El camino Del último primordial - Capítulo 30
- Inicio
- El camino Del último primordial
- Capítulo 30 - 30 El sueño donde incluso un Primordial duda
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo
30: El sueño donde incluso un Primordial duda 30: El sueño donde incluso un Primordial duda incluso un Primordial duda Aethernox no cayó dormido.
Se rindió.
El plano que lo sostenía dejó de responder cuando su conciencia se retiró poco a poco, como una marea cansada.
No hubo colapso ni estruendo, solo una quietud absoluta.
El universo entendió que, por primera vez, su guardián necesitaba descansar.
Y entonces… soñó.
No había cielo.
No había suelo.
Solo un espacio vasto, neutro, donde tres presencias aguardaban.
Aethernox estaba de pie, completo, sin heridas ni peso.
Frente a él, manifestadas no como cuerpos sino como voluntades, estaban las autoridades que ahora residían en su interior.
Fin.
Orden.
Creación.
—Así que este es el silencio del que hablan los mortales —murmuró Aethernox—.
Inquietante.
La primera en responder fue Orden.
—Tu decisión fue incorrecta —dijo con voz perfecta, sin emoción—.
Extraerme de mi portador original generó inestabilidad.
Aethernox apretó la mandíbula.
—Lo sé.
Creación se adelantó, vibrante, viva.
—Pero también fue necesaria —replicó—.
Ese mundo estaba estancado.
La decisión abrió posibilidades nuevas.
—Posibilidades rotas —intervino Fin, con un tono grave, definitivo—.
Lo sentiste.
El equilibrio se resquebrajó.
Aethernox cerró los ojos.
—Me equivoqué.
Las tres autoridades guardaron silencio.
No porque se sorprendieran.
Sino porque nunca antes lo había dicho.
—Creí que podía cargar con ustedes —continuó—.
Que bastaría con voluntad.
Miró a Orden.
—Quise proteger un mundo.
Miró a Creación.
—Quise salvar una vida.
Miró a Fin.
—Y quise evitar la destrucción.
Soltó una risa breve, cansada.
—Arrogante, ¿no?
Orden habló de nuevo.
—No fue arrogancia.
Fue apego.
Creación brilló con intensidad suave.
—Aprendiste a crear sin destruir… pero aún no sabes convivir con lo que nace.
Fin dio un paso adelante.
—Y yo… —dijo— sé algo que tú aún no aceptas.
Aethernox lo miró.
—Dilo.
—El fin no siempre es muerte —respondió Fin—.
A veces es soltar.
El silencio volvió a envolverlos.
Aethernox bajó la mirada.
—Si no hubiera extraído sus autoridades… él seguiría siendo un pilar.
—Sí —admitió Orden.
—Pero ella seguiría en peligro —añadió Creación.
—Y tú seguirías huyendo —concluyó Fin.
Aethernox respiró hondo.
—Entonces no había una elección correcta.
Las tres autoridades hablaron al unísono.
—Nunca la hay.
El espacio comenzó a disolverse suavemente.
—Este sueño no es castigo —dijo Orden—.
Es contención.
—Si despiertas ahora —advirtió Creación— el mundo no resistirá.
—Debes dormir —sentenció Fin—.
Y aceptar que otros actuarán en tu ausencia.
Aethernox asintió lentamente.
—¿Ella… estará bien?
Creación respondió con una calidez inesperada.
—La hiciste fuerte.
No sola.
Una última pregunta escapó de sus labios.
—Cuando despierte… ¿seguiré siendo yo?
Fin sonrió.
—Eso… dependerá de lo que estés dispuesto a dejar atrás.
El sueño se cerró como un libro antiguo.
Aethernox cayó en un descanso profundo, sostenido por fuerzas que ni siquiera él dominaba del todo.
En el mundo, el cielo se estabilizó.
Por ahora.
Muy lejos, Seraphyne despertó sobresaltada.
—Está dormido… —susurró—.
Pero no en paz.
El mundo respiró.
Y por primera vez en eras incontables… el Fin esperó.
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com