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El camino Del último primordial - Capítulo 12

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12: Cosas pequeñas que importan demasiado 12: Cosas pequeñas que importan demasiado El ambiente estaba… raro.

No tenso.

No peligroso.

Raro como cuando pasa algo importante y nadie sabe cómo actuar después.

Lyra fue la primera en rendirse al silencio.

—Bueno —dijo, estirándose exageradamente—.

Después de conocer al maniático elegante que quiere estudiar nuestras almas, propongo una pausa emocional.

Kaelis asintió.

—Secundo la moción.

Mi cerebro necesita algo que no sea “amenaza existencial”.

Seraphyne sonrió, aliviada.

—¿Qué hacemos?

Lyra la miró con brillo travieso.

—Nada heroico.

Nada profundo.

Nada primordial.

Miró a Aethernox.

—Tú solo… observa y no interfieras.

—Eso reduce mi participación al mínimo —respondió él.

—Exacto.

Decidieron cocinar.

Fue un error.

Seraphyne y Kaelis se encargaron del fuego.

Lyra supervisaba con demasiada confianza.

Aethernox observaba… demasiado atento.

—Solo remueve —le dijo Seraphyne, dándole una cuchara—.

Despacio.

Aethernox removió.

La olla hirvió violentamente.

—¡NO!

—gritaron los tres.

—Estoy removiendo —dijo él—.

Con eficiencia.

Lyra se llevó la mano a la cara.

—Ese no es un elogio en cocina.

Seraphyne rió, agarrándole la muñeca con suavidad.

—Así —dijo, guiando el movimiento—.

Lento.

Aethernox se quedó inmóvil unos segundos.

—Tu mano está caliente —observó.

Seraphyne se sonrojó.

—Eso es… normal.

—Interesante.

Kaelis los miró de reojo.

—Voy a fingir que no veo nada.

Lyra sonrió como si hubiera ganado algo.

Más tarde, cuando Kaelis roncaba sin vergüenza y Lyra fingía dormir (muy mal), Seraphyne se sentó junto a Aethernox, mirando el cielo.

—¿Estás pensando?

—preguntó ella.

—Siempre.

—Eso no cuenta.

Él la miró.

—Pienso en lo que dijo Elyndor.

Seraphyne bajó la mirada.

—Yo también.

—Dijo que provocas cosas —continuó—.

Y es cierto.

Ella apretó los dedos.

—¿Eso te molesta?

Aethernox negó.

—Me desconcierta.

Antes, el mundo reaccionaba a mi existencia.

Ahora… reacciona a ti a través de mí.

Seraphyne lo miró con cuidado.

—No quiero ser una carga.

Aethernox frunció el ceño.

—No lo eres.

—Entonces ¿qué soy?

Él tardó en responder.

—Una elección continua.

Ella parpadeó.

—Eso suena… importante.

—Lo es.

El silencio se volvió suave.

Seraphyne apoyó la cabeza en su hombro.

Se tensó apenas.

—¿Está bien?

—preguntó ella de inmediato—.

Puedo— —No —dijo él—.

Está… bien.

Lyra abrió un ojo desde el suelo.

—Ajá.

Kaelis murmuró algo sobre “romance imprudente” y siguió durmiendo.

A la mañana siguiente, un mercader ambulante saludó a Seraphyne con una sonrisa demasiado amplia.

—Buenos días, señorita —dijo—.

¿Viaja sola?

Antes de que ella respondiera, Aethernox se colocó exactamente a su lado.

—No.

El mercader tragó saliva.

—Ah… claro.

¿Parientes?

Aethernox lo miró.

—No.

—¿Prometidos?

Silencio.

Seraphyne casi se atraganta.

—¡No!

—dijo rápido.

Aethernox inclinó la cabeza.

—Aún no.

Lyra se cayó de espaldas de la risa.

Kaelis se llevó la mano a la cara.

—¿Aún no QUÉ?

Seraphyne estaba roja como fuego.

—¡Aethernox!

—¿Dije algo incorrecto?

—¡Eso no se dice así!

Lyra entre carcajadas: —Oh no, sí se dice así.

Exactamente así.

Más tarde, cuando retomaron el camino, Seraphyne caminaba junto a él, aún avergonzada.

—No estabas celoso… ¿verdad?

—preguntó, en voz baja.

Aethernox lo pensó.

—No sentí amenaza —dijo—.

Pero sí una incomodidad al imaginarte… distante.

Ella sonrió, suave.

—Eso se llama celos.

—Entonces los experimento —admitió—.

En una intensidad moderada.

Seraphyne rió.

—Eres terrible en esto.

—Aprendo rápido.

Ella lo miró, con una ternura que ya no tenía miedo.

—Yo también.

El grupo avanzó entre risas, empujones suaves y bromas malas.

El peligro seguía allí.

Elyndor seguía observando.

Pero entre pasos torpes, comidas arruinadas y silencios compartidos… Algo estaba creciendo.

No una promesa eterna.

No un destino escrito.

Solo dos existencias eligiéndose un día más.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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