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El camino Del último primordial - Capítulo 16

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16: Lo que duerme dentro de todos 16: Lo que duerme dentro de todos Seraphyne despertó con una sensación extraña.

No dolor.

No miedo.

Vacío.

Parpadeó varias veces, mirando el techo improvisado del campamento.

La luz del amanecer se filtraba suave, casi tímida.

—¿…Aethernox?

Él estaba ahí.

Sentado.

Inmóvil.

Pero atento como nunca.

—Estoy aquí —respondió de inmediato.

Ella se incorporó despacio.

—Soñé que me perdía —dijo—.

Y que tú… no me buscabas.

Aethernox no negó.

—Fue una ilusión —dijo—.

Pero usó un miedo real.

Seraphyne apretó la tela de la manta.

—Entonces no fue solo un sueño.

Silencio.

Lyra, que estaba cerca, decidió romperlo.

—Buenas noticias: sigues viva.

Malas noticias: casi rompes al dios existencial.

Seraphyne miró a Aethernox, alarmada.

—¿Hice algo mal?

—No —respondió él con firmeza—.

El error fue mío.

Eso… dolió más que cualquier reproche.

Kaelis aclaró la garganta.

—Ya que todos sobrevivimos al trauma cósmico… tenemos una misión.

Lyra sonrió, pero no con humor.

—Una pequeña.

Controlada.

Con testigos.

Seraphyne frunció el ceño.

—¿Testigos de qué?

Lyra miró a Aethernox.

—De cuánto puede contenerse cuando no puede usar poder absoluto.

Aethernox entendió al instante.

—Acepto.

Kaelis alzó una ceja.

—¿Así de fácil?

—No es fácil —respondió—.

Pero es necesario.

La misión era simple: una aldea cercana había pedido ayuda contra una criatura corrupta que devastaba el bosque.

Nada apocalíptico.

Nada digno de un Primordial.

Precisamente ese era el punto.

La criatura apareció entre árboles muertos: una bestia retorcida, llena de energía inestable.

Seraphyne sintió el impulso inmediato.

—Aethernox… —No intervendré —dijo él—.

A menos que sea inevitable.

Lyra y Kaelis se adelantaron.

El combate fue duro.

Desordenado.

Imperfecto.

La bestia casi hiere a Lyra.

Aethernox dio un paso al frente.

El aire crujió.

—¡No!

—gritó Seraphyne—.

Confía en ellos… como yo confío en ti.

Aethernox se detuvo.

Literalmente luchó contra sí mismo.

La criatura cayó finalmente por el esfuerzo conjunto.

Cuando todo terminó, el bosque seguía en pie.

La aldea también.

Kaelis respiraba agitado.

—Ok… —dijo— eso fue… intenso.

Lyra miró a Aethernox.

—Pudiste haber terminado eso en un segundo.

—Sí.

—Y no lo hiciste.

—No —confirmó.

Seraphyne sonrió, cansada pero sincera.

—Eso también es proteger.

De regreso al campamento, Kaelis lanzó la duda que todos pensaban.

—Hay algo que no encaja.

Lyra asintió.

—Sí.

¿Por qué Elyndor tiene dentro a dos Primordiales?

Seraphyne se estremeció.

—¿Y cómo terminaron así?

Aethernox miró el cielo.

—No fue un acto voluntario.

Los tres lo miraron.

—Durante la Guerra del Origen —continuó— dos de los Primordiales eligieron salvar la realidad… a costa de sí mismos.

—¿Se sacrificaron?

—preguntó Lyra.

—Se fragmentaron —corrigió—.

Y esos fragmentos buscaron un recipiente compatible.

Kaelis frunció el ceño.

—¿Un mortal?

—Uno con ambición suficiente para sobrevivir —dijo Aethernox—.

Elyndor no los domina.

No los siente.

Solo… los carga.

Seraphyne tragó saliva.

—Entonces él no sabe que puede destruir el mundo.

—No —respondió Aethernox—.

Y esa ignorancia es lo único que lo mantiene estable.

Silencio.

—Esto es una locura —murmuró Lyra—.

Estamos viajando con una bomba… y siendo perseguidos por otra.

Aethernox miró a Seraphyne.

—Por eso debo aprender contención —dijo—.

Antes de que alguien me obligue a fallar.

Ella tomó su mano.

—No estás solo.

Ese gesto… fue más pesado que cualquier poder.

Desde lejos, Elyndor observaba.

No sentía nada extraño en su interior.

No escuchaba voces.

No percibía fragmentos divinos.

Solo sonrió.

—Interesante —murmuró—.

El Primordial se está limitando… Sin saber que cada paso que daba lo acercaba más a la verdad que podría destruirlo.

Y a la elección que ninguno de ellos estaba listo para enfrentar.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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