Dos Sombras y Un Sol -Fanfic SasuNaru - Capítulo 19
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19: Capítulo 18 19: Capítulo 18 Naruto, responde o me veré obligado a poseer tu cuerpo y armar un alboroto.
—¿Qué ocurre, Naruto?
¿Por qué de repente te pusiste pálido?
—preguntó Gaara, preocupado.
Quiso volver a acercarse a él, pero se contuvo.
No quería que Naruto se sintiera hostigado por su cercanía luego de haberlo besado sin su consentimiento.
—Es Kurama.
Por fin logró dar señales de vida y quiere saber por qué nos besamos—respondió el rubio, avergonzado—.
Y está amenazando con poseer mi cuerpo y armar un show si no le respondo con la verdad.
—Dile que todo fue mi culpa y que tú no tienes nada qué ver—se apresuró a decir Gaara.
—¿Ya escuchaste, Kurama?
¡Deja de ser dramático!
—canturreó Naruto, dándose golpecitos en el estómago.
Idiota.
Entonces Naruto esbozó una sonrisa divertida.
—Todo en orden, de veras—le aseguró a Gaara.
El pelirrojo asintió y se cruzó de brazos, sintiéndose incómodo porque no sabía qué más hacer o decir, y a pesar de desear quedarse con Naruto, su deber de Kazekage para con su aldea era también importante.
—Naruto, debo irme en serio a mi aldea.
—¿No puedes quedarte un poco más?
Gaara negó con la cabeza.
—¿Puedes prometerme una cosa, Naruto?
—Claro, ¿qué pasa?
—ladeó la cabeza.
—Mientras yo esté lejos de ti, ¿vas a pensar en mí, aunque sea un poco?
—Siempre pienso en ti, de veras—afirmó con su sonrisa tonta e infantil.
Pero Gaara sabía que la ingenuidad de Naruto era enorme porque no había captado el verdadero sentido de su pregunta.
—Cuando termines esta misión, estaré esperándote en Konoha, Naruto, o si veo que sigues aquí, vendré a buscarte—.
Repuso el Kazekage y desdobló los brazos solamente para aventurarse a atrapar la mano del rubio y sujetarla con cariño.
—Eh, claro… Naruto se avergonzó.
¿Qué le ocurría a Gaara?
Lo había besado porque probablemente se sintió desplazado o atrasado en el ámbito de no haber besado a nadie a sus dieciocho años, ya que tenía poco que el Kazekage tuvo su cumpleaños y le mandó su mejor ramen de edición limitada sabor BQQ como obsequio.
—Te regresaré a la aldea—dijo Gaara y sin darle tiempo de protestar, su suave arena rodeó la cintura de Naruto, formando una fina superficie debajo de sus pies y comenzó a levitar en dirección a ese lugar.
Pero antes de entrar al territorio lunar, se detuvieron a unos cuantos metros.
—Naruto, sé que para ti ese beso no significó nada, pero para mí… —Oh, vamos, Gaara, ¿por qué piensas que no significó nada?
¡Me diste un beso francés y fue muy interesante!
—bromeó el rubio—.
Creo que besar a mis amigos terminará siendo una costumbre, de veras.
Sin embargo, cuando el pelirrojo se disponía a hablar, el sonido característico del chidori cortó el aire y pasó muy cerca de la cabeza de Gaara y le cortó un mechón de cabello rubio a Naruto, que cayó suavemente hasta el suelo bajo la tenue brisa del aire.
—¡Sasuke!
¿Qué demonios te pasa?
¡Pudiste habernos lastimado!
—gritó Naruto, mirando a Gaara con preocupación— Gaara, ¿estás bien?
Pero el semblante del Kazekage estaba endurecido.
Sus ojos parecían haber vuelto a tener la misma mirada oscura y escalofriante de cuando era un Jinchuriki sanguinario y Naruto parpadeó, anonadado.
Era como si el viejo Gaara asesino hubiera vuelto en aquel momento.
Incluso su arena comenzó a moverse de manera amenazante alrededor de Sasuke Uchiha, quien se hallaba en lo alto de la muralla que resguardaba la aldea para quedar a la altura de ellos.
El chidori aún se retorcía en el brazo de Sasuke, mientras que su Sharingan no paraba de girar, listo para atacar; sin mencionar que su Rinnegan se miraba más amenazante.
—Sasuke… —balbuceó Naruto, atónito—.
Gaara… —No lo repetiré más de una vez—.
Carraspeó Sasuke con frialdad—.
Suelta a Naruto y lárgate de aquí, Gaara.
—¿Crees que con ese tipo de reacción Naruto estará a salvo a solas contigo?
—inquirió Gaara—.
Sigues siendo un criminal de guerra y no eres confiable.
La arena que sostenía a Naruto se cernió en su cuerpo con más fuerza y lo alejó de Sasuke, colocándolo detrás del Kazekage.
—Muy bien, basta de juegos, ¡cálmense, por favor!
—exclamó Naruto.
Pero solo cuestión de un segundo cuando Sasuke saltó con su espada en alto en dirección a Gaara, quien, a su vez, lo esquivó fácilmente y le lanzó una ola de arena que lo aturdió por unos segundos y retrocedió sin tener la intención de flaquear, sino para contraatacar.
De pronto, una explosión detonó cerca de la cara de Gaara y el Kazekage fue arrastrado varios metros más arriba y gracias a su arena, logró estabilizarse.
Naruto entornó los ojos al ver que esa explosión inesperada había logrado penetrar el escudo de arena en el rostro de su amigo y ahora era probable que atacaría con su ataque mortal: el ataúd de arena, que consistía en hacer pedazos a su víctima, haciendo que su arena se alimentara de la sangre.
Gaara estiró la mano hacia Sasuke y casi toda la arena de su calabaza se precipitó hacia el joven Uchiha a toda velocidad.
Sasuke saltó lo suficiente para lograr esquivar el ataque, pero no previó que por detrás había otra hilera de arena esperando por él.
La arena atrapó su pierna derecha y Naruto intentó soltarse del agarre de Gaara, pero fue inútil.
—¡Sasuke, tienes que zafarte o terminarás sin la pierna derecha!
—gritó el rubio y miró al Kazekage con recelo— ¡Gaara, déjalo!
¡No te atrevas a lastimarlo!
De repente, el chakra de Sasuke se intensificó y fue cambiando a color lila hasta que sin más, el Susanoo saltó a la defensiva, liberándose de la arena y poniéndose en posición de pelea.
Naruto apenas podía salir del ensimismamiento.
¿Por qué demonios sus dos mejores amigos se estaban peleando?
¿Acaso pretendían luchar a muerte?
Advertía en los ojos de Sasuke las ganas de hacerle heridas incompatibles con la vida a Gaara y era mutuo.
—¡¿Qué les pasa?!
¡¿Se han vuelto locos?!
—vociferó Naruto.
—Yo estoy perfectamente bien—respondió Gaara con suavidad–, pero es él el que quiere pelear conmigo y a decir verdad, también deseo hacerle daño.
Naruto, es la primera vez que veo que no intervienes como es debido en un conflicto ridículo.
¿Tan fuerte es esa tonta arena que no puedes liberarte?
Naruto bufó.
Pero el Susanoo hizo el primer movimiento, atacando sin piedad a Gaara y este le bloqueó el ataque con dificultad porque parte de su escudo estaba mezclado con la arena que estaba usando para defenderse, teniendo más puntos débiles.
—¡Llovizna de arena!
—gritó el Kazekage, haciendo que la arena se volviera como una inmensa tormenta con granizos de piedra hecha de arena.
A pesar de que el Susanoo era fuerte, algunas piedras se colaron y lastimaron brevemente a Sasuke en la cara.
—¡Amaterasu!
—¡Prisión entierro de arena!
Hasta ese momento, Naruto se había mantenido al margen, pero esos ataques eran mortales y aunque sabía que ninguno de ellos iba a morir fácilmente, iban a terminar heridos y quizá sin alguna extremidad, porque eso exactamente le ocurrió con Sasuke.
Muy bien, Kurama, ¿estás listo?
¡Estaba esperando a que me lo dijeras!
Entonces Naruto activó el modo del sabio de los seis caminos y se deshizo de la arena de Gaara que le impedía moverse y colocó sus manos en posición.
—¡Jutsu multiclones de sombra!
—gritó.
Alrededor de cinco clones aparecieron y rodearon a Gaara y a Sasuke— ¡Rasen Shuriken!
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