El Advenimiento de las Tres Calamidades - Capítulo 514
- Inicio
- El Advenimiento de las Tres Calamidades
- Capítulo 514 - Capítulo 514: Florecer [4]
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo
Capítulo 514: Florecer [4]
Fssss~
—…Estás oponiendo más resistencia de la que pensaba.
Los labios de Serafina se curvaron hacia arriba al notar que el árbol seguía resistiéndose a ella. Aunque había varias docenas de hilos conectados al árbol, este todavía no se había sometido por completo.
Todavía se resistía a ella.
Echando la cabeza hacia atrás para mirar en dirección a las murallas de la lejana ciudad, asintió levemente y apoyó la mano contra la corteza del árbol.
—No debería retrasar más esto.
El maná a su alrededor comenzó a aglomerarse rápidamente y una intensa presión brotó de repente de su cuerpo.
Para que todo fluyera sin problemas, necesitaba tomar el control total del árbol.
Casi lo había conseguido, pero le faltaba la última pieza.
—Deja de forcejear.
Hilos aparecieron por todas partes y su mente se centró en un punto en particular.
Hacia donde se encontraba una figura parecida a un búho.
«Te veo».
Como si se hubiera percatado de su presencia, los ojos del búho se abrieron de golpe, pero ya era demasiado tarde.
—¡!
Para cuando reaccionó, los hilos se conectaron con su cuerpo y, justo después, varias raíces aparecieron de la nada, atando su cuerpo.
—¡Te tengo!
Riendo, Serafina apretó la corteza del árbol.
Las raíces continuaron atando al búho y Serafina sintió que su control sobre el árbol comenzaba a aumentar.
Mientras esto sucedía, el búho intentó resistirse, pero fue inútil.
—Deja de forcejear, se acabó.
¡Vuum!
Su mano brilló aún más y los forcejeos del búho se volvieron más desesperados.
No había escapatoria.
Se había acabado.
Estaba…
—¿Eh?
Al levantar la cabeza, Serafina vio una tenue hoja roja caer sobre ella. Otra, y luego otra, siguieron a la primera.
Poco a poco, más y más hojas comenzaron a caer del árbol, dejando al descubierto su cuerpo desnudo.
Serafina contempló la escena con la mirada perdida antes de sonreír.
—Parece que por fin te rindes.
La pérdida de las hojas solo significaba una cosa.
La consciencia del árbol estaba a punto de rendirse.
Ya no podía resistirse.
Entonces pensó en su hijo que estaba dentro del árbol y se lamió los labios.
Una vez que terminara de apoderarse del árbol, él sería el siguiente.
—…Solo espera un poco.
Vuum…
***
Existir.
¿Qué significaba existir?
No hay una respuesta real para esa pregunta.
Todos los seres vivos tienen diferentes propósitos y aspiraciones.
Para algunos, la respuesta era simple: supervivencia y reproducción. Esto solía aplicarse a los seres menos conscientes.
Pero ¿qué hay de aquellos con pensamientos más elevados?
¿Cuál era la razón de su existencia?
¿Era su respuesta algo tan simple como supervivencia y reproducción?
No, no era algo tan trivial como eso.
Había algo más en su existencia que eso.
Búho-Poderoso entendía eso. Habiendo visto toda clase de recuerdos, comprendía ese concepto, pero cuanto más veía Búho-Poderoso, más se confundía.
Sus pensamientos primarios se centraban en «crecimiento, supervivencia y reproducción». Sin embargo, a medida que la consciencia de Búho-Poderoso se expandía, comenzó a sentir que esos instintos ya no eran suficientes.
Cuanto más despertaba a su propia consciencia, más profundo se volvía su anhelo por algo más allá de la mera existencia.
Anhelaba un propósito que trascendiera el ciclo básico de la vida, impulsado por un nuevo sentido de curiosidad y el deseo de comprensión.
«¿Por qué existo…?».
La pregunta lo atormentó durante toda su vida.
Quería entender.
Quería saber.
…Y por esa razón, hizo algo que nunca antes había hecho.
Abandonar su propio cuerpo en busca de una respuesta.
Búho-Poderoso observó y vigiló todo, intentando descifrar la respuesta. Quería saber.
Estaba desesperado por saber, y estuvo cerca de una respuesta.
Siguiendo a Julián, Búho-Poderoso sintió que había comprendido algo.
Estaba más cerca que nunca.
Pero…
«Yo…».
Chof, chof~
Al ver sus propias raíces clavándose en él, Búho-Poderoso se sintió atrapado. A pesar de sus mejores intentos por resistirse, no pudo.
Las raíces eran demasiado fuertes, inmovilizando su cuerpo.
«No, todavía no…».
Búho-Poderoso siguió resistiéndose, pero fue inútil.
Su propio cuerpo lo estaba rechazando.
«No, para…».
Búho-Poderoso picoteó la raíz más cercana con su pico, pero fue inútil.
…No pudo hacer nada.
«Ah».
Un sentimiento desconocido comenzó a surgir dentro de Búho-Poderoso.
Era un sentimiento desagradable.
Uno que no era tan desconocido al pensarlo mejor.
¿Qué era este sentimiento?
—Parece que estás frustrado.
La respuesta llegó en la forma de una voz familiar. Al levantar la cabeza, Búho-Poderoso cruzó la mirada con un par de profundos ojos color avellana.
—Humano…
¿Por qué estaba él aquí?
Búho-Poderoso miró a su alrededor y, como era de esperar, notó que las raíces a su alrededor se agitaban.
—…Deberías irte antes de que…
¡Chof, chof!
Antes de que Búho-Poderoso pudiera terminar la frase, varias raíces brotaron bajo Julián, quien presionó el pie contra el suelo y las esquivó.
¡Fiuuu!
Por los pelos, consiguió esquivar las raíces.
Pero eso fue solo el principio. Justo cuando esquivó las primeras raíces, aparecieron aún más por detrás de él, retorciéndose en el aire como serpientes.
Como si tuviera ojos en la nuca, Julián mantuvo la calma y simplemente chasqueó los dedos.
¡Zas, zas!
Se despedazaron en una docena de trozos antes de caer al suelo.
—Juuu.
El aire salió de la boca de Julián mientras fruncía el ceño con fuerza. Las cosas estaban lejos de terminar. Mirando abajo, arriba y a los lados, aparecían raíces por todas partes.
Y, sin embargo, siguió luchando.
—¿Por qué?
Su lucha hizo que Búho-Poderoso cuestionara su decisión.
—…¿Por qué sigues resistiéndote?
Estaba acabado.
Ya no tenía sentido resistirse.
Búho-Poderoso estaba a solo unos minutos de ser absorbido.
Para entonces, Julián también sucumbiría. E incluso si intentara huir ahora, esa mujer lo estaría esperando fuera.
—Se acabó, deja de resistirte.
No había salida.
Fiu, fiu…
Aun así, Julián siguió luchando.
Búho-Poderoso lo había visto actuar así en el pasado, durante la época en que conocieron a aquel estúpido dragón.
Esa fue la primera vez que Búho-Poderoso se sintió realmente impresionado por el humano, y lo que despertó su curiosidad pero, al mismo tiempo, le hizo dudar.
—…¿Por qué luchas ante una muerte segura?
—¿Por qué…?
Al oír la pregunta de Búho-Poderoso, Julián inclinó la cabeza hacia un lado, haciendo una mueca de dolor cuando una raíz le rozó la mejilla.
Julián tenía muchas respuestas, pero al cabo de un rato, una destacó de verdad sobre las demás.
—Porque ya he muerto una vez.
—¿…?
—Juuu…
Agachándose, los músculos de Julián se hincharon y sus ojos se pusieron rojos. Lanzó el puño hacia delante y golpeó las raíces que se dirigían hacia él.
¡Bang!
—Solía vivir por el bien de mi hermano.
Relajando la espalda, la mirada de Julián se agudizó.
—No tenía a nadie más que a él. Él era la razón por la que vivía. Solía serlo incluso después de la muerte, pero eso es diferente ahora.
—¿Diferente?
—He aprendido a dejar de vivir con el miedo a vivir. Ahora he empezado a vivir, y a perder la sensación de simplemente existir.
¿Perder la sensación de simplemente existir?
Algo hormigueó en el pecho de Búho-Poderoso.
¿Qué podría querer decir el humano con esto?
—Sí.
¡Fiuuu!
La pierna de Julián se tensó, y su figura se desdibujó, apareciendo a unos metros de distancia. Su rostro palideció un poco al levantar la mano, y unas manos moradas brotaron del suelo, agarrando las muchas raíces que se dirigían hacia él como un tsunami.
—¿No te parece extraño que existan tantas versiones de mí en este mundo? Para León… Jaa… puede que sea un amo molesto que ni siquiera es su verdadero amo. Una persona molesta en general.
El rostro de Julián palideció un poco más.
—Para ti, puede que sea una simple herramienta diseñada para ayudarte a entender las emociones.
Al retroceder, las raíces frente a Julián se ralentizaron.
—Algunos me ven como este ser frío e indiferente al que no pueden tocar ni aspirar a alcanzar, mientras que otros me ven como un tipo arrogante que nació en cuna de oro y fue bendecido con talento.
Haciendo una pausa, Julián movió la muñeca y todas las raíces se despedazaron.
—Pero ¿son estas versiones de mí mi verdadero yo?
Búho-Poderoso pensó por un momento antes de negar con la cabeza.
—No lo son.
—Exacto.
Julián sonrió.
—Son solo piezas y fragmentos moldeados por la forma en que la gente me percibe a través de las pequeñas interacciones que han tenido conmigo.
No eran realmente él.
—¿Es la culminación de todos esos fragmentos mi verdadero yo?
Pero ¿y si la impresión que alguien tiene de él estuviera muy equivocada?
¿Contaría ese fragmento?
—…¿O mi verdadero yo es el yo que yo mismo percibo?
Búho-Poderoso se quedó inmóvil, incapaz de responder.
—No creo que sea eso tampoco.
Julián continuó.
—Mi juicio es imperfecto, parcial, y también lo son los fragmentos de lo que otros ven en mí.
Cuanto más hablaba, más resonaban sus palabras en el búho.
—Soy indefinible…
No estoy definido.
—…Y eso es lo que me hace existir.
Haciendo una pausa una vez más, Julián miró directamente al búho.
—Existo únicamente en base a las decisiones que tomo, los caminos que recorro y las emociones que siento.
—Quiero ser feliz, pero me aferro a las cosas que me entristecen.
—Si olvido todo el dolor, si lo hago desaparecer, seré feliz. Puedo hacerlo. Tengo el poder para hacerlo.
—…Pero no puedo olvidar.
—Soy quien soy por el dolor que soporté.
—Soy quien soy por mis experiencias.
¿Soy quien soy por el dolor que soporté? ¿Soy quien soy por mis experiencias?
Búho-Poderoso sintió que su pecho se agitaba aún más.
Al levantar la cabeza, los ojos de Búho-Poderoso se abrieron de par en par al ver una raíz aferrarse a Julián.
—¡Kgh!
Julián intentó resistirse, pero fue inútil. En el momento en que sus movimientos se ralentizaron, aparecieron aún más raíces, aferrándose a él.
—Ah, parece que me han pillado.
…Y, sin embargo, a pesar de la situación, siguió hablando, sin apartar la mirada del búho.
—Desde el momento en que dejaste de ser un árbol y empezaste a cuestionar tu propia existencia, comenzaste a forjar una identidad.
Búho-Poderoso abrió el pico en un intento de decir: «Deja de hablar. Céntrate en ti», pero las palabras nunca salieron de su boca.
Las palabras de Julián resultaban hipnóticas.
—Dejaste de estar definido y te volviste indefinible.
Todo lo que podía oír eran las palabras de Julián.
—…Dejaste de ser un simple árbol de hojas rojas.
Un monstruo…
—Empezaste a tomar tus propias decisiones, a tomar nuevos caminos y a sentir emociones.
El pecho de Búho-Poderoso siguió agitándose, y algo dentro de su mente se quebró.
—Estás existiendo.
¿Estoy existiendo?
—Dentro de tu mente, existes.
¿De verdad?
—Para mí, existes.
Pero…
—Y eso es suficiente.
¿Lo es?
—Sí.
«…».
—Así que…
Búho-Poderoso se encontró con la mirada de Julián.
—Florece.
—Haz que tu existencia sea conocida por los demás.
—Florece.
—Crea los pequeños fragmentos que te definen.
—Florece.
—Deja de preguntar, empieza a ser.
Julián hizo una pausa y miró directamente a Búho-Poderoso, cuya mirada parecía tan intensamente centrada en él. Con una leve sonrisa, los labios de Julián se separaron por última vez.
—Florece.
—No renuncies a existir.
…Y un breve silencio se produjo poco después.
Fue un silencio que apenas duró unos segundos antes de que Búho-Poderoso cerrara los ojos.
Un cambio se produjo a partir de ese momento.
—¿Uh?
Ya fuera Serafina o la gente de la ciudad.
—¿Qué está pasando?
Todos notaron los cambios.
—¿Qué está sucediendo?
Era difícil no darse cuenta.
Después de todo, ese día, un árbol floreció.
Era un árbol alto.
Un árbol muy alto.
Uno que parecía tocar el cielo y las mentes de todos los presentes.
Ese día, se crearon fragmentos.
Ese día…
Búho-Poderoso empezó a existir de verdad.
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com