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El chisme ajeno que terminó siendo mío - Capítulo 12

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  3. Capítulo 12 - 12 Lo que se vio sin querer
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12: Lo que se vio sin querer 12: Lo que se vio sin querer La noche se volvió fría, Emma aun colgada en los pasamanos miraba con preocupación a Marco quien la miraba con una media sonrisa, perdido en sus pensamientos sin que hacer con el dilema que formo en su cabeza.

—Sabes es la primera vez que no te veo con cara de idiota escuchando conversaciones ajenas.

—Escucho sabes, mi talento sigue latente, en estos momento mi abuela esta llorando con el final de su telenovela de un amor imposible.

—Extraño sus empanadas de pollo  —Deberías visitarnos  —Si  El silencio albergo entre ellos pero Emma continuaba con su rutina entre los juegos del parque, empezó a bailar encima de los barandales teniendo un equilibrio perfecto, Emma caminaba con movimientos sutiles siendo observada por Marco con una admiración que desde siempre tenía.

Pero en medio del silencio estaban siendo observados, una presencia que a pesar de estar ahí no era escuchado, desapercibido miraba a la mujer en el barandal, una sonrisa cálida que jugaba en los juegos como una niña pequeña entonces sonrió.

La miró por varios segundos, ella aun se movía como una niña pequeña entre aquellos juegos realizando una que otra acrobacia.

Marco por su lado caminaba despacio alrededor de los juegos donde estaba Emma, pensando por algunos segundos más acerca de ese dilema tan disparatado.

Miraba el suelo y caminaba como león enjaulado hasta que escucho a Emma bajarse de los juegos, hazlo la vista solo para quedar sorprendido ante la nueva figura que se acercaba.

—Zack—llamo Emma sorprendida y con una sonrisa, Marco no solo se sorprendió sino que un escalofrío recorrió su espalda.

Qué carajos, ni siquiera lo escuche llegar.

Por instinto se puso en frente de Emma ajena a sus preocupaciones.

—Hola Emma—saludo con cortesía, Emma sonrió extendiendo su mano para estrecharla con la de Zack.

—Y tu amigo es…

—Marco..

Marco el es Zack un amigo que a menudo llega a la cafetería de mi mamá, Zack el es Marco mi mejor amigo.

Ambos se miraron con recelo, la simulación ante las dudas era palpable pero fingieron muy bien ante la otra persona.

—Mucho gusto—dijeron al mismo tiempo  Marco estudió muy bien a ese chico pero nada fuera de lo normal, conversaba tranquilo, Emma pareció conocerlo muy bien, no había nada raro aparentemente pero entonces porque aun estando frente a el no podía escuchar ni siquiera su respiración.

Su cuerpo se tensó.

—“…ya empezó…” Marco frunció el ceño.

Ese susurro, no venía de nadie, a su alrededor Emma conversando tranquila el extraño que ni siquiera lo miraba, él parecía un extraño entre ellos, miro a su alrededor sin ver a nadie mas que ellos.

—“…no debía acercarse…” Marco quedo perplejo, atónito sin saber que hacer, sin comprender, Emma se acerco a el preocupada, con una mirada confusa estaba hablando pero el no escucho nada, el miedo le invadió y sin pensarlo mucho abrazo a Emma como queriendo escapar de esa burbuja invisible que lo confundía más.

Emma por su parte trato de calmarlo, era extraño verlo, miro a su amigo pero el estaba como si nada, con una expresión tan confusa como la de ella.

Pero la voz desapareció Marco volvió a respirar tranquilo y Emma solo sonrió sin hacer preguntas, era lo que mas agradecía, que a pesar de todos ella no preguntaba, pero Zack era aun un misterio, se percató de sus facciones calculando su edad aproximadamente 18 años.

Su sonrisa fingida le daba escalofríos, un hombre aparentemente amable con un tatuaje en el cuello que apenas se lo veía, un número extraño junto a un nombre que no lo pudo ver por su ropa.

Pero Zack no dijo más que un despedida tranquila y desaparecer siendo observado por Marco quien a pesar de estar cerca no podía escuchar sus pasos, algo dentro de el se encendió, una curiosidad que iba mas allá de sus antiguas investigaciones cuando se enteraba de un rumor mal contado.

Al mismo tiempo Rebecca salió del edificio.

El aire frío golpeó su rostro.

Se sentía afligida, dudosa, camino varias cuadras disfrutando de la soledad que la acompañaba hasta que una figura familiar la hizo detenerse, pronunciando su nombre con un tono calmado casi preocupante.

—Rebecca.

Y lo vio, sus ojos escondiendo algo que no noto en ese momento.

Un chico apoyado contra un auto.

Zack.

—Te estaba esperando —dijo él.

Rebecca frunció el ceño.

—No se suponía que estarías aquí.

Zack sonrió de lado.

—Yo tampoco quería estar.

Se separó del auto.

—Pero cambiaron los planes.

—¿Qué significa eso?

Rebecca sintió un mal presentimiento aun así se acerco a el para escuchar lo que tenía que decir.

—Que ya no es solo observar, me enviaron a buscarlo  Silencio, las palabras no lograban formularse.

—¿Qué?

—No me escucha  Rebecca se quedo tiesa en su lugar, negó lo evidente con la cabeza.

—Eso no tiene sentido.

—Lo acabo de confirmar.

—Ese chico es especial por su habilidad tan sorprendente fuera de este mundo, el problema aquí no es ser testigo de un asesinato ese pobre diablo no era la gran cosa Rebecca no dijo nada esperando que continuara y Zack se inclino hacia ella.

—El chico pertenece a un experimento olvidado de hace años atrás, eso es lo que importa.

Zack sonrió, dando vuelta para entrar a su coche y bajando el vidrio del copiloto.

—¿Vienes?

Rebecca trago saliva, no dijo nada y subió al auto.

—Tú estabas ahí—preguntó, observaba a Zack como buscando la verdad en sus ojos.

—No  Rebecca apretó los puños.

—Fue un testigo que pensábamos que no valia la pena pero desde ese día del balazo me di cuenta que podía escuchar mas allá de una persona normal.

—Fuiste tú —Ordenes  —Planeabas matarme  —Estas loca…

no iba a matarte  —No estabas seguro que esa habilidad tenía ese chico —Lo sospechaba cuando lo vi, una gallina despavorida que se asustaba al mínimo ruido, era lógico que sentía todo a su alrededor.

—¿Qué van a hacer?

—Te estas descolando, la pregunta correcta es ¿Qué vamos hacer?

—No, padre me dijo que no perdías el tiempo Zack levantó una ceja.

—Rebecca…esto no es juego del gato y el ratón.

—Nuestro trabajo es elimina errores.

—Él no es un error.

Zack la miró con una expresión indescifrable, suspiro, aunque quisiera no podía ir en su contra ya que Rebecca era muy importante para él.

Sonrió.

—Te encariñaste  Rebecca se quedó inmóvil, pero su nerviosismo la delataba.

Zack se acercó un poco más, detuvo el auto de golpe y sus frente chocaron, la sonrisa de Zack no era falsa y eso le permitió respirar.

—Encariñarse siempre terminal muy mal.

Rebecca sonrió, conocía ese tono de voz burlón.

Sin pensarlo mucho lo abrazo aun no estaba segura de lo que iban hacer pero Zack siempre conseguía darle seguridad.

Marco caminaba por una calle vacía, rumbo a casa luego de su charla con Emma y un desconocido que lo dejaba aun con muchas dudas.

Mirando el suelo aun escuchado los murmullos de las personas hasta que se detuvo en seco.

—“…Eliminarlo de raíz…” Se detuvo, fue cauteloso esta vez, ninguna rama iba a delatar su ubicación, llego hasta un auto mal parqueado y con una sonrisa despreocupada se alejaba de los brazos de ese sujeto, del mismo que vio hace una hora.

Rebecca y Zack, con el altavoz en el auto.

—“…elimínenlo antes de que hable…” La voz de Zack fue clara y Marco se quedo inmóvil.

Porque esta vez…no estaba solo, Rebecca parecía saber muy bien que decía Zack.

Marco sintió un escalofrío recorrerle todo el cuerpo, su corazón a mil por hora, pensó que se trataba de un mal chiste.

Rebecca con una expresión calmada como si supiera exactamente que estaba pasando, le dolió el pecho, demasiado, le costaba respirar.

Rebecca se notaba que formaba parte de eso.

Rebecca por su parte levantó la mirada, observando desde la ventana y lo vio.

Inmóvil, quieto, con los ojos bien abiertos.

Sus ojos se encontraron pero Rebecca solo pudo ver en sus ojos algo que jamás espero.

Recordó lo de la azotea, lo que Marco con una sonrisa decía querer una vida llena de aventuras, algo interesante, pero las palabras que Zack soltó mas ella en aquel lugar era mas que algo simple e interesante, el drama que Marco buscaba pero que no imaginaba que llegaría tan pronto.

Decepción era la palabra correcta.

Porque esa mirada reflejaba claramente una traición indirecta.

Marco no solo vio a Rebecca, vio una mirada que sabía perfectamente que hacia en ese lugar y con una llamada en el teléfono conectado al vehículo, y esta vez…

no habría forma de arreglarlo.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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