El camino Del último primordial - Capítulo 15
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15: El poder que no se usa 15: El poder que no se usa Seraphyne dormía.
Su respiración era estable, pero inquieta, como si su mente siguiera corriendo aunque el cuerpo no pudiera.
Aethernox permanecía sentado a su lado, inmóvil.
No vigilando.
Custodiando.
Lyra lo observó un buen rato antes de hablar.
—Oye… —dijo al fin—.
Pregunta directa, sin rodeos.
Aethernox alzó la mirada.
—Adelante.
Lyra cruzó los brazos.
—Si eres tan absurdamente poderoso… ¿por qué no eliminas a Elyndor y ya?
El silencio cayó pesado.
Kaelis levantó la vista de inmediato.
—Lyra… —No —replicó ella—.
Es una duda válida.
Nos persigue, nos manipula, casi rompe a Seraphyne… —miró al primordial— Y tú sigues respirando tranquilo.
Aethernox no se ofendió.
Eso fue lo que más inquietó.
—Porque no deseo hacerlo —respondió con calma.
Lyra frunció el ceño.
—¿No quieres… o no puedes?
Aethernox miró el fuego.
—Ambas respuestas serían incompletas.
—Quitar la vida de alguien —continuó— no es un acto neutro.
Es… desagradable.
Kaelis parpadeó.
—¿Eso lo dice el ser que borró continentes?
—Los borré como función —respondió—.
No como decisión personal.
Lyra chasqueó la lengua.
—Eso no responde lo importante.
Aethernox levantó la mirada.
—Si elimino a Elyndor… la realidad será borrada.
El aire se congeló.
—¿Qué?
—dijeron Lyra y Kaelis al mismo tiempo.
Aethernox cerró los ojos un segundo.
—Dentro de él habita algo que no le pertenece.
Orden… y Creación.
Lyra sintió un escalofrío.
—¿Primordiales?
—Dos —confirmó—.
Fragmentos completos.
Suficientes para sostener la estructura del mundo actual.
Kaelis apretó los puños.
—¿Y él lo sabe?
—No —dijo Aethernox—.
Yo puedo sentirlo.
Él no.
—Entonces si muere… —murmuró Lyra.
—El equilibrio colapsa —terminó Aethernox—.
No habría transición.
No habría reconstrucción.
Solo… ausencia.
Silencio.
Seraphyne se movió un poco en sueños.
Lyra se pasó una mano por el cabello.
—Genial.
Así que el tipo es un ancla cósmica inconsciente… y tú eres el único que lo sabe.
Kaelis miró a Aethernox con seriedad.
—Eso significa algo más.
—Dilo —respondió él.
—Significa que si tú te equivocas… si decides mal… no hay nadie que pueda detenerte.
La frase quedó suspendida.
Lyra asintió despacio.
—Y eso nos lleva a la pregunta incómoda.
Miró directo al primordial.
—¿Eres… seguro?
Aethernox no respondió de inmediato.
Miró a Seraphyne.
Recordó su miedo.
Su llanto.
La decisión que tomó en la ilusión.
—No —dijo al fin.
Lyra abrió los ojos.
Kaelis tensó todo el cuerpo.
—No soy seguro —repitió Aethernox—.
Soy consciente.
Se levantó.
—Antes, el mundo se mantenía estable porque yo no sentía apego.
Ahora… siento.
Lyra tragó saliva.
—Eso no suena tranquilizador.
—No lo es —admitió—.
Pero es honesto.
Kaelis respiró hondo.
—Entonces seguimos contigo… sabiendo que si te rompes… nos rompes a todos.
Aethernox los miró.
—Sí.
Silencio otra vez.
Lyra suspiró.
—Wow.
Viajar con ustedes era más divertido cuando solo había monstruos normales.
Aethernox inclinó la cabeza.
—Pueden irse.
Lyra lo miró sorprendida.
—¿Qué?
—No los detendré —dijo—.
Seraphyne es mi responsabilidad.
No la suya.
Kaelis intercambió una mirada con Lyra.
Luego sonrió, cansado.
—Quédate tranquilo, entidad existencial.
Si el mundo va a acabarse… prefiero estar cerca para decir “te lo dije”.
Lyra sonrió también.
—Además —miró a Seraphyne— ella confía en ti.
Y eso pesa más que el miedo.
Aethernox no respondió.
Solo volvió a sentarse junto a ella.
Y por primera vez, no como guardián… Sino como alguien que temía fallar.
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