El Archivo del Trauma - Capítulo 93
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Capítulo 93: Capítulo 30: Jaque Mate
(PUNTO DE VISTA DE ELIAN VANE)
Mientras recostaba a Serenne en el suelo, Caelum se acercó con pasos pesados. Podía oler el rastro de la pólvora y el sudor en su ropa. Se encontraba al límite, pero su mirada seguía fija en ella, cargada de una preocupación que yo no compartía de la misma forma.
—Fue… arriesgado —dijo Caelum, su voz era un hilo quebrado.
—Gracias, Caelum —respondí, sin mirarlo.
Todo había salido de acuerdo al plan.
A decir verdad, no le tenía mucha fe a que resultara. La razón era simple, esta estrategia dependía de demasiadas variables fuera de mi control absoluto. La resistencia de Knox, la puntería de Caelum, la fe ciega de Serenne… hilos delgados que, por un milisegundo, se tensaron sin romperse.
Knox, de quien acababa de aprender el nombre, se aproximó mientras se sujetaba el brazo con una mueca de dolor.
—O-oye, Elian… —murmuró, deteniéndose a una distancia prudente.
—¿Huh?
—¿En tu plan estaba el que yo recibiera un golpe directo de esa cosa?
—No necesariamente —respondí, observando las rasgaduras en mi propia gabardina—. Pero no estuvo mal. Serviste para fijar su atención donde la necesitaba.
Me comenzaba a incomodar la sensación de llevar esta ropa dañada. El tejido estaba pegajoso por el polvo del Cubo y el ambiente residual de la bestia. Una sensación irritante que me distraía de lo importante. Quisiera cambiarme lo antes posible. Además, no me vendría mal un buen baño para quitarme este rastro de ceniza de la piel.
—Disculpe, pero… —Knox dio un paso más— ¿Puedo saber qué fue lo que hizo para vencer a esa cosa tan rápido? No vi nada. Fue como si… simplemente dejara de existir.
—Dijiste que su punto débil estaba en su cabeza, ¿no? —pregunté, girándome apenas para verlo a los ojos.
—Sí. Estaba seguro de que…
—Bueno, no era como dijiste.
—¿Cómo? —Knox parpadeó, confundido.
Observé de reojo a los demás chicos. Intentaban reagruparse, tratando de levantarse y sanar sus heridas entre quejidos de dolor. Eran valientes, pero operaban bajo una lógica limitada.
—Su punto débil no era la cabeza. Era el centro de su masa oscura. Justo donde la gravedad de su cuerpo colapsaba.
—¿Qué…? —la mandíbula de Knox se tensó.
Procedí a explicarlo.
—A ver. Cuando desperté, no entendía nada —comencé, ajustándome el cuello de la gabardina—. Pero tras unos segundos, concluí algo. Ahora que lo recuerdo, debo agradecer a la hija de Caelum. Ella fue quien me trajo de vuelta.
—¿La pequeña? —intervino Caelum, acercándose un paso, con la voz temblando de alivio y confusión.
—Posiblemente no me hubiese despertado si ella no hubiese intervenido —continué sin mirarlo—. Estaba llorando, suplicando. Ese llanto… me obligó a abrir los ojos. Fue un estímulo externo necesario.
Knox me miró de reojo, todavía procesando que me haya despertado por el ruido de una niña.
—¿Y qué hiciste apenas te levantaste? —preguntó Knox—. Te vimos correr hacia el peligro como un loco.
—Al ver al Hollow, supe lo que tenía que hacer. Primero, fui donde Caelum y le ordené reunir a los demás en un solo punto. Luego fui hacia donde estaban ustedes, usé mi habilidad y detecté su verdadera vulnerabilidad. El centro de su masa.
—¿Tú puedes… “detectar” puntos débiles? —Knox soltó una risa nerviosa—. ¿Así, sin más?
—Algo así —respondí con evasivas. No necesitaba que entendieran cómo funciona mi habilidad—. Además, la razón por la que me lancé contra el Hollow a esquivar sus ataques no fue para alardear.
—Ah… ya veo… —Knox apartó la mirada, visiblemente avergonzado.
—Al haber localizado el punto ciego, solo tenía que hacer algo llamativo —seguí, gesticulando apenas con la mano—. Esa fue la señal para que Caelum y los demás hicieran todo ese ruido.
Caelum asintió varias veces.
—Espera —Knox me interrumpió, poniendo una mano cerca de mi rostro como si quisiera detener mi flujo de palabras—. ¿Hiciste que ellos dispararan solo para…?
—Esa cosa solo respondía al ruido —señalé los restos de la bestia. Ya no era más que un charco de líquido negro y viscoso—. Apenas llegué, toda su atención se concentró en mí. Cuando los chicos tomaron el rol protagónico, la bestia fue directo hacia ellos.
Un silencio pesado cayó sobre nosotros. Caelum y Knox intercambiaron una mirada de puro horror.
—¿Tú… estabas… probando una hipótesis en medio de ese caos? —la voz de Knox sonó más aguda de lo normal.
—Así es.
—¿Y si te equivocabas? —preguntó Caelum, apretando los puños.
—Pudo ser así y todos habrían muerto —admití—. Pero no, supe que estaba en lo correcto cuando el Hollow me marcó como objetivo prioritario apenas arribé. El ruido era la clave del señuelo.
—Eres un maldito enfermo —susurró Knox, aunque había un deje de respeto forzado en su insulto—. Bueno, fue así. Ganamos. Pero… ¡Espera! ¿Cómo mataste a esa cosa tan rápido? En un segundo estaba allí y al otro era nada.
Me quedé callado un momento. Sentí una punzada de cansancio.
Me resultaba irrelevante explicar la mecánica de colapso de frecuencia que había ejecutado.
—Ah… cierto. Eso.
—¿Y? ¿Qué hiciste? —insistió Knox, gesticulando con desesperación—. No te vimos ni tocarlo.
—Sencillo —respondí, con un tono que sugería que me estaba cansando de explicar lo obvio—. Al hacer ruido por un lado con los chicos, contigo atacando por debajo de su masa, y Serenne cargando desde arriba, la bestia se volvió incapaz de procesar una respuesta coherente.
—¿Qué? No entiendo… ¿”Procesar”? ¿De qué hablas?
Cerré los ojos un segundo, frotándome el puente de la nariz. Estaba tratando de escoger las palabras más fáciles de entender para alguien que no ve vectores de frecuencia.
—Mira, Knox. Si esa cosa tiene seis colas y las manda todas hacia los chicos, pero de pronto atacas tú, el sistema de la bestia tiene que recalcular. Como reacciona al ruido, debe prestar atención a dos bandos simultáneamente. Por eso solo te atacó con tres colas y no con las seis. Pero luego estaba Serenne.
—¿Ella? —Knox miró hacia donde Caelum seguía cuidando a la chica inconsciente.
—Era la clave de todo —sentencié—. Imagina un videojuego. Mientras lanzas una habilidad especial, quedas vulnerable durante la animación de carga. El Hollow activó el chillido, es decir, su habilidad definitiva. En ese milisegundo, toda su energía se concentró en el sensor sónico de su cabeza. Yo solo aproveché ese momento de sobrecarga para atacar el núcleo.
Knox se quedó mudo, con la boca entreabierta. Me miraba como si yo fuera el verdadero monstruo allí.
—¿Qué demonios…? Estás hablando de nuestras vidas como si fueran… botones.
—Tres colas por un lado, tres por el otro, y una habilidad de área activa. Era un jaque mate estadístico —seguí, ignorando su tono—. Solo tuve que moverme rápido y desintegrar el núcleo. Fue sencillo.
Lo que no le diré, porque no aportaría nada a la conversación, es que ya sabía que Serenne caería. Mi cálculo indicaba que no tenía la frecuencia suficiente para resistir la onda sonora a esa distancia. Por eso, antes de lanzarme, le indiqué a Caelum la posición exacta donde debía colocarse para amortiguar el impacto.
Si no hubiera calculado ese vector de caída, ella habría muerto contra el pavimento. Pero para el plan, su sacrificio era el único detonante que garantizaba que el núcleo se expusiera.
—Bueno —dije, apartando la vista de los restos del Hollow—. ¿Ya entendiste?
—Tú… en verdad eres un genio —susurró, con la voz quebrada—. Y un monstruo.
—¿Eh? —fruncí el ceño.
—¡Es mentira! ¡Olvida lo que dije! —exclamó Knox de inmediato, juntando las manos en señal de perdón mientras una gota de sudor frío le resbalaba por la sien.
—Como sea. Hay que abandonar este lugar.
La prioridad era salir del foco de atención. Además, hay algo que debo hacer con este grupo. Es un fastidio tener que ponerlo en palabras, pero debo concentrarme en la logística de la retirada. No podemos permitirnos más errores de cálculo.
—Vamos a llevarnos lo que quede —ordené, mirando los suministros esparcidos—. Es hora de irnos lejos.
—Entendido —respondió Caelum.
Mientras comenzaba a caminar hacia donde estaban los recursos, mi mente se desconectó del entorno físico y regresó al análisis de datos.
Repasé los hechos con precisión quirúrgica. Estoy seguro que seguimos en el mismo Cubo. No cambiaron de localización mientras yo estaba inconsciente. Sin embargo, el Cubo se expandió. La anomalía espacial fue deliberada. Eso me llevó de vuelta a la misma conclusión que tuve al despertar.
Esto es… interesante. Aquellos que prestan atención entenderán que los detalles no mienten.
Para que esa cosa haya aparecido en este lugar exacto, alguien debió invocarlo.
Por supuesto, puede que existan otros métodos aparte de la invocación directa, pero carezco de información técnica sobre la estructura biológica de los Hollows. Tendré que esperar a que Serenne despierte para extraer los datos necesarios de su memoria.
Hasta entonces, solo puedo llegar a una única y gélida conclusión.
En este grupo, entre los chicos que dispararon, entre los que gritaban de miedo, incluso entre los que cargaron con Serenne… hay un traidor.
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