sobre la hierba.
-Fue un instante…
y luego…
una lluvia de golpes…
Un silencio.
-Ella…
es increíble…
Abrió ligeramente los ojos…
mirando al horizonte.
-Y ese ataque final…
dejó claro algo…
Su voz bajó.
-Pudo terminar el combate…
cuando quisiera…
Suspiro.
Pero no era un suspiro vacío.
Era pesado…
consciente.
-Estoy…
muy lejos…
Cerró los ojos otra vez.
Respiró.
Intentando ordenar todo…
entender…
sentir.
-Después de eso…
cuando quedé inconsciente…
Su ceño se frunció apenas.
-Entré en una especie de trance…
Oscuridad.
Silencio.
-Y lo vi…
Una silueta.
Igual a él.
Pero…
distinta.
-Esa sombra…
Se puso de pie lentamente.
-No parecía hostil…
Apretó el puño.
-Parecía…
querer mostrarme algo…
El viento agitó su ropa.
-Pero tendré que descubrirlo…
por mi cuenta.
Adoptó una postura de combate.
Silencio.
Y entonces- ¡BOOM!
Un puñetazo al aire.
Una fuerte corriente de viento se expandió frente a él.
Sus ojos…
por un segundo…
Brillaron en un rojo intenso.
…y desapareció.
Volvieron a su azul habitual.
Kazel exhaló.
-Quería hablar con mamá sobre esto pero…
Bajó la mirada.
-Cuando llegué…
había una carta…
Un pequeño gesto de molestia.
-Dijo que iría a visitar a mis abuelos…
Silencio.
-Así que…
tendré que esperar…
Se dejó caer nuevamente sobre el césped.
-He estado entrenando solo estos días…
Miró el cielo.
-Kyami…
Aeryn…
mi hermano…
también tienen lo suyo…
Una leve sonrisa.
-No puedo pedirles que estén siempre conmigo…
Otro suspiro.
-Pero tengo que controlar esto…
Levantó una mano…
mirándola.
-Tengo que entrar en ese estado otra vez…
La mirada se endureció un poco.
-El mismo de aquella pelea…
Silencio.
Y luego- -¿Tú qué opinas, pajarito?
Giró la cabeza.
Un pequeño pájaro lo observaba.
Quieto.
Callado.
Kazel lo miró fijamente.
El pájaro inclinó la cabeza…
…y salió volando.
…
Kazel soltó una pequeña risa.
-Sí…
supongo que eso significa que estoy solo en esto…
Se recostó un poco hacia atrás…
Hasta que- -Vaya…
a veces un momento en la colina puede aliviar el día…
¿no crees, jovencito?
Kazel abrió los ojos y se incorporó.
Giró la cabeza.
Un anciano.
Cabello canoso.
Postura tranquila…
pero firme.
Algo en él…
No encajaba del todo.
-Oh…
buenas tardes señor -respondió Kazel con respeto-.
¿Paseando un rato?
El hombre sonrió suavemente.
-Jaja…
a mi edad, estirar un poco nunca viene mal…
Se acercó despacio.
-Es raro encontrar a alguien por aquí…
que no esté huyendo del entrenamiento…
Kazel sonrió levemente.
-Bueno…
necesitaba pensar un poco…
El anciano asintió.
-Eso es bueno…
pensar antes de avanzar…
Se detuvo a su lado.
-Dime, jovencito…
¿cómo te llamas?
-Kazel Yoshino…
es un gusto conocerlo, abuelo.
El anciano lo miró.
Un segundo.
Dos.
Demasiado atento.
-Kazel…
Yoshino…
Repitió el nombre…
como si lo saboreara.
Y luego sonrió.
-Qué nombre tan interesante…
Kazel inclinó un poco la cabeza.
-¿Y usted?
El hombre soltó una pequeña risa.
-Oh…
yo…
Sus ojos…
brillaron apenas.
-Me llamo Eliot.
El viento sopló nuevamente.
Por un instante…
El ambiente cambió.
Como si algo invisible…
se tensara.
-También es un gusto conocerte…
Kazel.
Kazel no supo por qué…
Pero su cuerpo reaccionó.
Un leve escalofrío.
Casi imperceptible.
Como si…
algo dentro de él…
Hubiera reconocido ese nombre.
Silencio.
La colina…
ya no se sentía igual.
Y Eliot…
Seguía sonriendo.
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