El chisme ajeno que terminó siendo mío - Capítulo 1
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1: El chisme ahora eres tú 1: El chisme ahora eres tú Marco siempre había sido un experto en dos cosas: enterarse de lo que no debía y meter la nariz donde no lo llamaban.
Un joven muy impredecible que la palabra problemas y chisme siempre iban a cada lado de él.
Marco tenía un talento perfecto con su personalidad, un oído tan agudo que le permitía escuchar conversaciones ajenas a una distancia completamente ilegal.
Antes de que el rumor se expanda Marco ya lo sabía, cualquier cosa por muy secreta que sea, no había nada que no se escape de sus manos.
Marco siempre escuchaba las conversaciones de los demás sin querer aunque para su propia honestidad él tampoco hacía un esfuerzo para no escuchar.
Marco era un joven de colegio, carismático y divertido rodeado de chicas que siempre buscan nuevas noticias que escuchar.
Marco era un libro actualizado cada día, caminaba con los oídos abiertos aunque para su defecto siempre terminaba por meter su torpeza en momentos cruciales.
Esa mañana de colegio como siempre caminaba con confianza saludando a todo el que se cruzaba, para el las mañanas siempre eran una panadería de pan caliente no tardaba en llegar la información que necesitaba para subsistir, y como siempre no tardo en llegar.
¿Supiste?
¡El profesor de matemáticas se hizo extensiones de cabello!¿Extensiones?
¿Dónde?, esta demasiado viejo para querer ser joven.
¡Yo qué sé!
Marco sonrió, era justo lo que necesitaba, con su habilidad de meter sus narices donde no lo llamaban empezó su cacería, aunque no llego muy lejos, caminando al lado de esos estudiantes tropezó con un vote de basura cayendo al suelo de cabeza y asustando a los que creían haber estado conversando solos.
Saltaron del susto.
¡Marco, deja de aparecer como espíritu fantasmal!
le gritó uno.
Yo no aparezco, yo escucho, respondió él, orgulloso.
¡Eso es peor!
Contigo es tener los ojos demasiado abiertos.
Siempre terminaba con moretones en el cuerpo por sus incontables caídas al tratar de escuchar conversaciones ajenas, la gente lo llamaba chismoso pero el prefería decirlo como recolector de información de primera.
En medio de sus rasguños y daños físicos en la hora del almuerzo escucho algo que capto de inmediato su atención.
Una nueva noticia.
Hay una chica nueva, susurró una voz.
Dicen que es rara.
Dicen que llegó por un escándalo en otro colegio.
No habla con nadie.
Marco estiro su cuello lo mas que pudo, como una giraba y la oreja afilada escuchaba a las dos mujeres hablar que pronto se dieron cuenta del cuello estirado de Marco como una jirafa en busca de hierva alta.
Marco porque mejor no investigas en lugar de escuchar a escondidas.
Marco sonrió con desdén acercándose a las chicas en busca de alguna pista mas.
Hace rato la vimos ir rumbo a la azotea.
Marco no espero mas, fue directo a la azotea a toda velocidad, corrió por los pasillos en busca de la chica nueva, una nueva presa que necesitaba investigar.
Pero no se percató de que su velocidad no era apta en pasillos con curvas, mas cuando una joven apareció de la nada y Marco pudo ver como la chica lo esquivaba con destreza, fueron momentos donde sus ojos captaron sus pies esquivar el impacto y gracias a eso tropezó con un balde de limpieza cayendo al suelo chocando con la pared lateral.
Se quedó ahí sentado, inmóvil ante el inesperado suceso, levanto la vista y vio unos ojos jade hermosos, unos que nunca antes había visto, la desconocida se acerco a el y se agacho a su altura mirándolo hasta el punto de avergonzarlo.
Eso debió doler, dijo la extraña del pasillo de ojos bonitos.
Yo…
¿Por que la prisa?
Marco se quedó mudo, sin palabras, no podía dejar de mirarla, ella era diferente, además de hermosa demostraba una mirada fría y distante.
Marco se quedó bugueado.
¿Estas bien?, pregunto ella pero Marco no estaba en sus cinco sentidos.
Marco asintió con la cabeza y fue ayudado por ella a incorporarse, su piel era suave y sus manos cálidas, pero no paso mucho cuando ella se despidió y se retiro de la escena dejando a Marco completamente embobado.
Su cabeza estaba repleta de pensamientos de la nueva estudiante, después del incidente no había escuchado ningún rumor acerca de ella, primera vez en su carrera investigativa que se quedaba sin material para compartir, la chica nueva se llamaba Amanda pero no sabía mas, ni porque fue transferida ni porque de su personalidad rara.
Se quedo pensando toda la tarde sentado en columpios del parque, analizaba cada facción de la chica nueva y aun así no encontraba nada, era como si ella fuera la perfección en persona.
Ningún chisme sobre ella.
Perdido en sus pensamientos no se percato de lo tarde que era, su abuela lo mataría si no llegaba en diez minutos a casa, decidió tomar un atajo a casa por un callejón algo oscuro pero eso ahora no era importante.
Caminaba tranquilamente hasta que una voz lo alertó, su agudo oído había captado una conversación a pocas cuadras de la calle y como mosca a la miel, camino hacia esa dirección sigilosamente.
…no tenía que llegar a esto.
Marco se paralizó, su oído lo guío hasta la conversación, creído a que el material recolectado iba a ser una bomba se acercó más queriendo saber, podría ser una pareja a punto de divorciarse, una pelea de pareja, la traición pero era más que eso.
Y asomarse fue su error.
Fue donde todo cambio y su vida iba a dar un giro inesperado.
Un cuerpo tirado en el suelo.
Sangre…
mucha sangre..
Una sombra arrodillada frente al cuerpo con una sonrisa desquiciada que no se le veía por la oscuridad de la noche.
En sus manos estaba un cuchillo, uno que extrañamente brillaba con la poca luz que atravesaba la escena.
Un murmullo que no avanzo a escuchar.
Marco tragó saliva nervioso, fue testigo de un asesinato, las piernas le temblaban.
Retrocedió despacio pero como siempre no era bueno escapando o escondiéndose, nunca había escuchado un chisme sin que la otra persona se de cuenta de su presencia.
Entonces…
CRACK.
¿Quién está ahí?, rugió la sombra.
Marco no respondió, no respiró, solo corrió tan rápido como sus piernas pudieron sin mirar atrás.
Sin pensar, no sentía ni su respiración pero su corazón iba a explotarle en el pecho.
Cuando finalmente llego a casa, entró a toda velocidad encerrándose en su habitación, su mente solo decía una cosa.
No me habrá visto.
Marco se dejo caer en el suelo y con voz baja dijo Marco, esta vez…..
el chisme del día eres tú.
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