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El camino Del último primordial - Capítulo 37

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Capítulo 37: Reconstrucción y corazones entrelazados

El aire aún estaba cargado con los ecos de la furia del Primordial.

Los fragmentos de la realidad que se habían desestabilizado comenzaban lentamente a asentarse, guiados por la presencia calmante de Aethernox y la firme determinación de Seraphyne a su lado.

Seraphyne apoyó una mano sobre el pecho de Aethernox, sintiendo la vibración de su poder interno.

—Respira conmigo —susurró—.

No tienes que cargar con todo solo.

Aethernox cerró los ojos y se dejó guiar por ella.

Sus dedos se entrelazaron suavemente, y la sensación de su cercanía lo reconfortó, disipando las últimas ondas incontrolables de su aura.

—Gracias… —murmuró—.

Contigo a mi lado, siento que incluso lo imposible puede ser contenido.

Seraphyne sonrió y apoyó la frente contra la suya.

—No solo lo contienes…

lo haces mejor de lo que imaginas.

A unos pasos de distancia, Elyndor observaba en silencio.

Sus brazos cruzados, pero su postura menos rígida que antes.

—Maldita sea… —susurró—.

Él puede absorber dos autoridades más y mantener el control, y aún así… siente.

Y ahora ella lo calma.

Lyra, viéndolo absorto, se acercó.

—Vas a quedarte ahí todo el día o vas a reaccionar?

Parece que hasta tú estás impresionado.

Elyndor bufó, sin poder ocultar una pequeña sonrisa.

—No es orgullo. Es… reconocimiento.

Nunca pensé que algo así sería posible.

Y me duele admitirlo… pero lo respeto más que nunca.

Kaelis rodó los ojos y suspiró.

—Al menos hay algo sensato en tu mundo de arrogancia.

Aethernox abrió los ojos, y el mundo respondió.

Fragmentos de tierra flotante comenzaron a asentarse, los árboles recuperaron sus posiciones naturales, y la luz del cielo se equilibró en un tono estable y cálido.

Cada gesto suyo era medido, preciso, como si tejiera la realidad con paciencia infinita.

—Esto tomará tiempo —dijo—.

Pero no podemos permitir que los errores se repitan.

Seraphyne apoyó su mano sobre la suya mientras él manipulaba la realidad, sintiendo la conexión entre ellos fortalecerse.

—Entonces reconstruyamos juntos —dijo—.

Yo estoy contigo, y mientras lo esté… nada nos derribará.

Aethernox sonrió con una mezcla de gratitud y cariño.

—Siempre supe que tener aliados era diferente de tener… alguien en quien confiar.

Pero contigo, Seraphyne… todo cambia.

Se acercaron más, compartiendo un instante que parecía suspendido en el tiempo.

Sus frentes se tocaron, y el mundo a su alrededor comenzó a estabilizarse como si respondiera a su vínculo.

Susurraron palabras que nadie más escucharía, promesas silenciosas de protección y cariño, mientras sus manos se mantenían entrelazadas.

Lyra y Kaelis intercambiaron sonrisas cómplices.

—Vaya… —murmuró Lyra—. Esto es mucho más romántico de lo que esperaba.

Elyndor frunció el ceño, incómodo, pero no pudo evitar reconocer la sinceridad y la fuerza del vínculo que se formaba.

—Increíble… —dijo finalmente—. Incluso ellos pueden cambiar las reglas del juego con algo tan… humano.

El mundo se estabilizó casi por completo.

La distorsión había cedido ante la calma de Aethernox y la fuerza de Seraphyne.

El grupo permaneció junto a ellos, conscientes de que acababan de presenciar algo único: el poder y el corazón trabajando juntos.

Elyndor dio un paso atrás, reconociendo que la rivalidad podía coexistir con respeto y que la vida del Primordial no solo estaba definida por su poder, sino también por sus emociones.

Aethernox miró a sus amigos, luego a Seraphyne, y por primera vez en siglos, permitió que un sentimiento claro y humano guiara su mirada: gratitud, afecto y esperanza.

—Gracias por estar aquí —dijo, con voz firme pero suave—.

No solo por ayudarme a controlar mi poder…

sino por recordarme lo que significa sentir y vivir.

Seraphyne sonrió, entrelazando sus dedos con los suyos.

—Siempre lo recordaré contigo.

Y mientras el sol virtual del mundo reconstruido bañaba el paisaje, todos entendieron que, aunque el caos y el poder pudieran amenazarlo todo, el vínculo entre ellos era la fuerza más estable de todas.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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