El Ascenso de Xueyue - Capítulo 214
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214: La hora de comer 214: La hora de comer —¿¡Cómo que se ha ido!?
—cuchicheó Hu Dengxiao en voz alta, haciéndole un gesto a Lu Tianbi para que también bajara la voz.
Inspeccionó los alrededores y, por suerte, nadie los había oído.
—¡Ve a verlo por ti mismo!
—siseó Lu Tianbi.
Agitó la muñeca con enfado hacia la entrada de la tienda, que era una cortina gruesa e inmóvil.
Hu Dengxiao asomó la cabeza y, en efecto, no había ni rastro de la señorita.
—¿Cómo se ha escapado?
—Debió de ocurrir mientras hablaba contigo.
No podía mirar por encima de tu hombro, así que no debí de verla escabullirse.
—Esto es malo, no puede estar deambulando por ahí —dijo Hu Dengxiao con preocupación, frunciendo el ceño.
—Ya lo sé —espetó ella—.
¡Es la hora de comer de Pequeño Naranja[1]!
—¡Todavía no me puedo creer que nuestro Segundo Príncipe llamara al tigre literalmente «pequeño naranja»!
—Hu Dengxiao puso mala cara—.
Primero le pone a su yegua el nombre del color de su pelaje castaño y luego…
—¡Te estás desviando del tema importante!
—exclamó Lu Tianbi, exasperada—.
Vamos, tenemos que encontrarla antes de que lo haga Pequeño Naranja.
—T-tú no creerás que Pequeño Naranja se la comería, ¿verdad?
Quiero decir, nuestro Comandante lo alimenta muy bien.
Lu Tianbi se estremeció ante la imagen sangrienta que apareció en su mente.
—Esperemos que a Pequeño Naranja no le apetezca una presa fresca hoy.
– – – – –
Li Xueyue no pretendía alejarse.
Quería ir al baño y pensó que estaría en un lugar apartado en algún sitio del bosque.
Pero ahora estaba perdida en dicho bosque.
Mirara a izquierda o derecha, todo parecía igual.
¿De qué dirección había venido?
Li Xueyue dejó escapar un suspiro de frustración.
—Bien hecho, idiota —murmuró.
Li Xueyue caminó un poco.
Una suave brisa pasó junto a ella y percibió el aroma de algo delicioso.
Se le iluminaron los ojos.
¡Esa debía de ser la dirección del campamento!
Empezó a apresurarse en esa dirección, siguiendo el apetitoso aroma de la comida.
Hasta que su camino fue bloqueado por el mismo tigre que había visto con Li Wenmin.
Al instante, Li Xueyue se quedó helada y sus ojos se abrieron de par en par.
Estaba petrificada al ver al enorme tigre que se había cruzado perezosamente en su camino.
El tigre la miró y enseñó sus brillantes colmillos amarillos.
Li Xueyue sintió que su vida se desvanecía ante sus ojos.
—B-buen tigre —tartamudeó.
Li Xueyue casi se da una palmada en la cara por lo estúpida que parecía.
¡Era un tigre, por el amor de Dios, no un perro!
Además, ¿por qué aparecía este tigre continuamente dondequiera que iba?
Primero, en los campos y ahora en el bosque.
¿A quién pertenecía este animal temperamental?
Dudaba que alguien estuviera lo bastante loco como para criar a una bestia como mascota.
El tigre gruñó a modo de advertencia, desafiándola a dar un paso adelante.
Vigilaba el camino que llevaba de vuelta al campamento.
A Li Xueyue no le quedó más remedio que retroceder lentamente, en dirección contraria.
El tigre observaba sus movimientos con ojos penetrantes.
Li Xueyue cuidaba sus pasos.
Tenía cuidado de no pisar una rama e irritar al animal.
¿Era sangre aquello que tenía en los labios?
Tragó saliva.
—N-no sé bien —dijo, aunque el tigre probablemente no la entendía—.
De verdad, estoy en los huesos.
El tigre continuó mirándola fijamente mientras ella se adentraba lentamente de espaldas en el bosque.
Li Xueyue se aseguró de no establecer contacto visual.
Tuvo cuidado de no darle la espalda.
Poco a poco, empezó a desaparecer en el bosque.
Retrocedió hasta que el tigre ya no estuvo a la vista.
Aun así, siguió caminando hacia atrás, con la mirada fija en la dirección donde probablemente descansaba el tigre.
Al final, su falta de atención al entorno provocó que se diera un tropezón monumental.
Soltó un fuerte chillido antes de caer directamente sobre su trasero.
Tapándose la boca con una mano, sus ojos se abrieron de par en par.
¿La habría oído el tigre?
Li Xueyue contuvo la respiración.
El único ruido que podía oír era el latido furioso de su corazón petrificado.
Pasaron unos segundos y no hubo ninguna reacción.
—Viviré para ver otro día —jadeó Li Xueyue, dándose palmaditas en el pecho.
Li Xueyue observó su entorno y decidió que sería mejor caminar en la misma dirección que pretendía.
Solo que, esta vez, sería a unos metros del tigre.
Esperaba y rezaba para que el tigre no tuviera un olfato tan agudo como el de Heiyue.
Hablando de su caballo, de repente sintió una sensación de pavor.
¿Y si Heiyue se había perdido de vuelta?
¿Y si estaba atrapado en el bosque ahora mismo, asustado y hambriento?
Se mordió el labio inferior, inquieta por que algo pudiera pasarle a su querido amigo.
—Por favor, que estés bien, por favor, que estés bien —repitió en voz baja mientras comenzaba su penosa caminata de vuelta al campamento.
Justo entonces, vio algo moverse por el rabillo del ojo.
La cabeza de Li Xueyue giró bruscamente en esa dirección y fue entonces cuando lo vio a él.
Su alta figura era inconfundible.
A través de los árboles de hoja perenne, era el que más destacaba con su ropa oscura.
¿Adónde iba?
Li Xueyue decidió seguirlo.
Si había alguien que supiera el camino de vuelta al campamento, ese sería Yu Zhen.
Por lo tanto, aceleró el paso y empezó a caminar de puntillas.
Sus pisadas eran ligeras y sigilosas.
Tuvo mucho cuidado de no pisar ninguna ramita.
Él se dirigía a un lugar que ella menos esperaba.
Se adentraba más en el bosque.
Ya era demasiado tarde para volver por donde habían venido.
A Li Xueyue no le quedó más remedio que seguirlo, con la esperanza de que la guiara de vuelta al campamento.
Sin embargo, llegaron a un lugar diferente que estaba fuertemente vigilado.
El campamento principal estaba a solo unos metros.
Fue entonces cuando se dio cuenta de lo grande que era el campamento.
Debía de extenderse al menos una milla.
¿Cómo era posible?
¿Cómo es que nadie había visto a los soldados de Hanjian por aquí?
Li Xueyue finalmente se dio cuenta de que este era un territorio no reclamado.
No pertenecía al Duque y estaba lejos de los muros de la mansión.
Los guardias de la familia Li no necesitaban patrullar por aquí.
—Cuántos soldados hay aquí… —murmuró, al darse cuenta de que había al menos dos círculos de soldados rodeando una tienda de campaña discreta.
Li Xueyue observó desde los árboles cómo Yu Zhen se acercaba a la tienda.
Desapareció en su interior y, poco después, un grito espeluznante rasgó el aire.
Aterrada por el ruido, que sonaba como si estuvieran masacrando a un cerdo, tropezó.
Por suerte, consiguió escabullirse detrás de un árbol, tapándose la boca con la mano.
Su respiración se aceleró y sus ojos se abrieron como platos.
Ser descubierta era la menor de sus preocupaciones.
A lo lejos, pudo ver la imponente figura de un animal a rayas.
El tigre venía hacia aquí, probablemente atraído por los gritos animalescos.
—¡NOOOOO!
—chilló una voz aguda.
Fue acompañado por otro lamento tan aterrador que casi se desmaya.
Li Xueyue tembló ante el horrible sonido.
No podía controlar su corazón, que se golpeaba contra su caja torácica.
El miedo era simplemente demasiado y el tigre se acercaba cada vez más a ella.
Había establecido contacto visual directo con la bestia naranja.
Se acabó.
Iba a morir hoy.
El tigre estaba a solo un brazo de distancia de ella.
Li Xueyue tomó una decisión de repente.
—¡No puedo morir tan joven!
¡No antes de formar una familia, con niños adorables y un perro perezoso al que le gusten los aperitivos tanto como a mí!
—susurró.
A Li Xueyue no le quedó más remedio que revelar su posición.
Mientras el tigre se le acercaba, salió de entre los árboles.
—¡ALTO!
—le gritó una voz—.
Date la vuelta.
Li Xueyue señaló temblorosamente al tigre.
—N-no podemos darle la espalda a un tigre.
Leí en alguna parte que se te abalanzan.
Oyó el arrastrar de pies de los guardias que abandonaban el lugar.
Giró un poco la cabeza y vio a dos soldados desaparecer dentro de la tienda.
Li Xueyue sintió que había ido de Guatemala a Guatepeor.
Yu Zhen había salido de la tienda menos de un segundo después.
Con una mirada furiosa y los labios curvados en una mueca de desprecio, no parecía nada complacido.
[1] Juzi es la palabra en mandarín para «naranja» (el color y la fruta).
Xiao significa «pequeño», así que el nombre del tigre se traduce aproximadamente como «Pequeño Naranja».
xD
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