El camino Del último primordial - Capítulo 10
- Inicio
- El camino Del último primordial
- Capítulo 10 - 10 Manual no oficial para viajar con un primordial
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo
10: Manual no oficial para viajar con un primordial 10: Manual no oficial para viajar con un primordial El problema empezó con una fruta.
Una fruta completamente normal.
Roja, brillante, colgando de un árbol al borde del camino.
Nada mágico.
Nada maldito.
Nada peligroso… en teoría.
Seraphyne la señaló.
—¿Puedo?
Aethernox la observó.
—Sí.
Kaelis suspiró.
—Esa fue la respuesta más peligrosa posible.
Seraphyne ignoró el comentario y tomó la fruta.
La mordió con entusiasmo… y se quedó rígida.
—¿Está… mala?
—preguntó, confundida.
Lyra se acercó, la olfateó.
—No.
Está perfectamente bien.
Seraphyne volvió a morder.
—Entonces… ¿por qué pica?
Lyra parpadeó.
—Eso es picante.
Seraphyne entró en pánico.
—¡MI BOCA ESTÁ EN LLAMAS!
Aethernox reaccionó al instante.
El aire cambió.
La temperatura descendió varios grados.
—¡NO!
—gritaron Lyra y Kaelis al mismo tiempo—.
¡NO CONGELES EL BOSQUE!
Aethernox se detuvo.
—Está sufriendo.
Seraphyne agitaba las manos desesperada.
—¡Es como si me odiara la lengua!
Kaelis le dio agua.
—Traga.
Respira.
No invoques al fin del mundo.
Lyra reía sin pudor.
—Primer contacto con comida picante.
Histórico.
Seraphyne, con los ojos llorosos, miró a Aethernox.
—No vuelvas a dejarme comer cosas sin advertencia.
—Anotado —respondió él, serio.
Más adelante, el camino se volvió lodoso.
Lyra avanzaba sin problemas.
Kaelis también.
Seraphyne iba con cuidado… hasta que resbaló.
Aethernox la sostuvo antes de que cayera.
—Gracias —dijo ella, sonrojada.
—De nada.
Silencio.
Aethernox no la soltó.
Lyra tosió.
—Eh… campeón del cosmos.
Aethernox la miró.
—¿Sí?
—Ya la salvaste.
Puedes soltarla.
Aethernox bajó la mirada.
Seraphyne seguía sostenida, suspendida apenas del suelo.
—Ah.
La soltó de inmediato.
Seraphyne rió nerviosa.
—Está bien… fue cómodo.
Kaelis negó con la cabeza.
—Estoy viajando con el ser más poderoso del mundo… y no sabe cuándo soltar a alguien.
—No había una señal clara —respondió Aethernox.
Lyra se llevó la mano al pecho.
—Esto va a ser oro puro.
Al mediodía hicieron una pausa.
Lyra decidió enseñar a Aethernox un juego de piedras.
Algo simple.
Lanzar y contar puntos.
—Reglas básicas —dijo—.
Nada de alterar la realidad.
—Entendido.
Aethernox lanzó la piedra.
Desapareció.
Lyra parpadeó.
—¿Dónde está?
—En el lago —respondió él—.
La lancé con eficiencia.
Kaelis se levantó.
—Eso no es lanzar.
Es cometer un crimen contra la física.
—No veo el problema.
Seraphyne se reía, cubriéndose la boca.
—Intenta… más suave.
Aethernox asintió.
Lanzó otra piedra.
Rebotó siete veces de forma perfecta.
Silencio.
Lyra lo miró, incrédula.
—O sea… no puedes ser malo ni queriendo.
—No entiendo el concepto de “mal a propósito”.
Kaelis suspiró.
—Claro que no.
Por la tarde, encontraron una vieja carreta abandonada.
Lyra se subió, dramatizando.
—Bienvenidos al transporte oficial del desastre.
Seraphyne subió también, riendo.
Kaelis se sentó al frente.
Aethernox se quedó mirando la carreta.
—No es estructuralmente segura.
—Nada lo es —respondió Lyra—.
Súbete.
Aethernox lo hizo.
La carreta se rompió.
Silencio absoluto.
Seraphyne miró las ruedas rodar colina abajo.
—Bueno… —dijo—.
Caminamos.
Lyra se dejó caer sobre la hierba, riendo.
—Anoten esto: “No pedirle ayuda logística a un primordial”.
Kaelis se recostó.
—Este es oficialmente el viaje más absurdo de mi vida.
Seraphyne miró a Aethernox, que observaba los restos con genuina confusión.
—No pasa nada —le dijo—.
Fue divertido.
Aethernox la miró.
—¿Eso es… diversión?
Ella sonrió.
—Sí.
A veces el caos también cuenta.
Aethernox asintió lentamente.
—Entonces… lo intentaré más seguido.
Lyra levantó la cabeza.
—No.
Kaelis y Seraphyne rieron al mismo tiempo.
Y por un momento… No hubo dioses.
No hubo amenazas.
No hubo destinos.
Solo cuatro personas caminando juntas, aprendiendo a reír en medio del mundo.
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com