Leer Novelas
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
Avanzado
Iniciar sesión Registrarse
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
  • Configuración de usuario
Iniciar sesión Registrarse
Anterior
Siguiente

El camino Del último primordial - Capítulo 31

  1. Inicio
  2. El camino Del último primordial
  3. Capítulo 31 - 31 Encuentro inesperado
Anterior
Siguiente
Configuración
Tamaño de Fuente
A A 16px
Tipo de Fuente
Color de Fondo

31: Encuentro inesperado 31: Encuentro inesperado El bosque parecía normal.

O al menos eso querían creer Lyra, Seraphyne y Kaelis mientras avanzaban entre árboles y sombras.

—Algo… no está bien —susurró Seraphyne, deteniéndose—.

El aire… se siente… pesado, raro.

Kaelis frunció el ceño.

—Es como si el mundo mismo se equivocara de lugar.

Lyra miró a su alrededor, alerta.

—O alguien nos observa.

Y entonces apareció.

No con trompetas, ni fanfarrias.

No con un rugido de guerra.

Simplemente, Elyndor estaba allí, como si el bosque se hubiera doblado solo para mostrarlo.

—¿Qué hacen aquí?

—dijo con una sonrisa fría, que no alcanzaba sus ojos—.

No esperaba visitas.

Seraphyne dio un paso adelante.

—Buscamos a Aethernox.

Necesitamos encontrarlo.

Elyndor arqueó una ceja.

—¿Y crees que voy a ayudarte?

Lyra cruzó los brazos.

—No tenemos tiempo para juegos.

Si sabes dónde está, nos llevas.

El suelo tembló ligeramente.

Los árboles parecían estirarse y encogerse al mismo tiempo.

El aire vibraba con algo… imposible de nombrar.

Elyndor miró alrededor, molesto.

—Perfecto… —murmuró—.

El mundo mismo se está deshaciendo a mi alrededor y ustedes vienen a pedirme favores.

Kaelis se adelantó, serio.

—No es un favor.

Es… una necesidad.

Si quieres sobrevivir a esto, más te vale cooperar.

Elyndor rió, un sonido que no llegaba a alegría.

—Cooperar… ja.

Siempre pensé que ser obedecido sería aburrido… pero esto… esto es interesante.

El aire se volvió más pesado.

Las distorsiones se intensificaron: fragmentos de tierra flotaban, animales aparecían en lugares imposibles.

—Está bien —dijo Elyndor, finalmente—.

Los llevaré.

Pero no por ustedes.

Sino porque… si me niego, esto va a destruir lo poco que queda de coherente.

Seraphyne intercambió una mirada con Lyra y Kaelis.

—Entonces vamos —susurró—.

Y rápido.

Elyndor levantó la mano y el espacio pareció abrirse ante ellos, como una grieta que conducía hacia algún lugar que ningún humano debería ver.

—No intenten molestarme en el camino —advirtió—.

No me gusta que me interrumpan cuando el mundo se descompone.

Lyra rodó los ojos.

—¿Y a nosotros nos gusta que seas un idiota?

Elyndor sonrió.

—Tampoco.

Pero lo tolero.

Mientras caminaban tras él, el grupo notó cómo el entorno cambiaba constantemente.

Un árbol que antes estaba a la izquierda apareció a la derecha.

Un arroyo que fluía hacia abajo parecía subir.

El cielo cambiaba de tonos imposibles: violeta, rojo carmesí, azul profundo… y todo al mismo tiempo.

—Esto es… —dijo Seraphyne— como si la realidad estuviera llorando.

—O como si alguien grande estuviera dormido —susurró Lyra—.

Y no pudiera controlar el mundo.

Elyndor escuchó el comentario y rió en silencio.

—Nunca he visto a un grupo tan confiado… o tan tonto.

Kaelis frunció el ceño.

—Confianza no significa ignorancia.

Significa que no tenemos otra opción.

Elyndor asintió lentamente.

—Bien, entonces.

Sigan.

Pero recuerden: esto no es una caminata de picnic.

Un paso en falso… y pueden perder más que su camino.

Mientras avanzaban, todos entendieron algo: Elyndor estaba irritado.

Elyndor estaba enojado.

Pero Elyndor no podía ignorar la distorsión de la realidad.

En otras palabras, aunque no quisiera ayudar, el mundo mismo le obligaba a hacerlo.

—Sigan cerca —dijo finalmente, con voz más baja—.

Porque incluso yo… no quiero que esto se salga de control.

Y con eso, el grupo continuó, atravesando un mundo que ya no se sostenía por sí mismo, guiados por un enemigo que no era amable… pero cuya autoridad sobre la realidad ahora era indispensable.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

Anterior
Siguiente
  • Inicio
  • Acerca de
  • Contacto
  • Política de privacidad

© 2025 LeerNovelas. Todos los derechos reservados

Iniciar sesión

¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

Registrarse

Regístrate en este sitio.

Iniciar sesión | ¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

¿Perdiste tu contraseña?

Por favor, introduce tu nombre de usuario o dirección de correo electrónico. Recibirás un enlace para crear una nueva contraseña por correo electrónico.

← Volver aLeer Novelas

Reportar capítulo