Leer Novelas
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
Avanzado
Iniciar sesión Registrarse
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
  • Configuración de usuario
Iniciar sesión Registrarse
Anterior
Siguiente

El camino Del último primordial - Capítulo 22

  1. Inicio
  2. El camino Del último primordial
  3. Capítulo 22 - 22 Cuando la paz baja la guardia
Anterior
Siguiente
Configuración
Tamaño de Fuente
A A 16px
Tipo de Fuente
Color de Fondo

22: Cuando la paz baja la guardia 22: Cuando la paz baja la guardia La tarde avanzaba lenta, casi perezosa.

Demasiado perfecta.

Lyra caminaba delante, tarareando algo sin sentido, mientras Kaelis discutía consigo mismo sobre si habían tomado el camino correcto.

—Si estamos perdidos —dijo Lyra—, al menos estamos perdidos juntos.

—Eso no mejora las probabilidades —respondió Kaelis.

Seraphyne caminaba al lado de Aethernox, tranquila, rozando su mano de vez en cuando como si probara que seguía siendo real.

—No has dicho nada en rato —comentó ella.

—Estoy… observando —respondió él.

—¿Algo malo?

Aethernox dudó.

—No.

Eso es lo inquietante.

Llegaron a un claro con un pequeño arroyo.

El agua era limpia.

El lugar, hermoso.

—Descanso —anunció Lyra sin consultar—.

Orden del día: fingir que no somos el centro de una tragedia cósmica.

Kaelis se dejó caer al suelo.

—Acepto.

Seraphyne se sentó cerca del agua y metió los pies, riendo suave.

—Está fría.

Aethernox la observó.

—Eso es peligroso.

Ella lo miró con picardía.

—Ven.

Confía.

Él se acercó, con cautela exagerada, y tocó el agua.

—Confirmado.

Es fría.

Lyra los miró desde atrás.

—Dios primordial descubriendo conceptos básicos, parte mil.

Seraphyne rió, apoyándose un poco más cerca de él.

Por un momento… todo estuvo bien.

Kaelis fue el primero en sentirlo.

—…esperen.

El sonido del arroyo cambió.

No se detuvo.

Se distorsionó.

Aethernox se puso de pie al instante.

—No es Elyndor.

Lyra frunció el ceño.

—Entonces ¿quién?

El aire se rasgó.

Cinco figuras aparecieron alrededor del claro, cubiertas con túnicas marcadas por símbolos antiguos.

—Objetivo confirmado —dijo una voz—.

El recipiente demoníaco… y el Primordial contenido.

Seraphyne se puso pálida.

—¿Recipiente…?

Aethernox dio un paso al frente, colocándose delante de ella.

—¿Quién los envía?

La figura principal inclinó la cabeza.

—Nadie.

Eso es lo mejor.

Kaelis apretó los dientes.

—Genial.

Fanáticos independientes.

Lyra chasqueó la lengua.

—Siempre quise morir por culpa de gente “convencida”.

Uno de ellos atacó directo a Seraphyne.

Aethernox se movió… y se detuvo.

La recordó.

Recordó su elección.

Lyra interceptó el golpe con dificultad.

—¡Ahora sería buen momento para romper reglas!

—No —dijo Aethernox, tenso—.

Aún puedo contenerme.

Kaelis lanzó un hechizo defensivo.

—¡Pues hazlo rápido, porque ellos no se están conteniendo nada!

Seraphyne gritó: —¡No por mí!

¡No pierdas el control por mí!

Eso fue lo más difícil que había escuchado.

Aethernox respiró.

No liberó poder absoluto.

Solo… precisión.

El espacio se dobló lo suficiente para inmovilizar a los atacantes, sin destruirlos.

Cayeron al suelo, inconscientes.

El claro quedó en silencio.

Lyra respiraba agitada.

—Ok… eso fue el universo recordándonos que no merecemos cosas lindas.

Kaelis miró a Aethernox.

—Te contuviste.

—Sí —respondió—.

Pero alguien está aprovechando esta calma.

Seraphyne se acercó a él.

—¿Elyndor?

Aethernox negó lentamente.

—No directamente.

Miró a los cuerpos en el suelo.

—Pero el mundo ya empezó a moverse alrededor de nosotros.

Lyra suspiró.

—O sea… disfrutamos demasiado.

Seraphyne tomó la mano de Aethernox, firme.

—Aun así… no me arrepiento.

Él la miró.

—Yo tampoco.

En algún lugar lejano, Elyndor sonrió apenas.

—Interesante… ni siquiera tuve que intervenir.

Cruzó los dedos.

—La paz los hizo visibles.

Y el mundo ya empezó a reaccionar.

Se levantó.

—Muy bien.

Que siga así un poco más.

Porque ahora sabía algo importante: No tendría que destruirlos.

El mundo empezaría a hacerlo por él.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

Anterior
Siguiente
  • Inicio
  • Acerca de
  • Contacto
  • Política de privacidad

© 2025 LeerNovelas. Todos los derechos reservados

Iniciar sesión

¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

Registrarse

Regístrate en este sitio.

Iniciar sesión | ¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

¿Perdiste tu contraseña?

Por favor, introduce tu nombre de usuario o dirección de correo electrónico. Recibirás un enlace para crear una nueva contraseña por correo electrónico.

← Volver aLeer Novelas

Reportar capítulo