Dos Sombras y Un Sol -Fanfic SasuNaru - Capítulo 20
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20: Capítulo 19 20: Capítulo 19 Pero los clones de sombra de Naruto no lanzaron las Rasen Shukirens en dirección directa a sus amigos, sino al lado opuesto, ya que, en el modo sabio, sabía perfectamente que ellos estaban usando también clones.
Enseguida los verdaderos Gaara y Sasuke saltaron antes de que el impacto de ese ataque los alcanzara.
Sin embargo, al darse cuenta que Naruto de verdad se había enfadado, retrocedieron al instante que emergieron varias colas del Kyūbi para golpearlos.
El único que corrió con suerte porque lo conocía como la palma de su mano fue Sasuke y Gaara fue lanzado hacia los árboles del bosque con una fuerza descomunal mezclada con el chakra de la bestia.
Naruto vislumbró al pelinegro burlándose entre dientes de Gaara y el fantasma de una sonrisa en sus labios lo enfureció.
—¿Qué te pasa?
—le riñó el rubio.
En cuanto escuchó la voz de Naruto, el semblante de Sasuke se endureció.
—¿Por qué demonios lo estás defendiendo?
—vociferó el pelinegro.
—¿Defenderlo?
¡Acabo de darle una maldita paliza, Sasuke!
—Fue demasiado idiota como para no saber de dónde vendría el golpe—espetó el pelinegro—.
Él no te conoce como yo te conozco, Naruto.
El tono en el que dijo lo último le pareció muy extraño al rubio y hasta ese segundo, recordó el beso con Gaara y también el de Sasuke y una sensación de nervios y mucho desasosiego lo invadió, provocando que el poder del sabio se diluyera y gracias a Kurama, logró mantenerlo a flote con su chakra porque hubiera caído en picada al quedarse sin poder tan de repente.
Naruto alzó la mirada a su mejor amigo, que a su vez lo estaba observando con preocupación a una distancia prudente y no pudo evitar ruborizarse ante sus ojos, que parecían tener un brillo muy… ¿encantador?
¿Qué le pasaba?
Oye, Naruto, ¿qué te pasa?
Kurama también lo sentía, pero para él era algo mucho peor porque tampoco comprendía lo que a su amigo le ocurría.
Entonces Naruto sacudió la cabeza y en vez de ir a ver a Gaara y Sasuke, o en el peor de los casos, volver a esa aldea lunar, optó por saltar lejos de todos.
Colocó un enorme muro entre él y Kurama para que tampoco el zorro de las nueve colas pudiera acceder tan fácilmente a sus pensamientos.
A pesar de que pudo volver a potenciar su nivel de resistencia con su poder, eligió saltar y correr por el bosque, muy lejos de cualquiera porque no podía ignorar el hecho de que se sentía sofocado y conflictuado.
Su corazón no paraba de latir erráticamente y ni siquiera se debía al esfuerzo que estaba haciendo al huir, sino por algo más profundo que lo sentía por todo su cuerpo y terminaba en la boca de su estómago.
Y todo fue a partir del segundo en el que intercambió miradas con… Sasuke.
Pero ¿por qué?
Siempre se habían mirado a los ojos, tontamente compartido besos e incluso habían ido al baño juntos cuando eran niños.
¿Por qué ahora lo embargaba una zozobra y ansiedad terrible?
Y lo peor es que no se sintió de esa manera cuando él lo besó enfrente de Gaara o cuando Gaara igual lo besó.
—¿Qué me está pasando?
—se detuvo justo debajo de un enorme árbol y se miró las manos.
Le ardían las mejillas y se llevó las palmas a la cara.
Estaba hirviendo.
Sacudió la cabeza en negación y se obligó a tranquilizarse.
De repente, una fuerte punzada de dolor en todo su cuerpo lo hizo doblarse hacia adelante y se agarró de las rodillas para recuperar el aliento, puesto que, de su estómago, emergió lentamente el chakra naranja y terrorífico de Kurama hasta materializarse distorsionadamente ante él.
—¿Qué crees que estás haciendo, mocoso?
¿Crees que una maldita barrera evitará que yo vea y sienta lo que te está pasando?
—No estoy de humor, Kurama—.
Carraspeó, con rigidez y se dejó caer sobre la hierba.
—Creo que ya sé lo que te sucede, Naruto.
El rubio no respondió.
Se quedó mirando el cielo a través de las ramas de los árboles que parecían telarañas y los rayos del sol le acariciaron la cara, haciendo que sus pupilas se contrajeran.
—Esto lo experimenté con mis anteriores portadoras—, comenzó a decir, provocando que Naruto volviera la mirada a él con interés—.
Mito Uzumaki y Kushina Uzumaki, tu madre.
—¿De qué rayos hablas?
—se sentó bruscamente y lo miró con fijeza.
Kurama parecía un holograma hecho de chakra naranja saliendo del estómago de Naruto.
—A una edad determinada, la misma sensación que sentiste, la sintieron ellas y fue justo cuando… El Kyūbi hizo una pausa dramática y tal vez se debía a que no sabía bien qué palabras elegir para que Naruto entendiera y no le diera tantas vueltas al asunto.
—¡Habla!
¡Me estás poniendo los pelos de punta, Kurama!
—le gritó Naruto, potenciando más su dramatismo.
—…
se dieron cuenta de que estaban enamoradas.
—¿Eh?
¿Qué quieres decir?
—¡¿Acaso eres idiota o yo hablo chino?!
—Kurama deseó poder materializarse en materia sólida y en su tamaño real para darle una paliza.
—¿Por qué no simplemente me lo dices de manera sencilla?
¡Soy malo entendiendo!
—se quejó, haciendo pucheros y se cruzó de brazos.
Kurama resopló y asintió, consternado.
—Naruto, por fin até cabos a todo lo que ha ocurrido, y llegué a la conclusión, también basándome en la experiencia de haber tenido dos contenedores mujeres que me guardaron en su interior, de que estás enamorado de Sasuke Uchiha—le informó con severidad—.
Y que también te sientes atraído por el Kazekage, Gaara.
Naruto se quedó completamente inmóvil.
El mundo parecía apagarse por un instante.
—¿Qué?
Kurama lo observó en silencio, esperando la explosión.
Y no tardó demasiado.
Naruto era de reflexión tardía.
—¡¿QUÉ?!
—Naruto se levantó de un salto—.
¡¿Estás loco?!
¡¿Cómo que enamorado?!
¡¿De Sasuke?!
¡¿Y Gaara también?!
¡¿QUÉ CLASE DE TONTERÍA ES ESTA?!
Se llevó ambas manos a la cabeza, comenzando a caminar en círculos.
—No, no, no, no… esto no tiene sentido… —murmuró entre dientes—.
¡Siempre hemos sido amigos!
¡Rivales!
¡Idiotas juntos!
¡Eso no es… eso no es…!
—¿Amor?
—interrumpió Kurama con total calma.
Naruto se detuvo en seco.
—¡NO DIGAS ESA PALABRA TAN TRANQUILO!
El zorro resopló, aunque no pudo evitar sonreír con malicia.
—Te guste o no, encaja con todo lo que estás sintiendo.
—Pero… ¿por qué ahora?
—Naruto apretó los dientes.
Su voz bajó.
Más confusa.
Más honesta— ¿Por qué cuando me miró… sentí eso?
Siempre me mira… ¿por qué esta vez fue distinto?
—Porque dejaste de verlo solo como tu rival—.
Kurama entrecerró los ojos.
Silencio.
El viento volvió a moverse entre las hojas.
Naruto bajó lentamente la mirada.
—Pero… —tragó saliva—.
Yo lo he besado antes… y no se sintió así… —Antes eras un niño —respondió Kurama—.
Ahora entiendes lo que estás perdiendo… y lo que podrías querer.
Eso le pegó más fuerte de lo que esperaba.
Naruto apretó el puño.
—Y Gaara… —murmuró, casi para sí mismo—.
Con él también fue raro… pero no… no igual… —Porque no es lo mismo—.
Kurama asintió levemente.
Naruto levantó la mirada, frustrado.
—¡Claro que no es lo mismo!
¡Nada de esto es normal!
—Para ti, no—respondió el Kyūbi—.
Pero eso no lo hace falso.
Naruto guardó silencio.
Su corazón volvió a latir con fuerza.
Pero esta vez…no era solo confusión.
Era miedo.
—¿Y ahora qué hago…?
—preguntó, más bajo.
Kurama lo observó unos segundos.
—Eso ya no es asunto mío.
—Genial.
Me sueltas una bomba y luego te lavas las manos—.
Naruto soltó una risa seca.
—No—replicó el zorro—.
Te estoy dando algo que nunca has tenido claro.
—¿Y qué es eso?
—Naruto frunció el ceño.
Kurama lo miró fijamente.
—Elección.
Naruto respiró hondo.
Lentamente.
Una vez.
Otra.
Su mirada cambió apenas.
Más firme y determinada.
—No puedo huir de esto, ¿verdad?
—No.
Y menos con alguien como Sasuke—.
Kurama negó con la cabeza.
—Claro que no… —.
Eso le arrancó una pequeña mueca.
Naruto se estiró un poco, soltando el aire.
Luego, sin previo aviso, saltó.
Se impulsó entre los árboles con rapidez, regresando en dirección a donde había dejado a los otros dos.
Su corazón seguía acelerado.
Pero ya no por huida.
Sino por decisión.
—Voy a aclarar esto de una vez… Kurama resopló dentro de él.
—Más te vale.
Yo no quiero volver a vivir dramas innecesarios.
Pero antes de que pudiera seguir avanzando, Kurama volvió a su interior suavemente y agradecido con Naruto de que el muro que había colocado ya no estaba.
Naruto, por ningún motivo vuelvas a entrar a esa aldea.
El recién mencionado disminuyó la velocidad, preocupado.
—¿Por qué no?
No lo sé.
Estando ahí no puedo mantenerme despierto, es como si algo me obligara a dormir y sentirme débil.
Aprovecha la conversación que tendrás con el mocoso Uchiha y regresen a Konoha.
Yo mismo hablaré con Kakashi Hatake para que sepa la razón por la cual abortarán la misión.
Naruto eligió detenerse y se quedó estático, sin moverse y se colocó una mano sobre el estómago.
—¿Entonces cuando yo no te sentía, era porque algo te está obligando a dormir?
Pensé que era porque la luna te había absorbido gran parte de tu chakra y por eso no querías hablarme con tal de recuperar energía.
No, idiota.
Jamás me dormiría sin antes avisarte, además, si yo no puedo estar despierto, no podré protegerte como es debido, Naruto.
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